A Maradona otra vez se le escapó la tortuga
Thursday, October 15th, 2009
“Que la chupen y la sigan chupando, ustedes me trataron como me trataron, ahora sigan mamando”. Esas fueron las palabras de Maradona apenas terminado el partido. Y Los destinatarios fuimos los periodistas argentinos. Qué triste, que ordinario, la soberbia otra vez volvió a ser su peor enemigo. Nosotros no jugamos los partidos, señor Maradona; nosotros no pusimos en peligro la clasificación al Mundial por caminar la cancha en cada partido en lugar de correr y meter como leones, señor Maradona; nosotros no perdimos 3 a 1 con Brasil de local, ni recibimos 6 goles ante Bolivia, ni le ganamos agónicamente en tiempo de descuento a Perú, el último de las eliminatorias, señor Maradona. Nosotros analizamos el juego de un equipo que es paupérrimo y no tiene identidad de juego, señor Maradona. Nada más que eso. El periodismo argentino ha sido muy benévolo con usted en realidad, por el amor incondicional que le tiene por lo que fue como jugador. Por mucho menos, señor Maradona, a Basile lo defenestraron, mientras que usted recibió críticas muy leves tras los papelones ante Bolivia y Brasil, por ejemplo.
Nosotros, como cualquier argentino de verdad, estamos felices por la clasificación. Pero la victoria no puede tapar la realidad de un fútbol argentino sin rumbo dirigencial ni futbolístico. Basta de los periodistas obsecuentes y aduladores que le hacen creer a Maradona que es Dios y no puede recibir críticas. Basta de las mentiras en torno a la Selección y de tratar de ocultar las diferencias que existen en un plantel plagado de figuras. Basta de decir que con Bilardo está todo bien, cuando Maradona no acepta los colaboradores que propone el actual manager de la Selección y ya le aclaró a Grondona que si no le renuevan el contrato a Mancuso y Lemme renuncia a su cargo.
“Yo tengo memoria y no olvido”, dijo Maradona en la conferencia de prensa. Lo que no debería olvidar son los planteamientos mezquinos, de equipo sin recursos, como por ejemplo ante Uruguay donde sacó a Di María y puso a Monzón (un defensor por un volante) y a Higuaín por Bolatti (un volante por un delantero). Claro, Bolatti marcó el gol de la victoria y parecería que tiene la razón. Pero lo cierto es que cambios como estos nos pusieron en ridículo ante Brasil, Bolivia y Perú y frente a Uruguay la fortuna lo favoreció porque el seleccionado charrúa se vio desbordado por la presión, hizo todo lo posible para no ganar el partido y se quedó con un jugador menos en la jugada previa al gol argentino.
Ojalá llegue ahora el momento de la autocrítica y de las buenas convocatorias. Ojalá se terminen los amiguismos y los compromisos publicitarios. Si no, no se entiende por qué Messi sigue jugando en la Selección argentina cuando camina la cancha y no transpira la camiseta.
Se cumplió el objetivo, en definitiva, y eso es lo que importa en el corto tiempo. La Argentina le ganó a Uruguay por primera vez en el estadio Centenario por torneos oficiales y se clasificó al Mundial de Sudáfrica. Pero por favor, no permitamos que el árbol tape el bosque. Ante el conjunto de Oscar Tabárez, el seleccionado nacional encontró cierta regularidad gracias a la grandeza mental y futbolística de Juan Sebastián Verón. Y punto. Después fue más de lo mismo. En el fondo, la falta de sincronización y precisión por haber jugado con dos marcadores centrales sobre los laterales fue evidente. Pero el arquero Romero no pasó demasiados sobresaltos gracias a que Uruguay fue una sombra del equipo que el último sábado le ganó a Ecuador en la altura de Quito. Y altura, justamente, fue lo que le faltó al seleccionado charrúa, que tuvo miedo y de la euforia pasó a la inoperancia, a la ineptitud para crear juego. Gracias por eso Uruguay.
En el medio, otra vez cambiaron los nombres para no cambiar nada, salvo Verón. Y arriba, Higuaín otra vez jugó solo y poco pudo hacer. ¿Viajará algún día Messi desde España para jugar en la Selección? Sin palabras.
Gracias a Verón por su juego y sus palabras tras el partido, mostrándose satisfecho por la clasificación sin hacer demagogia ydesnudando los problemas dirigenciales y futbolísticos de la Selección desde Julio Grondona hasta el último jugador. Con la verdad se llega a todos lados, dice un viejo dicho. Y si todos decidieran de aquí en más actuar como él, entonces sí empezará a aclararse el horizonte en los 8 meses que restan para la Copa del Mundo.
Gracias a Oscar Washington Tabárez por su cordura y sus declaraciones medidas y centradas, sin dramatizar y sin buscar culpables para los errores propios. Y perdón al mundo futbolístico por las declaraciones de Diego Armando Maradona, quien cada día evidencia más que para ser considerado un entrenador no solo le falta aprender de táctica, de estrategia y de elección de jugadores. Tiene 8 meses para trabajar, aprender y formar un equipo que logre el sueño de levantar nuevamente la Copa del Mundo. Ojalá deje de llamar por teléfono a sus hijas para saber qué análisis hacen los periodistas y se enfoque en el paupérrimo juego del seleccionado, que tanta falta le hace. Por el bien del fútbol argentino.



