La vergüenza no tiene fin
Tuesday, October 13th, 2009
River volvió a perder. Y a esta altura ya no sorprende ni causa asombro. Ni el debut de Leonardo Astrada, un auténtico hombre del riñón del club, tuvo un efecto positivo en un equipo que arrastra en la cancha sus limitaciones cada día más grandes.
Hacía 11 años que Independiente no le ganaba a River. Más precisamente 21 partidos. Y la racha se cortó de la forma más dolorosa: con una clara derrota por 3 a 1 ante un equipo de Américo Rubén Gallego que lentamente va encontrando su funcionamiento y ya está segundo a un punto de Estudiantes y Vélez.
Paulo Ferrari, Nicolás Sánchez, Maximiliano Coronel y Cristian Villagra fueron los defensores que eligió Astrada para su debut. Y el resultado fue catastrófico. River cada vez juega peor en defensa y son una constante invitación para que los rivales los encaren y se hagan un picnic ante la inexpresividad e inoperancia con la que marcan.
En el medio, Martín Galmarini es una versión llena de fallas de aquel juvenil volante con futuro de gran jugador que arrancaba elogios en Tigre. Matías Almeyda hace lo que puede a sus 35 años y después de más de 2 años sin jugar profesionalmente. Y Rodrigo Archubi muestra tanta actitud para aparecer como salida por el sector izquierdo, como ineptitud a la hora de resolver las jugadas cuando tiene la pelota en los pies.
Y la lista sigue. Porque Diego Buonanotte ya no tiene la frescura de sus comienzos y en lugar de convertirse en el conductor de River, termina peleándose con su impaciencia y contagia su fastidio.
Encima, el equipo de Astrada no tiene peso ofensivo. Gustavo Bou es un jugador inexpresivo y sin sorpresa y Cristian Fabbiani es un ogro que no asusta ni hace reír, que arrastra sus piernas por el campo de juego y que ahora ya se quedó sin el apoyo de la gente. Esos mismos hinchas que lo convirtieron en ídolo antes de jugar y que ahora le piden a gritos que se vaya. Y aunque el simpatizante opine desde la pasión de su corazón, no siempre está equivocado. Fabbiani contó con todas las posibilidades de convertirse en un jugador amado, pero él mismo las desaprovechó por su falta de profesionalismo. Y tras el gesto que le hizo a los plateístas llevándose el dedo índice a la boca y retándolos a que se callaran, terminó de romper definitivamente el idilio.
“Estoy más preocupado que antes”, dijo Astrada al término del partido. Y no es para menos. Estos jugadores hicieron añicos los pergaminos de técnicos exitosos como Diego Simeone y Néstor Gorosito, entre otros. Y en el debut de Astrada, no esbozaron ningún cambio. Mostraron la misma inexpresividad, la misma inoperancia, la misma ineptitud de siempre para jugar al fútbol.
Faltan 2 meses para que en River los socios elijan nuevos dirigentes. Faltan algo más de 60 días para que deje su cargo la peor comisión directiva de la historia del club. Los hinchas de River tienen la posibilidad de empezar a cambiar la historia en las urnas, siempre y cuando los nuevos dirigentes que elijan cumplan sus promesas saneando la economía, reconstruyendo las divisiones inferiores y convirtiendo otra vez a River en una de las instituciones más importantes del mundo. Algo que hoy parece una utopía.
