Diario de una entrega – Diga 33 (%)

swedeCon la colaboración financiera de Carlos Abdo, empresario de Estática Internacional y reconocido hincha cuervo, San Lorenzo de Almagro se hizo acreedor de la tercera parte de la propiedad lindante a la sede de Avenida La Plata en su intersección con la calle Las Casas.

Esta propiedad tiene un valor estratégico fundamental en función de recuperar la vida social en el barrio de Boedo ya que permite la tan ansiada ampliación de dicha sede. Ya se habían adquirido los terrenos limítrofes sobre Las Casas y sólo restaba este lote para comenzar a soñar con una sede en Boedo a la altura de San Lorenzo. El Ciclón da otro paso en su operativo retorno. La posibilidad de utilizar este predio abre un abanico de posibilidades a futuro, cuando elecciones mediante, esta Comisión Directiva le de lugar a gente joven con ganas de hacer un club serio como supieron construir Lorenzo Massa, los hermanos Monti y aquellos pibes de Almagro. Sabido es que el gobierno de Rafael Savino le ha dado la espalda a toda acción que comprometa a San Lorenzo institución en su búsqueda de identidad utilizando como excusa los números rojos (aún cuando hace diez años prometieran ganar el “campeonato económico”) por lo que uno imagina que hasta pasadas las elecciones veremos en ese predio una nueva “reserva ecológica” con yuyos e insectos en desarrollo franco.

beodoNo importa, con la adquisición de propiedades en “Tierra Santa” y los serios problemas financieros que obligan al Carrefur a cerrar sucursales en toda América Latina, el mercado parece más chico.
La esquina en cuestión pertenece a tres dueños, uno de ellos decidió negociar a cambio de 230.000 dólares más los gastos de escritura por el 33% de la propiedad y la posesión de la misma a nombre de San Lorenzo. Los otros dos continúan en su postura usurera, reclamando valores irrisorios a sabiendas del interés que ha demostrado El Ciclón desde hace muchos años en adquirir ese predio. Tal vez sea esa la herencia que le dejen a sus hijos, la muerte nos alcanza a todos, San Lorenzo seguirá de pie por muchos siglos.

Indudablemente, se ha pagado un elevado precio por el porcentaje adquirido, lamentablemente ese dinero es una colaboración de un importante allegado y no fruto de grandes negocios gestionados por el club, como debiera ser. Sería bueno que quienes gobiernan a San Lorenzo tomen consejos de aquellos empresarios benefactores para poder generar recursos propios y genuinos, en lugar de recibir dádivas y limosnas.

Boedo está muy cerca, falta cada vez menos, el socio tendrá en sus manos la posibilidad de convertir esta nueva ola en un tsunami descontrolado, que con la fuerza de un Ciclón arranque el Gasómetro del recuerdo y lo deposite en su lugar de pertenencia.

Diario de una entrega – CORBS – Cuervos de Barcelona

corbs

Vamos a Volver a Boedo. La bandera que colgaron los Corbs de Barcelona en Cataluña – Argentina es el postre de un año que se va sin tanta pena, casi nada de gloria y sin ningún ladrillo en Tierra Santa.

Vamos a Volver a Boedo. Majestuosa tela decorando el Camp Nou, haciéndole sentir el calor de barrio a todos los presentes. Allí estaban Maradona, su desconcertante Selección, Bilardo, Mancuso, los catalanes haciéndonos pito catalán dentro de un marco que encerraba a ochenta mil personas eufóricas en las puertas de un nuevo Mundial. Protagonistas de la noche en la escenografía europea, a doce mil kilómetros y unas cuantas manzanas de Avenida La Plata, un grupo de cuervos de la Peña Barcelona hicieron sentir su deseo de volver, no sólo al lugar de pertenencia y arraigo, sino a la grandeza que los identifica con esa geografía. Estaban ahí reclamando identidad. Como lo hizo la Peña de Israel en el Muro de los Lamentos, como los cuervos de Madrid en el penúltimo amistoso albiceleste, o como aquellos cuervos en República Checa cuando Argentina se jugaba sus chances ante los locales en la Copa Davis 08.

corbs II

Siempre es el mismo mensaje, sin firmas políticas ni personales, trapos en forma de oraciones que rezan en nombre de todos por el futuro de un San Lorenzo que hoy por la noche, en Asamblea de socios, debate su futuro. Estaría casi aprobado el Balance 2009 / Presupuesto 2010 con muchos puntos no claros. Ayer se manifestó, como recordatorio para lo que hoy suceda, que la gente quiere ver a San Lorenzo en lo más alto, jugando en Boedo y con más de cincuenta mil socios.

