Amigos en el idioma del fútbol
Martes, Abril 20th, 2010
La pelea de estos dos ídolos –que pase lo que pase no dejarán de serlo nunca aunque la barra, que no es la verdadera hinchada, ya se inclinó por uno- está en su punto más caliente porque quedaron como los únicos culpables de este triste presente de la institución.
Esta historia no empezó ahora y atravesó por muchos estados diferentes, pero en las épocas ganadoras de Boca estos conflictos de Palermo y Riquelme no salían a la luz o, si lo hacían, no interferían en el plantel.
“Nadie se va a enterar qué fue lo que pasó que derivó en esto”, dijo Palermo en la conferencia que dio luego de haber convertido su gol 220 pero que en la cual se le preguntó más por el festejo de Riquelme. En cambio el 10, sólo dos días después dijo que con Maradona sí había pasado algo pero que con Palermo no, así que dejó en claro que no había nada que contar.
Sin embargo y aunque ninguno de los protagonistas lo acepte se produjeron varios choques que derivaron en este momento. Igualmente yo soy de los que opinan que lo importante son los 90 minutos de juego y no todo lo que gira alrededor potenciado por muchos “periodistas partidarios” que se ponen la camiseta de uno para matar al otro.
Hay dos hechos que confirman mi pensamiento, el primero es muy reciente y fue la pelota que le dio Riquelme para que Palermo entre en la historia de Boca convirtiéndose en el máximo goleador del club cuando tenía todo para definirlo él mismo. Y nada mas ni nada menos que al otro día de haber recibido, junto al plantel, un apriete de la barra que –como siempre sucede en este país- quedará impune.
¿El 10 podría haber saludado al goleador dentro de la cancha para evitar todo lo que pasó después? Obvio que sí, pero sólo él sabe lo que se le pasó en ese momento por la cabeza pero está claro que quiso dejar en claro que mientras la pelota esté en juego son amigos, pero fuera de la cancha no.
Otro hecho clave y que Delgado se encargó de sacar a la luz esta semana fue lo que pasó en Tokio. Dos noches antes de jugar el partido contra el Real Madrid, Palermo y Riquelme –en momentos diferentes- le fueron a pedir a Bianchi dos cosas: uno que ponga a Guillermo Barros Schelotto y el otro pidió por Delgado.
Cuentan que Bianchi les dijo que sí a los dos, pero que al otro día citó a los dos referentes en su habitación para blanquearles los pedidos del otro y para anunciarles que iban a jugar Guillermo y el Chelo pero que iban a salir los dos. Inmediatamente ambos le pidieron disculpas y le dijeron que él decidiera libremente. ¿Qué pasó en ese partido algunas horas después? Para los desmemoriados, esta foto les responde.
No quedan dudas de que el conflicto existe y que es grave, pero los dos son grandes y deberían saber manejar la situación para que juntos –siempre dentro de la cancha- puedan asociarse para el bien de Boca. Esto es clave para no seguir contagiando a los más jóvenes que ahora parecen obligados a tomar una posición.
Sinceramente al hincha de Boca no debería que importarle si van a bailar juntos, si pasean a su hijos en la misma plaza, si comen juntos en las concentraciones o si sus señoras hablan entre sí, sólo debe prestar atención de lo que hacen cuando pisan una cancha, el lugar donde más cómodos se sienten y donde más lejos de todo el cabaret están.

