Argentineada
Viernes, Noviembre 27th, 2009
Con Maradona penalizado por la FIFA tras los exabruptos contra la prensa, en la AFA ya se piensa en algún artilugio para que nuestro técnico igual esté presente en Sudáfrica durante el sorteo. Además se perderá el amistoso contra Cataluña en España, aunque nada es definitivo con argentinos de por medio.
Llego la hora de las sanciones. De saber que no somos inmunes ni tenemos el poder que aun a veces creemos tener. De pisar tierra, de sentar cabeza, de darnos cuenta que llevamos décadas sin formar parte de la marquesina del fútbol mundial. Son largos años sin podios mundiales. Es hora de entender que los grandes son otros, que alguna vez formamos parte de ese séquito, pero que sin seriedad y trabajo será difícil recuperarlo. Diego Maradona fue penalizado por la FIFA, y nosotros hecha la ley, primero pensamos en la trampa.
El fax llegó con las especificaciones que la AFA pedía, y ratificó la dureza con la que se había expedido el Comité Disciplinario de la FIFA el mismo domingo que el autor de los exabruptos hizo su descargo en Zurich. Así se confirmó la sanción de dos meses (más la multa de 25.000 francos suizos) desde el 15 de noviembre. Por eso Maradona no podrá estar en el banco durante el amistoso con Catalunya el 22 de diciembre, y también se inhabilitó la credencial que ya le habían otorgado para el sorteo del Mundial, el 4 de diciembre en Ciudad del Cabo.
Con las cartas sobre la mesa, en el círculo de Maradona se le dio máquina al ventajismo argentino para tratar de contrarrestar la medida. Se pensó en pedir el retraso de la suspensión para enero y febrero así no interfería en los acontecimientos antes enumerados. Se especuló –y todavía se gestiona- con llevar a Diego al sorteo como invitado de honor de algún sponsor. Y también ya se ve con buenos ojos pedir permiso en el Camp Nou para que Maradona pise el verde césped en la previa, salude a la afición junto a Johan Cruyff, y de paso –si se descuidan- camuflarse detrás de los bancos para tener cerquita a sus adlateres Mancuso y Enrique.
Y toda la ingeniería del engaño en marcha para evadir las sanción internacional que –en realidad- debió haber sida ejecutada en nuestro país por la AFA, como señal de una maduración dirigencial que cada vez está más lejos. Pero claro, suena demasiado iluso pensarlo en el país donde el fútbol vive en estado de sospecha.
El cronograma del nuevo fútbol argentino perdió toda cordura – Ahora también se juega lunes y algunos partidos empiezan luego de las 22, en una clara muestra de autoritarismo y poco interés por los hinchas – ¿Imaginan ustedes lo que hubiera dicho la prensa que siempre criticó a la AFA, si esta realidad hubiera si sido ejecutada por la vieja televisión? – Ah, si escucha por radio que hay incidentes en las tribunas, olvídense de poder verlo en el “gratuito” Fútbol Para Todos. 


La noticia copó la plana de todos los medios con un ruido estertor. “Matthaus será el nuevo técnico de Racing” –dicha frase se escuchó en varios medios que se hicieron eco de la irresponsable osadía dirigencial. Que el alemán (gloria viviente del fútbol mundial contemporáneo) llegara a nuestro fútbol como entrenador de un grande en aprietos, no dejaba de ser una información exótica. Que un entrenador extranjero como Lothar viniera a trabajar a la Argentina lo veía como un salto de calidad y una apertura a nuestra cerrada mente deportiva, ¿o sólo los D.T argentinos tienen derecho a patriadas fuera de nuestro medio? Pero lo que suena obvio es lo que buscó Racing: un golpe mediático para echarle tierra a la presentación en sociedad del Estadio Libertadores de América, la nueva casa de Independiente, el rival más odiado por la Academia. Y en ésta obstinación por tapar con una cortina alemana la buena nueva del vecino, la dirigencia pagó con una apresurada confirmación de los voceros académicos, que terminó en forma de boomerang contra el cilindro de Avellaneda. Cuando se callo el ruido del frustrado aterrizaje, nos dimos cuenta que nada cambio: A Racing lo sigue dirigiendo Barbas, el equipo sigue en promoción, y encima no para de coleccionar derrotas; mientras que el Diablo –en la vereda de enfrente- ya bautizó su flamante escenario con goleada y fiesta.