Al final salió casi todo redondo en el renombrado amistoso ante Alemania. El resultado ganador (1 a 0), la prueba de resistencia de la camiseta para muchos (los jugadores que estaban en duda la pasaron), el viaje de Ruggeri para colarse a la fiesta (sigue arrastrando la ilusión de formar parte del cuerpo técnico) y el regocijo del periodismo “felpudo†que viajo al lugar del hecho para desenrollarle la alfombra a Diego (los cronistas que estuvieron a su la lado son del entorno más intimo)
En lo deportivo las conclusiones son buenas mirando a Sudáfrica. El arquero Romero le va ganando la pulseada a Andujar con estampa, su juventud no se nota, y en el área manda custodiado por dos representantes de la fuerza aérea (Samuel y Demichelis).
El “mudo†volvió al ruedo intacto, tan seguro como aquel que ganó todo en Boca. “Micho†-el otro central- cumplió hasta que estuvo, después un rodillazo inoportuno le puso suspenso a su futuro. Los laterales cumplen pero muestran falta de oficio en el puesto. De 3 o 4 se para cualquiera, pero jugar bien en ese lugar lo hacen muy pocos.
En el medio se allanó el camino a Diego, la apuesta por Di MarÃa y Jonas es un acierto. Ahora faltarÃa aceitar la conexión Verón y Mascherano, y encastrar a las dos piezas más fuertes (La Pulga y el Pipita) a un andamiaje ofensivo que todavÃa no vemos. Escasean las jugadas de gol genuinas en el equipo.
En lo deportivo ya dijimos que el equipo avanzó en Alemania, sin embargo en otros aspectos que conforman la parafernalia de la Selección, el control remoto sigue en pausa. En el umbral del Mundial seguimos discutiendo si está bien o mal jugar un amistoso por el festejo del Bicentenario, o si es Ruggeri -al final- quien tiene que acompañar a Maradona como entrenador alterno. Cabeza dura como pocos, uno de los campeones del 86´ hizo gala de su tozudez y se fue hasta Alemania con la venia de Diego para provocar urticaria en Don Julio. Es una pelea de golpe por golpe: Diego no quiere algunos amistosos pero se van a jugar igual; Don Julio no lo quiere ver ni en foto a Ruggeri y sin embargo el cabezón se mete disfrazado de mozo a la fiesta celeste y blanca. Absolutamente impresentable.
El último aspecto en el que seguimos dando pasos atrás es en comunicación. Las empresas periodÃsticas entran en el juego y mandan a cronistas amigos de Maradona a tirarle centros porque sino la nota corre peligro. De esa manera se desdibuja la función de comunicar, y al final son “periodistas hinchas†los que nos representan en cada evento con preguntas poco ingeniosas y ligth, como si fueran parte de los que se ponen la camiseta para salir a jugar.
A veces me pregunto cómo podemos pedirle a la gente que va a la cancha buen comportamiento, sin en realidad aquellos que los representan en sus queridos clubes suelen andar por la vereda opuesta a los patrones más puros del ser humano.
A veces también me pregunto como podemos pretender un comportamiento ideal de los hinchas en las tribunas, si en la realidad son un eslabón más de una cadena podrida llena de cuentas que no cierran.
Mientras los dirigentes pesan el nuevo dinero de la tele, suman a cuenta por algún futuro pase, o venden en millones el porcentaje de algún pibe que asoma cualidades de crack. Los hinchas ya saben con seguridad que nada de ese dinero en cuestión entrará a su querido club para mejorar el confort en los estadios. Es improbable que la plata se destine a la construcción de un baño, a la creación de un acceso digno, o a la seguridad de los que pagan. En todo caso, quizá se use en grajeas para paliar el rugido de los hinchas más bravos que suelen calmarse con el alimento del dinero, la impunidad de la entrada libre, o la comodidad del micro free y sin asientos para gente de bien.
