Muchas veces, es habitual en el fútbol argentino, intentar tapar los errores, la falta de proyectos y los vicios de dirigentes mediocres, con algún resultado deportivo. El gol de Palermo contra Perú o la victoria en el Centenario, no alcanzan para disimular la desprolija conducción de la AFA, que no solamente se ve reflejada en la agónica clasificación a la copa del mundo, si no también en cada tema a resolver con los clubes.
Actualmente, otra vez está en el tapete el tironeo por el reparto de los dineros de la televisión, donde las instituciones más importantes sostienen que el incremento a los clubes del ascenso obedece a que Grondona se asegure votos en futuras decisiones.
Es asombrosa la similitud que existe entre la manera de conducir la “Casa mayor del fútbol” y los métodos que se emplean en San Lorenzo de Almagro, donde el andar auspicioso del primer equipo, se utiliza para tapar una realidad institucional que dista mucho de lo que debiera ser un club con semejante grandeza.
Es cierto que, más allá de algunas excepciones como pueden ser Vélez o Lanús, San Lorenzo es uno de los tantos clubes que son víctimas de los malos manejos dirigenciales, pero esto de ninguna manera es excusa, el latiguillo tan utilizado de que los clubes dan pérdida es una gran mentira de la que son cómplices muchos hombres que le hacen mucho mal a las instituciones que administran.
En San Lorenzo, la incapacidad, la falta total de ideas y la carencia de proyectos serios en el plano futbolístico (ni hablar de la ninguneada vida social del club) llevó a los dirigentes a solicitar la “ayuda” de empresarios que incluso se autodenominaron benefactores; que encontraron el espacio ideal para hacer grandes negocios mientras el club se sigue endeudando. Porque los suculentos sueldos de las supuestas estrellas que llegaron los pagó el club, mientras la millonaria diferencia entre las compras y las ventas las hicieron los “benefactores”. Que utilizaron además la excelente vidriera que otorga la camiseta azulgrana a cambio de migajas.
Ni que hablar de los pagos de premios a los jugadores por objetivos que deberían ser básicos por estar en el club, la manera de manejar la situación económico financiera con resúmenes mensuales que se tratan en comisión directiva con nueve meses de atraso, la sospecha que genera la llegada de jugadores sobrevaluados que no aportan mucho (el caso emblemático del veterano Campagnuolo por U$S 130.000 para completar una nómina de seis arqueros) y tantos otros malos manejos descarados que generan una total incertidumbre sobre el futuro. La alarmante pérdida de patrimonio, los dineros mal gastados y el vacío de ideas para generar ingresos genuinos, hacen sospechar que la deuda real alcanza cifras escalofriantes.
Los “sanlorencistas” se deben a sí mismos un debate profundo. Soportar la desidia de los que gobiernan, ver cómo un club como Vélez gana terreno y con menor cantidad de hinchas obtiene los mismos ingresos de la TV que otros grandes, soportar la “entrega” de un triangular final nada menos que frente a Boca, son motivos más que suficientes para revelarse. Descansar en la grandeza otorgada por la historia es peligroso ante una realidad que hay que construir día a día para las generaciones que vienen.
Alcanzar objetivos como la Copa Libertadores o la vuelta a Boedo, no dependen de la fugaz aparición de un D´Alessandro o de la espera de un milagro que se lleve a Carrefour de la Argentina. El camino es largo y empieza por las ideas, el compromiso y el trabajo. Terminar en las próximas elecciones con esta dirigencia nefasta (en la asamblea que, desoyendo la resolución de los fiscalizadores, aprobó el último balance, entre otros, levantó la mano una persona que en su momento votó por la venta de los terrenos de Av. La Plata) es sólo el comienzo. Actualmente hay alrededor de 20.000 socios cuando, como mínimo debería haber el doble. Pero claro, si en Boedo no se le agrega un solo ladrillo a la sede para atraer a lo miles de hinchas de la zona, se deja la recuperada (no por los dirigentes) plaza Lorenzo Massa en estado de total abandono y se gasta el dinero en jugadores prestados que tapan a los pibes del club, todo se hace muy cuesta arriba.
Y pese a todo, en el fútbol de actual, a veces da la sensación de que las chances, por lo menos en el corto plazo, se renuevan. Hoy sin Bergessio, Solari, D´Alessandro o Placente, con un plantel más terrenal y equilibrado en cuando a nombres, sin figuras descollantes que generen la envidia de sus compañeros por el dinero que ganan, apenas con la figura de Romagnoli que marca diferencias en lo futbolístico pero no parece imprescindible (por suerte no llegó Cvinanich que iba a ganar un dineral) el equipo tiene un andar destacado, por lo menos en la actitud de los jugadores y en lo que a resultados se refiere. También ayudó la salida de líderes negativos como Silvera, Adrián González y el resistidísimo Orión para demostrar que las oportunidades siguen estando, sobretodo en comparación con la mediocridad de la mayoría de los rivales.
Son llamativas pero lógicas las similitudes con la AFA, se puede tomar un mejor camino, es difícil pero no imposible. La historia todavía respalda, la gente sigue estando, quizás sea la hora que despierte el gigante dormido.