Archive for October, 2009

La soberbia no le permite a Laverni ser un convidado de piedra

Friday, October 30th, 2009

saúl laverniLa expresión “convidado de piedra” alude a una obra de teatro de Tirso de Molina titulada El burlador de Sevilla y convidado de piedra. El convidado de piedra es quien, en una reunión, no interviene en ella y pasa desapercibido o es ignorado por los anfitriones. Esa debería ser la función de un árbitro en un partido, impartir justicia sin que se note su presencia, sin intervenir en el espectáculo, pasando inadvertido y siendo ignorado por los protagonistas, los hinchas y los periodistas. Claro que este no es el caso de Saúl Laverni.
“Laverni nos metió la mano en el bolsillo”, dijo Esteban Fuertes sobre el desempeño del árbitro en el partido que Independiente le ganó 3 a 2 a Colón y en el que expulsó al delantero Sabalero por un supuesto codazo a Walter Busse. Y no se equivoca, aunque haya sido involuntariamente. Porque decir supuesto codazo, en realidad, es no comprometerse con la verdad, ya que no existió contacto alguno y el que tendría que haber sido amonestado era el jugador del Rojo por teatralizar. Pero no, Saúl Laverni volvió a mostrar su soberbia habitual y su falta de interpretación para arbitrar y expulsó a Fuertes. Otra vez quiso ser el protagonista del espectáculo y lo logró, como el último domingo en el Superclásico entre River y Boca, cuando cobró penal sobre Diego Buonanotte pese a que el volante se llevó claramente la pelota con la mano y después no expulsó a Ariel Ortega por una trompada a Julio César Cáceres.
¿Hasta cuándo los árbitros van a seguir ocupando el centro de la escena cuando en realidad deberían pasar desapercibidos? ¿Hasta cuándo habrá que soportar la falta de criterio para arbitrar y la soberbia de algunos de ellos? ¿Por qué es tan dispar la interpretación del reglamento por parte de los jueces? ¿No hay acaso entes que regulan a los árbitros? Las preguntas se suceden una tras otras a medida que transcurren los campeonatos, pero nada cambia. Nunca.
Fue tan paupérrima la actuación de Laverni, que en una jugada en la que debió ser expulsado Ignacio Piatti, por ejemplo, no le mostró ni siquiera la tarjeta amarilla cuando impactó con los tapones de punta sobre la pierna de un jugador de Colón. Y en otras jugadas claras no amonestó por reiteración de faltas.
Nadie le quita a Independiente el enorme orgullo de haber debutado con un triunfo en su nuevo estadio Libertadores de América, sin dudas un ejemplo de la arquitectura moderna. Nadie desmerece los tres puntos conseguidos por el equipo de Américo Rubén Gallego, que lo mantiene en la lucha por el título a sólo 3 puntos de los líderes Banfield, Estudiantes y Newell´s. Pero no merece el Rojo quedarse con una victoria deslucida por las irregularidades de un arbitraje para el olvido. Otro más. Y van…
Tiene derecho Colón a quejarse por la inexplicable expulsión de Fuertes, porque cuando empezaba a encerrar a Independiente en su arco y se acercaba al empate, se quedó injustamente con 10 hombres. Y todo se hizo cuesta arriba. Encima en un gran contragolpe, Piatti puso el 3 a 1 y liquidó el partido. Tiene derecho Colón a quejarse, porque pese a estar 2 goles abajo y con un jugador menos, sobre el final descontó. Tiene derecho Colón a quedarse con la duda, la bronca, la impotencia de saber qué hubiera pasado si Fuertes no era expulsado. Tienen derecho los jugadores Sabaleros a enojarse, porque una victoria los hubiera mantenido en la cima del Apertura. Claro que nunca lo sabrán, fundamentalmente por la necesidad de protagonismo de un árbitro llamado Saúl Laverni.
Está bien perder, en definitiva, si el rival fue superior. El gran poeta estadounidense Walt Whitman escribió: “Todos dicen: es glorioso ganar una batalla. Pues yo digo que es tan glorioso perderla. ¡Las batallas se pierden con el mismo espíritu que se ganan!” Y hubiera estado bien si Independiente le ganaba a Colón por los méritos conseguidos por sus jugadores. Por eso, no se merecía Colón un arbitraje bochornoso que opacara el gran presente futbolístico que está atravesando. No se merecía tampoco Independiente que una noche inolvidable que terminó coronada por una gran victoria, se viera opacada por estas irregularidades. No se merecían ni Colón ni Independiente quedar en un segundo plano cuando son los jugadores los protagonistas del espectáculo. No se merece el fútbol argentino, al fin y al cabo, sufrir más daños como los ocasionados por Saúl Laverni. ¿No tenemos bastante ya con las mentiras y los secretos que rodean a la Selección argentina?

Mediocridades, mentiras y poco fútbol en un clásico fácilmente olvidable

Monday, October 26th, 2009

ibarra y ortega

A veces el miedo de perder hace que los equipos pierdan de vista el objetivo fundamental de intentar ganar. Eso volvió a pasarle, como tantas otras veces, a River y Boca. Fue un clásico chato, demasiado chato en realidad. Salvo por algunos muy breves pasajes del partido, poco y nada ofrecieron los dos. Y el punto, al fin y al cabo, no les sirve de nada, porque Boca quedó ahora a 6 unidades del nuevo líder Colón de Santa Fe, mientras que River suma 7 puntos, está 16° y a tan solo 2 unidades del fondo de la tabla.

