El día que la Selección Argentina jugó un 1 de enero
por Eduardo Bolaños, el 01/01/2010 a las 14:02
Sin dudas que es una fecha poco habitual por estas latitudes para la disputa de encuentros oficiales y mucho menos, de selecciones. Sin embargo, el 1 de enero de 1981, Argentina y Alemania se enfrentaron en el Estadio Centenario de Montevideo.
Con motivo de festejar el cincuentenario de la obtención del primer mundial de la historia, Uruguay decidió organizar un petit torneo denominado “Mundialito” con la idea que estén presentes las seis selecciones que hasta ese momento se habían consagrado campeones del mundo.
Cuatro le respondieron que si al anfitrión (Argentina – Brasil – Italia y Alemania) mientras que Inglaterra desechó la invitación. Su lugar fue ocupado por Holanda, que había sido sub campeón en las dos últimas ediciones del máximo torneo: Alemania 1974 y Argentina 1978, en ambas ocasiones, cayendo con el país organizador.
Ya le quedaban pocas hojas al almanaque de 1980, cuando se inauguró el certamen. El 30 de diciembre, Uruguay se impuso por 2 a 0 a Holanda con tantos de dos de sus delanteros: Venancio Ramos y Waldemar Victorino.
En el primer día de 1981 y ante un Centenario casi completo con 60.000 espectadores, se vieron las caras Argentina y Alemania. Los “albicelestes” tenían un plantel admirable, ya que a la base del campeón del mundo de 1978, se le habían sumado los tres mejores elementos del brillante juvenil de 1979: Juan Barbas, Ramón Díaz y, por supuesto, Diego Armando Maradona.
Sin embargo, el equipo ya comenzaba a mostrar algunos síntomas de falta de renovación y este Mundialito fue el principio de una curva descendente que se profundizaría a lo largo de ese año, desembocando en el gran fracaso de España 1982.
En aquella jornada alistó a Fillol; Olguín, Galván, Passarella, Tarantini; Ardiles, Gallego, Maradona; Bertoni (Luque), Díaz, Kempes (Valencia). Por Alemania lo hicieron: Schumacher; Kaltz, Förster, Briegel, Dietz; Müller, Bonhof, Magath, Allofs;
Hrubesch, Rummenigge.
Sin coordinación y con cierta lentitud, Argentina se vio superada desde el inicio por su rival que abrió el marcador a los 41 por medio del gigante Horst Hrubesch. Para esta competencia, Menotti dispuso que tres jugadores que actuaban en el exterior fuesen convocados: Mario Kempes (Valencia), Daniel Bertoni (Fiorentina) y Osvaldo Ardiles (Tottenham).
El rendimiento de los dos primeros no fue bueno y ambos fueron reemplazados, mientras que Ardiles aportó su acostumbrada dinámica. Como era habitual, los maravillosos reflejos de Fillol salvaron en más de una ocasión la caída de la valla.
Cuando parecía que el partido se iba irremediablemente con victoria alemana, un cabezazo de Daniel Passarella a los 84, fue desviado por Kaltz en la línea, descolocando a Schumacher y poniendo el empate en uno.
Cuando faltaban apenas dos minutos, en una jugada trabajada y que Menotti mostraba en sus micros televisivos (que evidentemente no llegaban a Alemania), Ramón Díaz tomó el balón sobre la derecha, cedió a Valencia y corrió por detrás de este. El volante de Talleres hizo la pausa y le colocó un excelente pase con ventaja, que el delantero de River concluyó con un potente remate por sobre la salida de Schumacher y que se clavó cerca del travesaño.
Fue victoria. Con angustia y sufrimiento. Tres días después, Argentina empató en uno con Brasil y luego debió esperar el resultado entre el “scratch” y los alemanes. Los primeros se impusieron con comodidad por 4 a 1 y avanzaron a la final.
En el cotejo decisivo, Uruguay triunfó por 2 a 1. Barrios abrió el marcador, igualó Sócrates de penal y desniveló Waldemar Victorino, a la postre el goleador del certamen. Dirigido por Roque Máspoli, la “celeste” se dio el gusto de un festejo grande en casa, pero pocos meses después, sufriría la gran desilusión de quedarse fuera de España `82, al caer con Perú en las eliminatorias.
La base de aquel muy buen equipo campeón fue con Rodolfo Rodríguez; Víctor Diogo, Wálter Olivera, Hugo De León, Daniel Martínez; Eduardo De La Peña, Ariel Krasouski, Rubén Paz; Venancio Ramos, Waldemar Victorino, Julio César Morales.

Enero 6th, 2010 at 22:59
Seguimos con los lindos recuerdos. ¡Un 1º de enero con fóbal!!!!, cosa rara, ché, pero en Sudamérica todo es posible.