En la semana pude ver imágenes nauseabundas sobre la venta de entradas para el Clásico de Avellaneda. La inoportuna demora de las boleterÃas, y la falta de verdad en el número de entradas a la venta, provocaron el descontrol habitual de una pelea de fondo que suele ser garantÃa para el festival. Mal trato e incapacidad (PolicÃas) vs. Indignación y mala educación (hinchas). Donde siempre paga consecuencias la minorÃa más débil, que debe enfrentar todas las peripecias para conseguir el ticket de su vida.
El sábado por la tarde y juegan Independiente – Racing. La previa tuvo el desorden de siempre. Ojala que –en una cancha aun sin terminar- se haga todo como corresponde para que el partido termine en fiesta. Aunque no nos olvidemos que el fútbol sigue en terapia intensiva, y a un enfermo en ese estado, no hay mucho por reclamarle.
En silencio, volando raso y sin demasiadas estridencias hasta el dÃa de su adiós, el jueves se fue el Pato Abbondanzieri. Tuvo que dejar su casa deportiva como si fuera un inquilino con deudas. Se mudó rápido, debió hacer las valijas de apuro, metió lo más importante bien amontonado y salió para Brasil con la bronca de un desalojo que huele injusto.
El cambio del entrenador, sus partidos irregulares, el equipo endeble y un par de declaraciones que sonaron feas para el afuera, fueron suficientes para que al PATO lo hicieran cambiar de laguna. Y poco pesó parte de un pasado inigualable debajo de los tres palos xeneizes.
Por ahora se fue sólo, aunque el rumor señala que más de un ex compañero estarÃa siguiendo su destino. Ibarra salió del equipo y ahora espera definiciones. A Palermo lo cambiaron con el partido en 0 ante los tucumanos (justo a él) y por ahora se mantiene como titular. Aunque el Pato antes de subir al avión le dejó un mensaje a su amigo: “MartÃn quiere retirarse en Boca y superar todos los record, pero si no lo tratan bien… luego del mundial lo esperamos por Brasilâ€
El peso de la etiqueta Boca, los medios sin equilibrio, y una prensa obsecuente y lapidaria ya enquistada en la Rivera, han sido capaces de vender como crack a un buen jugador, o de retirar a un histórico cuando su presente se opaca. Esto seguro que también colaboró para el desenlace. Lo de los medios es moneda corriente. Por ejemplo de Alves he escuchado decir –al mismo periodista- que podrÃa estar asumiendo en Boca algo asà como la reencarnación de Ferguson. Y a los pocos dÃas defenestrarlo y ya verlo como un ex entrenador sin demasiadas “uñas para guitarreroâ€. En otro hecho patente que nos quita credibilidad a todos los que trabajamos de esto.
El de Roberto Abbondazieri es –como tantos otros- un caso que me moviliza a preguntar de que vale la trayectoria de un consagrado. ¿Sirve de algo tener 16 años en primera, haber ganado 6 tÃtulos locales y 8 internacionales en Boca, además de haberse manejado siempre con mucho respeto y profesionalismo? Parece que no. Y no le apunto sólo al fútbol, sino a la disciplina o trabajo que le pongamos el ojo. Porque el “ahora†suele mandar sobre el “ayerâ€, sin darnos cuenta que los dos forman parte de un solo tiempo.
El Chueco se puso el buzo de entrenador y agarro la escoba. Los dirigentes le guiñaron el ojo porque saben que el costo polÃtico será del entrenador. Pero en cualquier momento el barrendero puede darse cuenta que la casa tiene mugre por todos lados. Y allà sabremos si la escoba es buena, o solo servirá para sacar la tierrita más superficial.
La última copa
El mozo ya sirvió la última vuelta a destiempo. La copa burbujeante y con buen cuerpo se vació en un par de minutos. La noche empezaba a apagarse, claro que el protagonista nunca pensó que ese pudo haber sido su último trago como jugador millonario. El después ya no es producto de la imaginación como las lÃneas que nos preceden. Las noticias no tardaron en rebotar: Ortega faltó al horario de concentración, o en realidad se atrasó casi 10 horas, lo que lo deja sin excusas sobre lo sucedido.