Encima, al esquema defensivo de River y a las limitaciones ofensivas de Boca, hay que sumarle la olvidable labor de Saúl Laverni. ¿Hasta cuándo los grandes partidos del fútbol argentino van a ser arbitrados por jueces que no están a la altura de las circunstancias? Laverni le regaló un penal a River que si Roberto Abbondanzieri no hubiera atajado, habría cambiado radicalmente la historia del partido. Es cierto que Luciano Fabián Monzón derribó ilícitamente a Diego Buonanotte adentro del área, pero primero el volante de River se llevó claramente la pelota con la mano. Laverni tendría que haber cobrado tiro libre para Boca y amonestar a Buonanotte, que sumado a la tardía tarjeta amarilla que le sacó al volante de River en el segundo tiempo hubiera significado la justa expulsión por doble amonestación. Claro que eso no es todo, porque si Laverni estaba tan convencido de que había sido penal, debería haber hecho honor a la imagen de hombre recio que siempre intenta dar y el penal tendría que haber sido ejecutado nuevamente porque Abbondanzieri se adelantó más de un metro. Después, bien expulsado Cristian Villagra por doble amonestación y también Julio César Cáceres por una infantil trompada a Ariel Ortega, que increíblemente no recibió la misma sanción cuando fue él quien primero golpeó al defensor de Boca. Errores cometemos todos, pero horrores, solo los mediocres que desarrollan su profesión con una soberbia desmedida, que los hace sentir superiores al resto de los mortales. Por eso hoy, se sigue extrañando a Horacio Elizondo, por ejemplo.

En definitiva, hubo un tiempo para cada uno. River maniató a Boca en la primera mitad con una asfixiante marca en la mitad de la cancha y, casi sin proponérselo, tuvo las situaciones más claras de gol, como una de Nicolás Domingo apenas iniciado el partido, el penal que no fue pero que Abbondanzieri, adelantándose, se encargo de atajarle a Ariel Ortega y el magnífico tiro libre de Marcelo Gallado que se metió en el ángulo superior derecho del arco del Pato y le dio la victoria parcial a River.

En el complemento, Boca siguió teniendo el control de la pelota, pero le sumó marca en la mitad de la cancha. Encima, la expulsión de Villagra abrió espacios que Nicolás Gaitán supo aprovechar. A partir de ahí, todo fue de Boca que buscaba pero no lograba lastimar, hasta que Juan Román Riquelme frotó la lámpara y con un pase sensacional habilitó a Martín Palermo para que el goleador de Boca marcara el empate y sumara así su octavo gol oficial ante River con la camiseta de Boca. River se recluyó muy atrás y apostó al contragolpe. Solo llegó una vez, pero bien pudo haber sido el gol de la victoria si un remate cruzado de Matías Abelairas no se estrellaba en el palo. Después lo tuvo Cristian Chávez, pero demoró una eternidad en definir y desperdició una chance muy clara. Hubiera sido muy injusto, en definitiva, que cualquiera de los 2 se quedara con el triunfo, más allá de que Matías Almeyda y Leonardo Astrada hayan querido auto convencerse después del partido que River tendría que haber ganado el Superclásico por 3 a 0. Seguramente, el cansancio y la presión que genera jugar un partido de esta magnitud, los confundieron y les hicieron recordar algún clásico de otra década.

¿Cuándo van a dejar de mentirle a los hinchas los jugadores y los técnicos? ¿No es más saludable y honesto reconocer que se ofreció muy poco por el espectáculo y que se jugó mal? ¿No es de hombres aceptar que el empate fue justo en lugar de mentirle a la gente y venderle castillos de arena? En realidad, es una utopía pedir que en un fútbol argentino que cada día está más enviciado por la mentira y la falsedad, aparezca algún hombre que pretenda cambiar la historia. Y así estamos. Y así seguiremos. Y así nos va.

River-Boca, la historia del Superclásico más fascinante del mundo

Thursday, October 22nd, 2009

River vs. Boca
Se viene un nuevo Superclásico. Otra vez un River-Boca que paraliza al país. Que le eriza la piel a propios y a extraños, aunque nunca lo reconocerán. No importa cómo llega cada uno, siempre es un encuentro distinto, donde los puntos para el campeonato es lo que menos importa, porque lo único que interesa es la victoria, la batalla ganada por el honor, por la gloria. Claro que si el triunfo implica dejar al otro en ridículo, fuera de la lucha por el título o en los últimos lugares de la tabla, entonces si los puntos también tienen un plus especial.

La historia de ambos tiene tanto en común, que quizás por ello la rivalidad es tan grande. Es que el destino quiso que River y Boca nacieran en el mismo barrio. Fue en los primeros suspiros del Siglo XX, cuando eran vecinos y recorrían las mismas calles del barrio de La Boca.

El Club Atlético River Plate se creó un 25 de mayo de 1901 luego de la fusión de los equipos Santa Rosa y La Rosales y los primeros partidos los jugó en la Dársena Sud del Puerto de Buenos Aires.

Si, en el mismísimo barrio de La Boca, allí nació y jugó River en sus primeros años de vida. Pero el 3 de abril de 1905 nació en el mismo barrio el Club Atlético Boca Juniors. Y las cosas cambiaron radicalmente.

River se fue del barrio y peregrinó por Sarandí y Caballito. Pero un día volvió a La Boca y construyó su estadio, pero solo pudo jugar allí hasta 1923 porque ese año tuvo que abandonar los terrenos. Se mudó a Palermo, donde residió hasta 1938. Llegaba por entonces el momento de otra mudanza, que finalmente sería la última. Núñez lo esperaba con los brazos abiertos y todos rápidamente sintieron que aquel rincón del entonces barrio de Belgrano era la casa en la que vivirían felices para siempre.

El primer superclásico se disputó el 24 de agosto de 1913, en la cancha de Racing, y River ganó 2 a 1 con goles de García y Pereyra, mientras que Marcos Mayer anotó para el Xeneize. Por aquellos días la rivalidad ya estaba instalada. Y así como Boca había ganado la batalla por el barrio, River se vengó con triunfos, ya que el equipo de La Ribera logró su primera victoria recién el 18 de septiembre de 1918, luego siete partidos. En aquel partido, el Xeneize ganó 1 a 0 con tanto de Brichetto.

Pero al año siguiente, el clásico debió soportar un impasse de 8 años sin enfrentamientos, debido a la división que sufrió el fútbol argentino, donde los clubes más grandes compitieron en diferentes torneos: Boca se quedó en la Asociación Argentina y River participó en la Asociación Amateur. Fue el 27 de julio de 1919 cuando se enfrentaron por última vez, hasta que volvieron a verse las caras el 4 de diciembre de 1927.

