Munich alterada por sudamericanos. (2006)
por Fernando Benvenuto, el 07/10/2009 a las 10:12

Año 2006, mes de julio. Más de 70 personas trabajando en distintas ciudades de Alemania
Por el Mundial de Fútbol. Muchos lo hacían para Fox Sports, otros para los distintos canales de t.v. abierta ( el 13, Telefe, canal 9, América ), varios para Direct. T. V. y apenas tres productores y un director de cámaras para la señal de TyC Sports. Bajo las órdenes de Willy estabamos Juan Pablo, el Turu y yo. Fabio era el director y Fabbri y Nelson eran los periodistas
que estaban a cargo de relatar y comentar el mundial por esa pantalla para toda Argentina.
Munich era nuestro lugar en ese país. Una ciudad increíble en donde el respeto entre sus ciudadanos, la limpieza y el orden estaban entre lo más destacado. Todas estas cosas por supuesto que sorprenden a cualquier turista, pero en especial al argentino que vive en un eterno quilombo de tránsito, con las calles llenas de mugre, un maltrato general por parte de sus mismo pares y encima con la preocupación permanente de saber si a fin de mes tendrá todos los gastos al día y podrá ahorrar un poquito para irse de vacaciones.
Por suerte los que trabajábamos paraTyC Sports teníamos horarios flexibles y podíamos arreglar para conocer otras ciudades y distintos puntos de Munich. Uno de esos lugares era la cervecería Hofbräuhaus , a escasos metros de la Marienplatz, la plaza céntrica más importante de Munich. El lugar turístico por excelencia de la ciudad. Solamente teníamos que agarra el auto que la empresa había alquilado para nosotros (un hermoso Renault Laguna con una “gallega” como voz del G.P.S. que nos rompía las pelotas con sus indicaciones) y en menos de diez minutos ya estábamos ahí. Fuimos con el Turu y Fabio una par de veces y disfrutamos de las cervezas que servían en unos chops gigantes. Creo que tenían casi 1 litro por cada uno. Realmente impresionante. El único detalle negativo era que la tiraban semifría, por lo que había que tomarla rápido para que no se tornara imbebible. Imaginaran uds. Que luego de dos tremendas cervezas de esas, el estado de equilibrio no era el mejor.
Todos los hinchas se juntaban en el lugar. Era increíble ver como podían convivir sin pelear ingleses borrachos entonando sus canciones al lado de alemanes, italianos, holandeses y brasileños que estaban igualmente de borrachos que los hinchas del Reino Unido. Realmente pintoresco el clima que se vivía ahí. Todos se divertían y nadie molestaba al otro.
A pocos días de volvernos para Argentina, varios integrantes de TyC decidimos ir a celebrar el final de la copa del mundo. Cada uno en su área había cumplido un buen trabajo y eso merecía un festejo. Productores, directores, periodistas. Varios integrantes estábamos allí.
La noche transcurría tranquilamente y empezamos a entonar canciones típicamente futboleras.
De esas que se escuchan todos los domingos en nuestras canchas y que sorprenden a los europeos. Realmente éramos la atracción del lugar. Apenas 30 argentinos cantando y gritando cada vez más fuerte y revoleando servilletas, pañuelos y camisetas como si estuviéramos en una popular de la cancha de Boca, Racing, River o en cualquier estadio del ascenso. Todos empezaron a mirar para nuestra mesa y varios se acercaron para vivir esa “argentinidad al palo “ como diría el pelado Cordera de la Bersuit.
Todo iba muy bien hasta que decidimos entonar canciones que hablaban de nuestros hermanos brasileños.
Al grito de “Maradona es más grande, es más grande que Pelé” fue que empezó el momento del caos total. Enardecidos, varios “torcedores” se acercaron hacía nuestra mesa y comenzaron a cantar en contra de nuestro “Pibe de Oro”. Alusiones a la adicción del “10” empezaron a ser frecuentes. Todo iba bien. Nos teníamos que bancar las cargadas. Era parte del juego. Sin embargo, un brasuca en terrible estado de ebriedad se acercó a nuestro grupo y tiró en una revista un poco de sal, simulando ser cocaína, al grito de “Maradroga, Maradroga “. El problema para todos fue que se lo tiró a la persona más calentona y fastidiosa de toda producción : Daniel, el director.
Al grito de “te voy a matar, negro de mierda, brasuca del orto “ se empezaron a juntar los cuerpos de uno y otro lado. Cada vez más y más cerca. Se vivieron momentos memorables como ver a “Mamina Gabriela” gritándole a un urso de casi 2 mts. “Salí de acá que te mato”.
O cuando de manera sigilosa se vio salir a dos reconocidos periodistas balbuceando unas palabras que pocos alcanzaron a escuchar pero que decían algo así como “chau, domingo”.
Por suerte los ánimos se empezaron a calmar y todo volvió a la normalidad, previa intervención de la seguridad del local.
Juro que temí por un momento en quedar en la historia como los “Primeros argentinos presos en Munich por alteración del orden en lugar de esparcimiento “.
Solamente una clásica pelea sudamericana podía romper la paz de la ciudad.

Octubre 7th, 2009 at 18:23
Ja ! que lindo es documentar esta anecdota !!!