Idolos infecciosos
por Martín Perazzo, el 13/04/2010 a las 18:32
Si alguna vez hubo grupos musicales mitológicos de nuestra historia que dejaron de tocar juntos porque había varias cuestiones que los separaban. ¿Por qué no pueden dejar de jugar en el mismo equipo los dos referentes más grandes de la actualidad xeneize? Parece que se acerca el día del divorcio para la pareja más ofensiva (oportuno término en sus dos acepciones) de la vida de Boca. Cuando ellos se lo proponen –juntos- siguen siendo un éxito, pero la verdad es que ya no se bancan. Son dos imanes dados vuelta. Parece una cuestión de piel. Son repelente el uno para el otro. Aunque por mucho tiempo hayan chorreado falsedad en los abrazos de triunfos ya caducos y eternizados. La actualidad marca que el gol más deseado por uno de ellos, luego de consumarse dio vuelta la página de la historia.
A Palermo le hacía falta un tanto para superar todos los record de goleador xeneize y Riquelme colaboró para la causa, pero con la frialdad de un cirujano que opera a corazón abierto para espantar a la muerte y luego se vuelve inmutable a su casa, Román hizo el pase de magia para consumar un récord insuperable, y luego salió corriendo para otro lado buscando los brazos invisibles de su enorme ego herido. El ídolo de la asistencia corrió para darle la espalda al ídolo del súper récord, como escapando de la realidad que lo convertía a Martín Palermo en el máximo artillero de la historia de sus colores, en una causa de la que el propio Román es un hacedor principal e irrefutable. Gran porcentaje de los goles de Palermo tienen el sello de Riquelme. Los dos se hicieron grandes en sociedad, pero aquello que construyeron juntos (dinero, popularidad, liderazgo, poder, cartel) es lo que hoy los separa, al punto que ambos se han olvidado de las buenas formas y ya no tienen prurito de mostrar un odio adolescente.
Juntos y por la causa probaron que le ganan a cualquiera. Pero ya lo consiguieron, y hoy están grandes, con la panza llena, y sin un tesoro importante como para aguantarse la convivencia. La relación está enferma, y seguirla provocaría la infección de todo el plantel.
A cuatro décadas de la división del grupo de rock más emblemático de la historia, The Beatles. En Boca ya no hay motivos para que Riquelme y Palermo sigan tocando en la misma banda. Ganaron hasta el hartazgo y batieron todos los record. No pueden caminar más juntos. El cetro de ídolo es muy chico para que puedan caber los dos.

Abril 14th, 2010 at 9:01
lindo analisis…muy bien ilustrado. Sin ser hincha de Boca ni sentirme molesto por una situacion que me es indiferente, como amante del futbol creo que lo del otro dia fue un papelon. Y claramente el unico culpable es Riquelme. Ojo, no me subo al juego del periodismo que, avido de llenar hojas de diarios, horas de radio y tv, etc., insiste con esto de Palermo vs. Riquelme. Creo que si los dos tiran para el mismo lado (el bien de su club), y se respetan publicamente (nadie puede exigirles que en su vida privada se defenestren el uno al otro), pueden convivir aun odiandose.
Pero lo que le hizo Riquelme el otro dia a Palermo es bochornoso. Yo en lugar del Titan le pateo la cabeza de manera tal que la clavo al angulo del arco de Gillette…
Esto no hace mas que demostrar que clase de persona es cada uno. Un idolo sin macula, con una vida de pelicula que sin ser un ductil, o un jugador vistoso, con limitaciones, lesiones y otras yerbas, ha logrado la dificilisima tarea de ser el goleador historico de un club como Boca. Y por otro lado un idolo conflictivo que cuando quiere es exquisito y profesa lo mejor del futbol pero que a lo largo de su carrera fue notablemente mas conocido por sus desplantes, sus caprichos, su apatia y su afinidad con el puterio. Saquen sus conclusiones…
PD: no puedo creer que haya escrito tanto sobre estos bosteros de m…. Saludos para todos!
Abril 22nd, 2010 at 19:48
grande Lucas… Buena prosa ehhh… Tendrías que animarte y escribir más. Abrazo y gracias por leer nuestras notas.