Ochentoso
por Fernando Benvenuto, el 08/10/2009 a las 14:32
Sí, soy ochentoso. Y me siento muy cómodo con esa definición. ¿Por qué no habría de estarlo?
Soy ochentoso porque viví mi adolescencia en esa década. Y porque también me sentí parte de toda la movida musical, cinéfila y futbolística de esos años. Imposible olvidar todo lo que me sucedió en esos 10 años.
Aprendí a bailar en los asaltos que se organizaban en las casas, en donde los chicos llevábamos la bebida y las chicas se encargaban de la comida. En esos bailes aprendí a elegir los lentos que te acercaban a la chica que te gustaba y te daba la posibilidad de tenerla un poco más cerca que de costumbre. Sentir el aroma de su colonia “coqueterías” y pensar que ella era solamente para vos. Aprendí a elegir el color rojo en el “verdad o consecuencia” para poder besar por primera vez en los labios a alguna chica. Obviamente que siempre recibíamos el rechazo de ellas y apenas lográbamos que dijeran si le gustabas o no.
También compré mis primeros discos. A los diez años me llevó mi madrina y me dijo “elegí los dos que quieras”. Agarré Dinasty de K.I.S.S. y Zeniatta Mondatta de The Police.
A partir de ese momento no paré más de comprar vinilos. Long play o simples. Queen, Serú Girán, Spinetta Jade, Supertramp, Pink Floyd (a pesar de que se habían editado en los `70 sus mejores discos) Deep Purple (idem a Floyd). También compré cada bazofia insoportable. Y me hago cargo. Piero, Cesar “Banana” Pueyrredon, Marilina Ross, Wham!, pero no llegó a empañar mi gran colección de discos entre los que se destacan “Piano Bar” de Charly (el mejor disco de su historia) y “Giros” de Fito Páez.
Por esa época empecé a ir a las canchas. Recuerdo haber escuchado mi primer partido por radio en el debut de Diego con la camiseta de Boca en el `81, con los relatos de Víctor Hugo.
Pero el primer partido que vi en una cancha fue en un Nacional del `83 en dónde Boca e Instituto de Córdoba empataron 2-2. Atajaba el “Loco” Gatti y J.J. López era el ocho del equipo a pesar de haber sido emblema de River. Me sorprendieron varias cosas. Cómo gritaba la gente todo el tiempo, la cantidad de banderas que tenía “La Doce”, y por qué no podía escuchar los relatos y ver las repeticiones de las jugadas como en la TV.
Rápidamente fui aprendiendo como se manejaban las cosas en las canchas. Era más hincha de la barra que del equipo. Tampoco ayudaba la realidad futbolera de Boca de esos días. Sin embargo fui socio durante muchos años y de local casi nunca faltábamos con mi viejo y algunos amigos.
Cómo olvidar esas camisetas de diseños insuperables hasta hoy con las primeras publicidades como las de caramelos “Mú – Mú” que tenía San Lorenzo o la de “Vinos Maravilla” que llevaba Boca. O esa camiseta verde con el escudo bien grande de Ferro en el pecho de Topper. O la roja con escote en V blanco del “Diablo” de Avellaneda que lucía Bochini. La de Vélez Sportlandia que usaban Bianchi y Bujedo. Y los pantalones bien cortitos y apretados que daban la sensación que al mínimo esfuerzo se rompían al medio.
Me compré las figuritas y no pude llenar el álbum pero no me importó porque me la pase cambiando y jugando todas las tardes en el colegio hasta que a un hijo de puta se le ocurrió sacaru unas figus de chapa y nos arruinó el juego del espejito. Lo intentamos, pero nos dimos cuenta de que era imposible, al ver nuestros dedos llenos de sangra. También tuve la “Bola Loca del Loco Gatti” y me compré el buzo de arquero firmado por el “Pato” Fillol.
También soy ochentoso porque apenas cumplí los trece fui y me compré una camisa “Sun Surf” y los pantalones “Dealers” nevados junto a la infaltable campera de jean con cuerito.
Y no sólo eso. Le puse a la campera aplíques que se mofaban de las grandes marcas. “ Malbocho”, “Camelo”, “Cocaína” y otras. Y porque empecé a ir a bailar a las matinés de los boliches de Ramos Mejía. Porque pude entrar al casino a los 15 años (gracias a mi contextura y al saco que le robe a mi viejo) y por pensar que era todo un winner que había cagado al sistema. Y porque volví a cagar al sistema entrando a ver “Las Esclavas” al cine con Camila Perisse y Susana Romero haciendo su primer desnudo con media teta al aire. Teta que me sirvió durante muchos años, junto a la revista Libre, en mis largas tardes de meditación en el baño.
Jugué al Atari y fui al Italpark. Comí en Pumper Nick y tomé TAB. Me llevaron a la Plaza de Mayo para escuchar que la casa estaba en orden. Y fui campeón del mundo en el `86.
Bailes, cancha, fútbol, música, Queen, Police, Maradona, Sun Surf, Camila Perisse y Susana Romero, revista Libre, casino, pantalones nevados, temas lentos, verdad o consecuencia, Atari,
Pumper Nick, Italpark, Charly y Fito. Campeón del mundo.
Soy OCHENTOSO….y estoy orgulloso de serlo.

Octubre 8th, 2009 at 15:10
MB… TOQUE DE REFILON ESA ÉPOCA, PERO ME REFRESCO LA MEMORIA… MAZA BENVE
Octubre 8th, 2009 at 18:33
Linda época. Acordate que llegaba el CD, la televisión por cable, el VHS y el control remoto.