A partir de allí, definitivamente, River y Boca se fueron convirtiendo en los clubes más grandes de Argentina y de América. Y en cada clásico fue aumentando la rivalidad. Y también fueron escribiendo sus nombres algunos de los hombres que hicieron grande al fútbol argentino. Labruna, Pedernera, Carrizo, Ferreyra, Sívori, Onega, Mas, Alonso, Francescoli, Gallardo, Aimar u Ortega por el lado Millonario. Cherro, Varallo, Valentín, Meléndez Calderón, Rattín, Rojitas, Gatti, Mouzo, Suñé, Maradona, Riquelme, Palermo, Barros Schelotto o Tevez por el lado Xeneize.

Cómo será de grande la rivalidad, que el domingo se disputará la edición número 329 del Superclásico. En todo concepto, Boca obtuvo 121 triunfos, River 105 y empataron en 102 oportunidades. El Millonario fue el que más festejó en la era Amateur, ya que logró 4 triunfos, perdió 3 y empató otros 3. Pero en el profesionalismo, y después de 184 superclásicos, Boca supera a River con 67 victorias, 61 derrotas y 56 empates.

Claro que no sólo en el profesionalismo los de la Ribera han sacado una importante ventaja sobre River. Por torneos internacionales se enfrentaron 24 veces, con 10 triunfos de Boca y 6 victorias de River. Mientras que en amistosos, jugaron 103 clásicos con 40 festejos Xeneizes y 31 Millonarios.

Boca, además, cuenta con la mayor goleada histórica del Superclásico jugando de visitante, cuando en el Nacional de 1982 le ganó 5 a 1 con goles de Ruggeri, Gareca (2) y Córdoba (2).

Más allá de las estadísticas, es cierto que cada Superclásico es una historia aparte. Pero Boca, que acumula 6 choques sin derrotas frente River, intentará ratificar su levantada en el Apertura, donde lleva 3 victorias consecutivas y está a 5 puntos del líder San Lorenzo. ¿Lo dejará este River que atraviesa uno de los peores momentos de su historia, que sólo cosechó un triunfo en este torneo y está a solo 2 puntos del último puesto de la tabla?

En los superclásicos, nunca cuenta como llega cada uno. Son capítulos únicos y exclusivos, con principio y final. Por eso el domingo, cuando Saúl Laverni pite el inicio del partido a las 16.15, River y Boca escribirán una nueva página en el libro de su histórica y maravillosa rivalidad.

Se cerró la 9° fecha del Apertura y ya se postulan varios candidatos al título

Monday, October 19th, 2009

jug San Lorenzo festejanEl torneo apertura ya llegó prácticamente al 50 por ciento de su fixture. Y con los resultados que arrojó la 9° fecha, empiezan a definirse los candidatos al título.

El viernes, en el Nuevo Gasómetro, San Lorenzo le ganó 1 a 0 a Central, cosechó su cuarta victoria consecutiva y lo hundió aún más al conjunto rosarino en la zona de Promoción. El equipo de Diego Simeone jugó mal, pero se quedó con la victoria gracias a un gol de Bernardo Romeo, que estaba en clara posición adelantada. Claro que no fue la única ayuda involuntaria que recibió el ciclón, ya que el árbitro Pablo Lunatti, en otro desempeño paupérrimo digno del peor árbitro del fútbol argentino, no cobró dos claros penales para Central: uno de Civelli contra Zelaya y otro de Aguirre contra Choy. Poco le importaron los errores del juez al público azulgrana, que festejó su salto a la punta del torneo.

En el sur, Lanús y Vélez empataron 1 a 1 en uno de los partidos considerado, a priori, como el más atractivo de la fecha. El equipo de Luis Zubeldía se puso en ventaja a través de Maximiliano Velázquez, pero el último campeón del fútbol argentino lo empató por intermedio Leandro Somoza a 9 minutos del final del partido. Ricardo Gareca tuvo que improvisar una defensa con tres jugadores que habitualmente son suplentes y Vélez sintió la falta de sincronización.

En La Plata, Colón de Santa Fe, uno de los equipos sensación del campeonato, le ganó 2 a 1 a Gimnasia, cortó una racha adversa de 12 años sin victorias ante el conjunto platense en la ciudad de las diagonales y se ubicó segundo en el Apertura a tan sólo un punto de San Lorenzo. Maldonado, en contra, y Garcé, marcaron los goles para el equipo de Antonio Mohamed, mientras que Vizcarra, a 2 minutos del final del partido, anotó el descuento para el conjunto dirigido por Leonardo Madelón.

En el Norte de nuestro país, Atlético Tucumán, con gol del Pulga Rodríguez, y Godoy Cruz de Mendoza, con tanto de Vera, empataron 1 a 1 en un partido clave en la lucha por zafar del descenso. Fue el primer enfrentamiento entre ambos en Primera división, ya que anteriormente jugaron 15 veces pero en la B Nacional. Habían pasado más de 14 años desde el último partido entre ambos, que fue en la temporada 94-95 y terminó con la victoria de Los Tombinos por 1 a 0.

Otra de las sensaciones del torneo es el Argentinos Juniors de Claudio Borghi, que le ganó 2 a 0 a Racing con goles de Scotti y Raymonda y ya está segundo junto a Colón y Vélez. La Academia, ahora dirigida por Juan Barbas, ahondó aún más su crisis, sigue sin ganar en este Apertura y cosechó su 5° derrota. Encima, está en zona de Promoción a 4 puntos de Gimnasia. Otra vez a sufrir. ¿Hasta cuándo aguantará el corazón de los hinchas de Racing?