El perdón de todos lo fue mal acostumbrando al Burrito. Su enfermedad lo hizo tropezar casi sin tregua con la misma piedra. Sin embargo el cóctel de dirigentes chauvinistas, entrenadores con poca personalidad y temerosos del clamor popular, hinchas sin razón, y la conveniencia deportiva de un River desteñido, fueron provocando que el peso de Ortega jugador siempre estuviera sobre el del Burrito sin camiseta. Todos deschavaron su egoÃsmo al mirar corto, sabedores silenciosos de que Ariel –de ésta manera- nunca estarÃa ni cerca de su recuperación.
Y la imagen de la recaÃda siempre regresa como un búmeran. Nos olvidamos un tiempo, nos auto engañamos con un par de pinceladas de crack, con un gol decisivo a lo Ortega, con la ovación incondicional de la gente, y cuando nos empezamos a creer la pelÃcula, se corta la cinta y nos quedamos a oscuras. “Ortega sufrió otra recaÃda…†“El burrito volvió a faltar a un entrenamiento†“Chocó Ortega a la salida de conocido boliche en Palermo…†Llevo años escuchando o leyendo lo mismo. Y cuando Ariel pisa el error, lo están esperando las luces de la mala, hasta que el paso de los dÃas las apagan, y como River vende, otra vez entra en juego el clamor de la prensa y la gente que lo vitorea con el patentado: “OORTEEEEGA… OORTEEEEGAAAâ€
Pero todo alguna vez termina. Y ante la toma de decisiones, ahora es su padre adoptivo Passarella y otro familiar del fútbol como Astrada quienes tienen la palabra. La familia de sangre ya dijo que no mediará. Y hasta aquà el único que le puso lÃmites fue Simeone, pero con el tiempo dejó River y el Burrito regresó sin cura. Todos los demás le fueron dando licencias peligrosas que –por éstos dÃas- la dirigencia de River está obligada a cortar.

Y un dÃa Roberto Abbondanzieri volvió a ocupar todas las planas de los medios de comunicación. No fue por sacarle un penal a River en el último minuto, ni gracias a sus atajadas memorables que otrora le hacÃan ganar partidos a Boca. Esta vez el Pato habló y su lengua picó más que nunca, no tuvo el freno habitual del “que diránâ€, y en consecuencia el veterano arquero se despachó: -“Boca perdió la garra…†“hay miedoâ€, “falta personalidadâ€, “hay que ser –bien entendido- más hijos de puta al marcar y jugarâ€.
Fue fuerte, estridente, a fondo, con declaraciones que inexorablemente tocan al mundo Boca, principalmente a sus compañeros de plantel, actores de las debilidades que marcó el Pato.
Sincero y futbolero como nunca, el arquero pareció apuntarle a los jóvenes, a los nuevos, porque queda explicito que al hablar de falta de personalidad no está incluyendo a figuras del cartel de Palermo, Ibarra, Battaglia, Morel RodrÃguez o Riquelme, quienes se han acalambrado los brazos de tanto levantar copas con la azul y oro.
A tal efecto, me surgen algunas preguntas: ¿Hubiera hablado de la misma manera Abbondanzieri con Basile como entrenador y Bianchi como manager? ¿Estará impulsado por la falta de mando que reina en Boca? ¿No buscará excusas a un pálido presente que tiene continuidad desde sus últimos años en Europa? ¿Qué pensarán los jóvenes de Boca de las declaraciones urticantes de su arquero? ¿Tiene el Pato la autocrÃtica necesaria sobre su vuelo raso debajo de los tres palos?
En Boca se abrió una nueva herida. Hasta aquà estaba declarada una guerra entre dos bandos: “Los Alieris de Román†vs. “Los Alieris de MartÃnâ€. Pero ahora un viejo conocedor del fuerte xeneize abrió otro fuego. Y para ello tiró con munición gruesa y sin demasiado detalle de dirección. Después de la primera fecha nació otro frente de conflicto. El mundo Boca deberá elegir: ¿Pato o Gallareta?

