
Por Mariano Bartfeld
“Que sea varón y que sea sanito”.
Ese es el deseo que tiene cualquier padre futbolero para con su hijo. ¿Quién no soñó alguna vez con comprarle a su pequeño una camiseta número uno con los colores de su equipo?.
Es una situación inigualable y dicho sentimiento es imposible de transmitir. Sólo el corazón sabe lo que uno siente.
A lo largo de la vida, uno puede cambiar de religión, de pareja, de color de pelo, de casa y hasta de sexo, pero el equipo de fútbol por el cual uno sufre y vive es algo que no se modifica jamás.
Hay algo que no se discute. Ni la madre ni ningún integrante de la familia se debe meter en la elección del equipo en cuestión. Ahí está el primer error: NO ES UNA ELECCION, ES UN MANDATO.
Estoy totalmente de acuerdo con un amigo racinguista (desde la cuna por supuesto) que pide casigos ejemplificadores para aquellos hijos que son de equipos diferentes al de su padre.
Ninguno es conciente del sufrimiento que nos provoca esa terrible decisión. Es una inmensa traición que difícilmente tenga vuelta atrás.
Porque comienza con un vecino – canchero por cierto – que le llena la cabeza: “Hacete de tal equipo…no sufras más”. Luego un tío malintencionado continúa: “¿Querés que el tío te compre muchos caramelos?…Hacete de tal equipo…
Ahora que entendieron cómo viene la mano, sólo nos resta ponernos de acuerdo con los castigos.
A continuación comenzamos a tirar algunas ideas. Luego seguimos con los comentarios de esta nota en el blog.
1-Por espacio de un año, cada vez que juega su equipo tienen que presentarse en el mismo lugar (como hacen los barrabravas cuando caen en cana por algún bolonki) de la casa, (asegurarse que no haya tele, radio ni nigún medio de comunicación cerca). Cuando finaliza el partido continúan con su habitual rutina.
2-Una de las cosas más preciadas que tiene un chico es lookear su habitación con los colores de su equipo. Por ese motivo va otra propuesta…Pintarles toda la pieza con los colores del equipo del padre.
3-Llevarlo encapuchado y con precintos en manos y pies a la Bondstreet. Tatuarle bien grande en el medio del pecho y en los brazos (justo arriba del codo, así nos aseguramos que se vea con una remera de manga corta) el escudo del equipo del padre.
Pueden dejar su comentario y acercar cualquier otra idea que se les ocurra.

Por Federico Maya
“Inventaron todo el tiempo que yo estaba peleado con Bilardo. Nunca estuvimos peleados” Diego Maradona, conferencia de prensa, 14 de octubre.
El mismo Diego, 7 días después… “Bilardo tiene que estar con traje y corbata en la platea, al lado de Grondona, no en el campo de juego. Ahí están los jugadores, el cuerpo técnico y nadie más”
“Con Bilardo hay un montón de diferencias y no lo vamos a negar. Pensamos diferente del fútbol, de la vida. Yo casi no tengo relación, salvo hola y chau”. Alejandro Mancuso, Diario Clarín, 20 de diciembre.
“Me la leyeron por Internet.(…) No puede venir un tercero que no tiene nada que ver en este baile nuestro de 40 años de luchar contra el mundo y decir lo que quiera. El 28 (…) voy a decir lo que siento, porque me comí un año callado” Carlos Bilardo, Radio Provincia, 22 de diciembre.
El mismo Bilardo, seis días después… “Estuve hablando solo con Mancuso una hora y media y aclaramos de frente qué fue lo que dijimos y qué tergiversó la prensa.”
Mienten.
Se les terminó el chorro de la credibilidad, el recuerdo de la gloria deportiva, la farsa de la capacidad de conducción.
Y ninguno sabe cómo manejarlo.
Mienten.
Bilardo ya no sabe qué palabra balbucear para explicar qué debe hacer como Manager. Porque no lo sabe. Porque su función es controlar al descontrolado que ya no quiere más control.
Grondona había visto el último gran atisbo de gloria con el 10 lanzado en carrera y el Doctor como su jinete. Pero el potro se le desbocó.
Mienten.
Maradona pensaba el negocio de ser campeón del mundo antes que el logro de armar un equipo ganador. Usó la silla de DT para recaudar y para devolver favores. Caciques del riñón. Cuerpo técnico “afín” en lo personal, y en lo financiero.
Convocatorias que subirían cotizaciones. Apariciones públicas con la englobante fama de la estrella que regresa con todo. Y Messi, Mascherano y diez más. Volvería a ser el Maradona que consigue esos millones que ya no están.