El otro invicto del torneo junto a San Lorenzo es Banfield, que mereció quedarse con la victoria ante Arsenal en Sarandí pero debió conformarse con un empate 1 a 1. El equipo de Julio César Falcioni, que lleva 8 partidos sin perder, jugó un gran encuentro y pese a la igualdad sigue manteniendo la regularidad y ya está tercero a solo dos puntos del Ciclón. En un partido muy entretenido y con muchos matices, Marcone puso el 1 a 0 para Arsenal y Fernández igualó para El Taladro. Silva, el goleador de este Apertura con 7 tantos, malogró un penal sobre el cierre de la primera parte. Mientras que Galván, cuando se terminaba el encuentro, falló otro disparo desde los pasos para el conjunto del Viaducto.

En un duelo de desigualdades, Independiente y Chacarita no se sacaron ventajas e igualaron 1 a 1. El rojo venía de 3 triunfos consecutivos y recibía al equipo de Fernando Gamboa, que en este Apertura sólo había ganado un partido y perdido los 7 restantes. El equipo de Américo Rubén Gallego se puso en ventaja a través de Galeano y su público festejaba porque con la victoria alcanzaban a San Lorenzo en la cima del torneo. Pero el equipo se desdibujó, perdió el orden y le cedió el protagonismo a Chacarita, que apenas iniciado el complemento llegó al empate por intermedio de Alustiza y luego cuidó el punto con uñas y dientes. El conjunto Funebrero sigue último en el torneo y en la tabla de los promedios del descenso, pero se aferró al empate y lo festejó como un triunfo. Llamado de atención para el Rojo: otra vez aparecieron los fantasmas del último torneo, desconcentración, falta de ideas y ausencia de variantes para buscar la victoria.

Leonardo Astrada de a poco va encontrando el equipo. Al menos eso parece por lo demostrado en el empate 0 a 0 ante Huracán en Parque de Los Patricios. Es cierto, River necesita un cambio radical desde lo futbolístico hasta lo psicológico. Y eso, aunque lo mortifique al hincha millonario, llevará mucho tiempo. ¿Lo tendrá Astrada? Fueron varias las particularidades que presentó River en su formación: Matías Almeyda jugó como marcador central, Nicolás Domingo como cinco y tres creadores: Gallardo, Ortega y Buonanotte. Fabbiani estuvo en el banco de suplentes y no ingresó ni un minuto.

Uno de los grandes desastres de este equipo en el último tiempo, además del Ogro, es su descalabro defensivo. Pero ante el Globo, las variantes de Astrada tuvieron un efecto positivo. Pero no se ilusione demasiado, vaya despacio si quiere que el corazón le aguante, porque el equipo de Angel Cappa, en plena etapa de transición luego de que le desarmaran el equipo que fue subcampeón en el último Clausura y con refuerzos de bajo presupuesto, pudo haberse quedado con la victoria si no hubiera aparecido en toda su plenitud Daniel Vega. Astrada decidió incluirlo a último momento entre los titulares y el arquero respondió convirtiéndose en la figura del partido.

Parecía que Boca estaba muerto, incluso Basile renunció tras la derrota con Godoy Cruz en la 5° fecha y tuvieron que convencerlo para que vuelva. Parecía, pero el equipo acusó el golpe y tras la victoria de ayer ante Tigre por 2 a 1 (con dos goles de Gaitán), cosechó su tercera victoria consecutiva y se ubicó a 5 puntos de San Lorenzo. El panorama para los dirigidos por Diego Cagna es la antítesis, ya que perdió 7 partidos en este Apertura y está último junto a Racing y Chacarita con 4 puntos.

En el Parque de la Independencia, Newell´s y Estudiantes brindaron un gran espectáculo en el cierre de la 9° fecha. El equipo de Alejandro Sabella buscaba un triunfo que lo convirtiera en el único líder del torneo, pero los dirigidos por Roberto Sensini continuaron con su racha ganadora de local y se quedaron con el triunfo por 2 a 1. Newell´s se puso en ventaja por intermedio de Boghossian, pero rápidamente El Pincha igualó con un tanto de Benítez. Así se fueron al descanso. Y en el complemento, Schiavi aprovechó el rebote de Albil luego de que el arquero le atajara el penal y selló el triunfo que ahora dejó a los rosarinos a tan solo dos puntos de la cima de la tabla.

El Apertura ya recorrió la mitad de su camino. Los candidatos al título empiezan a definirse. Y el próximo fin de semana habrá duelos importantísimos de cara a la recta final de torneo. Claro que el superclásico que jugarán River y Boca el domingo en el estadio Monumental, acapara toda la atención y paraliza al mundo futbolero.

A Maradona otra vez se le escapó la tortuga

Thursday, October 15th, 2009

maradona festejo uruguay“Que la chupen y la sigan chupando, ustedes me trataron como me trataron, ahora sigan mamando”. Esas fueron las palabras de Maradona apenas terminado el partido. Y Los destinatarios fuimos los periodistas argentinos. Qué triste, que ordinario, la soberbia otra vez volvió a ser su peor enemigo. Nosotros no jugamos los partidos, señor Maradona; nosotros no pusimos en peligro la clasificación al Mundial por caminar la cancha en cada partido en lugar de correr y meter como leones, señor Maradona; nosotros no perdimos 3 a 1 con Brasil de local, ni recibimos 6 goles ante Bolivia, ni le ganamos agónicamente en tiempo de descuento a Perú, el último de las eliminatorias, señor Maradona. Nosotros analizamos el juego de un equipo que es paupérrimo y no tiene identidad de juego, señor Maradona. Nada más que eso. El periodismo argentino ha sido muy benévolo con usted en realidad, por el amor incondicional que le tiene por lo que fue como jugador. Por mucho menos, señor Maradona, a Basile lo defenestraron, mientras que usted recibió críticas muy leves tras los papelones ante Bolivia y Brasil, por ejemplo.

