Archive for Diciembre, 2009

Aquellas jornadas de fútbol argentino con partidos entre navidad y año nuevo

Viernes, Diciembre 25th, 2009

Alonso
No es una novedad, lamentablemente para nuestro fútbol, que los torneos sean irregulares en su organización. Como ya hemos citado en este espacio en ocasiones anteriores, esta ha sido una constante en las competencias de AFA. En la década del `70 era habitual que los certámenes se extendiesen y hubiera fecha entre navidad y año nuevo.

El campeonato nacional de 1973 tuvo dos zonas de 16 equipos cada una. Sólo los dos primeros tendrían la chance de disputar el título en un cuadrangular, todos contra todos en canchas neutrales. El campeón recién se conoció en la jornada final de dicho petit torneo, lleva a cabo el 29 de diciembre y fue Rosario Central, que en el estadio monumental igualó en un tanto con San Lorenzo con goles de Roberto Cabral y Héctor Scotta.

River era el único que lo podía alcanzar, pero empató en el viejo Gasómetro de Avenida La Plata en dos goles con Atlanta, la gran revelación de la competencia. Esa conquista del popular conjunto de Arroyito, fue la primera de Carlos Timoteo Griguol como entrenador.

El de 1975 sin dudas fue un año teñido por el rojo y blanco de River Plate. Luego de 18 años sin ser campeón, cortó el maleficio al obtener el Torneo Metropolitano, con un elenco donde descollaban Norberto Alonso y Carlos Morete, bajo la dirección técnica de Ángel Labruna.

En el Nacional, hizo un inolvidable doblete, al quedarse con el título de manera agónica. La última fecha del octogonal final se jugó el 28 de diciembre y allí el club de Núñez llegó con un punto de ventaja sobre Estudiantes de La Plata. Los hombres dirigidos por Bilardo vencieron a Temperley por 2 a 0 en cancha de Racing y aguardaban el final en Rosario, donde Central y River igualaban en uno, score que permitía un encuentro de desempate.

En la última jugada del match en campo de Newell´s, José Omar Reinaldi, con un golpe de cabeza, superó a Ferrero y desató la locura en la gran masa de hinchas de la “banda roja” que se había trasladado hasta allí para festejar la segunda vuelta olímpica del año.

En 1976 la actividad estaba programada para finalizar el 22 de diciembre. Y efectivamente, ese día Boca fue campeón del Nacional al superar a River en cancha de Racing con gol de Rubén Suñé, en uno de los partidos más recordados del profesionalismo.

Como el cuadro de Juan Carlos Lorenzo también había ganado el metro, los dos sub campeones (Huracán y River) debieron jugar un desempate para determinar el segundo representante argentino en la Copa Libertadores de 1977. El mismo tuvo lugar el 29 de diciembre en la cancha de Boca y los “millonarios” se impusieron por 4 a 1.

La frondosidad del calendario de 1977 produjo cosas insólitas, como que el Metropolitano tuviera 46 fechas y el nacional se iniciase en la segunda semana de noviembre. Como era lógico, este último evento finalizó a fines de enero de 1978 y, por supuesto, tuvo una fecha entre navidad y año nuevo: el 28 de diciembre, donde se destacaron el triunfo de Estudiantes de Buenos Aires ante San Lorenzo por 2 a 1 y la goleada de Belgrano ante All Boys por 5 a 2.

Copiado en papel carbónico (para esa época) o como en un Ctrl. C + Ctrl V de estos tiempos, el Nacional de 1978 vivió la misma situación de su antecesor, y consagró a su campeón en pleno mes de enero de 1979. Obviamente hubo partidos entre las fiestas, pero en este caso, una doble jornada.

El 27 de diciembre, las revanchas de los cuartos de final, donde avanzaron Independiente, River, Talleres y Unión y el 30 los partidos de ida de las semifinales, donde los “rojos” superaron en Avellaneda a los cordobeses por 2 a 1 y el cuadro de Núñez venció en Santa Fe a los locales por 1 a 0.

Con algunas excepciones (la consagración de Racing el 28 de diciembre 2001), luego de los casos citados, muy esporádicamente ha habido fútbol entre las fiestas. Pero no lo recordemos mucho, a ver si en el corto plazo, tendremos en los televisores el fin del Apertura el mismo día de la llegada de Papá Noel.

Inolvidables partidos olvidados (Capítulo 3)

Viernes, Diciembre 18th, 2009

Central_1988-89
Fueron pocos los testigos de aquel encuentro. Quizás porque fue un día de semana por la tarde, o porque los dos implicados no estaban en la pelea grande del certamen. Pero lo cierto es que el pasado lunes se cumplieron 21 años de un match para el recuerdo.

