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Herencia de familia

Martes, Febrero 2nd, 2010

Juan Ramón y Juan Sebastián Verón

Por Mariano Bartfeld

“Que sea varón y que sea sanito”.

Ese es el deseo que tiene cualquier padre futbolero para con su hijo. ¿Quién no soñó alguna vez con comprarle a su pequeño una camiseta número uno con los colores de su equipo?.
Es una situación inigualable y dicho sentimiento es imposible de transmitir. Sólo el corazón sabe lo que uno siente.

A lo largo de la vida, uno puede cambiar de religión, de pareja, de color de pelo, de casa y hasta de sexo, pero el equipo de fútbol por el cual uno sufre y vive es algo que no se modifica jamás.
Hay algo que no se discute. Ni la madre ni ningún integrante de la familia se debe meter en la elección del equipo en cuestión. Ahí está el primer error: NO ES UNA ELECCION, ES UN MANDATO.
Estoy totalmente de acuerdo con un amigo racinguista (desde la cuna por supuesto) que pide casigos ejemplificadores para aquellos hijos que son de equipos diferentes al de su padre.
Ninguno es conciente del sufrimiento que nos provoca esa terrible decisión. Es una inmensa traición que difícilmente tenga vuelta atrás.

Porque comienza con un vecino – canchero por cierto – que le llena la cabeza: “Hacete de tal equipo…no sufras más”. Luego un tío malintencionado continúa: “¿Querés que el tío te compre muchos caramelos?…Hacete de tal equipo…
Ahora que entendieron cómo viene la mano, sólo nos resta ponernos de acuerdo con los castigos.
A continuación comenzamos a tirar algunas ideas. Luego seguimos con los comentarios de esta nota en el blog.

1-Por espacio de un año, cada vez que juega su equipo tienen que presentarse en el mismo lugar (como hacen los barrabravas cuando caen en cana por algún bolonki) de la casa, (asegurarse que no haya tele, radio ni nigún medio de comunicación cerca). Cuando finaliza el partido continúan con su habitual rutina.

2-Una de las cosas más preciadas que tiene un chico es lookear su habitación con los colores de su equipo. Por ese motivo va otra propuesta…Pintarles toda la pieza con los colores del equipo del padre.

3-Llevarlo encapuchado y con precintos en manos y pies a la Bondstreet. Tatuarle bien grande en el medio del pecho y en los brazos (justo arriba del codo, así nos aseguramos que se vea con una remera de manga corta) el escudo del equipo del padre.

Pueden dejar su comentario y acercar cualquier otra idea que se les ocurra.