La novela de Fabbiani en River tuvo un triste y anunciado final
Friday, December 4th, 2009
Fin de la historia de Cristian Fabbiani en River. Fin de una novela que se presentó con bombos y platillos en el verano de 2009, pero que por falta de rating desapareció sin pena ni gloria. La historia arrancó con Newell´s, la novia despechada, que no quería desprenderse del Ogro y pretendía que cumpliera su contrato. Pero en el camino aparecieron Vélez y River seduciéndolo. Y se armó el culebrón.
Fabbiani ilusionó al conjunto de Liniers y parecía que nacía un nuevo amor. Pero en una noche calurosa, un sueño pesado le dijo a su corazón que no se pusiera la camiseta de Vélez, porque no estaba enamorado de la V azulada y no sería feliz. Esa mañana se levantó con cosquillas en la panza y gritó a los cuatro vientos que su único sueño era vestir la camiseta de su gran amor: River.
Entonces, los dirigentes millonarios hicieron todo lo que estuvo a su alcance para contar con el delantero. Inclusive, maltrataron moralmente al paraguayo Santiago Salcedo, a quien quisieron incluir primero en la negociación y después le pidieron cordialmente que aceptara dar un paso al costado.
Finalmente, Fabbiani cumplió su sueño. Y el idilio con los hinchas millonarios fue inmediato. Solo tenía que jugar, hacer goles, mostrar profesionalismo y el amor sería eterno. Pero no. Fabbiani fue un ogro que no asustó ni hizo reír, que arrastró sus piernas por el campo de juego y que lentamente se fue quedando sin el apoyo de la gente. A tal punto que esos mismos hinchas que lo convirtieron en ídolo antes de jugar, lo despidieron entre insultos y silbidos tras la derrota ante Independiente por 3 a 1, en la 8° fecha, justo el día del debut de Leonardo Astrada como técnico.
Y él, en lugar de agachar la cabeza, pedir disculpas y dirigirse rápidamente a los vestuarios a pensar en cómo revertir la historia y recuperar el amor de su gente, se despachó con un gesto que enardeció aún más a los plateístas, cuando se llevó el dedo índice a la boca y los retó a que se callaran. Ahí, el Ogro terminó de romper definitivamente el idilio con la gente.
Las fechas transcurrieron, su forma física nunca mejoró, su buena técnica continuó ausente y los goles nunca aparecieron. Y las pruebas están a la vista, ya que en 16 jornadas disputadas de este torneo Apertura, Fabbiani no convirtió ningún gol.
Astrada ya comenzó a armar la versión 2010 de River. Sabe que el gran problema del equipo en los últimos años fue la falta de grandeza y actitud de sus jugadores. Sabe Astrada, mejor que nadie, que la camiseta de River no es para cualquiera. Y es obvio que pese al amor expresado, fue demasiado pesada para Cristian Fabbiani. Así, la gran novela del verano 2009 llegó a un abrupto final, sin haber cumplido siquiera un año desde su estreno. Sin dudas, un fracaso rotundo.




El fútbol argentino siempre sorprende. Aunque muchas cosas sean más de lo mismo, siempre presenta matices que lo hacen diferente y apasionante. Y mientras Vélez, el último campeón, sigue mostrando su solidez, Huracán –sin dudas uno de los mejores equipos del torneo Clausura- sufre la ausencia de las figuras que se fueron y comenzó este Apertura con 3 derrotas consecutivas.