Como lo soñó el Padre Lorenzo, como sucedió medio siglo atrás, como debe ser.

corbsIII

La gente se expresó desafiando fronteras, una vez más.
Las banderas que han engalanado diferentes estadios del mundo son un pedido silencioso de justicia que carga con la fuerza de toda una comunidad sedienta por recuperar una parte gigante de su alma.

Fotos: http://cuervosdebarcelona.blogspot.com/

Diario de una entrega – Balance 2009 / Presupuesto 2010

microestadio grandeSensaciones positivas. 2009 deja sensaciones positivas. No se ganó nada, es verdad, se mastica nuevamente el fracaso de una política carente de gestión y entregadora que apeló a inversores externos y benefactores para hacer flotar un barco con destino de Titanic a cambio de cero rédito económico. Y además, ya con los confites de año nuevo casi sobre el mantel, se presentó el Balanceen el cual Savino, “su” oficialismo y “su” oposición han incluido el predio de Mármol y Salcedo (Plaza Lorenzo Massa) como activo, asignándole al mismo un valor de $9.100.000.-

Como el predio fue recuperado por medio de la Ley de Reparación Histórica “…a fin de que destine la finca mencionada exclusivamente a la promoción de las actividades deportivas, culturales y sociales propias del club” queda claro que el terreno no es negociable porque de contradecir lo que reza la Ley, San Lorenzo perdería automáticamente el derecho sobre el mismo. No quiero hacer cuentas, pero me pregunto en voz baja ¿qué pasa si le quitamos al Balance el valor de garantía que San Lorenzo le asigna a un predio NO NEGOCIABLE…? No quiero hacer cuentas. Espero que quienes administran el club las hayan hecho sobre cálculos reales y factibles, por el bien de la Institución o lo que de ella quede.

En fin.

El año deja sensaciones positivas porque a pesar de la realidad, con los botones de muestra que no sobran… abundan, hay olor a ladrillos en Boedo. Por primera vez en mucho tiempo se proyectan obras en el lugar de pertenencia y arraigo de San Lorenzo. La Ley que aprueba la inclusión de 4 millones de pesos para la construcción de un Microestadio en la Plaza Lorenzo Massa (trabajada por Progreso Azulgrana, DeBoedoVengo, El Quincho y otros sectores pro-vuelta como la Sub Comisión del Hincha) es una excelente noticia. Sobre todo ahora que gracias al Balance hemos comprobado que la dirigencia azulgrana ha recordado la existencia del predio (ignorado de plano hasta el momento) por lo que ya puede comenzar a construir el Microestadio que es una forma de volver a recuperar la vida social de San Lorenzo en su lugar de orgullo. Es volver a Boedo con tribunas y la posibilidad de generar nuevos recursos económicos genuinos. Incrementar la masa societaria, es la posibilidad de trabajar para el club. Es hora de trabajar para el club…

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Sensaciones positivas porque la gente ha demostrado iniciativa y presencia en esta lucha por volver. El socio, que ahora engrosa manifestaciones como el abrazo simbólico a la manzana donde habitaba el Templo, o en el estadio con banderas y telones, o en foros virtuales con opiniones y propuestas, tendrá la chance de elegir nuevos dirigentes el año entrante y la vuelta se asegura un lugar propio en los discursos nuevos que ya llegarán para atrapar votos. Esa es una gran noticia también. Se acaba un ciclo que ha ignorado a Boedo como destino de grandeza, una dirigencia que apostó todo a un resultado y no hizo nada para bancar su propia apuesta, y también se acaba el ciclo de una oposición sin compromiso, chata y descolorida. A pesar de este cuadro político deprimente, el deseo de volver a Boedo se hizo más luminoso, entre las sombras putrefactas se abriga una esperanza con olor a jazmín, es la necesidad del hincha de San Lorenzo por imponer su orgullo a la culpa, es la necesidad de sacar al club de un largo e interminable exilio. A pesar de la palidez que destila la gestión Savino la vuelta goza de buena salud y esa es una sensación más que positiva.

Foto Microestadio:

http://www.deboedovengo.com/2009/microestadio.php

Diario de una entrega – Microestadio en Boedo

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La Legislatura Porteña convirtió en Ley y aprobó en el presupuesto de la Ciudad para 2010 la construcción de un Microestadio en la Plaza Lorenzo Massa, recuperada por San Lorenzo mediante la Ley de reparación histórica en 2007. Es la mejor noticia del año en el plano social para el hincha de San Lorenzo.