Terminó la era Basile II en Boca – Un verano con goleadas poco amistosas provocaron que el entrenador de un paso al costado – TodavÃa no se escuchó la voz ronca de Coco explicando el portazo, pero algunos de sus principales laderos en el cuerpo técnico, hablaron para romper el molde.
El 21 de enero por la noche los medios de comunicación empezaron a manejar la potencial salida de Basile como una inminente confirmación. Y aunque hace un par de meses Alfio ya habÃa montado -en el Hotel Emperador- una escena parecida con amago de salida tras perder con Godoy Cruz 3 a 2 en la Bombonera, situación que luego atribuirÃa a la prensa. En ésta oportunidad el hombre de cabellera blanca y voz rasposa dio las hurras como entrenador de Boca en el momento menos pensado. Quizá la derrota con baile incluido ante River, lo haya empujado a leer lo que estaba escrito desde el dÃa de su regreso, cuando las condiciones de trabajo ya no eran iguales a la de su primer ciclo, y ahora tenÃa por encima suyo a la figura de manager en la piel del conductor más exitoso de la historia del club (Bianchi), en una función que para nuestras costumbres futboleras es absolutamente inútil e indefendible. Más cuando se trata de alguien que por sus éxitos pasados y su afinidad con los grandes del plantel, se ha declarado inhibido a tomar un montón de decisiones: Por ejemplo: siempre quiso despegarse de la expulsión de Ischia como técnico. Se sabe que no discute ni negocia dinero con aquellas figuras que ya tocaron la gloria junto a él como entrenador. Ni tampoco tiene la comunicación necesaria que requiere tal cargo ante la prensa. Por eso la ecuación resulta simple. Si no explica lo que pasa, no cuenta lo que viene, ni tampoco puede hablar del futuro con los jugadores-estrellas, ¿se justifica que un manager cobre una millonada por una tarea tan acotada?
Ante el portazo de Basile, uno de sus ayudantes más directos, el Ruso Ribolzi, salió lleno de bronca y se despachó con declaraciones bien directas. Fue irónico y preciso para explicar la salida de Coco. Reconoció los pobres resultados y enumeró las razones del mal clima reinante. Habló de egoÃsmo, de hipocresÃa, de falsedad, y de personas que tiraban para distintos lados. También fue mordaz para enfatizar que el próximo técnico tenÃa que ser Carlos Bianchi. Además, el ladero del ex entrenador acusó a Marcelo Lóndon (Dirigente de peso) de ser “Bianchista†y sabotear a la gestión saliente. Bien calentito el Ruso.
A todo esto Amor Ameal (Presidente Xeneize) enseguida reconoció que Bianchi no querÃa hacerse cargo como entrenador, y sentenció que Boca no vivÃa una crisis. Pues bien, con las cartas sobre la mesa o el máximo dirigente de Boca sufre una negación crónica, o realmente no está en su sano juicio.
Bien polémico terminó el segundo paso de Alfio Basile en el club de la Rivera. Luego de 7 meses sin tÃtulos y un verano para el olvido con 2 derrotas, 1 empate.y 10 goles en contra; el técnico que más ha defendido a los mal llamados códigos del fútbol en nuestro paÃs, se fue silbando bajito. Aunque desde su entorno ya empezaron a gritar la teorÃa de la conspiración.
En cada arranque de año, cuando la pelota deja de dar vueltas por los puntos, los medios de comunicación se llenan de noticias transparentes. Entonces, cualquier parecido a la realidad de los últimos veranos, es poco más que una mera coincidencia. Sobra el chamuyo y escasean las noticias pomposas en el deporte. Satura el Rally Dakar con cronistas que tocan de oÃdo. Los Patronelli se transforman en Ãdolos de barro por un rato. Y mientras tanto se añoran aquellos pases de cartel que engalanaron a nuestro fútbol en otras décadas. La mayorÃa de los nombres que suenan para reforzar algún club son bombitas de humo y mal olor. El fútbol de verano se ha convertido en una guarderÃa donde los pibes corren detrás de la pelota mientras algún grande se prende en el juego para no aburrirse. A todo esto el balón del verano ha vuelto a ser el principal atenuante para inapropiadas maniobras de varios arqueros que de Fillol no tienen ni el buzo.