Mienten.
Supusieron que con el pasaje a Sudáfrica y el ataque a los periodistas, la balanza volvía a su lugar y la plataforma “A cobrar que se acaba el Mundo” tomaba color de nuevo. Pero a Maradona nadie le dijo que es peor tomador de consejos que Director Técnico y Relacionista Público a la vez. Y optó por insultar, porque como ya no juega, ya no es 10, ya no sabe elegir. No puede. Y lo único que consiguió es la certeza de que a Toti Pasman le cantarán su cumpleaños número 83 con las palabras “la tenés adentro” adosadas a la melodía.
Mienten.
Mancuso ahora no sabe a qué periodista filtrarle la data, porque se dio cuenta que Bilardo tiene más paño que él. Porque con una telefónica en AM Radio Provincia, le dieron vuelta la cara de un sopapo a su bomba de Clarín.
Porque haberle manejado los negocios y las entrevistas a Maradona, no fue suficiente para domar a los zorros de micrófono, quienes oyeron caer la primera gota de sangre, y olvidaron sus promesas de amor eterno. Esos zorros que, quién lo hubiera imaginado, esta vez dijeron más verdades que los protagonistas.
Mienten.
Maradona documentó su mentira una y mil veces. Y por eso, su haz de luz divina del 10 en la espalda, la mano de Dios y el barrilete cósmico, ya se apagó.
Ahora, cuando sus engaños han quedado otra vez al descubierto, querrá repetir el procedimento de engañar con la inmortalidad.
Ahora, este ex-D10s, más mortal y menos confiable que nunca, intentará (una vez más) hacernos creer que está bien, centrado y con ganas de trabajar.
Hacernos creer que no es verdad que no puede levantarse a la mañana y por eso la Selección de mañana no se entrena.
Que no es verdad que Messi no funciona porque él no le ha encontrado el equipo al mejor jugador del mundo.
Que no es verdad que Mancuso es su socio comercial.
Que no es verdad que más de cuatro convocados a la Selección son representados en las sombras por otro amigo suyo.
Que no es verdad que a ese amigo suyo se lo prohíben porque saben que es un favor a cobrar.
Que no es verdad que ese incesante pataleo por su amigo, es porque le están frenando el kiosco.
Que no es verdad que su Manager es su niñera encubierta, abocada a que no se pase de la raya con dicho kiosco.
Que no es verdad que por mantener ese kiosco vendió su poder dentro del vestuario, y dejó crecer a dos leones que ahora le muerden los brazos (y el bolsillo).
Que no es verdad que la misión Sudáfrica está en serio peligro.
Que no es verdad que su gestión es la más escandalosa, menos formativa y más vergonzosa de la historia.
Que no es verdad que no sirve para lo que cree que sirve.
Que no es verdad.
Que no es verdad.
Se lo repetirá tanto, porque ni él mismo lo querrá creer.
Pero es verdad, aunque mienta mucho mejor aquel que se cree su propio cuento antes de contarlo.
Por Federico Maya
Primer examen finalizado para el nuevo “Fútbol para Todos”. Una experiencia bien argentina (entre matones, de prepo y a las apuradas) que dejó a los consumidores entre sorprendidos, fanatizados o insatisfechos. Lo mejor y lo peor de las nuevas transmisiones por tele.
Un día alguien pegó el gran grito que nadie esperaba. Los partidos por televisión ya no se codificaban. Todo en vivo. Todo en directo. Todo por aire. Y chupate esa mandarina. 18 años de monopolio (si se lee de un lado) o experiencia (si se lee del otro) barridos de un plumazo.
Ah.
No, estimado lector.
No encontrará desarrollada Ud. en este artículo la respuesta a la siguiente (ya detestable) pregunta:
- ¿Quién tiene razón? ¿Quién es el bueno? ¿El Gobierno, Canal 7, La Corte, etc.; o Clarín, Torneos y Competencias, TyC Sports, TyC Max, TyC Shop, etc.?
No, gracias. Ya fue suficiente. Es una situación incomprensible, irrelatable y tan rebalsante de arreglos oscuros, gente mala y otra tanta gente buena perjudicada, que ya estresa apuntar el recuerdo hacia el episodio de agosto. Ese episodio que, si bien nos sigue revolviendo las tripas a aquellos que todavía dormimos de noche, nos abrió otro juego. El juego del nuevo fútbol por tele. Que tampoco es “tan” nuevo.
