Hace 30 años, el gasómetro decía adiós para siempre
Lunes, Noviembre 30th, 2009
Fue en la tarde del domingo 2 de diciembre de 1979. San Lorenzo recibió a Boca en la fecha final del Nacional y el viejo gasómetro de Avenida La Plata dio su última función. Los dos equipos llegaban con chances de poder avanzar a los cuartos de final, pero no dependían de si mismos. En Rosario, se medían Central e Instituto y si estos empatan, ambos pasaban de fase. ¿Qué ocurrió? Si, igualaron sin abrir el marcador.
Pero aquella tarde de densos nubarrones sobre el cielo de Buenos Aires, fue el marco de una despedida. Con toda la nostalgia posible, el gasómetro de Avenida La Plata abrió sus puertas por última vez para un partido oficial de fútbol profesional. Fue un empate en cero y el “ciclón” lo pudo ganar, de no haber malogrado Hugo Coscia un penal ante Hugo Gatti.
Pasaron 30 años y los recuerdos de propios y extraños, aún se mantienen por esos terrenos. Fue un pedazo enorme de la historia de nuestro deporte más popular, cobijó a la selección nacional en más de una ocasión y sus arcos gozaron de los cuatro goles del histórico debut del “vasco” Isidro Lángara, en las postrimerías de la década del `30.
Sus gradas sintieron como sus habitantes estaban más parados que sentados, por aplaudir las maniobras lujosas del trío más mentado, que alguna vez haya pisado ese pasto, como lo fueron Armando Farro – René Pontoni y Rinaldo Martino.
El derrotero de las décadas seguía y con los años `50, se apareció por esas áreas, el terror de las defensas rivales. Alguien a quien apodaban el “nene”, pero que desde su primera aparición, demostró tener la sagacidad y la capacidad de un veterano: José Francisco Sanfilippo, el máximo goleador de la historia del club.
La década del `60 fue única e irrepetible en múltiples aspectos. La moda, la música, el arte y el estilo de vida cambiaron con su llegada. El viejo gasómetro se sumó a esta vertiente y alumbró dos grupos de jugadores que deleitaron su césped. Primero los “carasucias” de Veira, Areán, Doval, Casa y compañía y luego los “matadores”, campeones invictos, con la conducción del brasileño “Tim” un formidable elenco con Buttice, Villar, Albretch, Rendo, Cocco, Telch, Veglio y Fischer, entre los más destacados.
Llegaron los `70 y con ellos el bi campeonato con Juan Carlos Lorenzo en el banco e Irusta, Rezza, Heredia y Ayala en el campo, para pintar de azul y grana el almanaque de 1972. El último título fue un par de años después, en el Nacional, con la letal dupla de ataque que conformaron Héctor Scotta y Oscar Ortíz.
Como una vela que se consume indefectiblemente, así se le fueron pasando los años posteriores al gasómetro. El equipo estaba en una manifiesta pendiente, que lo llevó a naufragar, temporada tras temporada, en las aguas de la mitad de la tabla.
La situación económica del club era pésima por 1979. Una de las medidas, fue la venta de varias de las propiedades que le pertenecían. Así se llegó al cierre del gasómetro. La tarde del 2 de diciembre de 1979, quedó perpetuada en los archivos de los estadígrafos, pero su muerte ya estaba decretada desde hacía tiempo.
Quizás, con la sabiduría que dan los años, el gasómetro fue queriendo desaparecer. Porque luego de tantas y tantas jornadas de gloria, no quería ser el testigo y la sede de la penuria que se avecinaba. Y tuvo razón. Mientras comenzaba a ser sólo un recuerdo de hierro y madera, San Lorenzo realizó una muy mala campaña en 1980 y se salvó del descenso a dos fechas del final. Pero en 1981, cuando en Avenida La Plata sólo había fantasmas de los tiempos pasados, estos se apoderaron del equipo, que perdió la categoría por primera y única vez en su vida.
Sus tablones mudos testigos de la historia grande, fueron retirados lentamente, lo mismo que la estructura que los cobijaba. Sin embargo, jamás el dulce sabor de los lindos recuerdos, se fue de allí. Por eso, no le llame la atención si al pasar por la vereda de Avenida La Plata, escucha un extraño grito de gol, o los cantos de la hinchada o la voz del estadio. Son de verdad, porque todo lo agradable, vive por siempre.
Aquella no había sido una buena década para el equipo “xeneize”. Quizás por ese motivo, festejó tanto ese logro, obtenido el 29 de noviembre de 1989, por penales ante Independiente, que le sirvió para cortar una racha de ocho años sin títulos.
Fue en la tarde del domingo 23 de noviembre de 1975. A escasas dos fechas de la finalización de la fase de grupos del torneo Nacional, Boca recibía a San Lorenzo y necesitaba ganar para llegar con chances de clasificación a la última jornada, mientras que el equipo de Boedo con solo empatar, ya estaba en la rueda final.


Para la historia quedó como que el arquero había dicho que Diego era un “gordito”. Jorge Cysterzpiler, por entonces representante del astro, le tocó el amor propio a su amigo: “Después de estas declaraciones le vas a meter dos goles, no?”. “No Jorge, sentenció Maradona, le voy a meter cuatro”.
Mañana se cumplen 10 años. El sábado 13 de noviembre de 1999 en la cancha de Colón de Santa Fe, Martín Palermo marcó su gol número 100 por torneos de AFA. Pero fiel a su estilo, a su incomparable historia, no fue un partido ni una conquista más en su vida.
Cada partido es una historia nueva y distinta a las demás. Pero en algunos casos, ciertos resultados dejan elementos para el análisis y en otros, disparan varios recuerdos. Es el caso de la victoria de Banfield en cancha de San Lorenzo, un hecho que no se producía desde hacía 13 años. Aquella de agosto de 1996 fue una jornada con muchas cosas para rememorar.
A lo largo de sus 78 años de profesionalismo, el fútbol argentino ha pasado por todo tipo de sistemas, estructuras para el desarrollo de sus certámenes: torneos largos, cortos, por zonas, aperturas, clausuras, con una liguilla, con dos, sin descensos, con promociones y varios etcéteras más.
Rubén Insúa se paró frente al balón esperando la orden del árbitro para ejecutar el penal. Por su cabeza y por la de todo el pueblo “azulgrana” comenzaron a pasar miles de imágenes a gran velocidad de los últimos años en la historia del club.