Este verano del 10´ es calcado a los últimos: Rostros morenos, derrotas inesperadas, rumores de cambios, caras largas, poca plata, amistosos de amistosos, novelas de pases que nunca acaban, y como siempre el estreno de polémicas camisetas que le sirven a unos pocos hinchas en la playa para chapear con su nueva prenda.
La luctuosa tragedia de Haità y las tropelÃas de nuestros pobres gobernantes, al menos han provocado que bajara el Ãndice de saturación en las noticias que habitualmente nos acompañan en cada verano. Sin embargo aquellas que florecen en cada enero alcanzaron para empacharnos de cuatriciclos sponsoreados, goles de Ligas extranjeras, deportes alternativos que se transforman en prioritarios, y el recurso del potencial (“llegarÃa, estarÃa, vendrÃa, se irÃaâ€) que sale de la boca de cada cronista radial o televisivo en su afán por tener la primicia de alguna transferencia, o para poner en el ruido de los pases algún nombre-amigo ya olvidado. Con esto se las ingenian para dar vuelta durante largos minutos detrás de una noticia que en un gran porcentaje muere antes de nacer.
Si quieren les propongo el ejercicio de pensar por un momento en los últimos veranos, y al mirar hacia atrás seguro encontraran el mismo esqueleto informativo que a veces cambia algunos nombres propios (Bianchi, Riquelme, Gallardo, Ortega, Simeone, Astrada, Fabbiani, La Premier con Tevez, el Barza con Messi, el Dakar Argentina – Chile, una nueva fea camiseta, algún jugador que se va sin avisar, el Super Clásico que viene). Todo ya forma parte de un flamante viejo y eterno DEJA VU veraniego.

La bandera se levantó dentro del bunker arbitral cuando Cristian Faraoni denunció presiones de Anibal Hay en la primera fecha del campeonato – Tres meses después de aquel partido donde San Lorenzo fue claramente favorecido, el arbitraje quedó en la mira: lo echaron a Hay de AFA, Faraoni no dirige, Collado se peleó con jugadores, a Lunatti lo bajaron un dÃa antes de una final, y el temblor sigue.
El bigote negro azabache de Anibal, seguro habrá refunfuñado cuando la noticia empezó en potencial por las radios hasta transformarse en realidad. A los pocos dÃas llegó la separación de Hay de la AFA. Esa parece haber sido la piedra mediática fundacional de una serie de versiones penosas para el arbitraje argentino. Las sospechas se alimentan a diario, y nacen en las entrañas de la AFA, porque son los dirigentes los que por lo bajo gritan fuera de micrófono que los perjudican. Son ellos mismos los que fruncen el seño en señal de mal olor cada vez que les cobran en contra. Y ahora potenciado por el rumor de control de riqueza que –según dicen- ya está en marcha con algunos árbitros que ostentan un nivel de vida superior al que les podrÃa dar su oficio.
En realidad todos han ido colaborando para sumar braza a la sospecha. La leyenda cuenta que Faraoni y Hay eran Ãntimos amigos, pero uno rompió el lazo denunciando al otro con escuchas que nunca escuchamos y que –según cuentan- tendrÃa Faraoni sobre un supuesto soborno mediado por Hay. Pues bien, de ser cierto, el hecho tiñe de negro a todas las partes, ya que a Hay lo habrÃa mandado alguien desde San Lorenzo, y San Lorenzo es la AFA, como también lo era Anibal Hay que cobraba un sueldo de la casa madre del fútbol Argentino, y que además se daba el lujo de juzgar a los árbitros en cuanto programa televisivo le dejara unos pesos para vivir, a cambio de una aguda crÃtica sobre ex compañeros que –en algunos casos- él mismo guiaba con
suculentas sugerencias técnicas sobre la manera de dirigir.