¿Por qué no? Simple. Cuando Mamá AFA, en confabuleta con el Pata de Lana Gobierno, echó de casa a Papá Torneos, quedaban varias tarjetas con teléfonos de gente a la cual Papá Torneos echó, se separó, maltrató, dejó de lado, dejó de pagarle, o simplemente no pudo fidelizar por completo. Es decir: Torneos, pese a muchas cosas que se le puedan endilgar, crió varias generaciones de buenos productores y técnicos para generar contenidos deportivos para televisión. Y era una fija, muchos de ellos iban a ser llamados si el divorcio se concretaba. Al borde de desencadenarse la revolución eran muchos los interrogantes. Para hacer 10 partidos en vivo por tele cada fin de semana, no es poco lo que se necesita.
Así las cosas, transcurrido un torneo entero, vamos por otro hobby argentino. Calificar. Asi formó y así jugó el Fútbol para Todos.
En el arco, tuvo rapidez de movimientos (10). Gustavo González fue jefe deportivo del viejo 9 de Romay. Luis Cella transpira TV. Uno del lado de AFA y el otro del lado K. Diferencias al margen, aceleraron un proceso del que muchos dudaban. En un puñado de días hicieron lo que se les pidió: Sacalo. No importa lo demás. Sacalo como sea (una orden enemiga de la calidad, bastante común en estos tiempos que corren, pero no por eso es moco de pavo). Eligieron gente de TV para un problema de TV. Lección para varios.
Como base defensiva, tuvo buenos móviles (9). Fueron los mismos de antes, salvo el gigantesco Móvil 1 de Canal 13 (Si fuiste alguna vez al Clásico del Domingo lo viste, el camionazo blanco con acoplado). Camarógrafos, sonidistas, operadores de VTR (los que se encargan de grabar y darles “play” a las repeticiones), todos ya al tanto de cada detalle. Pintaba para problema, fue acierto.
Al medio, y como contención, fallaron un poco sus directores de cámaras (6). Tal vez sólo los que se dedican a hacer televisión deportiva hayan notado diferencias. Ligeras, pero diferencias al fin. Porque, de los criados por Juan Loschiavo en TyC, sólo uno dirige partidos del nuevo fútbol. Los demás se quedaron en la calle Balcarce. Y no es un detalle menor.
Como volante de ayuda, ese trabajo que en la tele nunca se ve, su producción (8). Varios ex-Torneos y Telefé, quienes, de ser necesario, hacen una buena transmisión de waterpolo en un baño finlandés con los ojos tapados y de espaldas a los monitores.
En la creación, faltó rodaje y dinámica (4). Está mal, pero va bien (favor de disculpar). Una buena transmisión o un buen programa se pueden hacer siempre. Pero sólo es excelente si sale de memoria. Todavía no es muy claro el tren programático de quienes dirigen. Pero las intenciones son correctas. Como el formato de programa (6). Otro punto en ascenso. Si bien ha cambiado mucho desde la fecha 1 hasta la 19, siempre la variante apunta a mostrar más, a estar más en el detalle. Los partidos encadenados mediante un pequeño dúplex con lo que viene, es una buena estrategia, y que al futbolero le gusta. Y, lo dicho, ojo con desairar al futbolero. Lo mejor: en el entretiempo de cada partido se salda la deuda de goles no vistos.
En ataque, lo que realmente miramos los argentinos, comenzando por la calidad de imagen (5). Un retroceso inevitable. De repente, el televidente se quedó sin chiches marca TyC, como la repetición en super slow motion (que ya se veía poco: era exclusiva de Fútbol de Primera). Y la definición del 7 o de Canal 26 es por lejos inferior a las de señales como TyC Sports (ni hablar del 13). Cuestiones importantes para quienes las hacen, y aparentemente no tanto para quienes las ven. Aunque ya veremos con la aparición del HD en el Mundial.
Lo más flojo, los relatos y comentarios (3). El punto más alto de rechazo entre los televidentes. Sólo tres “conocidos”. Marcelo Araujo, convocado por Grondona y jefe de periodistas, va retomando su ritmo que lo llevó a ser el relator del Pueblo (¿era necesario el mote?). Julio Ricardo y Alejo Apo, dos laderos con estilo propio, incuestionables. Correctos Salceda, Lewandowski, Rivera (en estudios), y el último en llegar, Oscar Martínez. Después, un plantel cuasi novato, enérgico (casi siempre demasiado enérgico) y por lo general, pobremente formado. Seguramente se irá reforzando a medida que pase el tiempo, pero necesita deshacerse de relatores que gritan en un lateral, de comentaristas que relatan repeticiones y de cronistas de cabina que fingen pisar el campo de juego, pifiando datos. El peor público es aquel que puede saber más que quien le habla, y el futbolero argentino no es nada fácil de engañar.
