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Toronto, un Mundial paralelo

Jueves, Junio 3rd, 2010

Fans miran soccer en los baresSí, ya sé. Le ganamos 5 a 0 y a vos te quedó la sensación de que los rubiecitos canadienses en esto del fútbol no existen. Y en parte tenés razón, no te lo voy a discutir.

Pero por ahí también te imaginas que si venís a Canadá durante el mes del Mundial te la vas a pasar añorando ver el Mundial por la TV Pública porque acá no le dan ni bola.

Y ahí, mi amigo, es donde quiero iluminarte.

En Argentina nos han educado con el mito del crisol de razas, Buenos Aires ciudad cosmopolita y todo eso, pero en cuanto a multiculturalidad estamos lejísimos de Toronto, por ejemplo. Para ilustrarlo te cuento que más del 50% de la población de Toronto es considerada “minoría visible”, como le llaman acá a los que no son blanquitos. No es un error, más de la mitad, es una barbaridad. Y los podés escuchar a cada rato en la calle. Cientos de idiomas que convierten a Toronto en una Babel civilizada.

Y como bien sabrás, el fútbol es el deporte más popular en todo el mundo, excepto en Norteamérica. Por este lado del mundo, los locales están más pendientes de la Stanley Cup (la final de la NHL, la liga de Hockey sobre hielo), que del soccer, como les gusta llamarlo por acá.

Pero a pesar de los locales, el Mundial empieza a latir en Toronto, de la mano de los inmigrantes. Porque ellos no sólo traen el idioma, traen también sus costumbres y sus pasiones. Ya empiezan a aparecer banderas de todos los colores. De Italia, que son millones; de Portugal, que están agrandadísimos; de Grecia, ruidosos como nadie; de toda Europa, que sus guerras expulsaron a millones; de latinos, que hay miles y miles… Hay de todo: yanquis, coreanos, japoneses, africanos… y lo que se te ocurra. Y no importa si su equipo quedó afuera. He visto banderas irlandesas, escocesas, de Turquía, hasta de Uganda, ya contagiadas por el espíritu Mundialista.

Está claro que para los locales el fútbol, aunque creciente, no es una prioridad. Está claro que su selección no está a la altura de la pasión que existe en este país por el fútbol. Pero también está claro que el Mundial se va a vivir aquí como en ninguna otra ciudad del mundo.

Acá argentinos no son muchos, pero seguramente se harán escuchar.

Hasta la próxima.

El valor de una Medalla de Plata

Jueves, Febrero 25th, 2010

Son días olímpicos para Canadá. Atrás ya han quedado los las protestas de los grupos “anti-Juegos”, las complicaciones climáticas (demasiado “calor” para unos Juegos de Invierno) y hasta la muerte del georgiano Nodar Kumaritashvili durante su entrenamiento de “Luge”, a escasas horas de la ceremonia inaugural.

Aún en Toronto, a 4.000 kilómetros de distancia de Vancouver (sede de los Juegos), el espíritu olímpico se respira. Hasta en los lugares más inesperados uno puede encontrarse con infinidad de plasmas dedicados  a transmitir durante las 24 horas lo que para Canadá es motivo de orgullo nacional.

Y el clima se contagia. Llegás a tu casa fundido, prendés la TV y en un punto te das cuenta de que sacrificaste tres horas de sueño por mirar Eslovenia vs. República Checa en “Curling”, esa gélida versión de nuestras queridas “Bochas”.

Así fue que ayer me encontraba mirando la final del “Bobsleigh” de minas (ya sé, no me lo digas… estoy muy mal…). Canadá tenía dos equipos: el “Canadá 2″, que estaba primero, adjudicándose la Medalla de Oro, y el “Canadá 1″, que era el último que podía arrebatarle el Oro. Las cámaras estaban todas con las chicas de “Canadá 2″, esperando el resultado de sus compatriotas. “Canada 1″ finalmente se impuso, relegando a “Canadá 2″ a la Medalla de Plata.

