Super Complicados
Jueves, Marzo 18th, 2010Boca y River llegan con el respirador artificial al clásico – En Nuñez la victoria ante Huracán fue una bocanada de aire fresco, pero el indeciso fantasma de Ortega sigue acechando a los Dirigentes – En la Rivera todo es confusión y mentira, no está muy claro quién manda, el técnico está confundido, y el plantel volvió a quebrarse.
Que difícil es pensar en lo deportivo cuando Boca y River son mucho más que clubes de fútbol. Cuanto me cuesta pensar éste clásico como un mero partido de torneo doméstico, cuando la tensión que genera en el país excede los parámetros normales de 22 tipos pateando una pelota.
Hoy más que nunca la actualidad los aturde a los dos. River anda los bolsillos dados vuelta, su material deportivo devaluado, y los promedios en plena tortura debido al descontrol que ha sido el club en las últimas 3 temporadas.
Boca viene sin rumbo. Como un campeón del mundo que recibe una mano inesperada y mientras sus piernas flamean, ve como se le escapa la corona. Por estos días ni siquiera el banquito en el rincón encuentra Boca. Su entrenador se subió a una moto que desconocía y ahora no sabe como frenarla, encima los jugadores en vez de pararlo, parecen empujarlo al accidente sin darse cuenta que ellos también pueden salir heridos en el choque. En la semana se dijo que Alves tenía intenciones de sacar del equipo a los ilustres representantes de cada bando: Palermo y Riquelme. Sin embargo la sangre aun ha esquivado el río, aunque el domingo en la Bombonera habrá que tener el botiquín a mano porque todo puede llegar a pasar.
Para no ser menos, River también se tutea con el escándalo permanentemente, y si no le hubiera ganado a Huracán 2 a 0 el domingo pasado, estoy seguro de que a esta altura estaríamos empachados de escuchar y leer el clamor por Ortega para que jugase el súper clásico. Como también hubieran aparecido las postulaciones de entrenadores con la servilleta colgada al cuello, para saborear el plato caliente que suele servir el fracaso deportivo.
Lo claro es que en los dos hay lío. El mismo que tienen algunos dirigentes y periodistas contaminados por el mundo de los dos más grandes de la Argentina, quienes en su afán por tirar agua para su molino, suelen tergiversar la verdad, mal informar, o pelearse al aire con otros colegas refutando rumores que en ambas direcciones llegan viciados de nulidad.
Ah, el domingo se juega el clásico Boca – River. Pero de fútbol, con tanto lío, MEJOR NI HABLAR.