En otro frente aparecen varios puntos. El preocupante bajo nivel de la mayorÃa de los árbitros. Las declaraciones fuera de protocolo de algunos como Collado, que despiertan la ira de los jugadores; y el último mamarracho de AFA que a 24 hs. de una final, bajó al árbitro que ellos mismos habÃan puesto para dirigir Banfield – Tigre. Más gris imposible.
Asà esta la justicia en el fútbol argentino, bajo análisis permanente, en estado de sospecha, con protagonistas que sin prurito viven con lujos insostenibles para los números oficiales que cobran los que otrora vestÃan de negro, en un saco que también le queda justo a los dirigentes.
En los últimos años nadie pudo corregir el rumbo del arbitraje. Ni el impoluto Elizondo, ni el desordenado Romo, pudieron guiar a un grupo de colegiados que se auto sabotea sin parar. En un trabajo que basa su crecimiento en los contactos, el amiguismo, los parentescos, o el clientelismo, y que deja las capacidades para dirigir como último elemento de importancia. Asà como pasa en muchos aspectos de Argentina: El que no es pariente DE, seguro trabajó CON, y sino subió gracias a la mano DE, que además ayudó a crecer A, porque nunca fue injusto con B, sabedor de que tal acierto le asegurarÃa la tranquilidad laboral, a diferencia de otros trabajos donde el éxito se basa en la idoneidad y la dignidad.

Con Maradona penalizado por la FIFA tras los exabruptos contra la prensa, en la AFA ya se piensa en algún artilugio para que nuestro técnico igual esté presente en Sudáfrica durante el sorteo. Además se perderá el amistoso contra Cataluña en España, aunque nada es definitivo con argentinos de por medio.
Llego la hora de las sanciones. De saber que no somos inmunes ni tenemos el poder que aun a veces creemos tener. De pisar tierra, de sentar cabeza, de darnos cuenta que llevamos décadas sin formar parte de la marquesina del fútbol mundial. Son largos años sin podios mundiales. Es hora de entender que los grandes son otros, que alguna vez formamos parte de ese séquito, pero que sin seriedad y trabajo será difÃcil recuperarlo. Diego Maradona fue penalizado por la FIFA, y nosotros hecha la ley, primero pensamos en la trampa.
El fax llegó con las especificaciones que la AFA pedÃa, y ratificó la dureza con la que se habÃa expedido el Comité Disciplinario de la FIFA el mismo domingo que el autor de los exabruptos hizo su descargo en Zurich. Asà se confirmó la sanción de dos meses (más la multa de 25.000 francos suizos) desde el 15 de noviembre. Por eso Maradona no podrá estar en el banco durante el amistoso con Catalunya el 22 de diciembre, y también se inhabilitó la credencial que ya le habÃan otorgado para el sorteo del Mundial, el 4 de diciembre en Ciudad del Cabo.
Con las cartas sobre la mesa, en el cÃrculo de Maradona se le dio máquina al ventajismo argentino para tratar de contrarrestar la medida. Se pensó en pedir el retraso de la suspensión para enero y febrero asà no interferÃa en los acontecimientos antes enumerados. Se especuló –y todavÃa se gestiona- con llevar a Diego al sorteo como invitado de honor de algún sponsor. Y también ya se ve con buenos ojos pedir permiso en el Camp Nou para que Maradona pise el verde césped en la previa, salude a la afición junto a Johan Cruyff, y de paso –si se descuidan- camuflarse detrás de los bancos para tener cerquita a sus adlateres Mancuso y Enrique.
Y toda la ingenierÃa del engaño en marcha para evadir las sanción internacional que –en realidad- debió haber sida ejecutada en nuestro paÃs por la AFA, como señal de una maduración dirigencial que cada vez está más lejos. Pero claro, suena demasiado iluso pensarlo en el paÃs donde el fútbol vive en estado de sospecha.