Obtuvo buenos resultados: el rating (7) fue aceptable teniendo en cuenta la sobresaturación, la desprolijidad de horarios y la desconfianza en un nuevo régimen de transmisiones que, en promedio, superó los 9 puntos en más de 380 horas de aire, una marca que envidiaría cualquier realizador de TV.
Un puntaje final de 6,44. Absolutamente nada mal para la megaproducción (¿a alguien le cabe alguna duda que no lo es?) más tirada de los pelos y con menos tiempo de trabajo en la historia de la televisión argentina. Esto en cuanto a lo que sale de la caja boba para afuera. Lo que el hincha no olvida al sentarse en su sillón. Después, que la fecha se juegue de viernes a lunes, que Cristina se meta a saludar a Mercedes Sosa en su velatorio y el partido arranque después, o que Newell’s y Banfield no jueguen a la misma hora, es culpa de quienes cortan la torta, no de quienes la cocinan.
Ah.
No, estimado lector.
No encontrará tampoco Ud. en este ya casi terminado artículo la respuesta a la siguiente (y aún más detestable) pregunta:
- ¿Y qué pasa con la plata de los clubes, el “pan y circo”, la productora La Corte, la publicidad oficial, los 600 millones en el medio de la pobreza y la mano del COMFER?-
No, gracias. Ya fue suficiente. Estresa. Sólo queríamos ver un poco de fútbol por TV.
Por Federico Klobovs

Este artículo iba a tener un rumbo totalmente diferente porque iba a recordar un nuevo aniversario del inolvidable penal que Roma le atajó a Delem, pero escuchando un famoso programa partidario luego del empate en cero contra Huracán tuve la desgracia de oír a varios “hinchas” de Boca criticando a Palermo por no poder convertir, una cosa inadmisible para mí.
¿Cómo se puede hablar en contra de un tipo que gritó con el alma 210 goles con la azul y oro? ¿Qué se le puede decir a un jugador que representó al hincha de Boca en 344 partidos? ¿Cómo se puede criticar a un delantero que le hizo ganar al por entonces equipo de Bianchi una Copa Intercontinental con dos goles frente al Real Madrid? Y así podríamos seguir enumerando cosas por horas.
La realidad es que Palermo está pasando por una racha negativa en la que lleva 741 minutos sin marcar, la última vez que convirtió fue en el mismísimo Monumental luego de un delicioso taco de Riquelme. Pero no hay que olvidarse de una situación que no es ajena al momento de Martín: el pobre presente de Boca y -salvo Gaitán- de sus jugadores.
Puede ser que Palermo no esté pasando por su mejor momento futbolístico, pero también hay que entender que Riquelme –su mejor socio dentro de la cancha- está lesionado, que Insúa pasa por un bajón y que Gaitán no es el compañero de ataque que mejor le viene al 9.
Todas estas cosas hacen que el goleador no pueda repetir lo que tantas veces hizo: llenarse la boca de gol para acallar algunas voces que ahora lo critican pero que en otros momentos lo endiosan. Y ese día marcará un nuevo capitulo de la película de Martín…
Por Federico Klobovs
Siempre se dice que el presente de un equipo –sea bueno o malo- se potencia más comparándolo con el momento que vive su rival directo. Esta vez, las reñidas elecciones que se definieron por sólo dos votos, una situación histórica y sospechosa a la vez, ayudaron a que una nueva derrota de Boca en el Apertura pase desapercibida.
En realidad y pensándolo bien, no es sorpresa que el equipo dirigido por el Coco Basile haya perdido en un campeonato en el que sólo ganó 6 partidos. Lo que si es raro es que, por momentos, jugó bien y creó muchas situaciones de gol.
Basile puso a Viatri para acompañar a Palermo y a Gaitán lo dejó bien abierto sobre la derecha pegadito a la raya, como los viejos extremos que sólo de dedicaban a desbordar y a asistir al nueve, en este caso a los dos nueves para ver si se podía revertir la sequía goleadora. Y Boca atacó y atacó creando numerosas chances, pero sólo pudo convertir una sola vez gracias a un desborde de Gaitán que le sirvió el gol a Mouche. Mientras que Martín sigue sin reconciliarse con la red.
