Archive for Febrero, 2010

Dirigentes en barra

Sábado, Febrero 27th, 2010

A veces me pregunto cómo podemos pedirle a la gente que va a la cancha buen comportamiento, sin en realidad aquellos que los representan en sus queridos clubes suelen andar por la vereda opuesta a los patrones más puros del ser humano.

A veces también me pregunto como podemos pretender un comportamiento ideal de los hinchas en las tribunas, si en la realidad son un eslabón más de una cadena podrida llena de cuentas que no cierran.

Mientras los dirigentes pesan el nuevo dinero de la tele, suman a cuenta por algún futuro pase, o venden en millones el porcentaje de algún pibe que asoma cualidades de crack. Los hinchas ya saben con seguridad que nada de ese dinero en cuestión entrará a su querido club para mejorar el confort en los estadios. Es improbable que la plata se destine a la construcción de un baño, a la creación de un acceso digno, o a la seguridad de los que pagan. En todo caso, quizá se use en grajeas para paliar el rugido de los hinchas más bravos que suelen calmarse con el alimento del dinero, la impunidad de la entrada libre, o la comodidad del micro free y sin asientos para gente de bien.

En la semana pude ver imágenes nauseabundas sobre la venta de entradas para el Clásico de Avellaneda. La inoportuna demora de las boleterías, y la falta de verdad en el número de entradas a la venta, provocaron el descontrol habitual de una pelea de fondo que suele ser garantía para el festival. Mal trato e incapacidad (Policías) vs. Indignación y mala educación (hinchas). Donde siempre paga consecuencias la minoría más débil, que debe enfrentar todas las peripecias para conseguir el ticket de su vida.

El sábado por la tarde y juegan Independiente – Racing. La previa tuvo el desorden de siempre. Ojala que –en una cancha aun sin terminar- se haga todo como corresponde para que el partido termine en fiesta. Aunque no nos olvidemos que el fútbol sigue en terapia intensiva, y a un enfermo en ese estado, no hay mucho por reclamarle.

Caza del Pato

Viernes, Febrero 19th, 2010

En silencio, volando raso y sin demasiadas estridencias hasta el día de su adiós, el jueves se fue el Pato Abbondanzieri. Tuvo que dejar su casa deportiva como si fuera un inquilino con deudas. Se mudó rápido, debió hacer las valijas de apuro, metió lo más importante bien amontonado y salió para Brasil con la bronca de un desalojo que huele injusto.

El cambio del entrenador, sus partidos irregulares, el equipo endeble y un par de declaraciones que sonaron feas para el afuera, fueron suficientes para que al PATO lo hicieran cambiar de laguna. Y poco pesó parte de un pasado inigualable debajo de los tres palos xeneizes.

Por ahora se fue sólo, aunque el rumor señala que más de un ex compañero estaría siguiendo su destino. Ibarra salió del equipo y ahora espera definiciones. A Palermo lo cambiaron con el partido en 0 ante los tucumanos (justo a él) y por ahora se mantiene como titular. Aunque el Pato antes de subir al avión le dejó un mensaje a su amigo: “Martín quiere retirarse en Boca y superar todos los record, pero si no lo tratan bien… luego del mundial lo esperamos por Brasil”

El peso de la etiqueta Boca, los medios sin equilibrio, y una prensa obsecuente y lapidaria ya enquistada en la Rivera, han sido capaces de vender como crack a un buen jugador, o de retirar a un histórico cuando su presente se opaca. Esto seguro que también colaboró para el desenlace. Lo de los medios es moneda corriente. Por ejemplo de Alves he escuchado decir –al mismo periodista- que podría estar asumiendo en Boca algo así como la reencarnación de Ferguson. Y a los pocos días defenestrarlo y ya verlo como un ex entrenador sin demasiadas “uñas para guitarrero”. En otro hecho patente que nos quita credibilidad a todos los que trabajamos de esto.
El de Roberto Abbondazieri es –como tantos otros- un caso que me moviliza a preguntar de que vale la trayectoria de un consagrado. ¿Sirve de algo tener 16 años en primera, haber ganado 6 títulos locales y 8 internacionales en Boca, además de haberse manejado siempre con mucho respeto y profesionalismo? Parece que no. Y no le apunto sólo al fútbol, sino a la disciplina o trabajo que le pongamos el ojo. Porque el “ahora” suele mandar sobre el “ayer”, sin darnos cuenta que los dos forman parte de un solo tiempo.

El Chueco se puso el buzo de entrenador y agarro la escoba. Los dirigentes le guiñaron el ojo porque saben que el costo político será del entrenador. Pero en cualquier momento el barrendero puede darse cuenta que la casa tiene mugre por todos lados. Y allí sabremos si la escoba es buena, o solo servirá para sacar la tierrita más superficial.

