¿Qué le pasa a los equipos grandes del fútbol argentino?
Thursday, September 24th, 2009
Si la gente pretendía igualdad en el fútbol nuestro de cada día, ahora la tiene. Es cierto que los 5 equipos denominados grandes siempre impondrán presencia en cualquier cancha que se presenten. Pero la realidad es que ya no asustan como antes. Ya no aparecen figuras destacadas de sus divisiones inferiores y los que llegan tienen muy pocas chances de jugar, producto de las compras rimbombantes que las instituciones realizan por el poderío económico que tienen y porque la obligación es ganar, ganar y ganar.
Pero claro, cuando el dinero se invierte mal, las consecuencias son feroces. Y ahí andan Boca, River, Independiente, Racing y San Lorenzo, con pasivos que asustan, contrataciones que prometen pero finalmente desilusionan y las inferiores diezmadas porque los juveniles eligen otros horizontes cansados de sacrificarse y nunca tener la oportunidad. Y si la tienen, deben rendir inmediatamente al ciento por ciento, algo sumamente difícil.
¿Los dirigentes son los culpables de todo? No. Pero en gran parte sí. Ellos tienen la obligación de promover el fútbol de inferiores, de asegurar el patrimonio del club que se verá reflejado después en la venta de los juveniles y y lograr una estabilidad económica e institucional. Y cuando eso no sucede, llegan a este punto de su historia donde no pelean los campeonatos y siguen endeudándose.
Y si encima las demás instituciones hacen bien su trabajo, proyectan, invierten en el futuro y demuestran que sí es posible lograr un orden financiero e institucional, el fracaso de los grandes se hace más evidente. Como en la actualidad, donde clubes como Vélez, Lanús, Colón de Santa Fe, Arsenal, Estudiantes, Godoy Cruz de Mendoza y Tigre, entre otros, sostienen su credibilidad en resultados futbolísticos y en una estabilidad económica.
Hoy, los equipos grandes mejor ubicados en el campeonato son Independiente y San Lorenzo, que tienen 7 puntos y están a 6 unidades de los líderes Estudiantes y Rosario Central. Pero el equipo de Avellaneda, más allá de tener una economía saneada en gran parte y estar construyendo su nuevo estadio, no logra un título internacional desde 1995 cuando logró la Supercopa. Mientras que El Ciclón, sigue invirtiendo dinero en reforzar el plantel con la ilusión de lograr la Copa Libertadores por primera vez en su historia.
Y más atrás, muy lejos de la pelea por el título en este Apertura, aparecen Boca con 5 puntos y Racing y River con 4. El Xeneize, luego del ciclo exitoso con Mauricio Macri como presidente, perdió el rumbo económico y futbolístico que le dio tantas alegrías y empezó a invertir mal, a endeudarse y hoy ya está eliminado de la Copa Sudamericana, tiene muy pocas chances de clasificarse a la próxima edición de la Libertadores y el pasivo supera los 100 millones de pesos.
En Racing, la llegada de la nueva dirigencia acercó una brisa de cambios. Y pese a que tomaron los destinos de un club en quiebra, la crisis institucional y deportiva continúa y el equipo dirigido por Ricardo Caruso Lombardi sigue peleando en el fondo de la tabla por zafar de la zona de promoción.
Por Núñez, la situación no es color de rosa. Al contrario. La institución atraviesa una crisis nunca vista en su historia, el pasivo supera los 100 millones de pesos y el equipo va de fracaso en fracaso desde hace mucho tiempo. En el tiempo transcurrido de este semestre, nada más, River ya se quedó afuera de la Sudamericana en primera ronda, está muy lejos de clasificarse a la Copa Libertadores y en el Apertura ocupa la 15° posición. Encima, todavía lastima el recuerdo de haber terminado último en el torneo Apertura 2008 por primera vez en su historia. Increíble… pero real.
La historia de Boca, River, Independiente, Racing y San Lorenzo es demasiado grande para tener que estar atravesando este momento tan vergonzoso. Pero claro, los hombres (los que juegan y los que conducen los destinos de una institución) son capaces de lograr esto y mucho más. Mientras tanto, el corazón de los hinchas bien gracias. Total, la pasión nunca se acaba. Y el show siempre debe continuar. ¿Hasta cuándo?