El ataque mejoró un poco, pero la defensa sigue dejando huecos gigantes que les facilita mucho las cosas a los delanteros rivales. Paletta en el primer gol se dedicó a mirar como la pelota pasaba por encima de él y era conectada por Silvera. En el segundo gol, Independiente tocó como en un entrenamiento –y de los que son livianitos- para dejar a Piatti sólo frente al Pato, que esta vez no pudo hacer nada.
Como ya dijimos antes, este año ya fue y lo único que queda es prepararnos para lo que viene. Pero aunque sea para estos dos partidos podríamos hacer algo que sería muy útil para no sufrir tanto las derrotas: por ejemplo, el finde que viene –para la fecha 18- inventar un ballotage entre Passarella y D´onofrio. Mirá a lo que tenemos que recurrir para tratar de suavizar los malos tragos…
Por Federico Klobovs
“A Basile lo veo golpeado”, declaró Palermo graficando de manera muy clara el presente que vive el técnico de Boca y, obviamente, la institución. Esta autocrítica del eterno goleador -que hace cinco fechas que no la mete- sumó más dudas a la relación interna del plantel con el cuerpo técnico.
Y como si esto fuera poco, el Pato Abbondanzieri fue muy autocrítico consigo mismo y cuestionó la táctica: “Con el sistema del Coco es muy complicado jugar en el fútbol de hoy, porque nos agarran los que juegan 4-4-2 y nos matan. A nosotros se nos van los volantes al ataque, nos queda uno solo en el medio y ahí nos ganan”.
Pero más allá de todos estos temblores que siguen sacudiendo a un plantel ya muy golpeado, se encendió una pequeña luz en la oscuridad. Riquelme volvió a trotar y a tener contacto con la pelota, pero la sonrisa puede durar muy poco porque esta lesión lo tiene a maltraer.
El enganche sufrió un desgarro en la fascia plantar de su pie derecho (esto es una banda muy gruesa de tejido fibroso que recubre el hueso del pie muy cerca del talón) y cada vez que corre siente como una quemazón o un pinchazo muy profundo.
Riquelme se lesionó el 29 de octubre pasado cuando promediaba el primer tiempo del partido con Chacarita, y luego de saber que el desgarro era de 4 mm se estimó que volvería a jugar recién el año próximo. Pero como ya volvió a trotar creen que podrá adelantar su regreso para vestir nuevamente la 10 en el Tomás A. Ducó dentro de diez días.

Me pregunto si vale la pena arriesgar a un jugador tan importante –fundamentalmente para el año próximo- que viene arrastrando esta lesión que ya sufrió el semestre pasado y que, por apurar su regreso, volvió a aparecer. ¿Se juega algo tan importante en estos partidos que quedan? ¿Dependen de estos encuentros la continuidad del técnico? Sólo en la intimidad del plantel lo saben…
Por Federico Maya
Después de 24 años, deja de emitirse el programa que no sólo “pasaba los goles”. Se va un verdadero Godzilla, tal vez el más innovador show futbolístico en la historia del mundo. Un trampolín de ideas fenomenales que durante 1995 explotaron, mutándolo en una verdadera revolución televisiva. Aquí, un homenaje a quienes lo pergeñaron, a quienes lo trabajamos y a quienes hoy, en sus últimos días, lo siguen sosteniendo.

Ya no importa quién, en esa guerra de malo vs. malo vs. malo, es el más feo. Ni los K, ni Torneos y Competencias, ni Clarín dejaron de embolar al público con sus dardos mediáticos que parecen no voltear a nadie. Pero el primer muerto célebre de esa guerra pegó, hace horas nomás, su última gran bocanada de oxígeno. Y no muchos se dieron cuenta. Y fueron aún menos los que la presenciaron.
Tan sólo el 2,6 por ciento del total de hogares de Capital y Gran Buenos Aires eligieron este domingo Canal 13 para disfrutar del antes clásico show futbolístico que hoy agoniza, reducido y desarmadísimo. Créase o no, Fútbol de Primera no llegó a 3 puntos de rating.
Y a riesgo de ofender a amigos, conocidos y admiradísimos referentes, que supieron trabajar mucho más en él que mis míseros 20 meses, y sin el aburrimiento de una necrológica recopilativa, quiero rescatar como televidente, ese lugar que hoy no ocupo tanto como me gustaría, aquel impresionante cóctel de locura y fútbol que, a fines del ‘95, metía 4 goles de arco a arco en el primer tiempo.
