Te amo, te odio, dame más…
Jueves, Octubre 22nd, 2009
Charly García editó, 28 años atrás, el disco Peperina, con su grupo de ese momento, Serú Girán, y que tenía como primer
tema precisamente el que le dio nombre al disco. La canción trata sobre la historia de una periodista que realizaba críticas sobre el rock. Serú Girán la cuestionaba por su manera de ser. Ella escribía según como la trataban. Te podía amar si estaba todo bien, o te podía odiar si las cosas no eran como a ella le gustaban.
Igualmente, siempre te pedía más.
Lo mismo pasa con Diego Maradona. El periodismo se pone a favor o en contra de acuerdo a los intereses que represente en ese momento. Como bien dijo Diego “yo no soy gris. Soy blanco o negro”. Y es la historia de la Argentina misma. O sos de Boca o de River. Peronista o antiperonista. Ford o Chevrolet. Soda Stereo o Los Redondos.
TE AMO
Luego del affaire Montevideo, en donde Maradona propuso que varios periodistas le practiquen sexo oral de manera contundente, empezaron las opiniones (y operaciones) de los medios. Los amigos y aquellos que se deleitan con su sola presencia, y que le tiran más centros que Comas, Graciani, Corbatta, Caniggia y otros punteros históricos del fútbol argentino, hacen entrevistas desprovistas de toda crítica.
Crítica que no necesariamente tiene que tener mala fe, pero que sí debería preguntar para poder conocer detalles del porque de algunas decisiones. Claro que es más fácil tener una charla relajada y decirle que si a todo lo que dice sin necesidad de repreguntar, una premisa básica del periodismo. Son esos mismos periodistas, pseudo periodis-tas en varios casos que llegaron a los medios por su habilidad para hacerse amigos de los protagonistas y tener una tremenda efectividad para pagar sus impuestos y realizar trámites que alivien a la figura, los que quedan como unos lamebotas y que terminan realizando un papel triste frente a sus lectores, televidentes o radio oyentes. Prefieren asentir todo y seguir con las exclusivas. Serán muy bien vistos por sus superiores y seguirán manteniendo sus puestos de trabajo. Ejemplos de esos hay miles. Con solo revisar internet se podrá ver como periodistas que cuestionan todo lo dicho por algún político (en general políticos perejiles), o algún protagonista fácil de “pegarle” terminan quedando como entrevistadores sagaces y punzantes. Pero ante Maradona son mansos corderos subyugados por su encanto.
TE ODIO
Por el otro lado están los periodistas y las corporaciones periodísticas que hacen de Maradona una cacería sin cuartel. Todo lo que diga el “Diez” será cuestionado sea como sea. No importa analizar nada. Sólo vale la crítica despiadada, descarnada. En este caso sí hay exceso de mala leche. Triste es el papel que cumplen que van opinando de acuerdo a sus intereses o a la de los medios que representan ocasionalmente.
De esos ejemplos también sobran. Porque no le dan una nota ya pasa a ser un enemigo declarado. No importa. Hay que darle como sea. Y lo peor es que se escudan en la doble moral que por lo general tiene el argentino. Ese tipo común que termina idolatrando al genio futbolístico por que le hace un gol con la mano a los ingleses. O que le dice a Toresani que lo espera en “La Habana y Segurola…no me duras un round”. Que deja en ridículo a cualquiera diciéndole que se le “escapó la tortuga”. Es el mismo que putea al Papa, al presidente de U.S.A., o a quien se le cruce en ese momento y no le cae nada bien. Pero es ese mismo argentino que después se escandaliza ante las palabras de Diego y empieza a derrochar todo su escalada verbal discriminatoria: Negro de mierda. Villero. “Pero quién se cree que es este drogadicto”.
Este argentino no se escandaliza por la cantidad de gente que vive en la indigencia o por la cantidad de chicos que trabajan en la calle. O por el trabajo en negro que pade-cen muchos de ellos. O, en términos deportivos, poco le interesa lo que hacen los presidentes de sus clubes o si el domingo utilizaron alguna ilegalidad para ganar. Lo importante es ganar. Y si fue con una acción antideportiva, mejor. Ante eso no se pone mal. Disfruta.
Es verdad que Maradona no ayuda ni un poco con sus dichos y sus actitudes. Y también es cierto que durante toda su vida tuvo una constante actitud panqueque. La misma actitud que él cuestiona ferozmente. Fue antimenemista y tras la muerte del hijo del ex presidente se solidarizó y terminó siendo menemista apoyándolo antes de las elecciones de 1995. Adoró a Bilardo y peleó codo a codo en el mundial 1986 contra aquellos que los criticaban y lo defenestró tiempo más tarde, cuando estuvieron en Sevilla. Y ahora también. Odia con todo su corazón a Pelé pero lo invitó a “La noche del Diez” y le regaló una florería entera. Le tiró más centros que garrincha. Ejemplos sobran de sus constantes idas y vueltas.
Pero viendo y escuchando a los que critican a Maradona, en la mayoría de los casos, te dan ganas de tomar la comunión en la Iglesia Maradoniana de manera veloz y urgente.
Te haces sí o sí Sidieguista.
DAME MAS…

Pocos son los periodistas que logran mantener un equilibrio y pueden hacer un análisis sin necesidad de golpes bajos ni de alcahueterismo. Son esos mismos los que podrán mantener su credibilidad ante el público. A los otros, el tiempo los pondrá en su lugar.
Serán objeto de burla por parte de los espectadores y del medio en el cuál se mueven.
Pasarán a formar parte del equipo de los indeseables, de los que se sabe que clase de personas son. Corruptos operadores de la información y sin un dejo de dignidad. Alcahuetes tiradores de centros y empleados serviles de los protagonistas.
Mientras tanto todos seguirán pidiendo que Diego nos siga dando más porque el show debe continuar.
Sí, soy ochentoso. Y me siento muy cómodo con esa definición. ¿Por qué no habría de estarlo?