El Proyecto fue presentado en agosto del corriente año por los Diputados Raúl Fernández (Encuentro Progresista), Juan Manuel Olmos y Silvina Pedreira (Partido Justicialista) conjuntamente con representantes de Progreso Azulgrana, DeBoedoVengo, El Quincho, y la Sub-Comisión del Hincha (agrupaciones que luchan por una mayor presencia institucional en el barrio de Boedo). Hasta ahora sólo la agrupación DeBoedoVengo había previsto la construcción de un Microestadio en el predio de Salcedo 4220.

Esta Ley sancionada durante la madrugada de hoy establece la posibilidad de edificar sobre 4500 metros cuadrados con una altura máxima de 20 metros. El presupuesto apenas superaría los 4 millones de pesos. San Lorenzo deberá prestar conformidad antes de los próximos sesenta días sobre la construcción que se le encomienda y garantizar el uso gratuito de las instalaciones a escuelas y colegios dependientes del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, recuperando de esta manera su importante rol histórico de inclusión social en Boedo.

Se prevé el uso del Microestadio para la práctica de diversos deportes (básquetbol, vóley, hándbol), enseñanza de actividades prácticas, culturales y recreativas (danza, ajedrez, teatro, biblioteca, gimnasio…) y eventos sociales como los de antaño. San Lorenzo podrá conectar las nuevas instalaciones a la sede social cuyo frente da a Avenida La Plata y también podrá ampliarse en el mismo predio o bien en predios vecinos anexados.

San Lorenzo comenzó el operativo retorno. Regresa al barrio y lo hace con un Microestadio, vuelve con tribunas. A las puertas de un año nuevo no podía el hincha de San Lorenzo tener mejor motivo para el brindis. El 2010 promete obras, ladrillos en Boedo. De cara a las próximas elecciones, el tema se convertirá en uno de los ejes que determinará el futuro del club. A la obligación de ganar campeonatos y copas por su condición de equipo “grande” se le suma una responsabilidad de igual o mayor magnitud: apostar definitivamente a la gloria institucional. Para eso serán fundamentales nuevas políticas que no prioricen un eje por sobre el otro, hay que ganar todo y volver a Boedo, porque esto es San Lorenzo de Almagro y su historia reclama altura.

Proyecto de Ley Aprobado: http://www.progresoazulgrana.com/comunicados/proyecto_de_ley.pdf

Fotos/Video: www.debatecuervo.blogspot.com

Diario de una entrega – 30 años

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30 años de miradas perdidas, de gargantas vacías (gritos mudos, como en pesadillas). Hoy se cumplen tres décadas de caminar sin camino, sin lugar donde llegar. Vamos atinando una sonrisa de vez en cuando, por orgullo y cortesía. Con memoria para respetar la historia porque no nos olvidamos cómo hay que tratar a Boca o cómo hay que tratar a Huracán, algunos fantasmas del Gasómetro te acercan el calor de aquel fuego. Las tribunas siempre llenas. Respetamos esas cosas que siguen estando por herencia y tradición. Es verdad… ya no están aquellos carnavales y ya no toca Santana en San Lorenzo, o Serrat. No juega la selección en Boedo ni bate récords Scotta. No se ven cuervos los domingos en el templo de Avenida La Plata, y los pibes de ahora se lavan las caras. El club se mudó de barrio, se corrió un poco hacia el Sur. No es para tanto, claro. Pero parece que se hubiera mudado de país. Se fue San Lorenzo no obstante algo se quedó ahí entre Inclan y Las Casas… Un olor a gol de Sanfilippo, una gambeta del Manco Casa. La sotana del Cura Lorenzo, la calidad de Facundo. Un caño de Coco Rossi, la zurda del Bambino. Un arcoíris azul y rojo pintado a goles por Farro, Pontoni, Martino y Silva. Risas de fondo, el piberío corriendo debajo de los tablones…

Se quedaron en aquel terreno recuerdos forjados con gloria. Y con el tiempo se fueron transformando en semillas que ya comienzan a dar sus frutos en las nuevas generaciones que con la garganta apretando fiero, haciéndole más caso al corazón que a la razón, con lo poco de voz que se escapa esquivando la rabia y la tristeza gritamos escupiendo al cielo: VAMOS A VOLVER.