A las transmisiones de TyC Max se sumaba un largamente olvidado Fernando Niembro, pero no fue él quien se sumaría a la lista de privilegiados anfitriones que ostentaba el ciclo. Su turno llegaría 14 años después, y a casi nadie le llegó el chisme. También, y en partidos de menor relieve, estrenaba tonada (con “A”) el ascendente tanto en relevancia periodística como en graduación de lámpara facial, Mariano Closs. Un puñado de debutantes se sumaban a Nelson, Fabbri, Elio Rossi, José Jozami y el resto del equipo que comandaba la dupla Macaya – Araujo.

Fue un fenomenal Adrián Paenza, finalmente, el mejor “refuerzo” imaginable. A los pocos envíos, ya eclipsaba en conocimiento, visión y dicción a un tibio pero no del todo intrascendente “Tátele”. El histrionismo Araujiano, ya encaminado hace rato a la inmortalidad, completaba un trío de conductores, justamente y valga la redundancia, completo.
Torneos estrenaba un conjunto nuevo. Y vestía muy bien. Los avances tecnológicos comenzaban a llegar, tanto para informar como para adornar. El primer Telebeam, creíble o no, era una herramienta para discernir las jugadas un poco mejor. Llegaban las primeras imágenes en material fílmico, editadas para un programa de TV. Hasta los creativos se animaron a jugar con dibujitos animados de un árbitro ciego, o unas plumas revoloteando cada vez que un jugador la mandaba a cualquier lado. Tan arriesgado como impactante.
En ese período, hicieron ese programa que todos los productores soñamos alguna vez hacer. Además de, en una suerte de estreno exclusivo y mundial, pasar los goles de tu equipo, intrigaba entreteniendo. Se mostraba una jugada incompleta antes del corte (¿Fué gol o no?) . Se aprovechaba al máximo esa jugarreta de “los goles te los paso yo sólo”. Y el nacimiento de “Lo que Viene”. Y andá a fumarte el corte. Fabuloso. Ni ganas de ir a calentar la pizza al microondas. Un palazo en la cabeza a las viejas estructuras de poca dinámica y tendencia a aburrir de esa vieja tele (Esa que en 2010 está volviendo por la falta de todo).

Las imágenes eran cada vez mejores (el BetaSP, hoy casi vetusto casette de lata o noticiero, era un boom tecnológico de la época). Planos cercanos y bien ilustrativos, edición agresiva, recursos llamativos (¿quién musicalizaba con acid jazz en 1995?). Una perfecta revolución. Seguramente, junto con el fenómeno Cuatro Cabezas, el otro gran hito en cuanto a innovar la mal y bien llamada caja boba. Todo cortesía de cerebros jóvenes y poco funcionales a los viejos mandamientos, y más cercanos a los aires de cambio de la neoprivatización (Por ejemplo, Telefé y Artear sólo tenían 6 añitos). Pensando la tele como una peli. Ni hablar de la masiva estructura de producción. Ovación de pie. A mis 17 años conocía el programa perfecto.
Aunque, en esa metralla de creatividad, llegada con palabras entendibles, nuevos chiches y hasta efectivos artilugios de fidelización al televidente, a ese Aquiles no se le notaba el talón. Y nadie la vió venir.
Como corolario de las genialidades, un desopilante muñeco diseñado en 3D (hermano del mismo padre de aquel De la Rúa dibujito que bailaba en la mesa de Hadad), con trenzas y chiva rastas, bautizaba como Marcelingui a Marcelingui, le espetaba “Nono” a Don Enrique, y hasta se metía en un festejo de un gol de Tchami para invitarlo a salir de joda esa noche. Con la muy graciosa voz, en un agudo pitch, de Gonzalo Bonadeo. Lo llamaron Hueso. Y te mataba de risa. Una especie de Pájaro Fisu versión 2.0, con chistes muy bien guionados, salvo en ésa entrada adonde se desbarrancó todo.
Que a los jugadores de San Lorenzo les dicen “hamburguesas” porque se venden más que los panchos.
Y Ruggeri con el derecho a réplica. Por un rato FDP fue Tribuna Caliente (y según testigos, el control aún más caliente que Venus y Playboy juntos). Y Paenza no cortó lo que tenía que cortar, porque no quiso. Y chau Paenza. Y chau Huesito. Y Bonadeo peleado con Macaya, Paenza, y chau. Y chau humor. Y chau perfección.
Cuando terminaba el 96 y mi secundaria, al año del HuesoGate, en el galpón con subsuelo de Salta y Cochabamba, sólo quedaba algún que otro dibujo de esa sonrisa dreadlock. Pinchado en el corcho de una pared, donde algunos comenzábamos a tener nuestro Disney criollo. Un metegol, premios Chamigo viejos, charlas de fútbol con tipos famosos, domingos en el campo de juego y hasta teléfonos de tus ídolos. A los 18. Que en Google esperen, que yo los llamo.
