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Diego, levántate y calla

Martes, Septiembre 28th, 2010

Luego de casi dos meses de abstinencia maradoniana, el ex entrenador de la Selección prendió el ventilador que guardo en el armario tras el 0 – 4 ante Alemania, y lo puso en mínimo para lanzar su campaña proselitista “Que vuelva Diego” con una entrevista de cartel ante el renombrado periodista Fernando Niembro.

Esta vez Maradona no tuvo un guión como en aquella tarde gris y triste donde en Conferencia de Prensa dijo adiós y tiro algunas balas con silenciador. Sin papeles que lo aten, Diego volvió a su esencia de verborragia incohente y peligrosa. En la charcha transito por varios estados: fue pícaro, sentimental, tuvo cintura con lo que –todavía- conviene, y también olvido los límites (salvo con Grondona y Bilardo) ante los que hoy ocupan “su” lugar. En la mira de su aparición casi siempre estuvo Batista, a quién Diego ha señalado como foco destituyente. El mismo “Checho” que le abrió las puertas de la concentración en Pekín 2008 (Argentina ganó el Oro) para que el 10 se paseara como invitado vip con derechos de cuerpo técnico en una posición que le permitió –según cuentan- dar el primer paso sigiloso hacia el “golpe de estado” contra el oficialismo de Basile.
En analogía a lo que pasa con Argentina país, se mira más para atrás que para adelante. Y en el medio de tanta sátira, lamentablemente ya sumamos 2 años de un grosero desprestigio de Selección, y no apunto a resultados o métodos de trabajo, sino que priorizo las formas con las que se manejaron los dueños de la pelota, y los ejecutivos de turno que intentaron repetir la gloria del 86´. Por ellos la imagen que Argentina entrego al globo terráqueo futbolero en los últimos tiempos, ha sido la antítesis perfecta del trabajo a conciencia y en armonía. Desde el primer paso de la era Maradona lo bélico fue prioridad, las contradicciones un camino repetido, y el irrespeto el punto más alto de su campaña. Con semejantes puntales de trabajo, el éxito siempre será la meta más imposible.
Sería bueno que Maradona relance su carrera como entrenador en otros lares. Que sepa aprovechar el espaldarazo de su apellido para tomar pronto un equipo donde pueda demostrar y demostrarse que está capacitado para dirigir. Que las derrotas fueron aprendizaje. Que los malos pasos no se dieron en vano. Que su ojo futbolero puede tener provecho acompañado por gente idónea en la materia. Que hablar de más casi siempre es retroceder. Pero claro, vengo marcando todos rasgos que están emparentados con la autocrítica. Una palabra que lleva años de ausencia en el diccionario de nuestro D10S del fútbol.

Pipones de felicidad

Viernes, Junio 18th, 2010

Los argentinos andan con la panza llena. Con la triple G que identifica a los equipo
de época (Gana, gusta, golea) la selección de Diego cumplió con ese lema en su
segunda presentación. Quizá no fue ante el mejor, ni en la etapa más relevante del
Torneo, pero ganó de manera categórica ante un rival que antes de jugar era mucho
más, y sirvió para garantizar el pase a octavos.

Después de tanta proteína de fútbol, los hinchas caminan con los goles por el
cuello. Ante Nigeria uno y sabor a poco. Después cuatro y plato completo con los
Surcoreanos. Así la ola de efervescencia crece, y ante tanto mar planchado en otros
continentes, en nuestra orilla sube la marea de optimismo. Errores también hay, y
quizá sigan apareciendo, pero son tantas las virtudes de ataque para maquillarlos,
que bastará con seguir generando emociones de gol para olvidar pronto desajustes
defensivos, apuros de salida, y hasta algún error del cuerpo técnico en la elección
de las fichas de juego. Los arranques de Messi, la enjundia de Tevez, el poder de
gol de Higuaín, la claridad de Agüero (buen cambio, supo entregarla más redonda
que Carlitos) y la voracidad de Mascherano han servido –por ahora- de frazada para
tapar la falta de oficio de Gutierrez, la sordera de Demichelis, y la intermitencia de Di
María. La manta viene larga para cubrirnos del frío sudafricano. Párrafo aparte para
Heinze, resistido hasta por quién escribe, pero rendidor y con un corazón de león para
disimular limitaciones estéticas.