Así, en menos de un minuto, las chicas de “Canadá 2″ vieron cómo la Medalla de Oro se le esfumaba de las manos. Lejos de amargarse, festejaron con ganas el histórico 1-2. Parecían ellas las Campeonas Olímpicas. Más tarde, en el momento del podio estaban más contentas que las Campeonas. Era emocionante verlas.

Y claro, ¿Cómo no vas a festejar!!!? Seguramente se pasaron una vida preparándose para ese momento. Seguramente habrán padecido privaciones o sacrificado afectos por su carrera deportiva. Hasta arriesgan sus vidas tirándose en esos trineos que van a 150 km/h.

Y fue inevitable, en ese momento, viendo a las sub-campeonas tan contentas (algo común en estos Juegos), se me vino a la cabeza el papelón del fútbol argentino en Atlanta, en aquella final perdida contra Nigeria.

Me acordé de jugadores, que vistiendo la camiseta argentina se quitaban del cuello la Medalla de Plata, como si no quisieran ser retratados en ese momento de deshonra. Es que para el fútbol argentino ser segundo es un fracaso, por más que nuestro último Mundial ganado ya se esfuma en nuestra memoria.

Sin embargo, hemos festejado el Tercer Puesto en el Mundial de Rugby, o el sub-campeonato del Mundial de Basquet de Indianápolis. No sé… será que ahí íbamos de punto…

Me pregunto si algún día el fútbol argentino festejará un sub-campeonato. No me atrevo a pronosticar qué va a pasar en Sudáfrica, pero como estamos hoy por hoy, cualquier cosa que no sea volverse en primera rueda debería ser motivo de una vueltita por el obelisco…

Enfermera, negra y del Chelsea

Jueves, Diciembre 10th, 2009
Africa, anfitrión del próximo Mundial. El continente de las miradas tristes.

Africa, anfitrión del próximo Mundial. El continente de las miradas tristes.

Hoy no te voy a hablar de fútbol. Bueno, está bien, un poco. Pero igual no es el tema central. Porque no todo es fútbol en la vida. Por este lado del mundo las euforias de los playoffs se han disipado y antes de que empiece la locura del Mundial tenemos tiempo para hacer un poco de reflexión. Y para eso te traigo una anécdota de cuando vivía en Winnipeg.

Es de noche. Mi mujer empieza con contracciones. Ya estábamos sobre la fecha, así que teníamos todo preparado. El bolsito y todo eso. Mi mujer hace una llamada; habla con una enfermera telefónica de esas que te hacen diez mil preguntas y decide si tenés que salir rajando al hospital o no. Le dijo que sí.

Así que nos tomamos un taxi y en 20 minutos llegamos a Health Sciences Hospital de Winnipeg. Pasamos toda la noche en la guardia esperando que mi mujer dilatara, pero nada.

A eso de las 6 o 7 de la mañana nos pasan a una habitación común. Todo seguía igual, nada de dilatación, pocas contracciones, tampoco complicaciones… en fin, tedioso y aburrido. Por lo menos teníamos tele, que a la mañana no es gran cosa pero aunque sea el noticiero te salva.

3 de la tarde y todavía sin novedades. Mi mujer trata de dormir y yo por fin capturo el control remoto. Empiezo a subir 27…28…29… y en el 30 escucho la siempre emocionante “Zadok the priest”, de George Frideric Handel. Sí ya sé, por ahí no te dice nada, pero si te digo que es la emblemática cortina de la Champions ahora la cosa te va cerrando. El Canal era TSN, la empresa hermana de ESPN en Canadá. Estaba por empezar un partido de la Champions en vivo. Salvado –pienso–. Durante las próximas dos horas por lo menos tengo fútbol.