La tarde del miércoles 14 de diciembre de 1988 se mostraba calurosa en la ciudad de Rosario y hacia allí había viajado Deportivo Armenio para enfrentar a Central. Luego de un muy buen comienzo, el cuadro dirigido por Alberto Parsechián estaba en plena debacle, al punto de ubicarse en el penúltimo lugar, superando sólo a Instituto.

Los locales, pese a tener un destacado plantel, no lograban volver a las glorias no tan lejanas y naufragaban en la mitad de la tabla, posición que no abandonarían en el resto del certamen.

La visita tenía las cosas bien claras desde el arranque: ser prolijo, cuidar la pelota y en cuanto tuviese la mínima chance, lanzar el pelotazo para que el solitario Sergio Maciel se las arreglase ante el fondo “canalla”. Pero este cuarteto, integrado por Hernán Díaz, Toscanelli, Bauza y Pedernera no tuvo su mejor jornada y en una escapada del citado delantero, Armenio abrió el marcador, score con el que se cerró la primera parte.

Como era de esperar, Central salió al complemento adelantándose en el terreno y dejando sólo tres hombres en la última línea, con el ingreso del mediocampista Andrade por Díaz. A los 54 Edgardo Bauza, casi siempre inefable desde los 12 pasos, fue contra su propia historia, malogrando un penal y su rebote también.

Armenio sintió que era una señal y presionó a la endeble defensa rival y en dos minutos (57 y 59) por intermedio de Maciel y Lorenzo Frutos se colocó 3-0 ante el estupor y el nerviosismo de los parciales del estadio de Arroyito.

Los hombres dirigidos por Ángel Zof se mostraban completamente desanimados y vencidos, mientras que sus oponentes manejaban el trámite a voluntad. El reloj corría y cuando este marcaba 85 minutos, muchos comenzaron a dejar sus lugares en las tribunas.

Deportivo Armenio tenía tres puntos decisivos en el bolsillo en su lucha por escapar a la zona del descenso. Quizás pensar en esto lo llevó a irse del partido. Dos apariciones punzantes y efectivas de Juan Antonio Pizzi, lo llevaron a marcar sendos goles a los 88 y 89, que abrieron una increíble esperanza.

Juan Carlos Biscay adicionó tres minutos y en ellos, la visita se abroqueló cerca de su arquero Gerbinocoff, al tiempo que Central era un tromba imparable. Cuando el juez ya miraba el cronómetro para pitar el final, llegó un excelente zurdazo de Jorge Díaz, que se clavó en el ángulo, para decretar la locura de un festejo con ribetes de hazaña.

Pocas veces un equipo logra remontar una desventaja semejante en los últimos cinco minutos de un cotejo. Pero la historia no terminó allí, porque mientras los locales festejaban alocadamente y los visitantes querían que se los tragase la tierra, Biscay les ordenaba que debían prepararse para la ejecución de los penales, tal como indicaba el reglamento de ese torneo 1988/89, para los partidos que finalizasen empatados.

Mucho tiene que ver el aspecto anímico en una definición por penales y esa máxima del fútbol se cumplió aquella tarde en Rosario, porque Central se quedó con el punto extra al imponerse por 5-3 en la definición.

Al terminar la temporada, Deportivo Armenio se fue al descenso y nunca más regresó a primera división. Es imposible trazar una hipótesis sobre algo que no sucedió, pero queda la duda de cuanto le hubiesen servido aquellos tres puntos, futbolística y anímicamente. Por el lado de Central, sólo resta decir que se regaló un hermoso presente navideño una semana antes de la fecha estipulada en todos los calendarios.

La noche que River se consagró campeón sin jugar y por televisión

Martes, Diciembre 15th, 2009

River_94
El fútbol argentino, a lo largo de sus 78 años de profesionalismo, ha tenido las más diversas situaciones con respecto a la definición de los campeonatos, pero la del Torneo Apertura 1994 fue realmente singular.

Dirigido por Américo Gallego, River había realizado una brillante campaña y se mantenía invicto con 16 fechas disputadas al iniciarse el mes de diciembre. El San Lorenzo del “bambino” Veira no le iba en zaga y se ubicaba tres puntos detrás, también sin haber perdido ningún encuentro.

La 17ª fecha se disputó entre semana. River, con 26 unidades, fue local de Talleres de Córdoba, mientras que San Lorenzo, con 23 y un partido menos, recibió en su estadio a Vélez Sarsfield, recién llegado de Tokio, donde se había consagrado campeón Intercontinental al doblegar al Milan.

