Una semana jodida
Lunes, Octubre 19th, 2009
San Palermo
Imaginate esta: estás con muchos problemas, así que te fuiste una semana al Caribe. No, mejor al Caribe no, porque por ahí te encontrás con mejicanos y algo de fútbol saben. A la Polinesia, entonces. Por la guita no te hagas problema que esto es brainstorming, sin restricciones. Es un ejercicio mental.
Vos sos el dueño de una empresa, así que no tenés problemas de guita. En realidad sí: tu empresa debe millones de dólares que no puede refinanciar y le debes otro tanto a la AFIP. Pero vos ganás como 30 lucas por mes, ponele. ¿Viste que a veces pasa eso? 30 lucas, entonces. Verdes, si querés, no hay problema. O Euros, Libras, LECOPs, lo que quieras… tenemos presupuesto.
También estás con problemas de minas: te apareció una novia de los 12 años que ahora está hecha un avión y te movió la estantería. O tenés una amante que quiere destapar todo… no sé, inventá lo que quieras, eso te lo dejo a vos.
Estás con problemas de presión, tenés la mínima en 18 porque laburás 16 horas por día y ya no te bancás a nadie. Además se viene una semana jodida, juega Argentina por las Eliminatorias. Le quedan dos partidos chivos y el equipo no aparece. Si Argentina se queda afuera es la gota que te falta, te agarra un bobazo.
Entonces lo llamás a tu mejor amigo que es médico y el tipo te dice que te rajes unos días, que tenés que parar la moto y todo eso. Sos el dueño, así que por ese lado no hay drama. Entonces te rajás a la Polinesia.
Sos rubio y sabés algo de inglés. Entonces te hacés pasar por neozelandés y con eso te asegurás que nadie te hable de fútbol. Te pasás una semana ahí. Si querés agregá que te enganchás con una tailandesa. Te desconectás del mundo, sin celular ni luz eléctrica, aunque la cabaña con piso de vidrio para mirar los pescaditos te sale 400 dólares la noche. Igual el precio ni te importa, es el menor de tus problemas.
A la semana volvés, Parecés 10 años menos, como Susana cuando vuelve de Miami. Llegás a Ezeiza y te empezás a conectar de nuevo con el mundo. Te intriga saber cómo salió Argentina. Estás mejor, más fuerte como para bancarte una mala noticia. Pero igual te da cagazo, no querés ni preguntar.
Escrutás la cara de la gente, tratás de adivinar algo. Casi todos hacen chistes sobre “chupar” y “mamar”, pero vos pensás que hablan de vino, o de cerveza. Igual no entendés nada, quedás afuera de todos los chistes. Te fuiste una semana y parece que fueron 6 meses. Algunos hablan de un tal Pasman, que en tu vida lo escuchaste nombrar, pero no sabés porqué se hizo famoso. Por ahí encontrás un diario tirado. Es de hace algunos días y está incompleto. Ves el título de una nota a Verón que dice que “se hizo todo mal, desde arriba hasta abajo”.
“Cagamos”, pensás. “Quedamos afuera”. Te agarrás el corazón, como para asegurarte que todavía está ahí. Y que anda.
Empezás a tener contacto con la gente. Todos lo putean a Maradona, dicen que se fue al carajo. El remisero te cuenta que él estaba con Borghi, que decía que no era tan malo quedarnos afuera. Te habla del gol de un tal Bolatti, que como jamás lo viste jugar pensás que es un uruguayo, o un peruano. Y te cuenta que Maradona hoy dijo que estaba caliente con Messi porque nunca explotó.
Ya no te quedan dudas: estamos afuera. Pero no sabés cómo hacer para preguntar cómo salimos sin parecer un pelotudo. Al final te animás. Le preguntás a tu portero, que sabe que te ibas por una semana. Por lo menos ahí tenés la excusa.
Ahí el tipo se saca el pucho de la boca y te dice lacónico: “Estamos adentro, flaco… gracias a Palermo”… Y como sintiendo lástima por vos, remata: “No sabés la semana que te perdiste”…