Archive for Junio, 2010

Argentina-Nigeria: Lo que sucedía cuando no sucedía nada

Domingo, Junio 13th, 2010

Por Andrea Paula Garfunkel

― No, no te tengo… ¿A nombre de quién me dijiste?
― Juan José
― Tengo un Juan, pero es una mesa de seis…

Diez veinti algo, intuyo; diez treinta y dos me corrige el reloj que está situado sobre la pared justo a la altura del chileno que, en un bloc repleto de nombres encolumnados precariamente por esquivarle al renglón y que -pareciera- se asocian a números, algunos tachados, probablemente escritos por diferentes pulsos y tintas, no consigue ubicar la reserva de Juan José que espera impacientado como el resto de personas que se acumuló, que aguarda, que lo rodea, que twitea, que le suma presión, que exuda pasión, que conforma una fauna excitada en blanco y celeste que garantizó su lugar a cambio de treinta pesos; que voltea vaivén sobre uno y otro plasma estrenados oportunamente para la ocasión, de los cuales no podría precisar su medida en pulgadas porque no soy ducha en el tema, pero sí puedo precisar que son inmensos, mucho más inmensos que los monitores colgantes que solía haber y que, a causa de la nueva tecnología digital y del mundial, fueron suplantados.

Bar de día, bodegón de noche. Suele ser -no hoy, que es más una puesta en escena mundialista- mi reducto aliado a la hora de escribir. Es del tipo de los que tienen una zona de salón con mesas a granel y una barra mostrador desde donde se despachan pan y facturas. El pincho sobre la mesada tiene el número cero veinticinco; yo, el cero cuarenta y seis. Me tienta la idea de dar media vuelta y rajar pero asumo que todas las panaderías del barrio están en similar situación de desborde sobre la cuenta regresiva del comienzo del partido y yo aún tengo que comprar media docena de medialunas, de esas que son gigantes, ideales para rellenar.

Uno muy corpulento, de asustar, se abalanza clavando su índice en un punto preciso del bloc del chileno:

― Acá, “Mario”, ¿me marcás?
― Ssssí, “Mario 7” (el seseo se prolonga por el lapso que le demora acatar y tildar sobre el papel); vení Mario, por acá, la mesa larga del ventanal; Juan José, seguíme vos también.

Los veo abrirse paso, a como viene, al momento que en la barra la empleada anuncia treinta…, treinta y uno…; el reloj en la pared, diez cuarenta y cinco; la mujer a mi derecha, tres pre-pizzas; en una mesa, dos birras; en otra, más matinal, cinco cafés con leche con medialunas. También podría enlistar lo intangible, sin desmedro de su palpabilidad: cánticos, bocinas, gritos y susurros que acortan distancias de un punto a otro del salón, mesas y sillas que se arrastran o chocan unas con otras, trajín de vajilla en el ir y venir de los mozos, el audio en estéreo, Shakira y el Waka-Waka, en resumen, todos los condimentos que hacen al conjunto de algarabía nerviosa que se acentúa o merma de acuerdo a la intermitencia entre programación y publicidad que emiten los plasmas y que rige el comportamiento de los presentes adoctrinándolos en masa.

Cuarenta y cinco…, cuarenta y seis…, entrego mi número a cambio. A la mesa junto al ventanal, en donde el chileno sentó a Mario & Co., le forzaron tres sillas más para Juan José y para mi vecino el escribano y su hijo disfrazados de carnaval carioca. La lista del chileno ya es bollo de papel. El lugar rebalsa, todo está a presión y yo salgo como expulsada, con los minutos ajustados para dejar las medialunas ya rellenas para hornear, calzarme zapatillas y rompe-viento al compás del himno ¡ohohoh!, y salir a correr, durante las dos horas del partido, por la mitad de Av. Cantilo, en zig-zag y a contramano, con la impunidad que Buenos Aires desolada me otorga y con la ilusión que la ciudad muerta resucite en vaho de Gol.

Fútbol y literatura, relaciones insospechadas

Sábado, Junio 5th, 2010

Por Daniel Seisma

A. ¿Sabe usted cuál es la camiseta nacional más vendida de Brasil? Acertó, la de Brasil. ¿Sabe cuál es la segunda camiseta más vendida en Brasil? No acertó, es la Argentina.