En una excelente tarde, el cuadro de Boedo se impuso por 3 a 1 y estaba achicando la distancia a tan solo dos puntos, ya que River apenas igualaba en uno en su estadio con el cuadro cordobés que tenía dos jugadores menos. Pero en el instante final, un cabezazo de Enzo Francescoli puso fuego en el monumental y hielo en el Bajo Flores.

La siguiente fue una jornada casi decisiva, porque mientras los hombres de Américo Gallego obtenían una excelente victoria ante Boca en la “bombonera” por 3 a 0, el “ciclón” dejaba escapar una inmejorable oportunidad ante Lanús en el Sur. A los 30 minutos estaba en ventaja de dos tantos, por las conquistas de Biaggio y Monserrat, pero se quedó y los “granates” se lo igualaron con los tantos de Di Carlo y Rodolfo García.

De este modo, River quedó en la punta con 30 y San Lorenzo con 26, teniendo que jugar cuatro días más tarde, el partido pendiente con Newell´s en Rosario. El cuadro de Boedo viajó a Rosario con la obligación de ganar, para llegar con mínimas chances a la fecha final. Cualquier otro resultado, consagraba a los “millonarios”.

Era tanta la trascendencia del match que, en algo poco frecuente hace 15 años, pero habitual en la actualidad, el mismo fue emitido en directo por Canal 13, con un móvil en duplex en la concentración del estadio monumental.

Fue un choque parejo y trabado hasta los 27 minutos, cuando Claudio Biaggio fue expulsado. Los nervios de San Lorenzo afloraron de la peor manera y sobre la hora del primer tiempo, Iván Gabrich abrió el marcador para los locales. Con más fe que fútbol, con más ganas que prolijidad, la visita se fue al ataque jugándose el resto y exponiéndose a las contras letales de su rival.

A falta de tres minutos para el epílogo, una de estas fue aprovechada por Fabián Garfagnoli, que derrotó a Oscar Passet, para colocar la chapa final de 2-0 y desatar la fiesta en Núñez. Tres días después, River igualó con Vélez y se consagró por primera y única ocasión en su rica historia, campeón invicto.

Ese fue el cuarto título en las cinco temporadas del binomio Passarella – Gallego al mando del equipo. Antes habían obtenido el de la Temporada 1989/90, el Apertura 1991 y el Apertura 1993. Tiempos bien lejanos y de gran contraste con la actualidad riverplatense. Épocas en que los “millonarios” se daban todos los gustos, hasta el de salir campeón sin jugar y viéndolo por televisión.

Inolvidables partidos olvidados (Capítulo 2)

Jueves, Diciembre 10th, 2009

Ferro 10El pasado 8 de diciembre se cumplieron 33 años de un encuentro correspondiente al Nacional 1976 donde se alcanzaron varios records. El escenario fue la cancha de Ferro Carril Oeste y los protagonistas: el equipo local y San Lorenzo de Mar del Plata.

Como era habitual por aquellos años, si dicho feriado se ubicaba en el almanaque entre martes, miércoles o jueves, traía consigo fecha de fútbol argentino. El calendario de 1976 no fue la excepción y allí se disputó una importante jornada del torneo Nacional, la penúltima, que podía definir los clasificados a la fase final.

Uno de los equipos que tenía chance de acceder a esa instancia era Ferro Carril Oeste, que estaba ubicado en el tercer puesto de la Zona D, un punto detrás de Newell´s y dos escalones debajo de Talleres de Córdoba, la gran revelación del certamen. Cabe recordar que los dos primeros de cada sección, avanzaban a los cuartos de final.

En la calurosa tarde del citado 8 de diciembre, el club de caballito recibió en su estadio a San Lorenzo de Mar del Plata, quien era hasta ese momento, uno de los cuartos de peor rendimiento en la competencia. Pese a las diferencias entre ambos, nadie podía imaginar lo que iba a suceder en el campo de juego.

Desde el comienzo, Ferro se hizo dueño absoluto de la pelota con la batuta de los hermanos Arregui (el dinámico Carlos por la derecha y el talentoso Héctor por izquierda) y como una consecuencia lógica, los goles comenzaron a llegar y al terminar el primer tiempo, la chapa marcaba un contundente 5-0.

Las conquistas de Juan Domingo Rocchia y Héctor Arregui, en dos ocasiones cada uno y la de Franco, aseguraban a los hinchas locales una cómoda victoria, pero no los hacían presagiar que estaban por presenciar varios records.

El complemento no cambió y el elenco local siguió yendo al ataque, aunque con ciertos y lógicos descuidos defensivos. Las llegadas se sucedían en una y otra valla de manera incesante, hasta llegar al final con un inolvidable e irrepetible (en el profesionalismo argentino), score de 10 a 3, coronado por una merecida ovación final.