Y sin temor a que la escupida vuelva, nos hacemos cargo. El orgullo de nuestros viejos también se quedó ahí, acurrucando al sueño de vernos como estuvieron ellos alentando al Ciclón en su lugar de raíz. Sabemos que vamos a jugar de local muy pronto en nuestro Wembley. Sentimos que Pompeya, Soldati, Bajo Flores o San Isidro no nos representa, no somos de esas tierras. Vamos y llevamos nuestra cultura, de locura y pasión: “soy de Boedo… yo soy… soy de Boedoooo”

La vuelta se vive en la gente sin embargo el compromiso político lo tienen sobre sus espaldas quienes conducen a San Lorenzo, sólo ellos saben certeramente cuánto están haciendo por recuperar la identidad de este pueblo alegre que ya tiene casa y vive en el exilio. Fuimos entregados desde adentro por dirigentes incapaces (esto no cambia), hinchas sin compromiso y vejados por un gobierno nacional que robó, secuestró, y asesinó gente, cargándose además nuestra casa.

Todos le debemos una disculpa a San Lorenzo. Los responsables, los cómplices y los que miraron para el costado.

Que sea este 2 de diciembre un día de recogimiento y reflexión. Que se repasen los hechos de la historia para poder reparar el daño que se le hizo a esta institución que fue ejemplar y aún hoy, de rodillas, da pelea con una dignidad incuestionable. La vuelta al barrio de Boedo no es una gesta romántica, es un derecho adquirido por arraigo, apoyado en nuestro sentimiento de pertenencia, fundamentado en nuestro orgullo. Cómo ícono cultural de la ciudad de Buenos Aires San Lorenzo debe estar en Boedo. Nadie puede privarle a sus socios el derecho a reivindicar la grandeza del club que conocieron.

Hoy no se celebra nada, hoy se recuerda y se sufre una pérdida dura pero para nada irreparable. Se renueva el juramento.

tribuna

Apuesto a que cerca de la nochecita se juntan miles de cuervos en Avenida La Plata sin saber por qué… Los guía el corazón y la estrella del cura Lorenzo los bendice conmovida, otra vez.

Foto:De Boedo Vengo / A. Cosentino

Diario de una entrega – Día del Hincha

Dia del hincha

El 30 de noviembre de 2000 la gente de San Lorenzo impidió el gerenciamiento encubierto que promovían Fernando Miele y su honorable Comisión Directiva. Bajo la presión económica que asfixiaba al club, el oficialismo intentó una posible salida al endeudamiento cediendo la imagen de San Lorenzo por un largo período a ISL (empresa que cumplía el mismo rol para la FIFA y que poco tiempo después se fundió y desapareció) pero La Gloriosa se plantó y al grito de SAN LORENZO NO SE VENDE impidió que se llevara a cabo una asamblea decisiva en pos del gerenciamiento. Los policías que custodiaban los portones del Pedro Bidegain reprimieron a los socios auto-convocados que insistían en detener la votación. Ganaron los hinchas. Ese 30 de noviembre el Padre Lorenzo fue uno más de los casi doscientos cuervos que se bancaron los palos y las balas de goma, su espíritu flotó glorioso sobre las gorras de quienes sólo pueden cumplir órdenes. Miele no pudo realizar su jugada, poco tiempo después fue enjuiciado y echado del club. Aquellos “loquitos” que se plantaron contra la que venga hoy levantan otra bandera revolucionaria: QUIEREN VOLVER A BOEDO.

El Día del Hincha recuerda aquella tarde en que culmina una serie de marchas a la AFA y reclamos en contra de un gerenciamiento que, salvando realidades, ni la Guardia Imperial pudo resistir. San Lorenzo es de su gente gracias a su gente. Ese 30 de noviembre de 2000 nace el nuevo hincha de San Lorenzo, se reconoce una génesis dentro de la tribuna: se refunda La Gloriosa. Nace el compromiso, una manera diferente de pensar a San Lorenzo. Con ambiciones, con objetivos de grandeza y a futuro, pensando en nuevas revoluciones, pensando en el retorno al lugar de pertenencia y orgullo. Si esa tarde no se plantaba la Hinchada, hoy el objetivo sería otro: recuperar el club de las manos privadas. Si hoy hablamos de Volver a Boedo se lo debemos a ese grupo de “zurditos” que buscaron la verdad apoyados en un compromiso que acaso nunca jamás tuvo la gente de San Lorenzo.

Torcieron la historia y le abrieron una ventana al futuro.

