Dos caras de la misma moneda en sólo 72 horas
Miércoles, Marzo 31st, 2010
Lo más lógico hubiese sido escribir algo apenas terminado el superclásico hablando maravillas de un equipo ordenado tanto en la parte defensiva como en la ofensiva, de un arquero que la rompió, de un DT que acertó en los cambios y de muchas cosas más, pero decidí esperar los dos días que separaban ese encuentro con el de Chacarita para hacer una evaluación completa.
En el tenis, cuando un jugador quiebra el saque del otro significa que dio un paso importante. Pero pasa a ser clave gana su saque y confirma ese quiebre. Con Boca pasaba eso, le ganó a River -que nadie le saca meritos al equipo porque, como generalmente se dice, es un campeonato aparte- pero debía confirmar la levantada ganándole al equipo de San Martín.
Y realmente estuvo muy lejos de eso. Los primeros veinte minutos que se jugaron en la cancha de Huracán vieron a un Boca totalmente pasivo, que estaba ordenado pero que no generaba volumen de juego. Después con muy buenas tareas de Román y de Matías Giménez pudo terminar el primer tiempo en un muy buen nivel y con un gol de ventaja.
En cambio, en el segundo tiempo, el conjunto de Alves cambió totalmente la cara y se convirtió en una sombra de lo que había sido en el partido del jueves en la Bombonera. Chacarita, que viene muy complicado con el promedio, metió 4 goles en 40 minutos cuando –hasta ese momento- había convertido sólo 12 tantos en 10 encuentros.
Sinceramente, más allá de evaluar los errores del árbitro, las fallas defensivas, el desorden del mediocampo y la falta de contundencia me generan algunos cuestionamientos que cada vez suenan más fuerte en la interna del plantel.
¿Puede cambiar tanto un equipo de un tiempo al otro? ¿Por qué contra River mostró un gran salto de actitud y en el partido anterior y posterior -Tigre y Chacarita- esa característica brilló por su ausencia? ¿Por qué Palermo reaccionó así cuando lo sacaron sabiendo que esa mirada y ese dicho iban a generar semejante polémica? Muchas preguntas, pocas respuestas.
Pero lo que más dudas me genera es el cambio de actitud de un partido al otro, no existió ese envión anímico del que tanto se habla luego de la victoria ante River. El tiempo pasa y cada vez me entran más dudas acerca del apoyo que recibe Alves por parte del plantel. Estoy convencido que, aunque se afirme lo contrario, los jugadores experimentados ya le soltaron la mano desde hace un tiempo largo. ¿Lo motivos? Vaya uno a saber…