En el momento en que ponen la gráfica con la formación de los equipos, aparece una enfermera. La que estuvo durante la mañana ya se fue; esta recién empieza. Es una negra enorme, altísima; no me pelearía nunca con ella. Le estimo el peso: debe andar entre los 90 y 100 kilos. A mi mujer no le da ni bola. Tiene los ojos clavados en la tele.

–Oh! –dice sonriendo. –Juega el Chelsea. Es mi equipo –me dice orgullosa.
–Sí, son buenos –le digo diplomático.

La negra me pregunta si me gusta el soccer. Por supuesto. Me pregunta de dónde soy. De Argentina. Oh! Argentina, Crespo es uno de mis favoritos; el que no me gusta es el técnico, ¿cómo se llama? Mourinho –le apunto. Sí, ese…Mourinho…es muy antipático…

Así es que nos ponemos a hablar de fútbol con una negra de 1,90 que me podría matar con sus manos. El poder de unir a la gente que tiene el fútbol es impresionante. Simpática la negra, no como el resto de las enfermeras canadienses.

De ahí en más, una cosa lleva a la otra y nos ponemos a hablar de otros temas: que cúando llegaron, que por qué se vinieron, y todo eso. Entonces te ponés el cassette (qué antiguedad) y repetís lo mismo que ya contaste cien veces y volverás a contar otras mil.

Y llega el momento en que ya le contaste todo y de puro curioso y como correspondiendo a su interés, entonces le preguntás vos: hace cuánto que estás acá. 18 años. De dónde venís. De Sudán. Por qué te viniste… Silencio… más silencio… y finalmente: “No quiero hablar de eso”. En un segundo y por una pregunta pelotuda le arruiné el día a la negra simpática que tal vez hace 18 años que trata que el olvido cicatrice sus heridas.

Desde ese día tomé como regla general que a los negros africanos no les pregunto por qué se vinieron, excepto que por iniciativa de ellos me lo quieran contar. Es que los que vienen de Africa, salvo que sean del Norte (marroquíes, tunecinos, argelinos o egipcios, por ejemplo) o sudafricanos, que vienen por las de ellos y con guita, lo más probable es que lleguen como refugiados. Y si viniste como refugiado es porque estuviste en peligro de muerte, vos o alguno de tu familia; o por ahí te pasaste meses hacinado en un campo de refugiados rezando por la llegada de la ayuda humanitaria. No tenemos ni idea de lo que se vive ahí adentro. Andá a saber porqué la pobre negra se habrá tenido que ir de Sudán. Yo no quiero ni saber.

Esta es sólo una de las mil historias que conocí gracias al fútbol (aunque hoy es difícil decir gracias). O por lo menos la de alguien a quien ya no le quedan más lágrimas para contar su historia.

Estoy leyendo “Dispatches from the Edge” (reportajes desde el límite, más o menos), un libro autobiográfico de Anderson Cooper, el flaquito canoso de la CNN. Voy por el capítulo del hambre en Nigeria. Dan ganas de llorar.

Perdoname que te haya amargado el día, pero en todo el mundo estas cosas siguen pasando. Si estás leyendo esta nota es porque alguien se preocupó por que te enseñen a leer; tenés computadora o acceso a ella; tenés luz eléctrica, que te sorprendería saber cuánta gente en el mundo no tiene, y sobre todo tenés libertad. Hay gente que no tiene nada de eso y la pasa mal en serio. Por eso me despido con un consejo de amigo: no te quejes tanto por lo que no tenés; disfrutá lo poco o mucho que tengas y sobre todo merecételo.

Hasta la próxima.

Se viene la final de la MLS

Martes, Noviembre 17th, 2009
El imponente Xbox 360 Live Pitch de Seattle, escenario de la final.

El imponente XBOX 360 Qwest Field de Seattle, escenario de la final.

Ya está todo preparado para la final de la MLS. El Los Angeles Galaxy de Beckham y Donovan es el gran favorito para llevarse el título, pero antes tendrá que derrotar al Real Salt Lake, la gran sorpresa de estos playoffs.

