Una jornada final para el recuerdo
por Eduardo Bolaños, el 04/05/2010 a las 11:22
La temporada 1986/87 del fútbol argentino se había iniciado apenas dos semanas después de la histórica consagración de la selección en el Mundial de México. Varios de los futbolistas campeones tomaron parte de aquel certamen, que tuvo una paridad poco común, por tratarse de una competencia de 38 fechas.
Muchos equipos se alternaron en la punta a lo largo del campeonato, que mostró muy poca diferencia entre los competidores. El caso más emblemático fue el de Boca, que pasada la mitad se encontraba en el puesto 14ª y con la llegada de César Menotti a la dirección técnica, tuvo una extraordinaria remontada, que lo llevó a encabezar las posiciones.
El sábado 2 de mayo de 1987 tuvo lugar la última fecha, con un dato destacado: en ocho de los diez partidos había algo en juego. La lucha por el título entre Rosario Central, Newell´s e Independiente, el ingreso a la liguilla que clasificaba un segundo equipo (además del campeón) a la Copa Libertadores, con dos plazas en disputa entre Racing, Ferro y San Lorenzo y la pelea por no descender con Platense y Temperley como actores exclusivos.
Instituto 2 – Boca 2 y Estudiantes 1 – Racing de Córdoba 0 fueron los cotejos que no definían nada. Ferro Carril Oeste consiguió su lugar en la liguilla al empatar en cero en su estadio y el mismo objetivo alcanzó Racing, el igualar en uno con Deportivo Español en la cancha de Vélez, con una agónica conquista de Daniel Severiano Pavón a cinco del final. Pese a golear por 5 a 2 a Talleres en la “bombonera”, donde hacía de local, San Lorenzo quedó fuera, pese a que seis fechas atrás era el único líder del certamen.
Central llegó a esa jornada final con dos puntos de ventaja sobre Newell´s e Independiente, sabiendo que un empate con Temperley en el Sur, lo consagraba campeón. Los “celestes” se pusieron en ventaja con gol de Dabrowski, pero luego Omar Palma convirtió un penal, que le dio el título a su equipo y a el le adjudicó el cetro de máximo artillero de la competencia con 20 tantos. El elenco rojinegro fue sub campeón al golear 4 a 1 a Deportivo Italiano (que se despidió esa tarde de la máxima categoría) y el cuadro de Avellaneda fue tercero, luego de igualar en tres en su cancha con Vélez.
Antes de comenzar aquella fecha, Temperley superaba por un punto a Platense. El equipo de Vicente López visitó a River en el monumental, en el partido que marcó el final del exitoso ciclo de Héctor Veira en Núñez. Los locales se colocaron en ventaja de dos tantos, pero a los 60 minutos ingresó Miguel Ángel Gambier, que en una iluminada tarde, marcó tres veces, para un nuevo milagro del “marrón”, que se completó cuatro días más tarde, cuando superó a Temperley en un desempate en terreno de Huracán.