Nosotros, como cualquier argentino de verdad, estamos felices por la clasificación. Pero la victoria no puede tapar la realidad de un fútbol argentino sin rumbo dirigencial ni futbolístico. Basta de los periodistas obsecuentes y aduladores que le hacen creer a Maradona que es Dios y no puede recibir críticas. Basta de las mentiras en torno a la Selección y de tratar de ocultar las diferencias que existen en un plantel plagado de figuras. Basta de decir que con Bilardo está todo bien, cuando Maradona no acepta los colaboradores que propone el actual manager de la Selección y ya le aclaró a Grondona que si no le renuevan el contrato a Mancuso y Lemme renuncia a su cargo.
“Yo tengo memoria y no olvido”, dijo Maradona en la conferencia de prensa. Lo que no debería olvidar son los planteamientos mezquinos, de equipo sin recursos, como por ejemplo ante Uruguay donde sacó a Di María y puso a Monzón (un defensor por un volante) y a Higuaín por Bolatti (un volante por un delantero). Claro, Bolatti marcó el gol de la victoria y parecería que tiene la razón. Pero lo cierto es que cambios como estos nos pusieron en ridículo ante Brasil, Bolivia y Perú y frente a Uruguay la fortuna lo favoreció porque el seleccionado charrúa se vio desbordado por la presión, hizo todo lo posible para no ganar el partido y se quedó con un jugador menos en la jugada previa al gol argentino.
Ojalá llegue ahora el momento de la autocrítica y de las buenas convocatorias. Ojalá se terminen los amiguismos y los compromisos publicitarios. Si no, no se entiende por qué Messi sigue jugando en la Selección argentina cuando camina la cancha y no transpira la camiseta.
Se cumplió el objetivo, en definitiva, y eso es lo que importa en el corto tiempo. La Argentina le ganó a Uruguay por primera vez en el estadio Centenario por torneos oficiales y se clasificó al Mundial de Sudáfrica. Pero por favor, no permitamos que el árbol tape el bosque. Ante el conjunto de Oscar Tabárez, el seleccionado nacional encontró cierta regularidad gracias a la grandeza mental y futbolística de Juan Sebastián Verón. Y punto. Después fue más de lo mismo. En el fondo, la falta de sincronización y precisión por haber jugado con dos marcadores centrales sobre los laterales fue evidente. Pero el arquero Romero no pasó demasiados sobresaltos gracias a que Uruguay fue una sombra del equipo que el último sábado le ganó a Ecuador en la altura de Quito. Y altura, justamente, fue lo que le faltó al seleccionado charrúa, que tuvo miedo y de la euforia pasó a la inoperancia, a la ineptitud para crear juego. Gracias por eso Uruguay.
En el medio, otra vez cambiaron los nombres para no cambiar nada, salvo Verón. Y arriba, Higuaín otra vez jugó solo y poco pudo hacer. ¿Viajará algún día Messi desde España para jugar en la Selección? Sin palabras.
Gracias a Verón por su juego y sus palabras tras el partido, mostrándose satisfecho por la clasificación sin hacer demagogia ydesnudando los problemas dirigenciales y futbolísticos de la Selección desde Julio Grondona hasta el último jugador. Con la verdad se llega a todos lados, dice un viejo dicho. Y si todos decidieran de aquí en más actuar como él, entonces sí empezará a aclararse el horizonte en los 8 meses que restan para la Copa del Mundo.
Gracias a Oscar Washington Tabárez por su cordura y sus declaraciones medidas y centradas, sin dramatizar y sin buscar culpables para los errores propios. Y perdón al mundo futbolístico por las declaraciones de Diego Armando Maradona, quien cada día evidencia más que para ser considerado un entrenador no solo le falta aprender de táctica, de estrategia y de elección de jugadores. Tiene 8 meses para trabajar, aprender y formar un equipo que logre el sueño de levantar nuevamente la Copa del Mundo. Ojalá deje de llamar por teléfono a sus hijas para saber qué análisis hacen los periodistas y se enfoque en el paupérrimo juego del seleccionado, que tanta falta le hace. Por el bien del fútbol argentino.

La vergüenza no tiene fin

Tuesday, October 13th, 2009

fabbiani abucheadoRiver volvió a perder. Y a esta altura ya no sorprende ni causa asombro. Ni el debut de Leonardo Astrada, un auténtico hombre del riñón del club, tuvo un efecto positivo en un equipo que arrastra en la cancha sus limitaciones cada día más grandes.

Hacía 11 años que Independiente no le ganaba a River. Más precisamente 21 partidos. Y la racha se cortó de la forma más dolorosa: con una clara derrota por 3 a 1 ante un equipo de Américo Rubén Gallego que lentamente va encontrando su funcionamiento y ya está segundo a un punto de Estudiantes y Vélez.

Paulo Ferrari, Nicolás Sánchez, Maximiliano Coronel y Cristian Villagra fueron los defensores que eligió Astrada para su debut. Y el resultado fue catastrófico. River cada vez juega peor en defensa y son una constante invitación para que los rivales los encaren y se hagan un picnic ante la inexpresividad e inoperancia con la que marcan.

En el medio, Martín Galmarini es una versión llena de fallas de aquel juvenil volante con futuro de gran jugador que arrancaba elogios en Tigre. Matías Almeyda hace lo que puede a sus 35 años y después de más de 2 años sin jugar profesionalmente. Y Rodrigo Archubi muestra tanta actitud para aparecer como salida por el sector izquierdo, como ineptitud a la hora de resolver las jugadas cuando tiene la pelota en los pies.

Y la lista sigue. Porque Diego Buonanotte ya no tiene la frescura de sus comienzos y en lugar de convertirse en el conductor de River, termina peleándose con su impaciencia y contagia su fastidio.

Encima, el equipo de Astrada no tiene peso ofensivo. Gustavo Bou es un jugador inexpresivo y sin sorpresa y Cristian Fabbiani es un ogro que no asusta ni hace reír, que arrastra sus piernas por el campo de juego y que ahora ya se quedó sin el apoyo de la gente. Esos mismos hinchas que lo convirtieron en ídolo antes de jugar y que ahora le piden a gritos que se vaya. Y aunque el simpatizante opine desde la pasión de su corazón, no siempre está equivocado. Fabbiani contó con todas las posibilidades de convertirse en un jugador amado, pero él mismo las desaprovechó por su falta de profesionalismo. Y tras el gesto que le hizo a los plateístas llevándose el dedo índice a la boca y retándolos a que se callaran, terminó de romper definitivamente el idilio.