El cronograma del nuevo fútbol argentino perdió toda cordura – Ahora también se juega lunes y algunos partidos empiezan luego de las 22, en una clara muestra de autoritarismo y poco interés por los hinchas – ¿Imaginan ustedes lo que hubiera dicho la prensa que siempre criticó a la AFA, si esta realidad hubiera si sido ejecutada por la vieja televisión? – Ah, si escucha por radio que hay incidentes en las tribunas, olvÃdense de poder verlo en el “gratuito†Fútbol Para Todos.
Mientras Argentina transpira la peor realidad social de los últimos años, nuestro canal estatal colapsó su variada programación con partidos de fútbol de varias categorÃas (Torneo Apertura, Mundiales juveniles, Beach Soccer, Champions League y hasta B Nacional). Al mismo tiempo que Buenos Aires se torna irrespirable por la tensión que despierta el no saber adonde vamos, en la T.V pública se reproduce un salpicado con las bondades de la Cataratas, las tonalidades del Cerro de los 7 colores y los partidos más importantes de la opulenta Copa Europea. Poco importa (lo demuestran sus pequeñas coberturas) que la Avenida 9 de julio se pueda cortar como un papel, que Plaza de Mayo sea el camping con más carpas de Buenos Aires, o que en las esquinas más oscuras se juegue a los soldaditos con balas de verdad. Mientras la vida sigue y nos corre sin tregua ni razón, en canal 7 hay fútbol para todos (a cambio de 600 millones), para que nadie se pierda el derecho de ver como Independiente estrena su cancha, como el Pato Abbondanzieri se come a cada paso un gol, o como Ortega queda afuera del equipo por no tomarse el fútbol como corresponde; al mismo tiempo que el paÃs se auto entierra en la mayor crisis de la era de hielo. Resulta paradójico, pero a la pingüinera el calor le vino bien, ya que por las altas temperaturas se reprogramó al fútbol del Apertura entre sábado, domingo, lunes y a veces martes, gracias al poder de persuasión de alguna mano K en un hecho sin precedentes. Mientras el fútbol se desdoble en la mayor cantidad de dÃas posibles (con la Copa, el Torneo local, los mundiales juveniles, el ascenso y las ligas europeas hay partidos todos los dÃas) la atención general de la gente siempre tiene alguna distracción en la vendita pelota. Y por más que el pobre momento deportivo de nuestro fútbol no sume para la causa: afuera del mundial sub 17, sin clasificar al sub 20, entrando cola al mundial de Sudáfrica y con todos los equipos argentinos fuera de la Sudamericana. Se ve que esto poco influye, porque mientras el Circo prenda las luces, poco importa el éxito de los payasos, siempre habrá alguno que se las arregle para que el show pueda continuar con algún malabar.
Lo que extraña a ésta altura de lo hechos, es no escuchar a la histórica prensa opositora de la vieja televisión, criticar las mismas miserias que ahora muestra éste nuevo sistema. ¿O acaso ahora los entretiempos no duran tanto o más que antes para provecho de la publicidad oficial que nos taladra con su defensa de las leyes relámpago? ¿Será que ahora el fútbol –en 10 turnos para 10 partidos- está más ordenado que en los últimos años? ¿Jugar lunes y martes por la tarde no es perjudicar a la gente que trabaja y no puede ir ver a su equipo? ¿Ahora no se considera falta de respeto hacia el público cuando hay atraso en los partidos o cuando deja de mostrarse Arsenal vs. Gimnasia porque manda la gran previa de River – Boca desde la tierra, el agua y el aire? ¿Era necesario que Néstor y Cristina afilaran su oportunismo para entrar al velatorio de la inigualable Mercedes Sosa justo en el pico de rating que dejaba un loco gol de Palermo de cabeza desde 50 metros? ¿Si una trasmisión de Torneos y Competencias no hubiera mostrado nada de los bochornosos incidentes que hubo en Huracán – San Lorenzo, acaso no se la hubiera culpado de fiel socia de la AFA?
Quizá mi pasado como relator del viejo Fútbol de Primera me haya hecho perder la objetividad que en nadie veo. De ser asÃ, espero que ustedes sepan comprender y me ayuden a pensar que lo que estamos viendo en la tele pública forma parte de un mundo ideal.