El fin de semana, los Galaxy derrotaron en el Home Depot Center de California a Houston Dynamo por 2 a 0, y por supuesto Landon Donovan (la figura de la selección de EE.UU.) volvió a estar presente en el marcador.

Mientras tanto en Chicago, el Real Salt Lake continuó con su sana costumbre de voltear candidatos (venía de eliminar al Columbus Crew de Barros Schelotto). Esta vez la víctima fue el Chicago Fire de Cuauhtemoc Blanco (aquel que patentó “el canguro”, probablemente la jugada más antiestética del fútbol). Fue un 0 a 0 y finalmente el equipo mormón se impuso por penales.

La final será este domingo en el XBOX 360 Qwest Field, el espectacular estadio de Seattle, sin partido de vuelta, goles que valen doble, ni cosas raras. A matar o morir, como deben ser las finales.

Mi amigo David Beckham aspira a irse al Milan con un nuevo título en sus valijas. Pero ojo que en el Real Salt Lake hay sangre argentina: Fabián Espíndola, Javier Morales y Nelson González. Vamos a ver si lo dejan.

LOS ARGENTINOS DE REAL SALT LAKE

Argentinos en RealSaltLake

Nos vemos despues de la final.

Hasta la próxima.


Una semana jodida

Lunes, Octubre 19th, 2009
San Palermo

San Palermo

Imaginate esta: estás con muchos problemas, así que te fuiste una semana al Caribe. No, mejor al Caribe no, porque por ahí te encontrás con mejicanos y algo de fútbol saben. A la Polinesia, entonces. Por la guita no te hagas problema que esto es brainstorming, sin restricciones. Es un ejercicio mental.

Vos sos el dueño de una empresa, así que no tenés problemas de guita. En realidad sí: tu empresa debe millones de dólares que no puede refinanciar y le debes otro tanto a la AFIP. Pero vos ganás como 30 lucas por mes, ponele. ¿Viste que a veces pasa eso? 30 lucas, entonces. Verdes, si querés, no hay problema. O Euros, Libras, LECOPs, lo que quieras… tenemos presupuesto.

También estás con problemas de minas: te apareció una novia de los 12 años que ahora está hecha un avión y te movió la estantería. O tenés una amante que quiere destapar todo… no sé, inventá lo que quieras, eso te lo dejo a vos.

Estás con problemas de presión, tenés la mínima en 18 porque laburás 16 horas por día y ya no te bancás a nadie. Además se viene una semana jodida, juega Argentina por las Eliminatorias. Le quedan dos partidos chivos y el equipo no aparece. Si Argentina se queda afuera es la gota que te falta, te agarra un bobazo.

Entonces lo llamás a tu mejor amigo que es médico y el tipo te dice que te rajes unos días, que tenés que parar la moto y todo eso. Sos el dueño, así que por ese lado no hay drama. Entonces te rajás a la Polinesia.

Sos rubio y sabés algo de inglés. Entonces te hacés pasar por neozelandés y con eso te asegurás que nadie te hable de fútbol. Te pasás una semana ahí. Si querés agregá que te enganchás con una tailandesa.  Te desconectás del mundo, sin celular ni luz eléctrica, aunque la cabaña con piso de vidrio para mirar los pescaditos te sale 400 dólares la noche. Igual el precio ni te importa, es el menor de tus problemas.

A la semana volvés, Parecés 10 años menos, como Susana cuando vuelve de Miami. Llegás a Ezeiza y te empezás a conectar de nuevo con el mundo. Te intriga saber cómo salió Argentina. Estás mejor, más fuerte como para bancarte una mala noticia. Pero igual te da cagazo, no querés ni preguntar.