La historia de San Lorenzo habla de entregas internas donde el hincha tuvo mucho que ver. Un breve repaso…
Finalizando la década del ’40 el Gasómetro pudo dejar de ser un estadio de madera para convertirse en un monstruo de cemento. Sólo había que llamarlo Estadio Eva Perón. Cuentan que mediante un plebiscito el socio, tal vez identificado ideológicamente con el partido radical, le dijo que no a esa posibilidad. Además, se adujo que el estadio era prácticamente nuevo al contar sólo con catorce años de vida. Tiempo después, poco tiempo después, se lo comenzó a llamar “Viejo” con la intención de desprestigiarlo para dar paso a una entrega que se terminó de concretar en el año ’79.
Durante las décadas que siguieron a esa negativa y tratando de reparar el error cometido, las nuevas dirigencias comenzaron a planear un estadio modelo de cemento en los terrenos que cedería el gobierno entre las avenidas Perito Moreno, Cruz y Varela. La gente compró bonos patrimoniales, se construyó una hermosa maqueta, y finalmente nada más ocurrió. Hasta que en el año ’79 ya presionados por el gobierno nacional se cerraron las puertas del estadio tras un empate sin goles con Boca. San Lorenzo descendió de categoría dos años más tarde y gracias a la revolución de masas que produjo su tribuna, copando estadios y batiendo récords de convocatoria no pudo ver los problemas que se avecinaban: el desarraigo, la falta de identidad, la pérdida de un orgullo palpable. Por esos días, uno de los hinchas emblemáticos de la barra cuerva declaraba para la revista “El Ciclón”: “Hay que vender el estadio para retener a Rinaldi, el Gasómetro es viejo, da tristeza, la Chancha es alegría”. Está claro que las palabras de “Madera” no representaban a la mayoría de los hinchas, pero son esos gestos los que determinan la historia, cuando se comenzó a desmantelar el Gasómetro mucha gente pasó por Avenida la Plata para llevarse algún que otro “recuerdo”. Nadie se plantó para impedir que la entrega se efectuara. Nadie.
Por eso, el 30 de noviembre es mucho más que un gerenciamiento anulado. Es la refundación de La Gloriosa. Es la génesis del compromiso que todos los hinchas de San Lorenzo tienen con el club y le permiten mirar al futuro pensando en Boedo. Es un día que encierra la esencia del sentimiento que les inculcó el Padre Massa a los Forzosos de Almagro cuando se fusionó la batalla de San Lorenzo con el mártir religioso en el nombre del club: “…Y me agrada además ese nombre con su doble significado, porque me parece que en esta época de cobardía en la manifestación de los propios ideales y de las propias creencias, pone en la bandera del nuevo club la nota robusta que proclama los dos ideales mas nobles que puede abrigar el hombre: RELIGIÓN Y PATRIA”.

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NUESTRA RELIGION ES SAN LORENZO, NUESTRA PATRIA BOEDO, VAMOS A VOLVER.

Foto: De Boedo Vengo

Diario de una entrega – El Clásico de Barrio

fotoMe contaba un amigo que hace unos días se topó en la tribuna del Pedro Bidegain con un pibe de no más de veinte años y se cruzaron en una discusión de aspecto casi filosófico. Llegaron a una conclusión que amerita un comentario en este Diario de una entrega.

Mi amigo cantaba al ritmo de La Gloriosa: “¿Qué te pasa quemero… todavía seguís esperando…?”
El pibe hacía callar al resto al grito de: “¡No le cantemos a ese equipo chico!”

El muchacho opinaba que la tribuna tenía que alentar a San Lorenzo porque el equipo perdía con baile ante Independiente. Mi amigo, cerca de los cuarenta años, le quiso explicar que a una semana de visitar la Quema no estaba mal dedicarle un rato a los de “Parque Poquitos”.

Y el flaco le preguntó: ¿Por qué Huracán es considerado clásico de San Lorenzo? Acto seguido una serie de argumentos que mi amigo escuchó entre atento y divertido… veamos:

-Jugaron en 150 oportunidades, 70 para el Ciclón, 40 para el Globo. ¿¡Treinta partidos de diferencia en un clásico!?

-El Globo tiene un solo campeonato profesional, la mayoría de sus fotos son en blanco y negro. Nosotros tenemos diez títulos. Idolos en color. Huracán en su estadio no puede con San Lorenzo, está diez partidos abajo.

-En la época amateur, la mejor etapa en la pobre historia quemera (cosechó cuatro títulos) nunca le ganó a San Lorenzo.

-Huracán descendió tres veces y obtuvo dos subcampeonatos en 37 años… Mientras tanto en ese lapso de tiempo El Ciclón ganó cuatro títulos nacionales (´74, ´95, ´01, ´07) y dos internacionales (Mercosur ´01, Sudamericana ´02).

-Hablando de Copas, la Libertadores y la Sudamericana la conocen por San Lorenzo.

-El cuervo mira el fixture para saber si le toca en la Bombonera o en el Gallinero… el quemero mira cuándo juega con San Lorenzo.