“Estoy más preocupado que antes”, dijo Astrada al término del partido. Y no es para menos. Estos jugadores hicieron añicos los pergaminos de técnicos exitosos como Diego Simeone y Néstor Gorosito, entre otros. Y en el debut de Astrada, no esbozaron ningún cambio. Mostraron la misma inexpresividad, la misma inoperancia, la misma ineptitud de siempre para jugar al fútbol.

Faltan 2 meses para que en River los socios elijan nuevos dirigentes. Faltan algo más de 60 días para que deje su cargo la peor comisión directiva de la historia del club. Los hinchas de River tienen la posibilidad de empezar a cambiar la historia en las urnas, siempre y cuando los nuevos dirigentes que elijan cumplan sus promesas saneando la economía, reconstruyendo las divisiones inferiores y convirtiendo otra vez a River en una de las instituciones más importantes del mundo. Algo que hoy parece una utopía.

La grandeza de Palermo salvó a una Selección sin rumbo

Saturday, October 10th, 2009

palermo llora gol nate peruMartín Palermo es como el Ave Fénix. No caben dudas. Estuvo a punto de dejar el fútbol, sufrió lesiones gravísimas pero se repuso a puro gol. Se le cayó encima una pared de una tribuna y se volvió a recuperar a fuerza de más goles. Malogró tres penales para la Argentina en una Copa América y fue insultado y humillado. Pero siguió rompiendo redes y superando records. Y a los 35 años, cuando el agua le llegaba al cuello a Maradona, fue convocado nuevamente a la Selección para conseguir el milagro de mantener a la Argentina con chances de clasificación, luego de que las grandes figuras hicieran todo lo posible por dejarnos sin Mundial.
Y Palermo lo hizo. Marcó el gol de la victoria en tiempo de descuento y le dio a la Argentina una victoria agónica, con sabor a hazaña contra el último de las eliminatorias.
El seleccionado arrancó siendo el protagonista del encuentro, con Pablo Aimar manejando los hilos del equipo y distribuyendo el juego. Y parecía que iba a ser una tarde sin sobresaltos porque Perú no cruzó la mitad de la cancha en todo el primer tiempo. Pero otra vez aparecieron los fantasmas, el miedo escénico, la inoperancia de un plantel plagado de figuras que en la Selección no juega a nada. Así de cruda y triste es la realidad de la Selección argentina.
En el segundo tiempo Martín Palermo ingresó desde el inicio por Enzo Pérez. Pero el técnico José Del Solar hizo ingresar a Roberto Palacios por Nolberto Solano y a Hernán Rengifo por Johan Fano y Perú se animó. Encima Maradona, en lugar de mostrar audacia y grandeza tras el gol de Gonzalo Higuaín cuando apenas iban 3 minutos del complemento, lo sacó al delantero de Real Madrid e hizo ingresar a Martin Demichelis. Sí, un defensor por un delantero. A aguantar el resultado, aunque el partido se estuviese jugando en el estadio Monumental ante un seleccionado peruano que está último y que por nombres se encuentra a años luz del millonario plantel nacional. Así de cruda y triste es la realidad de la Selección argentina.
Y por tanto replegarse y cederle la iniciativa al rival, el dignísimo equipo peruano empató el partido a un minuto del final, con un cabezazo de Hernán Rengifo que, increíblemente, se encontró solo adentro del área chica mientras 5 jugadores argentinos se miraban entre sí tratando de comprender quién había sido el responsable de perder la marca. Antes, Perú ya había avisado con dos situaciones claras en las que se lució Romero y un penal de Insúa quien tapó con su brazo un remate de Solano que llevaba destino de gol
Silencio en el Monumental. Caras de resignación. Otra vez la misma historia como a lo largo de todas las eliminatorias. Y si Messi fue un jugador que durante toda la tarde alternó errores y ausencias cada vez más preocupantes en el juego, no podía esperarse un milagro del hombre al que Maradona se empecina en seguir llamando su As de espadas.
Claro que entre tantas críticas, algo hizo bien Maradona: convocó a jugadores del medio local, esos mismos hombres que durante tanto tiempo miraron desde las sombras como las grandes estrellas llevaban a la Selección al mayor fracaso de los últimos 25 años. Y entonces apareció Federico Insúa, el volante de Boca, pegándole rasante a la pelota a la salida de un córner para que Palermo, el gran goleador del fútbol argentino, apareciera sólo por el segundo palo y desatara la locura.
Ganó la Argentina y hoy está en zona de clasificación. Ganó la Argentina y punto. El buen juego otra vez estuvo ausente. Muy ausente. Pero claro, el dramatismo con el que se consiguió la victoria, oculta la cruda y triste realidad de la Selección argentina.
Encima, Uruguay le ganó a Ecuador en la altura de Quito y el miércoles recibe en el estadio Centenario a la Argentina con las chances intactas de clasificarse directamente al Mundial. Será una batalla épica. Histórica desde todo punto de vista, porque se enfrentan dos de los seleccionados más grandes del fútbol sudamericano y mundial. El Río de La Plata vibrará con un clásico sin precedentes. ¿Pero está el equipo argentino preparado para afrontar semejante batalla? Si sigue jugando con esta liviandad, sin alma, sin orden táctico y sin el compromiso de varios de sus jugadores como hasta ahora, entonces será mejor prender velas y esperar otro milagro de San Palermo.

