Inolvidables partidos olvidados (Capítulo 6)

por Eduardo Bolaños, el 12/03/2010 a las 11:46

Quedó en la historia como una de esas jornadas soñadas por todo equipo chico. En la noche del 9 de marzo de 1988, el inmenso estadio monumental quedó empequeñecido ante la enorme hazaña de Deportivo Armenio, que derrotó a River por 3 a 2.

El equipo de Núñez, como fue habitual en casi todos los pasajes de su historia, revistaba una constelación de estrellas en sus filas, pero no lograba estructurarse como equipo. Cabe recordar que luego de haber ganado todo con la conducción de Héctor Veira, este fue cesanteado a mediados de 1987 y su lugar fue ocupado por Carlos Griguol.

El cambio de estilo, futbolístico y de conducción, no estaba dando los resultados esperados. Pese a ello, River se encontraba con 31 puntos a 3 del líder Newell´s en momentos de disputar la 27ª fecha, cuando el panorama se le presentaba óptimo, al tener que recibir a Deportivo Armenio, que luchaba por mantener la categoría.

El inicio del match se emparentó claramente con lo que se esperaba: un River dominante, ofensivo y con enorme efectividad, y que a los 18 minutos ya estaba en ventaja de dos goles por las conquistas de Claudio Caniggia y Omar Palma.

Quizás por tener esa diferencia o porque las cosas se plantearon demasiado fáciles, el cuadro local se relajo y cedió campo y pelota a su rival. A los 23, en su primera llegada a fondo, Armenio descontó con un remate bajo de Wensel que doblegó a Pumpido.

El partido se hizo parejo y la visita se fue adueñando de a poco de la mitad de la cancha, ya que en River apenas estaba la solitaria lucha de Enrique Corti para la recuperación. A falta de tres minutos para concluir la etapa inicial, en un rápido contragolpe, Sergio Maciel habilitó a Wensel y este marcó por segundo vez, silenciando al monumental.

Con el empate en dos se fueron a los vestuarios. La reprobación del público hacia los jugadores y el técnico no se hizo esperar. Griguol nunca “entró” en la gente de River y los magros rendimientos, aumentaban esa distancia.

Armenio salió al complemento con la idea de mantener las cosas como estaban y esperar la chance de alguna contra. Un acertado cambio de su entrenador, Alberto Parsechián, haciendo ingresar a José Alejandro Villarreal por Pedro Vega, le hizo ganar definitivamente la decisiva disputa del centro del campo, cortando el circuito creativo del rival, que nacía en Omar Palma, para abastecer a Alzamendi, Da Silva y Caniggia.

La impaciencia de los parciales locales iba creciendo e hizo su explosión cuando Wensel se calzó en forma definitiva el traje de héroe, al vencer por tercera vez en la noche a Nery Pumpido. Resultaba increíble, pero la experimentada línea de fondo de los “millonarios”, integrada por cuatro marcadores centrales (Borelli, Gutiérrez, Ruggeri y Erbín) no pudo detener en toda la noche al sagaz delantero.

Llegó el pitazo final de Juan Carlos Demaro y trajo consigo una enorme silbatina del 95% del estadio, sobre esas once figuras que buscaban rápidamente el vestuario. Esas imágenes poco le importaban al puñado de heroicos hinchas de Armenio, que se animaron a ir al monumental, para ver la primera visita oficial de su equipo a River.

Con el paso de los años, Raúl Wensel se convirtió en un gran goleador de los torneos de ascenso, siendo uno de los escasos futbolistas en actuar en todas las categorías del fútbol argentino, desde la D hasta la A. Los citados, son logros importantes en su carrera, pero quizás ninguno como aquella inolvidable noche de los tres gritos en el monumental.

2 Comentarios to “Inolvidables partidos olvidados (Capítulo 6)”

  1. ryan Says:

    Excelente y amena escritura para todos aquellos que queremos conocer más de la historia del fútbol argentino!!

  2. Eduardo Bolaños Says:

    Muchas gracias!!!
    Saludos

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