-En el peor momento de la historia cuerva, en el descenso de 1982, tuvimos que jugar en la cancha de River para meter 74 mil personas… Huracán en su mejor momento jugó dos finales (y las perdió) con una reja para cinco mil personas (tanto en Avellaneda 1994 como en Liniers 2009).

-Hablan de banderas robadas, de tiros, de cosas que el hincha futbolero que vive de la pasión desconoce, pobre gente, se quedaron sin argumentos…

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¿¡Por qué entonces Huracán es considerado clásico de San Lorenzo!?

Mi amigo hizo silencio, mientras escuchaba al pibe afirmaba con la cabeza, y finalmente explicó con seriedad:

-El fútbol es pasión, es estadística, es gloria y derrota: el fútbol es tradición. Esa es la clave, el fútbol se apoya en su pasado, se construye sobre hechos que lo han coloreado. El gol de Cárdenas es para los hinchas de Racing un color vivo y ardiente, el taco de Sanfilippo a Roma es un arcoíris, las gambetas de Bochini inventaron nuevas tonalidades en la gama del Rojo…
Cuenta esa tradición futbolera que existen varios tipos de clásicos, por ejemplo el más marketinero de todos: el Boca – River o Superclásico. El de Rosario, para mí el mejor de todos. O el de La Plata, donde toda una ciudad sufre o goza al trote de la pelota. Está el clásico de la provincia de Buenos Aires… ese que juegan Diablos y Académicos. Y está el clásico de Barrio. El que juegan San Lorenzo y Huracán. Es verdad, la diferencia es tan grande que lo único clásico es ganarle siempre. Pero hay algo que no lo hace morir. Que lo resucita a pesar de cualquier argumento obvio: El Barrio. La muchachada de un lado y del otro de la frontera barrial mantiene vivo el fuego de tiempos lejanos. Los colores cobran vida en esas calles de veredas anchas. Se mezclan las camisetas, en el día a día muchos son amigos, pero la cargada es inevitable cuando llega el enfrentamiento. A veces vuelan piñas, antiguamente los billares se caldeaban. Hoy se vive en las esquinas. La bohemia de dos barrios tangueros, arrabaleros, gente con mirada pícara y nostálgica, el barrio es el motor: Parque Patricios y Boedo. Tradición, como el Gasómetro.

Yo no sé si lo convenció, no me consta como terminó aquel diálogo de tribuna en Pompeya. Me detengo en el último párrafo. Creo que ahí hay una clave fundamental. Los hinchas del Globito direccionan sus bromas hacia la pérdida de identidad que sufre San Lorenzo a causa del desarraigo, golpean donde entienden que más duele. Y es ahí donde el hincha de San Lorenzo grita más fuerte, saca su tozudez, se inventa un desafío, volver al barrio. A ese lugar del que nunca se fue, en alma y espíritu, hasta los de Huracán lo reconocen cuando hablan de clásico. Porque ellos un domingo por torneo, son Parque Patricios. Y San Lorenzo, Boedo.

*Fotos: www.deboedovengo.com

Diario de una entrega – El rol de Marcelo Tinelli

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Marcelo Tinelli se siente mal. Como hincha, como Director de Marketing, como cara visible de un grupo que apoya contratando jugadores. No entiende los insultos de la gente hacia un plantel que desde su aparición en el club “está mucho más activo en los últimos cinco o seis campeonatos y está presente casi siempre en las copas”.
En 90 Minutos de Fútbol, programa que se emite para toda América por la cadena Fox Sports, el empresario le apuntó a la gente: “No todo es tan terrible. No todo es corrupción. No todos los jugadores son ladrones porque les va mal, protestan al juez o los echan”. Cabe resaltar que las palabras de Marcelo Tinelli tienen como destinatario a aquellos quienes desde la Platea Norte del Pedro Bidegain insultaron a Alejandro “Papu” Gómez tras su absurda expulsión el último domingo, de cara a un nuevo clásico con Huracán el sábado próximo. Vale esta aclaración ya que desde la tribuna local, La Gloriosa ha alentado hasta el hartazgo soportando el paupérrimo desempeño de un equipo que parece estar a la deriva.
Al hincha comprometido le cuesta aceptar que desde la dirigencia del club le soliciten “bajar la exigencia”. Clubes de menor poder, convocatoria y altura que San Lorenzo han logrado imponerse tomando como principal medida la auto-superación. Me viene a la mente Vélez. Escuchando al socio y respondiendo con políticas afines a sus reclamos lograron insertarse en el círculo de privilegio. Han realizado obras de gran magnitud engrosando su masa societaria. Esa identificación con el socio ha puesto al Fortín en una posición ejemplar. Mientras San Lorenzo se desangra apostando a políticas obsoletas, jugando una ruleta rusa deportiva: si entra nos salvamos, si pega en el palo se incrementa el pasivo.