La Selección argentina vive en el Reino del revés

Friday, October 9th, 2009

ARGENTINA - FÚTBOLFalta tan sólo un día para el gran partido contra Perú. Podría haber sido un encuentro para cumplir simplemente, teniendo en cuenta que corresponde a la 17° y penúltima fecha de las eliminatorias y la Argentina, por historia y peso de sus jugadores, debería estar clasificada al Mundial de Sudáfrica 2010. Pero el fútbol argentino no es lo que creen en Europa, Asia, África, los países árabes o en cualquier rincón del planeta. Claro, ellos ven que los jugadores argentinos son estrellas en sus equipos, que fulano es goleador, que mengano hace magia con la pelota en los pies, que zutano corre y marca y deja la vida en cada partido. En otros países ven a esos magníficos jugadores consagrarse campeones y, obviamente, creen que la Argentina tiene un fútbol organizado y una de las mejores selecciones del mundo, candidata a quedarse con cualquier Copa que dispute.
Pero no saben la verdad. No saben que los jugadores en el seleccionado están más preocupados en marcar diferencias con sus compañeros que en jugar. No saben que los hombres que tienen que marcar el camino y formar un equipo no están capacitados para hacerlo. Y tampoco saben que las personas que tienen la responsabilidad de elegir a sus empleados detrás de un escritorio, hace muchos años que perdieron el rumbo. En otros países no saben que el fútbol argentino vive en el Reino del revés, quizás en el mismo lugar que alguna vez imaginó María Elena Walsh. Y si considera que el paralelismo no tiene fundamentos, bien vale entonces una comparación de la letra con la actualidad de la Selección. Juguemos un rato, para apaciguar al menos el estado de nerviosismo hasta que llegue la hora de la verdad.
“Me dijeron que en el Reino del Revés nada el pájaro y vuela el pez…”, dice en su primera estrofa. Y ahí anda Jonás Gutiérrez como improvisado lateral por la derecha cuando en realidad siempre se desempeñó como volante por la izquierda.
“Me dijeron que en el Reino del Revés nadie baila con los pies, que un ladrón es vigilante y otro es juez…” Nadie va a acusar de ladrones a Rolando Schiavi o Gabriel Heinze, pero preocupa que en el partido más trascendental de la Selección, Maradona se la juegue en el centro de la defensa con dos hombres que nunca jugaron juntos y que encima no tienen la velocidad de otros tiempos.
“Me dijeron que en el Reino del Revés cabe un oso en una nuez, que usan barbas y bigotes los bebés…”. Diego volvió a asegurar que Lionel Messi es su as de espadas, cuando el jugador de Barcelona marca más diferencia en el vestuario -imponiendo su figura por sobre la de sus compañeros- que en la cancha, donde nunca rindió con la celeste y blanca y está demostrado que lo supera la responsabilidad de ser el líder del equipo.
“Me dijeron que en el Reino del Revés hay un perro pekinés que se cae para arriba y una vez no pudo bajar después…” Tanto ha hablado Maradona de la Selección y de su experiencia para dirigirla, tanto ha puesto su figura por encima de la experiencia de otros hombres que sí han dirigido y podrían haberle volcado muchos conocimientos, tanto ha idealizado a jugadores que nunca le rindieron, que terminó preso de sus palabras y su soberbia.
“Me dijeron que en el Reino del Revés un señor llamado Andrés tiene 1.530 chimpancés
que si miras no los ves…” La Argentina es el país que más jugadores tiene distribuidos por el mundo. México, Italia, España, Portugal, son algunos de los ejemplos. Pero recién ahora que el agua llega al cuello, se convoca a Emiliano Insúa, a Pablo Aimar, a Angel Di María, a Gonzalo Higuaín, a Martín Palermo. Ni Maradona ha cumplido hasta aquí con la promesa de mirar a todos los jugadores argentinos, ni desde la AFA se ha trabajado en conjunto asesorando, aportando ideas, colaborando en la construcción de un gran seleccionado.
“Me dijeron que en el Reino del Revés una araña y un ciempiés van montados al palacio del marqués en caballos de ajedrez…” Nadie discute las trayectorias de Alejandro Mancuso y Miguel Angel Lemme. Pero para un hombre como Maradona que sólo cuenta en su Curriculum con la efímera experiencia de haber dirigido a Mandiyú de Corrientes y a Racing, ¿no le hacía falta a su lado un técnico con la experiencia Oscar Ruggeri, por ejemplo? ¿Cuáles son los pergaminos que llevaron a Mancuso y a Lemme a tener la gran responsabilidad de aconsejar, guiar y asesorar a Diego en una empresa tan majestuosa como la Selección nacional?
“Vamos a ver como es el Reino del Revés…”, finaliza María Elena Walsh. El sábado sabremos si la improvisación nos salva de un fracaso histórico. Aunque la realidad igualmente indica que una victoria no podrá ocultar la desorganización en la que vive la Selección y de la que son responsables los dirigentes, el cuerpo técnico y los jugadores.

¡No puede ser…!

Thursday, October 8th, 2009

futbol femeninoBienvenido sea un cuento en estos días donde los amantes del fútbol sufren por el presente de la Selección argentina y palpitan con nerviosismo el partido del sábado ante Perú, que puede prácticamente sentenciar la clasificación al Mundial de Sudáfrica o convertirse en el fracaso más rotundo del fútbol argentino en los últimos 25 años. Ojalá, como en el caso del personaje de esta historia, los jugadores de una vez por todas jueguen con la camiseta celeste y blanca con la misma pasión y entrega con la que lo hacen en sus equipos. Entonces sí, todos festejaremos al caer la tarde del sábado en el estadio Monumental. Aunque después cada uno tendrá que dejar de buscar culpables y hacerse responsable de sus errores, porque si no en el Mundial el papelón puede ser de una magnitud impensada.