La última copa

Miércoles, Febrero 10th, 2010

La última copa

El mozo ya sirvió la última vuelta a destiempo. La copa burbujeante y con buen cuerpo se vació en un par de minutos. La noche empezaba a apagarse, claro que el protagonista nunca pensó que ese pudo haber sido su último trago como jugador millonario. El después ya no es producto de la imaginación como las líneas que nos preceden. Las noticias no tardaron en rebotar: Ortega faltó al horario de concentración, o en realidad se atrasó casi 10 horas, lo que lo deja sin excusas sobre lo sucedido.

El perdón de todos lo fue mal acostumbrando al Burrito. Su enfermedad lo hizo tropezar casi sin tregua con la misma piedra. Sin embargo el cóctel de dirigentes chauvinistas, entrenadores con poca personalidad y temerosos del clamor popular, hinchas sin razón, y la conveniencia deportiva de un River desteñido, fueron provocando que el peso de Ortega jugador siempre estuviera sobre el del Burrito sin camiseta. Todos deschavaron su egoísmo al mirar corto, sabedores silenciosos de que Ariel –de ésta manera- nunca estaría ni cerca de su recuperación.

Y la imagen de la recaída siempre regresa como un búmeran. Nos olvidamos un tiempo, nos auto engañamos con un par de pinceladas de crack, con un gol decisivo a lo Ortega, con la ovación incondicional de la gente, y cuando nos empezamos a creer la película, se corta la cinta y nos quedamos a oscuras. “Ortega sufrió otra recaída…” “El burrito volvió a faltar a un entrenamiento” “Chocó Ortega a la salida de conocido boliche en Palermo…” Llevo años escuchando o leyendo lo mismo. Y cuando Ariel pisa el error, lo están esperando las luces de la mala, hasta que el paso de los días las apagan, y como River vende, otra vez entra en juego el clamor de la prensa y la gente que lo vitorea con el patentado: “OORTEEEEGA… OORTEEEEGAAA”

Pero todo alguna vez termina. Y ante la toma de decisiones, ahora es su padre adoptivo Passarella y otro familiar del fútbol como Astrada quienes tienen la palabra. La familia de sangre ya dijo que no mediará. Y hasta aquí el único que le puso límites fue Simeone, pero con el tiempo dejó River y el Burrito regresó sin cura. Todos los demás le fueron dando licencias peligrosas que –por éstos días- la dirigencia de River está obligada a cortar.

Pato o gallareta

Martes, Febrero 2nd, 2010

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Y un día Roberto Abbondanzieri volvió a ocupar todas las planas de los medios de comunicación. No fue por sacarle un penal a River en el último minuto, ni gracias a sus atajadas memorables que otrora le hacían ganar partidos a Boca. Esta vez el Pato habló y su lengua picó más que nunca, no tuvo el freno habitual del “que dirán”, y en consecuencia el veterano arquero se despachó: -“Boca perdió la garra…” “hay miedo”, “falta personalidad”, “hay que ser –bien entendido- más hijos de puta al marcar y jugar”.

Fue fuerte, estridente, a fondo, con declaraciones que inexorablemente tocan al mundo Boca, principalmente a sus compañeros de plantel, actores de las debilidades que marcó el Pato.

Sincero y futbolero como nunca, el arquero pareció apuntarle a los jóvenes, a los nuevos, porque queda explicito que al hablar de falta de personalidad no está incluyendo a figuras del cartel de Palermo, Ibarra, Battaglia, Morel Rodríguez o Riquelme, quienes se han acalambrado los brazos de tanto levantar copas con la azul y oro.

A tal efecto, me surgen algunas preguntas: ¿Hubiera hablado de la misma manera Abbondanzieri con Basile como entrenador y Bianchi como manager? ¿Estará impulsado por la falta de mando que reina en Boca? ¿No buscará excusas a un pálido presente que tiene continuidad desde sus últimos años en Europa? ¿Qué pensarán los jóvenes de Boca de las declaraciones urticantes de su arquero? ¿Tiene el Pato la autocrítica necesaria sobre su vuelo raso debajo de los tres palos?

En Boca se abrió una nueva herida. Hasta aquí estaba declarada una guerra entre dos bandos: “Los Alieris de Román” vs. “Los Alieris de Martín”. Pero ahora un viejo conocedor del fuerte xeneize abrió otro fuego. Y para ello tiró con munición gruesa y sin demasiado detalle de dirección. Después de la primera fecha nació otro frente de conflicto. El mundo Boca deberá elegir: ¿Pato o Gallareta?