Una sana costumbre

por Débora D'Amato, el 01/03/2010 a las 12:13

Una buena manera de BolBer a las columnas es con un nuevo clásico en nuestro haber. Cabe destacar un poco de la previa para que esta descarga futbolera sea bien específica y clara. En Fanáticas –domingos a las 23 horas por Magazine- tuvimos de invitado, a raíz de la victoria de Racing sobre San Lorenzo, a Jorge De Olivera, el alto arquero académico. Más allá de su simpatía y buena onda –nobleza obliga- se animó a hablar antes del clásico. “Ganamos nosotros 1 a 0 y Débora se tiene que poner una tanga de Racing”, se animó a sentenciar. Como no era de esperar no solo acepté el desafío sino que, además, me animé a desafiarlo. “Ok. Yo salgo como vos quieras, no me quita el amor por Independiente ponerme algo de Racing, pero mirá que el último que boqueó se llama Ricardo Caruso Lombardi y no sólo perdió sino que además, no cumplió la apuesta y por eso le propiné una desgracia en los clásicos así es que dudo que ganen”, dije casi ofendida. En fin, el tiempo una vez más me dio la razón y aquí estoy, feliz de una nueva alegría roja.

Antes de que Néstor Pitana, el árbitro del partido, pite y dé inicio al encuentro, los vecinos, abrumados por la impotencia y la envidia de visitar el Libertadores de América, tiraron pintura celeste en la sede. Ojo, quisieron hacer la del torneo pasado ingresando al estadio pero una semana antes se custodió el Estadio para evitar semejante acto de resentimiento. Vale destacar los comentario de Molina, que alterado por lo que le contaron que dijo Comparada, quien ironizó sobre algunas cuestiones vecinas, habló sin mucha justificación.

De nuestro lado, apoyo con Banderazo exitoso, a pura bengala, banderas y cantos de aliento. De esa manera, llegamos al clásico.

Pero vamos al partido que es lo que importa. Primer tiempo. Independiente con ideas claras pero falta de contundencia. Tratando bien a la pelota, teniendo en claro el objetivo y dominando a un Racing que parece haber entrado a la cancha con la historia sobre sus hombros. Piatti, manejando la pelota y haciendo algunas maravillas, Vallés sorprendiendo gratamente con su debut y la defensa bastante más sólida de lo que venía estando. Busse, jugando un partido aparte –es hincha declarado de Independiente- y haciéndolo bien, Acevedo mejor que contra Vélez aunque no volvió a ser ese que nos tenía acostumbrados, Gabbarini sin mucho trabajo y Fredes que hizo bien las cosas. Silvera que le ganó todas a Ayala y compañía y que no fue preciso a la hora de definir pero Gandín, cuestionado –injustamente desde mi humilde punto de vista- que no fue efectivo a la hora de las jugadas pero que fue lujoso a la hora de patear el claro penal que Lluy hace en el área de su arquero.

En el segundo tiempo la cosa fue distinta. Pese a que Racing perdió a Hauche, que fue de lo peorcito de los vecinos, porque estaba muy nervioso y Russo no lo sacó a tiempo. Es cierto que Russo acertó a la hora de sacar a Castromán pero lo hizo tarde. ¿Por qué acertó? Porque Castromán poco tiene de enganche, lejos está de ser el de Lazio y el de Vélez y en ese puesto le complicó la vida al mediocampo de Racing que se volvió loco con las imprecisiones de Lucas. Insisto, Racing con uno menos tuvo que animarse a más e hizo lo posible. Tuvo más la pelota pero no tuvo la claridad y acá y en la China Comunista los partidos se ganan, no se merecen. Ojo, no creo que Racing haya merecido nada pero hago referencia a las declaraciones de los mitómanos* que juegan y dirigen en Racing.

En fin chicos, son partidos que hay que ganarlos. ¿Si me gustó el partido? No mucho pero sí me gustó hacer de estos encuentros una costumbre para ganar. Me gustó el sentimiento de los jugadores felices con la victoria, que ya habían demostrado su agradecimiento por el apoyo en el Banderazo, aplaudiendo, tirando camisetas por la ventana del hotel y todo lo que ya sabemos. ¿Hay que mejorar? Sí, porque ellos jugaron horrible y nosotros, que vamos por el buen camino con un objetivo claro, en el segundo tiempo equivocamos algunas cosas, Patito Rodríguez se equivocó, la defensa mejoró, Gabbarini supo ponerle el pecho a la situación luego del blooper contra Vélez. No estamos 10 puntos pero estas victorias ayudan para encaminarse a lo óptimo. A no olvidarse que se viene Tigre. Ojo, a no relajarnos pero tenemos unos días para disfrutar de esta sana costumbre que tenemos hace varios años. Ganar, complicar y perjudicar a nuestro eterno rival: ese que siempre nos dice amargos pero que se va amargado cada vez que juega contra Independiente, su papá.

*Mitomanía: Se define mitomanía al trastorno psicológico que consiste en mentir patológica y continuamente falseando la realidad y haciéndola más soportable; el mitómano sublima su impulso transformándolo en arte.

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