De obras, mejor ni hablar. O sí.

Cuando se acercó al club, hace poco más de dos años, Tinelli tenía un discurso genuino que incluía el tema que nos convoca, la Vuelta a Boedo. Es sus palabras se colaban términos fundamentales para esta lucha, como por ejemplo: “Ley de Reparación Histórica”, “trabajar políticamente” (asumiendo un rol que desde el oficialismo prefieren obviar), “proyectos de páginas web que yo sigo” (alusión al Proyecto La Gloriosa Deboedovengo)…

¿En qué cajón quedó archivado este discurso? ¿Por qué cambió su visión y comenzó a pensar que lo mejor es crecer en Pompeya bajo el concepto “cuidar lo que tenemos”? ¿Quién lo “trabajó” discursivamente? ¿Es consciente Marcelo Tinelli que con su ayuda al frente del Grupo Inversor fue funcional a un gobierno que ignoró descaradamente ese “sueño de todos los sanlorencistas”? Está claro que Tinelli no necesita a Savino, ni a ninguno de los protagonistas de este chiquero político que cerca a San Lorenzo, está claro. Pero lamentablemente con su ayuda sostuvo en el poder a un presidente ausente, que decidió “terciarizar” el fútbol en un grupo “benefactor” que trajo jugadores que no han reportado ingresos económicos a San Lorenzo, no han ganado títulos, y han tapado recursos genuinos del club como son los valores surgidos de la cantera.

Personalmente no dudo de las buenas intenciones de Marcelo Tinelli, ni de su cariño al club. Sí creo que se confunde en el mensaje. Si bien jugadores como Alejandro Gómez o Agustín Orión son patrimonio del club y hay que cuidarlos, la mejor manera no es aplaudiendo sus incorrecciones o siendo comprensivos de sus actos de indisciplina. El socio no se enoja por un resultado, por una eliminación. El socio ya no soporta a estos productos de políticas carentes de planificación. Que por poner como prioridad el cobro de premios han entregado una Copa Libertadores, que haciéndose expulsar estúpidamente (no una sino mil veces) esquivan el compromiso de poner el pecho en las malas. Estos jugadores parecen desconocer la grandeza de la camiseta que portan emparentados con una dirigencia que los protege alentando su irrespeto al socio. A Bernardo Romeo se lo aplaude hasta el cansancio, aún con el flojo rendimiento que muestra partido tras partido, se le reconoce profesionalismo, entrega desinteresada y respeto al club. No es ese un dato menor.

Es la figura de Marcelo Tinelli toda una incógnita, como Director de Marketing se espera que eleve la marca San Lorenzo a plataformas universales, que genere recursos genuinos apoyados en ideas creativas, que acerque inversores para planes que persigan éxitos (y no tómbolas). Se espera de Tinelli como socio comprometido que se indigne ante la falta de grandeza de alguno de los empleados del club, llámese Orión o Papu Gómez. Se espera que le transmita ese sentimiento único que es sentirse parte de la gran hinchada de Boedo a quienes se prueban la camiseta por seis meses pensando en mejores mercados. El socio espera de Marcelo Tinelli que no se desanime, porque ese es el gran mal de la institución, logro único de Savino al frente del club (desanima y reinarás). El socio le reclama a Marcelo Tinelli porque lo identifica como uno “de los nuestros”, desde la esperanza que depositan en su figura no soportan escuchar un reto que debería direccionarse al vestuario y no a la tribuna.

Ante la inminente renuncia al Consejo de Fútbol, dejo un interrogante más:

¿Habrá pensado Tinelli como funcionario del club, qué gran logro “marketinero” sería encabezar el operativo retorno al barrio de Boedo?

Ninguna gesta podría superar un movimiento tan singular.

Diario de una entrega – Boedo sin fronteras

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Promediando el segundo tiempo y mientras Argentina con cierta angustia trataba de aferrarse a un empate que fue derrota en Madrid, la imagen se posó sobre una bandera azulgrana con la leyenda: VAMOS A VOLVER A BOEDO. Sin insignias políticas, sin nombres propios, el reclamo legítimo del pueblo cuervo que no conoce fronteras, vaya que no…

Me pregunto qué cosas le pasarán por la cabeza a quienes toman decisiones en San Lorenzo desde hace un tiempo. Me pregunto cómo se hace para ignorar el llamado natural que ejerce un pueblo que no conoce fronteras. No es la primera manifestación y no será la última que podamos ver en tierras extranjeras.