B. ¿Sabe cuál es la camiseta más vendida en España? Acertó, la de España. ¿La segunda más vendida? Acertó, la de Argentina.

C. ¿Sabe cuál es la camiseta nacional más vendida en Catalunya? Le pifió muy feo, es la Argentina, con el diez y el nombre Messi en la espalda.

D. ¿Sabe usted qué selección resulta favorita a ganar el mundial en las encuestas previas de los medios españoles? Por supuesto: la española. ¿Y en los catalanes? Obvio: la argentina.

E. ¿Sabe usted que los medios catalanes de deportes, aquellos que en su mismo origen nacieron muy relacionados con la información diaria del Barcelona, llevan hasta el momento un centimetraje apenas inferior destinado a la información sobre le selección Argentina al que han destinado a la selección de España? Cuando digo apenas inferior, digo apenas un 30% menos.

F. ¿Sabe usted que en caso de un hipotético triunfo de la selección española, la policía de la ciudad de Barcelona tomará menos de la mitad de los recaudos que tomará en caso de un hipotético triunfo de la selección Argentina? Para clarificarlo, digamos, la policía catalana llamada ‘Mossos d’esquadra’ prevé en caso de un triunfo argentino un operativo similar a los que utiliza cuando el Barcelona resulta campeón en alguna competición. En caso que gane España, por el contrario, prevé un operativo similar en cantidad de hombres y medios a los que utiliza cuando debe vigilar los festejos del Espanyol de Barcelona, que es el otro club de la ciudad y que habitualmente sólo festeja escaparle al descenso.

G. La población extranjera que habita en Barcelona no responde exactamente a los mismos padrones que la población extranjera que habita en el resto de Catalunya y es muy diferente al padrón de la población extranjera que habita en el resto de España. En Barcelona, la primera minoría extranjera es la italiana. Segunda la marroquí, tercera la ecuatoriana y quinta la argentina. Los italianos desaparecen en el resto de Catalunya, pasan a ser primeros los marroquíes y los argentinos se colocan en el cuarto lugar. En el resto de España, los ecuatorianos se mantienen como primera minoría y los argentinos el quinto lugar. En algunas regiones específicas, la colectividad argentina desciende hasta el noveno o décimo puesto entre las colectividades de mayor número poblacional.

H. ¿Ha pensado usted que de encuestar en qué lugar residen los escritores argentinos, muy probablemente Barcelona resultaría la segunda ciudad más habitada, luego de Buenos Aires y muy por delante de Rosario? Barcelona tiene una particularidad de que en su suelo se elabora una parte importante de varias literaturas muy diversas. La literatura catalana es la propia y una parte muy importante de la española se escribe desde aquí. Quiero decir que la escriben autores residentes en Barcelona, independientemente de si son nacidos aquí o vienen de otros sitios. Pero no sólo, una parte significativa de la nueva literatura argentina también se escribe desde esta ciudad. Y no sólo, una parte significativa de las nuevas literaturas francesas e italianas, también se escribe desde la ciudad de Barcelona. Lo mismo puede decirse del resto de la literatura latinoamericana, donde hasta empieza a ver autores chilenos, ecuatorianos, peruanos y mejicanos cuyo primer libro es editado aquí, porque viven aquí. Hay muchos casos muy notorios, uno de ellos es la escritora chilena Claudia Apablaza cuya ópera prima “Diario de las especies” salió de su blog y fue presentado, con insistencia y con un entusiasmo bastante excesivo, por todo el circuito literario barcelonés más o menos como si se tratara la encarnación femenina del mito Bolaño.

I. En este contexto tan inusualmente cosmopolita, a nadie le resulta extraño que la gente de una ciudad cuya íntima nacionalidad no puede ser representada por un equipo que le pertenezca -porque su estado y su nación no son reconocidos como tales por la comunidad política internacional -, se vuelque masivamente a sostener un icono representativo aunque juegue con otra camiseta nacional. Es decir, no existe hoy catalán que sea fanático del Barcelona no viva un triunfo argentino de modo mucho más representativo de su espíritu que un triunfo de la escuadra nacional que al fin de cuentas, pertenece a su invasor: al reino de España.