Los 13 goles convertidos en aquella tarde se instalaron en la historia, quedando como el segundo partido con más tantos, detrás de Banfield 13 – Puerto Comercial de Bahía Blanca 1 de 1974.

Nunca antes ni después en nuestro profesionalismo, siete futbolistas distintos de un equipo marcaron goles en un solo partido. Aquella tarde lo hicieron para Ferro: Rocchia 2, Héctor Arregui 2, Vidal 2, Franco, Eiras, Carlos Arregui y Parisi.

Dos de las tres conquistas visitantes fueron obra de Norberto Eresuma, histórico artillero de los equipos marplatenses en los nacionales. En aquel certamen de 1976, “Llamarada”, tal el singular apodo del delantero, fue uno de los tres goleadores del torneo, con la particularidad de haber pertenecido a un cuadro de pésima campaña. Anotó el 50% de los tantos de su club (12 de 24).

La impresionante victoria no le alcanzó a Ferro, porque los otros dos competidores de la zona, también ganaron sus partidos en esa jornada y en la fecha final, dejándolo en el tercer lugar. Sin embargo, aquella marea verde de goles, se aseguró un merecido lugar en la historia.

Aquella tarde de diciembre de 1982, de penal: NO

Lunes, Diciembre 7th, 2009

Munutti
No fue una jornada más, dentro de un campeonato parejo y con muchas aristas para el recuerdo. La tarde del domingo 5 de diciembre de 1982 contenía la disputa de los 9 partidos de la 27ª fecha del torneo de Primera División y allí se dio la situación que ninguno de los cinco penales sancionados fuesen convertidos.

El detalle que hace más sobresaliente el recuerdo, es que todos los ejecutantes eran especialistas y normalmente, remataban esas faltas en sus equipos.

Estudiantes llegó a esa fecha con un punto de ventaja sobre Independiente. El cuadro de La Plata, en un excelente partido, se impuso como local a Ferro por 2 a 0 y estiró su distancia, ya que los “rojos” apenas empataron sin abrir el marcador en su estadio frente al débil Sarmiento de Junín. A los 44 minutos, Enzo Trossero malogró la posibilidad más clara al desviar un tiro penal.

Boca era el tercero en discordia en esta pelea. Su campaña era desconcertante, ya que había vencido en fila a los tres mejores equipos de ese momento (Independiente – Estudiantes y Ferro) y acto seguido cayó en Junín con Sarmiento, que no había ganado ningún partido en el certamen.

Una semana después, en la citada tarde del 5 de diciembre, fue local con Instituto. Buena ocasión para seguir en la pelea. A los 11, Gareca fue derribado en el área por Beccerica y Juan Bava sancionó el penal. El encargado, como siempre, fue Miguel Brindisi, pero su disparo sobre la izquierda de Carlos Munutti fue desviado por el arquero.

Los “xeneizes” fueron un aluvión sin claridad, que chocó una y otra vez con el guardavalla rival, hasta que a los 79, un remate de Mario Zanabria se encuentra con la mano de Oscar Dertycia y nuevo penal para los locales. Otra vez los mismos actores frente a frente y, como en una escena calcada, Brindisi tiró a la izquierda y allí fue Munutti para detenerle el segundo de la tarde.

Los memoriosos enseguida recordaron que en 1973, jugando para Huracán, “Miguelito” había protagonizado la misma situación ante “perico” Pérez de River. La gris tarde de Boca se volvió definitivamente oscura cuando Oscar Dertycia venció a Gatti con un tiro bajo a cuatro del final, decretando la impensada victoria de los cordobeses.

Quilmes venía de ser sub campeón en el Nacional, pero estaba realizando un mal certamen y se encontraba acuciado por el descenso. Visitó a Vélez, equipo que estaba entreverado en la pelea por los primeros puestos. A los 22 minutos, el equipo local tuvo la chance de abrir el marcador, pero el siempre efectivo Carlos Bianchi, falló un penal que fue atajado por Hugo Tocalli.

El partido parecía morir en cero. Faltaban apenas dos minutos y un mal pase atrás de Lépore fue interceptado por “Carlitos”, que con un remate bajo doblegó a Tocalli para tomarse revancha de lo ocurrido en el primer tiempo y darle la victoria a su equipo.

