El Pincha por la boca muere
por Fernando Benvenuto, el 24/12/2009 a las 9:06

Ya se ha escrito, y mucho, sobre la final del Mundial de Clubes en la cual Estudiantes perdió ante el Barcelona por 2 a 1.
Se habló sobre si la táctica del Pincha fue la acertada. Si se replegó por demás en el segundo tiempo o si fue el Barça el que se lo llevó por delante y obligó al conjunto de La Plata a jugar cerca de su arco. Si Lionel Messi debió ser expulsado o el árbitro le perdonó la vida por ser la figura que es. En fin, infinidad de palabras escritas y escuchadas por estos días.
Estudiantes no llegó a la final de este mundial de casualidad. Este trabajo comenzó hace ya un tiempo largo. Tuvo una coherencia que incluyo a los dirigentes de antes y a los actuales. A los jugadores, con Juan Sebastián Verón como líder y a los técnicos que pasaron o están.
Primero fue el campeonato ganado desde atrás ante Boca en 2006. Luego fue llegar a instancias importantes en los torneos sudamericanos
( Libertadores 2007, Sudamericana 2008 ) y finalmente con la consagración en la Libertadores de 2009 ante el Cruzeiro, como visitante y jugando un gran partido.
Sin embargo, la historia más reciente del Pincha ( desde 1967 hasta la fecha ) hizo que se hablara de una escuela y de una línea de fútbol de Estudiantes. Esa que hace hincapié en la mística copera, en la táctica como base fundamental del juego, en llevar al límite las reglas de este deporte. Y fue Carlos Bilardo, ganador como jugador y técnico en el club y amado hasta el infinito por los hinchas, el que generó polémicas con algunas frases que aún hoy siguen dando tela para cortar.
Una de ellas fue la archiconocida: “Del segundo nadie se acuerda, sólo sirve ganar”. Esta afirmación fue tomada por muchos hinchas y por demasiados periodistas como una verdad absoluta. Sería de necios negar que cualquiera que empieza a practicar un deporte, jugar al T.E.G., o decide “encarar” a una chica para conquistarla le da lo mismo ganar que perder. Es tan obvio como poner un negocio y decir “no me importa si gano dinero o no recupero lo invertido”.
Pero de ahí a decir que del segundo nadie se acuerda, hay un trecho muy largo. Hagan un poco de memoria, y pónganse la mano en el corazón y digan si no recuerdan mas a la Holanda de Cruyff del `74 en lugar del campeón Alemania. Y a la Hungría de Puskas del `54, también ante Alemania otra vez campeón?. Y a Brasil del `82, que perdió ante Italia, finalmente campeón?.
Luego de la final perdida por Estudiantes se escucharon varias voces de periodistas que avalan esta teoría de que sólo sirve ser primero, hablar del heroico equipo Pincha que puso en aprietos al todopoderoso Barcelona. Al conjunto que estuvo a sólo dos minutos de la gloria y que luego fue perjudicado por la tarea del arbitro que debió expulsar a Messi, autor del segundo gol del equipo catalán. Como al pasar dijeron que el Barça había sido un justo ganador, pero por muy poco. Algunos desviaron la discusión diciendo que los dirigidos por Josep Guardiola no eran tan líricos como decían y que no habían dado el espectáculo que pregonan en sus discursos. Que se la pasaron tirando pelotazos y que terminaron empatando el partido con un gol de carambola, ya que Verón desvió un pase y con dos cabezazos en el área (que ironía, justo a Estudiantes) empató Pedro. Por supuesto que este discurso fue comprado por los hinchas pincharratas y demostraron todo su amor y orgullo por lo que el equipo había dado.
Me siento totalmente identificado con el fútbol que intenta (y por lo general logra) jugar el Barça. Puede ser que no haya jugado del todo bien esta final, pero siempre intenta llegar y ganar de una manera que a mi entender es brillante y estéticamente agradable para quien lo ve. No siempre sale, pero la idea no se renuncia. Y el ejemplo mas claro fue el gol del empate, mas allá de que algunos periodistas se empecinan en decir que fue un pelotazo. Faltaba casi nada para que termine el partido y sin embargo tocaron la pelota y cuando vieron que por abajo no podían entrar lo intentaron por arriba. Tuvieron suerte y se desvió en Verón y pasó lo que todos ya saben. Pero por lo que se vio, en ningún momento Puyol pateó desde su área para la de Estudiantes para ver que salía.
Pero eso no me hace perder de vista que lo de Estudiantes fue muy bueno y que es el mejor equipo argentino de los últimos 4 años, haya sido o no campeón.
Lo importante de Estudiantes en este torneo fue que demostró que al Barça se le puede ganar. Que es difícil, pero no imposible.
No entiendo a Verón cuando declara antes del partido que”esto no es un espectáculo. Si quieren uno que vayan al teatro” y después, cuando habla con los medios periodísticos analiza que fue muy bueno el trabajo del equipo y que estuvieron muy cerca y que el Barcelona estuvo preocupado. Todas palabras muy lindas y que le suenan hermosas a los hinchas pero que no sirven, según su punto de vista, porque al fin y al cabo fueron subcampeones.
Lamento decirles, señores hinchas y periodistas, que si tienen las convicciones y el orgullo bien arriba, no deberían haber alabado esta final perdida por Estudiantes. Fueron subcampeones. Y eso, para lo que piensan que ganar es lo único, no se festeja. Fueron ustedes mismos los que defenestraron a Huracán por haber perdido el partido decisivo ante Vélez y no ser campeón. Y todo por una cuestión de estilos diferentes.
Es una lástima que un discurso fundamentalista y de barricada sostenido en el tiempo logre que los que no son hinchas de Estudiantes se hayan alegrado, en su mayoría, por la manera en que perdió.
Imperdonable en el decálogo Pincharrata que le hayan convertido un gol con dos cabezazos en el área y a sólo dos minutos de terminar el partido y coronarse campeones. Y que de paso el gol del triunfo barcelonista lo haya echo Messi, quien debió ser expulsado minutos antes por el arbitro. Si estos acontecimientos hubiesen sido al revés se estaría hablando del gran trabajo táctico y estratégico y no podrían para de reírse porque un jugador que tendría que haber sido expulsado convirtió el gol del triunfo.
Por eso no entiendo que festejan los Pinchas, si lo único que sirve es ganar.