Como una perfecta antítesis de lo mostrado en las Eliminatorias Sudamericanas,
Argentina ya cosechó en el Mundial 6 puntos, 5 goles a favor, y una veintena de
situaciones de peligro. El equipo encanta y emociona. Con la Pulga endiablada y
el Pipita nocivo para los rivales, Maradona por ahora nos mira uno a uno desde su
elegante traje gris para decirnos “Fumá”.

¿Aparecerá la mano de D10S?

Lunes, Junio 14th, 2010

Con el torneo en marcha, en los primeros acordes de nuestra Banda Nacional, la orquesta celeste y blanca terminó su primera presentación. En la metáfora automovilística podemos decir que el bólido de Diego aceleró afondo desde la largada, y después supo regular hasta cruzar la meta. Pero ahora está en boxes, y es ahí donde el mecánico deberá ajustar tornillos que hicieron ruido. Tiene unos días para recapacitar y poner énfasis en los problemas más visibles.

Antes de viajar a Sudáfrica, Argentina parecía confirmada en lo táctico con 4 centrales atrás, 4 mediocampistas bien definidos, y dos puntas rápidos, desequilibrantes y goleadores. Pero Diego, coherente a sus principios de contradicción natural, cambió antes de largar, y de tal modificación nacieron las primeras dudas. A Jonás lo pensó posicionalmente lateral, pero en la práctica pasando permanentemente al ataque. Lo que no imaginó fue que no alcanzaría con su sombra en la derecha, y que sería muy notoria su falta de oficio para defender. En síntesis Gutiérrez NO aprobó. Y en su mala nota desajustó el promedio de Demichelis y Samuel, los más cercanos a su función.

Di María fue otro eslabón sin brillo. Atado a los nervios de su debut Mundial, quedó presionado por el achique de Heinze (que fue salida) y la tenacidad de Tévez (que la vino a buscar por su lado), así de desdibujó sin remates, pases, ni aportes defensivos.

Arriba desentonó Higuain. El pipita tuvo filtro, y no fue nocivo para la defensa Nigeriana. A la hora del toque final se apuró, no buscó los palos, y perdonó. Entonces apareció la figura del Fillol negro (Enyeama).

Hace 24 años en México se inmortalizaba la mano de nuestro D10S del fútbol para arrodillar a Inglaterra y burlarse de los ojos brumosos del mundo. Ahora esperamos que vuelva a aparecer, pero en otra función, con mano de entrenador perspicaz para poner cada pieza en su lugar. Arriba sobraron situaciones. En el medio faltaron músicos. Abajo desafinó el trombón. Diego fue de los mejores maestros de Orquesta. De ahora en más Argentina debería tocar mucho mejor.

Lista la lista

Sábado, Mayo 22nd, 2010

Con el borrador en una mano y la tiza en la otra, Diego empezó a hacer polvillo de los 7 nombres que le sobraban a su lista original de 30. Sacó a Blanco (de poco cartel y sin pretensiones de divo), borró a Sosa (en plena competencia y sin ser campeón con Estudiantes), eliminó a Dátolo (un Jesús menos para el grupo), lo borró a Insaurralde (había entrado por el ventanal a los 30), corrió a Mercier (aunque le haya provocado alguna duda su gran momento), eyectó a Colocini (Un central menos para elegir), y por último sacó de los 23 a Lavezzi (el gol agónico de Palermo y el peso de yerno que tiene Agüero, parecen haberlo sacado de competencia). De tal prolija borra tina se generó un polvillo denso que depuró la grilla de 23 jugadores.

Lista la lista, hubo que encuadrarla, y mientras buscaba hacer foco me surgieron algunas preguntas: ¿Qué haya 6 centrales entre los 7 defensores del grupo es productivo? ¿Hay otro mediocampista de neto corte defensivo como Mascherano entre los que viajan? ¿Si Maradona un día no puede contar con Verón, quién es el cerebro de éste equipo? ¿6 delanteros para 2 lugares no es mucho? ¿Hay mejores y con más experiencia que Cambiasso y Zanetti en sus respectivos puestos?