¿Qué es lo que produce en una persona la necesidad de hacer un “trapo” que nada tiene que ver con el evento en cuestión, pagar una entrada de su bolsillo y mostrarlo para que todos vean el mensaje a miles de kilómetros por tv?

Orgullo, sentido de pertenencia, arraigo.

La bandera no rezaba “Vamos a Ganar la Libertadores”, no alentaba un “Tinelli Presidente” ni tampoco se leía “Hay que terminar los codos”… El trapo estaba escrito con el corazón y apuntaba al alma, decía con orgullo de pertenencia y ansias de identidad, ni más ni menos, VAMOS A VOLVER A BOEDO.

Diario de una entrega – Arraigo – Pertenencia – Orgullo

San Lorenzo fue fundado en Almagro por un grupo de muchachos guiados por la luz de un cura llamado Lorenzo Massa, un adelantado.
El lugar de pertenencia, arraigo y orgullo, sin embargo, es Boedo.
Allí San Lorenzo homogeneizó la vida social de toda la Capital Federal, contaba con sesenta mil socios activos y en su estadio jugaba la Selección Nacional. Los carnavales presentaban figuras de la talla de Joan Manuel Serrat, Sandro o Cacho Castaña, en 1973 por ejemplo, tocó Carlos Santana en el Gasómetro. Se organizaban veladas boxísticas y los domingos el barrio se vestía de fiesta y familia. El basquet gozaba de gran prestigio, los deportes federados ocupaban un lugar de privilegio y hasta el notable Delfo Cabrera se entrenaba para sus gestas olímpicas en aquel club ejemplar que fue San Lorenzo.

La actualidad muestra un club debilitado en su grandeza, con la masa societaria disminuida, con una reticencia del socio a concurrir a la Ciudad Deportiva, y con una tribuna (fiel como siempre) que denota una merma en su concurrencia. Al desprecio que destilan los dirigentes hacia la masa societaria hay que agregarle un fenómeno nacional: la inseguridad. El barrio 1-11-14 ha crecido en densidad y población, y son frecuentes las noticias referentes a choques de narcos y actos delictivos. Pompeya se ha convertido en un lugar difícil para que un padre confíe la formación deportiva de su hijo, es por eso que gradualmente la gente se ha volcado a participar socialmente en la sede de Avenida La Plata mientras que la Ciudad Deportiva se fue construyendo lentamente en un gran estacionamiento.

La sede de Boedo ya no da para más, necesita ser modifcada para albergar la necesidad de los socios, eso confirma claramente que el arraigo y el sentido de pertenencia está enraizado en el centro geográfico de la Capital Federal. Directamente proporcional a esta conclución es la que afirma que en el Sur ya no se puede pensar un futuro para San Lorenzo. ¿Cuánto más hay que esperar? Los reiterados rumores que indican la partida de Carrefur alertan a los socios comprometidos que ven con desesperación la indiferencia dirigencial, sustentada increiblemente en las obras anunciadas por Marcelo Tinelli, gerente de marketing y principal benefactor, quien proyecta remodelar el nuevo estadio y embellecer a la Ciudad Deportiva.

¿Ignora Tinelli que cada centavo invertido en Pompeya es un paso atrás en el “sueño de todos los sanlorencistas”?
La sensación es que si el mercado se va mañana, San Lorenzo, aún teniendo prioridad de compra, no movería un dedo para volver.

El Ciclón luchó desde la muerte del cura Lorenzo contra gobiernos entregadores que lograron su cometido primero aceptando los terrenos en Pompeya, luego regalando el Gasómetro, más tarde construyendo en Pompeya y siempre mirando hacia el costado para no ver la realidad con ojos cuervos. Fueron treinta años de entrega y luego treinta años de desarraigo. Seis décadas que se convierten en un barrilete demasiado pesado de remontar para muchas generaciones de hinchas, de políticos partidarios y de políticos nacionales que han sacrificado el Gasómetro dejando a San Lorenzo sumergido en una crisis de identidad.

La lucha por recuperar el lugar de pertenencia es justa, ya está en marcha y no debería ser ignorada.

Todos le deben una disculpa a San Lorenzo, sus hinchas, sus dirigentes, y el Estado Nacional principalmente.
Han despojado a un club modelo de la posibilidad de un futuro enorme, hoy los cuervos viven el presente con una idea fija: recuperar lo que les corresponde por natura. Nadie puede privarlos de ese derecho.