Triste, Solitario… ¿Final?

por Elio Rossi, el 29/11/2009 a las 23:41

shhEsa cara de Basile en medio del partido.

Ese rostro.

A mitad de camino entre Laurel y Hardy.

Stan Laurel, el inglés, el Flaco, y Oliver Hardy, el yanqui, el Gordo. Maravillosos comediantes de la “prehistoria” del cine que incluye una vuelta por el túnel del tiempo hasta desembocar en la década del 20 del siglo pasado.

Demasiado “ancho” para ser el flaco y quizá algo demacrado para ser el gordo, allí está, vencido y sin palabras, Le Cocó. En el justo medio entre ambos, ese “caripelón” basileano en el banco de suplentes de la lluviosa tarde en el Nuevo Gasómetro.

Los equipos son –juegan- a imagen y semejanza de sus modeladores.

Desprejuiciado, exquisito, atacadores y al mismo tiempo poco –o nada- afectos a la tarea defensiva y al trabajo fìsico: Angel Cappa, su Huracán, ahora cuesta abajo en su rodada. Terminará en la B?. Martínez, el reemplazante del Poeta Angelito ha dicho, claro y contundente: “no tiene piernas el equipo, se viene abajo en el segundo tiempo”.

Finalmente ha quedado desnudo el rey Angel aunque se empecinen en no verlo.

Trabajadores, corredores, sacrificados, ordenados y de pocas palabras, el Banfield de Falcioni.

Eficaces claro.

Y todavía les falta coronar.

Porque no habrá elogios ante un “coitus-interruptus” al estilo Huracán si no gana el campeonato.

Esa es la gran diferencia de Falcioni con Cappa: el primero sabe que está obligado a concretar; el otro completa con la dinámica de la dialéctica.

La dialéctica de lo impensado “menottista” hasta la médula.

Y Boca fuera de todo.

Con la única posibilidad de la amenaza latente: “si no me dan la plata que yo quiero, no habrá el año próximo, fútbol para todos” hacen saber a quien quiera oír.

Más dinero requiere Boca y entrará en flagrante contradicción con el “modo de distribución K” que supo impulsar a través de los contactos peronistas del presidente Ameal.

“Yo estuve en el fragote, ahora quiero mi parte” comenzarán a soplar en los oidos de todos quienes pueden influir en Julio Humberto I de Viamonte, el Cóndor.

El Cóndor, dicho sea de paso, ha vuelto a “empomarlos”.

Con un modo peronista, distributivo y K, el Cóndor (Julio Grondona se llama a sí mismo “El Cóndor” porque los mira a todos desde su vuelo, bien desde arriba), los volvió a empomar para beneplácito de los más “pequeños” e ira generalizada de Comparada, Vélez y, claro, Boquita.

Son los que más han cobrado aplicando la vieja consigna tanguera; aquello de “el que no llora, no mama” en los últimos 15 años.

Ora por derecha, ora por izquierda en forma de adelantos, el Cóndor ha ido tapando agujeros e incluso –grita Ducatenzeiler todavía, mientras hace contactos para vender jugadores- “arreglando” campeonato a través de los arbitrajes.

Y Boca, desacostumbrado a besar la lona, ahora quiere impedir el ingreso de las cámaras de fútbol para todos el año que viene.

No habrá caso.

El Cóndor tiene una caja chica de 140 millones de pesos y si sus sugerencias no resultan suficientes, la muchachada del gobierno hará entrar en razones a Ameal y su gente para que los goles de Boca, no vayan a quedar –válganos Dios nuestro señor- secuestrados.

El problema es el equipo.

No hay plata que alcance si Bianchi y/o Basile no aciertan con los nombres a comprar y siguen apostando a los “veterans”.

Duro año para le Cocó.

Eyectado del seleccionado por Heinze, los bajitos y Diegoarmando que ha quedado afuera del sorteo del mundial, creyó que levantaba cabeza en Julio cuando llegó a la Bombonera de la mano del Virrey: “volvió la alegría y el wisky”, tronó en aquella inolvidable conferencia de prensa.

Pues no.

O al menos, la alegría no.

Más bien la tristeza infinita del Flaco Stan y la inolvidable torpeza del gordo Hardy.

Solo le falta el blanco y negro, para completar semejante deterioro.

La “cama” de los bajitos y el Genuflexo K que imposta “guevarismo de tatuaje” en la selección; la impotencia de los veterans, en Boca, más las equivocadas decisiones de Charles Lucky sin la ayuda –o con?- de la reina Margaret, ha demolido a Basile.

Pero Ameal todavía cree.

Hace saber que Boca puede vivir 2 años sin recibir un peso de la plata del Estado.

Ver para creer, hubiera dicho el relator uruguayo al que –inconcebiblemente- se extraña cada vez que Araujo pifia en los nombres de los futbolistas.

Ameal blande la amenaza.

Bianchi no aparece por ningún lado.

El equipo se acostumbró a perder.

Y le Cocó ni siquiera hace chistes.

Puede ser peor?

Sí. Siempre puede ser peor nos recuerda Pergo desde alguna vieja grabación radial.

Que así no sea, por el bienestar de la primera minoría.

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