Ya no me importaba si el show era o no perfecto. Me obnubilé, arranqué mi carrera al lado de esos monstruos que no paraban de idear, y paradójicamente me olvidé del producto que me abrió la cabeza de productor. Que aunque siguió siendo diferente al resto, su violenta irreverencia quedó en intento. Bien intentado, mejor que cualquier otro.
Con el Apertura, terminará hasta nuevo aviso Fútbol de Primera. Ése que a mi gusto, hace casi 15 años, fue lo mejor que me dió la tele en 31. Ese que muchos productores, relatores, formatos y dueños después, se nos muere por una pelea de malos. Y yo lo voy a extrañar.

Por Rodrigo García Lussardi
Si usted leyó este título lo primero que se le vendrá a la cabeza es que para la verdadera buena vida falta un ítem, pues quédese tranquilo que de ser exitoso en una de estas dos actividades, el tercer ítem llega solo (para el que lo precise, yo enamorado de mi novia realmente no lo necesito)
Heme aquí buscando las comparaciones entre estos dos deportes maravillosos, obviamente seria mas fácil comparar al póker con el tenis o el golf, ya que son deportes individuales y las similitudes saltarían a la vista, pero me incliné al futbol desde esta premisa: un jugador de póker, representa un equipo entero de fútbol, incluido el técnico ya que una de las tareas del jugador de póker es plantear una estrategia para llevar adelante.
Vamos a desandar este camino desde lo básico hacia lo complejo, esta claro que para jugar al fútbol hay reglas como en el póker y se necesita una pelota y una cancha como en el póker fichas y cartas, la cancha sería la mesa de juego, y lo mas importante es el objetivo común: ganar.
Hablamos de la estrategia previa, ya sea para un torneo o para un partido. Para esto se necesita planificación, preparación y entrenamiento de las habilidades. Así como los equipos de fútbol se entrenan durante la semana, los jugadores de cartas también se preparan practicando para los grandes eventos y repasan teorías entre el material existente para leer.
Con constancia y tenacidad un mediocampista derecho podrá perfeccionar su pierna izquierda o sus tiros libres, mientras un jugador de póker con constancia y tenacidad mejorara sus aperturas o sus apuestas posteriores.
De ese modo, el día del partido ambos demostrarán lo practicado y pensado en la semana, mas allá de los resultados.
Así como hay equipos defensivos hay jugadores tight (sólidos) y equipos más ofensivos como jugadores loose (agresivos). Buen momento para que el técnico imponga su idea.
Hay quienes toman este juego de cartas sólo para divertirse o para pasar un buen rato entre amigos y no para ganar dinero (aunque en el fondo si uno gana mucho mejor), éste sería el ya famoso tiki tiki del futbol, se podrán ganar partidos con los pibes pero no campeonatos.
Ahí impongo mi pensamiento: NI MENOTTI NI BILARDO, BIELSA Y BIANCHI.
Equipos sólidos, ordenados, pensantes, ofensivos y con variantes tácticas.
En Noviembre se jugó la mesa final del WSOP, el torneo mas importante del mundo del póker, y para dicho evento, Jeff Schulman, uno de los finalistas, contrato a Phill Helmuth, uno de los grandes campeones de la historia, para practicar durante meses como enfrentar a sus rivales, a cambio por supuesto, de un porcentaje de sus ganancias. El método: sentar durante horas a 9 jugadores profesionales que representaran las características principales de cada rival de la mesa final.
Shulman termino 4º a manos del campeón mas joven de la historia, Joe Cada y perdió cuando tenía por cartas iniciales todas las de ganar, lo que nos inserta en otra comparación entre ambos deportes, los imponderables y el factor suerte.
En fútbol y en póker mediante la práctica, el estudio, la constancia y el empeño, hay que reducir los márgenes del factor suerte y de los imponderables.¿Hay una cuota de suerte? Por supuesto que sí, pero es mucho mas chica de lo que muchos imaginan a priori.
Para ir resumiendo y agregando un ítem a nuestra comparación entre el futbol y el póker, no me quiero, ni puedo olvidar algo fundamental en los dos: la pasión.
La pasión mueve montañas, te hace correr mas, te hace jugar mejor, te hace estar concentrado, la pasión mueve multitudes y arrastra masas, como lo hizo históricamente el futbol, como esta haciéndolo el póker en estos últimos años en el mundo entero, como me arrastro a mi, cubriendo durante mas de diez años partidos de futbol, como ahora lo haré con el póker.

