La Selección va por la clasificación con el miedo de estrellarse contra el mayor de sus fracasos
Monday, October 5th, 2009
Faltan tan solo 6 días para que el seleccionado nacional juegue uno de los partidos más importantes en la historia del fútbol argentino. No, la Argentina no juega ni la final de la devaluada Copa América y, mucho menos, la definición por el título del mundo. Aunque cueste creerlo y aceptarlo, la 17° y penúltima fecha de las eliminatorias sudamericanas clasificatorias para el Mundial de Sudáfrica 2010, presenta un panorama complicado. La Selección recibirá a Perú en el estadio Monumental con la obligación de ganar o ganar si quiere mantener las chances de conseguir un pasaje a la máxima cita del fútbol mundial.
Así de cruda y triste es la realidad de un país que tradicionalmente es formador de jugadores que luego brillan y son figuras en los principales equipos de todo el mundo. En Italia, España, Portugal, Inglaterra y tantos otros países del viejo continente, por ejemplo, los equipos tienen uno, dos, tres, cuatro, cinco y hasta seis jugadores argentinos.
Esos mismos hombres que, paradójicamente, llevaron a la Selección a esta situación de incertidumbre y preocupación. Jugadores que con la camiseta argentina no se agrandan, no se convierten en guerreros, no deslumbran ni brillan. Estrellas que cuando se ponen la celeste y blanca terminan estrelladas contra la realidad que demuestra que en el fútbol ganan los equipos y no los grupos de jugadores que sólo basan su juego en el individualismo.
Por eso Diego Armando Maradona, harto de defender lo indefendible y desilusionado de ver como su mensaje y su idea de juego se diluyen apenas un árbitro pita el inicio de un partido, pateó el tablero. Maradona sabe que ante Perú y Uruguay no sólo se define la clasificación al Mundial, sino también su futuro como técnico de la Selección. Que podrá ser el comienzo de una historia fantástica en su vida si lo logra. O un rotundo fracaso difícil de digerir si la Argentina queda eliminada.
Y cansado de esperar respuestas que nunca llegan de los consagrados, se juega sus últimas fichas convocando a 9 jugadores del fútbol nuestro de cada día, que se suman a los 18 futbolistas que se desempeñan en Europa.
Diego Pozo, Rolando Schiavi, Nicolás Otamendi, Luciano Fabián Monzón, Enzo Pérez, Juan Sebastián Verón (está suspendido y no podrá jugar ante Perú), Mario Bolatti, Federico Insúa y Martín Palermo, son los hombres que Maradona siente que tienen el fuego sagrado que se necesita para llevar a la Argentina al Mundial.
De los jugadores que se desempeñan en Europa, ya habían sido convocados Sergio Romero, Mariano Andújar, Martín Demichelis, Nicolás Pareja, Pablo Zabaleta, Emiliano Insúa, Gabriel Heinze, Jonás Gutiérrez, Javier Mascherano, Angel Di María, Pablo Aimar, Luis González, Lionel Messi, Ezequiel Lavezzi, Carlos Tevez, Sergio Agüero y Gonzalo Higuaín.
Bienvenida la decisión de Diego de jugársela a todo o nada, aunque haya sido ahora que el agua ya llega al cuello. Bienvenido Pablo Aimar, un jugador extraordinario que en varios pasajes de su vida debió sobreponerse a las lesiones que lo alejaron de la Selección y lo privaron de triunfar en el fútbol europeo. Y bienvenida también la convocatoria de Gonzalo Higuaín, aunque lamentablemente este envuelta en la oscura desvinculación de Fernando Gago.
Y aquí es donde aparecen nuevamente los claroscuros, lo blanco sobre negro y viceversa. Si Maradona siempre pregonó desde su llegada que los jugadores deben entender que la Selección está por encima de todo, ¿por qué deja afuera a Gago que fue uno de los jugadores más regulares tanto en el ciclo de Alfio Basile como en el de él? Es sabido que entre el ex volante de Boca e Higuaín existen problemas personales. Entonces, ¿para convocar a un jugador que se lo merece largamente como el ex delantero de River y que la gente pide a gritos, un hombre clave como Gago debe quedar afuera cuando la Selección tanto lo necesita? Algo parecido sucedió con Juan Román Riquelme. Pero parece que no se aprendió nada de los errores.
Faltan 6 días para un partido clave en la historia del fútbol argentino. Ojalá la Selección recupere la mística y el juego que lo hizo grande entre los grandes y se clasifique para Sudáfrica. Lástima que más allá del resultado que la Argentina consiga ante Perú y Uruguay, las estrellas sigan pretendiendo brillar con su luz en lugar de aportar su calidad para construir una Selección que despierte aplausos y admiración. Pero claro, si las personas que tienen el poder para solucionar estos problemas tampoco hacen nada, el seleccionado argentino seguirá entonces penando en un mar de dudas y fracasos.

¿A dónde se dirige el seleccionado Nacional? Así, a un nuevo fracaso.