Archive for the ‘Ferro Carril Oeste’ Category

Inolvidables partidos olvidados (Capítulo 5)

Lunes, Febrero 1st, 2010

PerazzoEl sábado 4 de febrero de 1984, San Lorenzo e Independiente disputaron en el estadio mundialista de Mar del Plata, en uno de los mejores partidos de la historia de los torneos de verano.

Aquello no fue una casualidad, ya que apenas 40 días antes había finalizado el certamen de Primera División, donde el cuadro de Avellaneda se consagró campeón aventajando por apenas un punto al elenco de Boedo.

Los dos equipos tenían como principal virtud, una extrema vocación ofensiva y excelentes jugadores para implementarla, como Ricardo Bochini, Jorge Rinaldi, Claudio Marangoni, Rubén Insúa, Jorge Burruchaga y Wálter Perazzo, entre los más destacados.

Precisamente este último fue lo mejor de aquellos 30 minutos iniciales en Mar del Plata, marcando dos tantos: el primero al conectar con una volea un centro lanzado por Insúa desde la derecha y el segundo, con una brillante definición, “empalando” la pelota ante la salida de Goyén, luego de una perfecta habilitación de Coudannes.

Con vergüenza, Independiente fue hacia delante y en escasos cinco minutos, igualó el marcador. A los 34 con un clásico tiro libre de Enzo Trossero, violento y de zurda, al palo derecho de Oscar Quiroga y a los 40, con una exacta definición de José Luis Clara, ingresando por la izquierda, luego de superar en velocidad a Hernán Sosa.

José Omar Pastoriza y Héctor Veira eran los entrenadores de esos equipos y tenían como sello distintivo, el ataque, la inspiración de sus futbolistas y pocos resguardos en la faz defensiva.

En esa tónica siguió el partido en la segunda parte y los “rojos” completaron su remontada: Trossero ejecutó un tiro libre, pero no lo hizo hacia el arco, sino que tocó a Bochini, parado en el vértice del área, quien habilitó a Percudani, pero el pase fue interrumpido por un defensor rival y el rebote le cayó nuevamente al “bocha”, que con un zurdazo, puso el 3 a 2.

Con más vergüenza que fútbol, con más ganas que precisión, el “ciclón” adelantó sus líneas, al tiempo que su rival comenzó a acusar el cierto cansancio. Pastoriza no hizo cambios y el empate parecía inminente.

A los 83, Coudannes puso un pase en cortada para Perazzo, este la bajó con el pecho y se le fue un poco larga y allí apareció Rubén Insúa para rematar con violencia por debajo del cuerpo de Goyén, colocando la tercera paridad de la noche. Ya era un partidazo, pero faltaba más.

A tres minutos del final, nuevamente Coudannes con las “pilchas” de armador habilitó a Crespín sobre la izquierda. Se metió en el área, sorteó la salida de Goyén con gambeta hacia fuera y cuando parecía que se le terminaba la cancha, giró al revés y sacó un derechazo que impactó en el hombro de Trossero, para meterse en la valla y decretar el 4 a 3 final.

Fue una verdadera fiesta de fútbol, protagonizada por los dos mejores equipos del torneo del año anterior, que fue un certamen vibrante y poco recordado, donde además de Independiente y San Lorenzo, también se habían destacado Ferro Carril Oeste (tercero a tres puntos) y Vélez (cuarto a cuatro unidades).

Tres días después, San Lorenzo repitió la historia, ya que perdía 2 a 1 con Racing y finalmente se impuso por 3 a 2. Vaya este recuerdo para una memorable noche de las muchas que hubo en el fútbol de verano en la década del `80.

Inolvidables partidos olvidados (Capítulo 2)

Jueves, Diciembre 10th, 2009

Ferro 10El pasado 8 de diciembre se cumplieron 33 años de un encuentro correspondiente al Nacional 1976 donde se alcanzaron varios records. El escenario fue la cancha de Ferro Carril Oeste y los protagonistas: el equipo local y San Lorenzo de Mar del Plata.

Como era habitual por aquellos años, si dicho feriado se ubicaba en el almanaque entre martes, miércoles o jueves, traía consigo fecha de fútbol argentino. El calendario de 1976 no fue la excepción y allí se disputó una importante jornada del torneo Nacional, la penúltima, que podía definir los clasificados a la fase final.

Uno de los equipos que tenía chance de acceder a esa instancia era Ferro Carril Oeste, que estaba ubicado en el tercer puesto de la Zona D, un punto detrás de Newell´s y dos escalones debajo de Talleres de Córdoba, la gran revelación del certamen. Cabe recordar que los dos primeros de cada sección, avanzaban a los cuartos de final.

En la calurosa tarde del citado 8 de diciembre, el club de caballito recibió en su estadio a San Lorenzo de Mar del Plata, quien era hasta ese momento, uno de los cuartos de peor rendimiento en la competencia. Pese a las diferencias entre ambos, nadie podía imaginar lo que iba a suceder en el campo de juego.

Desde el comienzo, Ferro se hizo dueño absoluto de la pelota con la batuta de los hermanos Arregui (el dinámico Carlos por la derecha y el talentoso Héctor por izquierda) y como una consecuencia lógica, los goles comenzaron a llegar y al terminar el primer tiempo, la chapa marcaba un contundente 5-0.

Las conquistas de Juan Domingo Rocchia y Héctor Arregui, en dos ocasiones cada uno y la de Franco, aseguraban a los hinchas locales una cómoda victoria, pero no los hacían presagiar que estaban por presenciar varios records.

El complemento no cambió y el elenco local siguió yendo al ataque, aunque con ciertos y lógicos descuidos defensivos. Las llegadas se sucedían en una y otra valla de manera incesante, hasta llegar al final con un inolvidable e irrepetible (en el profesionalismo argentino), score de 10 a 3, coronado por una merecida ovación final.

Los 13 goles convertidos en aquella tarde se instalaron en la historia, quedando como el segundo partido con más tantos, detrás de Banfield 13 – Puerto Comercial de Bahía Blanca 1 de 1974.

Nunca antes ni después en nuestro profesionalismo, siete futbolistas distintos de un equipo marcaron goles en un solo partido. Aquella tarde lo hicieron para Ferro: Rocchia 2, Héctor Arregui 2, Vidal 2, Franco, Eiras, Carlos Arregui y Parisi.

Dos de las tres conquistas visitantes fueron obra de Norberto Eresuma, histórico artillero de los equipos marplatenses en los nacionales. En aquel certamen de 1976, “Llamarada”, tal el singular apodo del delantero, fue uno de los tres goleadores del torneo, con la particularidad de haber pertenecido a un cuadro de pésima campaña. Anotó el 50% de los tantos de su club (12 de 24).

La impresionante victoria no le alcanzó a Ferro, porque los otros dos competidores de la zona, también ganaron sus partidos en esa jornada y en la fecha final, dejándolo en el tercer lugar. Sin embargo, aquella marea verde de goles, se aseguró un merecido lugar en la historia.