La tranquilidad que reinaba en la casa parecía inquebrantable. Cristina, una morena muy atractiva, picaba cebolla en la cocina y lloraba nostálgica, quizás recordando un tiempo lleno de juventud y sonrisas. Carlos, con las huellas en su rostro de una vida cargada de sacrificios, tomaba un fernet sentado a la mesa del comedor y sacaba cuentas para ver cómo iba a pagar las deudas. Pese a los típicos problemas de casi todos los hogares, los Crivelli eran una familia que vivía dignamente. Y como pasa en toda familia muy normal, a veces la paz se acababa.
- ¡Carlos, esto es insostenible, son las 7 de la tarde y todavía no volvió. No puede ser que se la pase todo el día jugando a la pelota! –interrumpió de pronto Cristina a los gritos-. Al mediodía llego de la escuela, apenas si probó bocado y salió rajando. Ni siquiera hizo las tareas. ¡No puede ser! Tenés que hablarle, por Dios santo. Ya no se diferencia en nada con todos esos atorrantes con los que juega a la pelota.
- Está bien, mi amor, cuando venga le voy a hablar.
- ¿Y así se lo vas a decir? Noooo, si ya veo, te tiene dominado y de esa manera nunca nos va a respetar. Y lo que es peor, se va a perder la oportunidad de una vida maravillosa por estar todo el día detrás de una pelota de fútbol. Además, no es algo normal, te tenés que dar cuenta.
- ¡Pero pará un poquito, mujer! –elevó la voz Carlos impacientándose-, ¿tanto problema porque le gusta jugar al fútbol?
- Y a vos te parece normal que…
En ese momento se abrió la puerta de calle y entró un cuerpo diminuto, irreconocible por tanta tierra.
- Hola ma, hola pa, me voy a bañar y vengo. Tengo un hambre bárbaro.
Cristina, atónita, se mordió el labio inferior y regresó resignada a la cocina para continuar preparando la cena. Mientras que Carlos, bebiendo el último trago de fernet, sonrió y pensó: “cómo puede ser que le guste tanto el fútbol a una nena”.

La Selección va por la clasificación con el miedo de estrellarse contra el mayor de sus fracasos

Monday, October 5th, 2009

diego-maradona-argentina-franciaFaltan tan solo 6 días para que el seleccionado nacional juegue uno de los partidos más importantes en la historia del fútbol argentino. No, la Argentina no juega ni la final de la devaluada Copa América y, mucho menos, la definición por el título del mundo. Aunque cueste creerlo y aceptarlo, la 17° y penúltima fecha de las eliminatorias sudamericanas clasificatorias para el Mundial de Sudáfrica 2010, presenta un panorama complicado. La Selección recibirá a Perú en el estadio Monumental con la obligación de ganar o ganar si quiere mantener las chances de conseguir un pasaje a la máxima cita del fútbol mundial.
Así de cruda y triste es la realidad de un país que tradicionalmente es formador de jugadores que luego brillan y son figuras en los principales equipos de todo el mundo. En Italia, España, Portugal, Inglaterra y tantos otros países del viejo continente, por ejemplo, los equipos tienen uno, dos, tres, cuatro, cinco y hasta seis jugadores argentinos.
Esos mismos hombres que, paradójicamente, llevaron a la Selección a esta situación de incertidumbre y preocupación. Jugadores que con la camiseta argentina no se agrandan, no se convierten en guerreros, no deslumbran ni brillan. Estrellas que cuando se ponen la celeste y blanca terminan estrelladas contra la realidad que demuestra que en el fútbol ganan los equipos y no los grupos de jugadores que sólo basan su juego en el individualismo.
Por eso Diego Armando Maradona, harto de defender lo indefendible y desilusionado de ver como su mensaje y su idea de juego se diluyen apenas un árbitro pita el inicio de un partido, pateó el tablero. Maradona sabe que ante Perú y Uruguay no sólo se define la clasificación al Mundial, sino también su futuro como técnico de la Selección. Que podrá ser el comienzo de una historia fantástica en su vida si lo logra. O un rotundo fracaso difícil de digerir si la Argentina queda eliminada.
Y cansado de esperar respuestas que nunca llegan de los consagrados, se juega sus últimas fichas convocando a 9 jugadores del fútbol nuestro de cada día, que se suman a los 18 futbolistas que se desempeñan en Europa.
Diego Pozo, Rolando Schiavi, Nicolás Otamendi, Luciano Fabián Monzón, Enzo Pérez, Juan Sebastián Verón (está suspendido y no podrá jugar ante Perú), Mario Bolatti, Federico Insúa y Martín Palermo, son los hombres que Maradona siente que tienen el fuego sagrado que se necesita para llevar a la Argentina al Mundial.
De los jugadores que se desempeñan en Europa, ya habían sido convocados Sergio Romero, Mariano Andújar, Martín Demichelis, Nicolás Pareja, Pablo Zabaleta, Emiliano Insúa, Gabriel Heinze, Jonás Gutiérrez, Javier Mascherano, Angel Di María, Pablo Aimar, Luis González, Lionel Messi, Ezequiel Lavezzi, Carlos Tevez, Sergio Agüero y Gonzalo Higuaín.
Bienvenida la decisión de Diego de jugársela a todo o nada, aunque haya sido ahora que el agua ya llega al cuello. Bienvenido Pablo Aimar, un jugador extraordinario que en varios pasajes de su vida debió sobreponerse a las lesiones que lo alejaron de la Selección y lo privaron de triunfar en el fútbol europeo. Y bienvenida también la convocatoria de Gonzalo Higuaín, aunque lamentablemente este envuelta en la oscura desvinculación de Fernando Gago.
Y aquí es donde aparecen nuevamente los claroscuros, lo blanco sobre negro y viceversa. Si Maradona siempre pregonó desde su llegada que los jugadores deben entender que la Selección está por encima de todo, ¿por qué deja afuera a Gago que fue uno de los jugadores más regulares tanto en el ciclo de Alfio Basile como en el de él? Es sabido que entre el ex volante de Boca e Higuaín existen problemas personales. Entonces, ¿para convocar a un jugador que se lo merece largamente como el ex delantero de River y que la gente pide a gritos, un hombre clave como Gago debe quedar afuera cuando la Selección tanto lo necesita? Algo parecido sucedió con Juan Román Riquelme. Pero parece que no se aprendió nada de los errores.
Faltan 6 días para un partido clave en la historia del fútbol argentino. Ojalá la Selección recupere la mística y el juego que lo hizo grande entre los grandes y se clasifique para Sudáfrica. Lástima que más allá del resultado que la Argentina consiga ante Perú y Uruguay, las estrellas sigan pretendiendo brillar con su luz en lugar de aportar su calidad para construir una Selección que despierte aplausos y admiración. Pero claro, si las personas que tienen el poder para solucionar estos problemas tampoco hacen nada, el seleccionado argentino seguirá entonces penando en un mar de dudas y fracasos.