Escrutás la cara de la gente, tratás de adivinar algo. Casi todos hacen chistes sobre “chupar” y “mamar”, pero vos pensás que hablan de vino, o de cerveza. Igual no entendés nada, quedás afuera de todos los chistes. Te fuiste una semana y parece que fueron 6 meses. Algunos hablan de un tal Pasman, que en tu vida lo escuchaste nombrar, pero no sabés porqué se hizo famoso. Por ahí encontrás un diario tirado. Es de hace algunos días y está incompleto. Ves el título de una nota a Verón que dice que “se hizo todo mal, desde arriba hasta abajo”.

“Cagamos”, pensás. “Quedamos afuera”. Te agarrás el corazón, como para asegurarte que todavía está ahí. Y que anda.

Empezás a tener contacto con la gente. Todos lo putean a Maradona, dicen que se fue al carajo. El remisero te cuenta que él estaba con Borghi, que decía que no era tan malo quedarnos afuera. Te habla del gol de un tal Bolatti, que como jamás lo viste jugar pensás que es un uruguayo, o un peruano. Y te cuenta que Maradona hoy dijo que estaba caliente con Messi porque nunca explotó.

Ya no te quedan dudas: estamos afuera. Pero no sabés cómo hacer para preguntar cómo salimos sin parecer un pelotudo. Al final te animás. Le preguntás a tu portero, que sabe que te ibas por una semana. Por lo menos ahí tenés la excusa.

Ahí el tipo se saca el pucho de la boca y te dice lacónico: “Estamos adentro, flaco… gracias a Palermo”… Y como sintiendo lástima por vos, remata: “No sabés la semana que te perdiste”…

Emociones vía Pekin

Domingo, Octubre 11th, 2009
Argentina-Perú por CCTV de China

Argentina-Perú por CCTV de China

Ayer mientras escuchaba la previa me regalalon una planta. En la familia es tradición bautizarlas. Mi hijo sugirió Terry y yo tiré el mío: si hoy hace un gol Palermo, la planta se va a llamar Palermo.

Vi el partido como pude. Por acá no lo daban, casi nunca los dan. Salvo que tengas una antena satelital, estás muerto. Traté por la compu, por rojadirecta.com, que tantas veces me ha salvado. No hubo caso. Terminé mirándolo por CCTV, el canal chino, por un programita que tengo para casos extremos (y éste lo era). El audio era de La Red, con Closs, con un minuto de delay. Y sí… acá uno tiene que arreglarse como pueda.

No se veía muy bien. La lluvia no ayudaba y la megaproducción china tampoco. De repente me dividían la pantalla en 4 con los partidos que se estaban jugando simultáneamente. A eso le sumaban gráficos y la tabla de posiciones. Pero estaba todo en chino y últimamente mis conocimientos de mandarín me traicionan, en especial en momentos de alta tensión. Encima Miguel D’Alassio se mareaba con las cuentas y me confundía cada vez más. Pobre… laburó más que un cajero de banco.

Igual me las arreglé para ver el sufrimiento del final, los tiros en los palos, la bizarra palomita de Maradona y las puteadas a los jugadores, aunque todavía no sé bien si lo que vi es verdad o sólo fue una ilusión. Si algún día me llamaran a declarar como testigo de este partido, mi testimonio sería poco confiable. No sé si era Argentina o la tercera de Racing. No sé si Palermo estaba en off-side o no. No sé si es un hombre o un superhéroe. De lo único que estoy seguro es que la clavó cuando hacía falta. Para eso lo llamaron.

Al fin y al cabo, de esto se trata en estos partidos. Jugar pésimo y ganar, como bien saben los tanos, aunque sea inmerecido. Si es así como se ganan mundiales, entonces vamos por el camino correcto.

Te dejo, me voy a regar a Terry Palermo. Pobre, le quedó nombre de jugador venezolano…

A treparnos a la ruta

Sábado, Octubre 10th, 2009

Maradona sonrienteHace mucho que Argentina no tiene un partido tan clarito. De esos que deciden el futuro de jugadores, técnicos y dirigentes. Hoy no hay que darle muchas vueltas al asunto, nada de andar buscando belleza o sutilezas. Hoy sólo hay que meterla.