Por Federico Klobovs
No molesta haber perdido por tres goles contra San Lorenzo ni que Aguirre haya sido el verdugo con sus dos tantos, no duele que haya caído un “ooolee” desde las tribunas azulgranas ni que los Cuervos hayan aumentado esa paternidad de la que tanto se jactan, tampoco molesta que Boca se haya quedado afuera de la Copa Libertadores 2010 ni mucho menos lejos de la punta del Apertura.
Lo que si duele es que este equipo haya perdido toda la identidad que fue cosechando en sus 104 años de historia. Que llegue el domingo –o sábado ahora que el fútbol es para todos- y que el hincha de Boca no tenga ganas de sentarse en su sillón o en su bar preferido para sufrir por la azul y amarilla, es un indicio claro de que algo anda mal.
Basile no da explicaciones del mal momento del equipo por una disfonía constante que empezó en una racha positiva y Bianchi sale a declarar solamente que en este momento no está en sus planes dirigir, esto también molesta. Riquelme y Palermo aprendieron a convivir dentro de la cancha, pero las segundas líneas (léase Ibarra, Gaitán y García del lado del enganche; Cáceres y Chávez del lado del goleador) comenzaron a contestar también, esto también molesta.
Ojala que estas tres fechas restantes del Apertura, la pretemporada y el primer semestre del 2010 en el que se luchara sólo en un solo frente, sirvan para volver a encontrar el rumbo y la identidad que comenzó a perderse hace ya un tiempo para que se pueda escribir un artículo con otro nombre totalmente diferente: EL HONOR DE SER DE BOCA.

Por Martín Zuccarelli.
Discutía con mi amigo Joaquín Carnevali acerca de las virtudes de Banfield y Ñewell’s en la pelea por la obtención de este campeonato, teniendo en consideración tambien a Colón aunque un poco mas alejado por los resultados de la última fecha.
Conversábamos sin llegar a un acuerdo de quién era mejor equipo y análizabamos virtudes de unos y otros. Coincidíamos, sin embargo, en que los dos puntos perdidos por Ñuls en el clásico jugando como local no eran determinates. Todos los equipos pierden puntos a partir de la decimoquinta fecha.
Ahora, ¿cuál es mejor equipo?. Son diferentes.
Banfield con una solidez impresionanate, envidiable para cualquier equipo. Cuando uno es sólido en defensa y tiene un goleador como Silva, es muy probable que pelee arriba. Los pocos goles que le han convertido es otro rasgo que evidencia esa virtud. Y además, tengamos en cuenta que varios de esos pocos goles fueron inevitables (llámese Verón, llámese Gandín).
Tambien contribuye a nuestro entender a esta posición de Banfield en el torneo, que encontró la base enseguida. Ha jugado el mismo equipo casi todas las fechas. Esto, sumado a la ausencia de derrotas fortalece notablemente a quienes entran al campo de juego.
Encontró en el medio una combinación perfecta enta Bustos y Erviti. Uno marca, el otro juega. Y qué bien que juega. Y adelante como ya hicimos referencia, tiene a Silva que encontró en Fernandez un compañero ideal. El chiquito corre, pelea, se desmarca, se tira atrás, desborda por los costados, baja a marcar al cinco rival. Juega para Silva. Se complementan.
Ñuls es otro equipo. Si bien perdió puntos contra Central, remontó un resultado que alguno habrá pensado que terminaba en goleada. Ahora analizándolo, tiene una defensa que no es la mas segura de todas, pero posee un jugador que es determinante. Schiavi es para Ñuls el jugador mas importante de este equipo. Pelea, lucha, mete, cabecea y transmite. Contagia.
No tiene volantes ofensivos que envidien Boca o River, pero sí tienen una gran vocacion de atacar. A veces parece que se llevan a los rivales por delante.
Ha cambiado de esquemas y de nombres a lo largo del torneo. Su rendimiento fue de menor a mayor. Y logró una racha de seis victorias seguidas que a cualquiera lo posicionan en los puestos de vanguardia.
Su otra caracteristica destacable, es la delantera. Como los de Banfield, también se complementan. Achucarro se mueve por todo el frente de ataque, y Boghossian es una torre que juega bien, de arriba es temible y ha convertido muchos goles además.
Se vienen las últimas fechas. Joaquín y yo pensamos distinto en quién se queda con el campeonato. Los dos tenemos nuestros argumentos. Sólidos. Como Banfield y Ñewell’s.