River Plate, de muy mala campaña, viajó a Córdoba en la, por entonces, siempre difícil visita a Racing de esa provincia. Perdía 1 a 0 y sobre el final, el cuadro local dispuso de un penal. Se paró frente al balón Roberto Gasparini, un verdadero especialista y todos pensaron que con el se cortaba la racha de remates desde los doce pasos malogrados, pero no. Gabriel Puentedura le detuvo su remate, para que aquella jornada del 5 de diciembre de 1982, quedara en la historia. Esa tarde, de penal: NO.

Inolvidables partidos olvidados (Capítulo I)

Jueves, Diciembre 3rd, 2009

xxx
Aunque el título suene reiterativo, vale el juego de palabras. En este espacio vamos a evocar algunos encuentros destacados que, por diversos motivos, no son muy recordados por el simpatizante del fútbol en general.

En la última parte de 1980, como era tradicional en argentina, se llevaba a cabo el torneo nacional. La fase final del certamen iba a tener lugar en el mes de diciembre, pero los equipos que tuviesen jugadores en la selección nacional, no podrían contar con ellos para esa instancia, ya que el entrenador César Menotti había dispuesto que todo ese mes iba a ser de concentración de cara al “mundialito” a jugarse en Uruguay en enero de 1981.

De los clasificados para la rueda decisiva, los dos elencos que más sintieron esta medida fueron Argentinos Juniors (que perdió nada menos que a Diego Maradona) y River Plate, que no pudo tener en sus filas a cinco futbolistas titulares (Ubaldo Fillol, Daniel Passarella, Alberto Tarantini, Ramón Díaz y Leopoldo Luque).

Con medio equipo alternativo, los hombres dirigidos por Ángel Labruna enfrentaron por los cuartos de final a Newell´s. El cotejo de ida en el estadio monumental fue parejo y vibrante, ya que los visitantes estuvieron dos veces en ventaja, pero los “millonarios” se impusieron por 3 a 2 con dos goles de un joven delantero que tuvo en esa, su tarde de gloria: Roberto Gordon. Autor de los dos goles finales de la victoria por 3 a 2.

Pero el partido que vamos a recordar es el de la revancha, jugada en el Parque de la Independencia, el 3 de diciembre de 1980. Cuando apenas se había disputado el primer minuto de juego y como una virtual continuación de las acciones de cuatro días antes, Roberto Gordon abrió el marcador. A los 15, Norberto Alonso marcó el 2-0, colocando un cómodo global de 5-2. Había sorpresa y estupor en Rosario y un River que parecía encaminarse a seguir en carrera rumbo a su cuarto título consecutivo en el fútbol local.

A los 22 minutos, Enzo Búlleri descontó y 10 más tarde se produjo una jugada que fue muy importante en el desarrollo posterior del juego. Luis Landaburu, arquero titular del club de Núñez se retiró lesionado y en su lugar ingresó el juvenil Miguel Ángel Torres, que hizo esa noche su debut en la máxima categoría.

Apenas 60 segundos después, el paraguayo Hugo Talavera igualó en dos y a los 38, Santiago Santamaría puso el 3-2 para Newell´s. Por protestarle al juez Alberto Ducatelli, fue expulsado Pedro González.

Finalizó el primer tiempo y a River se le había dado vuelta la historia en un puñado de minutos: de tener la serie controlada, esta pasó a estar empatada, se quedó con 10 futbolistas y en el arco con un joven debutante de apenas 17 años.

En el complemento Newell´s, que era un muy buen equipo, fue un vendaval de fútbol, ataque y llegadas. Héctor Yazalde a los 63, Daniel Camilo Pérez a los 66 y Acosta a los 74 completaron la inolvidable goleada por 6 a 2. La oscura noche de River se completó con el penal de que Víctor Civarelli le contuvo a De los Santos a los 85.

Nunca fue habitual que River recibiera seis goles, en una instancia final y mucho menos por aquellos años. Pero todas las circunstancias antes citadas confluyeron para conformar un score atípico y una muy festejada victoria “leprosa”.

Para Newell´s la historia no continuó de manera muy felíz, ya que en las semifinales fue eliminado nada menos que por Rosario Central que, a la postre, fue el campeón del certamen.

El de aquella aciaga noche, fue el único partido en primera división en nuestro país de Miguel Ángel Torres. Era integrante de un destacado plantel juvenil argentino (Burruchaga, Tapia, Martino, Clausen, Goycochea, Ruggeri, Jorge Rinaldi, entre otros), que disputaría pocos meses después el sudamericano de Ecuador, clasificatorio para el mundial de Australia. En un amistoso previo sufrió una grave lesión y luego quedó libre, sin que nadie lo contratase. Emigró a Chile, donde pudo mostrar sus buenas condiciones en la valla del Temuco.

Pasaron 29 años de un partido poco recordado, pero con demasiados ingredientes como para quedar en el olvido.