Este partido no tiene misterios. Hoy hay que ganar como sea, como en la segunda rueda de un Mundial, en donde si no ganás te pones a armar las valijas y empezás a blindarte contra las puteadas.

Hoy sabremos de un modo cruel y exacto adónde estamos parados. Porque si no le ganamos a este golpeado Perú en un partido decisivo, no pretendamos entonces plantarle batalla a las grandes potencias.

Igual creo en la historia, en el talento y la grandeza. También sé de cobardías y miserias. Creo en el mismísimo Diablo, que de vez en cuando mete la cola y en Dios, que es quien tira los dados. Sólo el sabe cómo me sentiré esta noche.

La suerte ya esta echada. Sólo nos falta ver cómo terminan esos 90 minutos. Espero que Argentina gane y de una vez se trepe a la ruta por donde andan los grandes, después de andar tanto tiempo por banquinas embarradas.

Hasta la próxima.

Un día de fútbol en la MLS

Lunes, Septiembre 14th, 2009

Me gustaría que así fuera el paraíso. Es el día perfecto: sol, 25 grados, sin viento. Para quedarse mirando el lago. O para ir a la cancha. A ver al Toronto FC, el único equipo canadiense de la MLS.

Me tomé el tren. Un tren espectacular, asientos cómodos, que nadie rompe. Aire acondicionado. Nadie viaja colgado, jugándose la vida. Mucha gente. Todos llevan la camiseta del Toronto FC. Muchos tienen la bufanda, a pesar del calor. Una pareja de viejitos. Familias enteras. Chicos. Alguna embarazada. Gente de todas las razas. Todos conviven en paz.

Camino hasta el estadio. Atravieso el estacionamiento, que termina a 10 metros de la cancha. No hay trapitos que cobran protección. Algunos llegan en bici. Las atan a 5 metros de la puerta de entrada. Nadie intenta robarlas.

Hay juegos. Música. Parece una kermese. Veo un stand de Playstation. Hay cola para jugar. Todos se ríen, la pasan bien. A eso vinieron.

Las promotoras trabajan en la entrada a la cancha.

Las promotoras trabajan en la entrada a la cancha.

Hay promotoras. Nadie les falta el respeto. Pueden hacer su laburo tranquilas.

Aparece uno con una pelota. Una Adidas, nuevita, de las caras. Empieza a hacer jueguito y varios desconocidos se prenden. Hoy son sus mejores amigos.

Hay revendedores. Estos están en todos lados.

El estadio se va llenando. Hoy también se va a llenar. Pero la entrada es ordenada. Nadie te empuja. Nadie te manguea. Nadie intenta colarse. Nadie te palpa de armas. Nadie te confisca el cinturón. ¿Para qué?

Debajo de la tribuna hay un stand de Kia. Hay una cupé roja, como la camiseta del Toronto FC. Brilla. Nadie intenta rayarla, o romperle un vidrio. O hacerle el estéreo.

Adentro la cancha es una fiesta. Las tribunas llenas, casi todos sentados. Pero hay “ambiente”, como dicen los gallegos. Gritan los goles. Cantan. Y putean al referí. Como en cualquier lugar del mundo. No hay alambrado. Sólo un cordón de patovicas de Seguridad.

Venden cerveza. 6 dólares el vaso. Estos tipos toman mucho. Pero nadie se pelea.

Un tipo tira un petardo. Lo marca uno de seguridad. Enseguida aparecen 3 canas y se lo llevan.

Toronto va ganando 3 a 1. Faltando 2 minutos les hacen un gol. 3 a 2. Los alcanzapelotas siguen ahí. Nadie les da la orden para que se esfumen.

Termina el partido. La conferencia de prensa es ordenada. No hay codazos con los colegas. No tengo que andar persuiguiendo a técnicos enojados que intentan conservar su cargo una semana más.

