Off side al arbitraje
por Martín Perazzo, el 09/12/2009 a las 15:23

La bandera se levantó dentro del bunker arbitral cuando Cristian Faraoni denunció presiones de Anibal Hay en la primera fecha del campeonato – Tres meses después de aquel partido donde San Lorenzo fue claramente favorecido, el arbitraje quedó en la mira: lo echaron a Hay de AFA, Faraoni no dirige, Collado se peleó con jugadores, a Lunatti lo bajaron un día antes de una final, y el temblor sigue.
El bigote negro azabache de Anibal, seguro habrá refunfuñado cuando la noticia empezó en potencial por las radios hasta transformarse en realidad. A los pocos días llegó la separación de Hay de la AFA. Esa parece haber sido la piedra mediática fundacional de una serie de versiones penosas para el arbitraje argentino. Las sospechas se alimentan a diario, y nacen en las entrañas de la AFA, porque son los dirigentes los que por lo bajo gritan fuera de micrófono que los perjudican. Son ellos mismos los que fruncen el seño en señal de mal olor cada vez que les cobran en contra. Y ahora potenciado por el rumor de control de riqueza que –según dicen- ya está en marcha con algunos árbitros que ostentan un nivel de vida superior al que les podría dar su oficio.
En realidad todos han ido colaborando para sumar braza a la sospecha. La leyenda cuenta que Faraoni y Hay eran íntimos amigos, pero uno rompió el lazo denunciando al otro con escuchas que nunca escuchamos y que –según cuentan- tendría Faraoni sobre un supuesto soborno mediado por Hay. Pues bien, de ser cierto, el hecho tiñe de negro a todas las partes, ya que a Hay lo habría mandado alguien desde San Lorenzo, y San Lorenzo es la AFA, como también lo era Anibal Hay que cobraba un sueldo de la casa madre del fútbol Argentino, y que además se daba el lujo de juzgar a los árbitros en cuanto programa televisivo le dejara unos pesos para vivir, a cambio de una aguda crítica sobre ex compañeros que –en algunos casos- él mismo guiaba con
suculentas sugerencias técnicas sobre la manera de dirigir.
En otro frente aparecen varios puntos. El preocupante bajo nivel de la mayoría de los árbitros. Las declaraciones fuera de protocolo de algunos como Collado, que despiertan la ira de los jugadores; y el último mamarracho de AFA que a 24 hs. de una final, bajó al árbitro que ellos mismos habían puesto para dirigir Banfield – Tigre. Más gris imposible.
Así esta la justicia en el fútbol argentino, bajo análisis permanente, en estado de sospecha, con protagonistas que sin prurito viven con lujos insostenibles para los números oficiales que cobran los que otrora vestían de negro, en un saco que también le queda justo a los dirigentes.
En los últimos años nadie pudo corregir el rumbo del arbitraje. Ni el impoluto Elizondo, ni el desordenado Romo, pudieron guiar a un grupo de colegiados que se auto sabotea sin parar. En un trabajo que basa su crecimiento en los contactos, el amiguismo, los parentescos, o el clientelismo, y que deja las capacidades para dirigir como último elemento de importancia. Así como pasa en muchos aspectos de Argentina: El que no es pariente DE, seguro trabajó CON, y sino subió gracias a la mano DE, que además ayudó a crecer A, porque nunca fue injusto con B, sabedor de que tal acierto le aseguraría la tranquilidad laboral, a diferencia de otros trabajos donde el éxito se basa en la idoneidad y la dignidad.