La salida también es ordenada. Algunos se quedan tomando cerveza con amigos. Comentando el partido. Tal vez sean desconocidos.

Algunos tomaron de más. Se gastaron sus buenos mangos para mamarse. Gritan. Se los huele. Pero nada más. Nadie mata a nadie.

Lo que vi ayer no fue una ilusión. Así se vive un día de fútbol en la MLS.

Y sueño con el día en que esto pase en Argentina.

Javier Saviola, sobre Argentina-Brasil: “Todo jugador quiere jugar un clásico como este”

Sábado, Septiembre 5th, 2009
Javier Saviola va ganando continuidad a fuerza de goles.

Javier Saviola va ganando continuidad a fuerza de goles.

En Europa no hay fecha porque se vienen las eliminatorias. En Toronto aprovechan y pactan un amistoso entre el Celtic de Escocia y el Benfica de Portugal, que en sus filas cuenta con Aimar (no viajó), Saviola, Di María y Shaffer.

Ganó Benfica 3 a 1. Saviola entró faltando 25 minutos, metió un tiro en el palo y un gol, el último, para liquidar el partido.

Pudimos hablar con él al final del partido. Hablamos de todo, de su presente en Benfica, Argentina vs. Brasil y hasta de River. (Ver video de la nota)

-Qué presente éste en Benfica… metiendo goles…
-Sí, feliz, contento, estoy teniendo continuidad. Esperemos seguir así y terminar la temporada de la mejor manera.

-Se viene Argentina-Brasil.
-Va a ser difícil. Los partidos con Brasil nunca se sabe cómo pueden llegar a salir. Nosotros estamos necesitados de la victoria pero va aser un clásico, nunca se sabe lo que puede pasar, pero esperemos que gane Argentina.

-¿Te morís de ganas de estar ahí, no?
-Sí, todo jugador quiere jugar un clásico como este, pero lo veré desde casa, tratando de no ponerme tan nervioso y que gane Argentina.

-El presente de River.
-Es difícil, hoy por hoy River no pasa el mejor momento ni institucional ni futbolísitico. Como ex-jugador, que en algún monento fui integrante del club, me gustaría que vuelva a ocupar el lugar en que se merece estar River.

Parece haber elegido un buen equipo, que le va a dar muchos minutos. No tiene tanta competencia interna y juega la UEFA. Y si Saviola quiere estar en el Mundial tiene que jugar, otra no queda.

Te dejo, me voy a rezar. Se viene Argentina-Brasil.

El hincha número 1

Domingo, Agosto 23rd, 2009

un-nino-y-un-soldado-juegan-al-futbol-en-irakRecién estaba mirando tele y me acordé de una que me pasó ni bien llegué a Canadá, allá por el 2006. Me acuerdo bien porque fue justo después de la final del Mundial. Una o dos semanas, no más.

En esa época yo vivía en Winnipeg, allí donde se hicieron los Panamericanos del ‘99. Estaba cerca del Assiniboine Park, un parque gigante, lindísimo, el orgullo de la ciudad. Adentro tenía canchas de lo que se te ocurra: béisbol, críquet, volley y por supuesto fútbol.

Yo fui a conocerlo en bici, me dijeron que estaba bueno. Ni sabía que había fútbol. Desde lejos vi las canchas, eran dos. Lindisimas, bien cuidadas. Había partidos en las dos canchas, así que ni lo pensé, me mandé.

Yo estaba recién llegado, no conocía a nadie, mucho menos a argentinos. Todavía me faltaban unos 50 o 60 metros, pero ya desde lejos lo vi. Había uno con la celeste y blanca. Por supuesto, la 10. Llegué, me bajé de la bici y me puse a ver el partido.

El tipo era flaco, no muy alto, pelo corto, rulos, piel oscura, muy oscura. Por ahí sería un santiagueño, o salteño, algo así. Jujeño no porque son más bajitos. Y no era bueno, más vale maderón, pero al nivel de los demás. El partido era malo, pero cuando estás ahí te dan ganas de jugar.

Justo ahí termina el primer tiempo, así que me levanto y lo encaro, en una de esas podía jugar unos minutos.
–¿Como va, maestro? –le digo sonriendo.
–???????? –el tipo me miraba como si le hubiera preguntado la raíz cuadrada de Pi. Así que insistí.
–¿Argentino? –le dije señalándole la camiseta.
–Oh! ¿Esto? –me contestó en inglés agarrándose la camiseta. Hablaba un inglés rudimentario, maltratado, pero se hacía entender. Igual me agarró de sorpresa, ni me hubiera imaginado que el tipo no fuera argentino.

Es que en cualquier lado del mundo vos ves miles de camisetas de Brasil, hasta en Argentina hay tipos que no sé como, pero por ahí te caen a jugar con la 9 de Ronaldo, no sé cómo los dejan. ¿Que querés? Los tipos son pentacampeones, tienen hinchas por todo el mundo. Pero camisetas Argentina hay pocas, y por lo general el tipo que se la pone es argentino.

–Yo soy de Iraq –dice el tipo. Y ahí arrugás, es como que alguien te diga que es de Fuerte Apache, vos das dos pasos para atrás porque no querés saber más nada, por las dudas. Pero el tipo sigue. –Este sólo es mi equipo.

¿Mi equipo?!, pensé yo. ¿Un iraquí hincha de Argentina?!!!

–¿Y usted de dónde es? –me pregunta ahora el tipo con curiosidad.
–De Argentina –le contesto. Ahí la cara del tipo se transfiguró. Fue como si le hubiera dicho que era el Diego en persona.
–¿En serio? –se aseguró. –¡Argentina, Argentina! –gritaba golpeandose el corazón con el puño derecho como diciendo “Yo la llevo adentro”.

Ahí salió corriendo hasta su bolso, que estaba tirado a unos 20 metros. Era un bolso Adidas que decía Argentina, medio baqueteado. Me lo mostraba orgulloso, como si fuera su hijo. De repente se agarró la cabeza con las dos manos y me dijo: –¿Cómo pudimos perder con Alemania? Me quedé toda la noche despierto para verlo. Vi todos los partidos… Soy el hincha número uno… Una lástima, esos penales… teníamos un equipazo… Riquelme… Crespo… Ayala… Mascherano…

El tipo seguía tirando nombres y yo no lo podía creer, sabía todos, hasta Abbondanzieri le salió mas o menos de corrido. Pero lo que más me llamaba la atención era que el tipo hablaba en primera persona: “¿Cómo pudimos perder con Alemania?”… Un hincha de verdad.

Hasta que en un momento se pone serio y me pregunta: “¿Me puede explicar por qué no lo puso a Messi?” No era una pregunta así al pasar. Me lo preguntaba como si yo hubiera sido el responsable de que Messi no haya jugado. No, el tipo demandaba respuestas. Y algo que lo convenciera.

–No sé –le dije pateándola afuera–, creo que estaba lesionado.

¿Qué querías que hiciera? Si medio país todavía se está preguntando por qué Peckerman no lo puso a Messi. Ni él lo debe saber. ¿Lo voy a saber yo? Además mirá si le decía algo que no le gustaba. El tipo era iraquí, anda a saber qué te puede hacer!

–Una lástima –contestó el iraquí sacudiendo la cabeza. –Una lástima. Con el equipo que teníamos… Todavía no lo puedo creer…

Y, sí, teníamos un equipazo. El día de la eliminación todavía estaba en Argentina, uno de mis últimos días. Nunca ví un velorio tan grande. Pero no sólo argentinos lamentaron esa derrota. Hubo también un iraquí.

Te dejo, estoy mirando CNN. Otro atentado en Bagdad.

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