Las preguntas seguirán apareciendo hasta pasado el Mundial. Pero Diego ya se apartó del pizarrón que aun emana tiza para contemplar a sus hombres. 6 juegan en nuestro fútbol (Pozo, Otamendi, Clemente, Garcé, Verón y Palermo). El resto deambula por el mundo defendiendo distintos escudos. Pero todos –hasta el Chino que miramos como a un colado, y no por su apodo- ya tiran para un solo lado y por el mismo objetivo: Levantar la Copa para beber del placer más buscado, ser LOS MEJORES DEL MUNDO.

Mentiras ideológicas

Jueves, Abril 29th, 2010


El fútbol argentino tiene los oídos llenos de cera con tanto dialogo sin sustento. De negadores profesionales. De fundamentalistas burdos que con tal de defender la suya, están enfermos de necedad. De donde vengan las dagas se nota primero la intención de descalificar por sobre la de sustentar una idea. Se desea más la desgracia ajena que la felicidad propia. Y en medio de una guerra que quiere despertar, ésta semana la pelea tuvo chispa en dos rincones:

En uno afloró el aire sobrador de Verón, defensor del lema “La historia la escriben los que ganan” (en su libro, las líneas sobre el Título del Mundo las escribió el Barcelona de Guardiola)

Y en el otro se paró el púgil de Bahía Blanca, Ángel Cappa, defensor de una manera de jugar que –no siempre- tiene continuidad en lo que muestran sus equipos. Cabrón y de buena verba, para él “la pelota es lo que más importa” (¿será por eso que en más de una ocasión hayan desaparecido cuando sus equipos ganaban?).

Como siempre ocurre, hablar es mucho más fácil que hacer, y por defender una fórmula, la necedad los muestra impulsados por viejos dioses del “resultadismo extremo” o de la “belleza hecha juego”. Apegados a los rótulos del negro o el blanco, sin darse cuenta que en la mitad (gris) suele estar la base de la mejor producción.

El último partido de Estudiantes – River fue un raspón que abrió la herida. Una patada de un atacante (Ortega), trajo un insulto hiriente del que juega en defensa (Desábato), en una pelea que derivo en declaraciones ideológicas que estamos cansados de escuchar.

Los de Estudiantes -esclavos de un pasado de alfiler- aun no pudieron escaparse de la historia, y aunque éste equipo versión 2000 casi siempre tenga un juego de alto vuelo, con control de pelota, seguridad defensiva, potencial de gol, y variedad de ataque. Se sigue hablando sobre la preferencia de ganar sobre jugar, como si de la mano de una no se llegue a la otra.

¿Verón acaso no está al tanto que su actual entrenador (Sabella) es íntimo de Passarella e histórico ayudante del actual Presidente de River, el mismo que BUSCÓ a Cappa para dirigir al club de Nuñez en éste magro presente?

Y Cappa, fogonero de ésta vieja antinomia, también debería no entrar es todas, y reconocer algunas virtudes –de la contra- que también son leales en la búsqueda del éxito.

Para Verón que dijo: “Cappa no ganó nada, debería defender su ideología con logros” .Lo vamos a informar diciendo que el actual entrenador de River fue campeón como colaborador de Valdano en el Real Madrid, y dio la vuelta olímpica dirigiendo al Universitario de Deportes en Perú y también fue campeón en Sudáfrica. Aunque su mayor logro parece estar en el armado de equipos que han marcado la memoria de los hinchas (Banfield en 1986, Racing en 1998 y Huracán en 2009)

Para Cappa que dijo: “Ganar o perder no da ni quita derechos”. Le decimos que él tampoco los tiene para vivir negando méritos en el que gana con otras ideas. Aunque en algo tiene razón Ángel: “El idiota, cuando gana no se vuelve inteligente, sino más idiota”.

Para cerrar esta guerra que ya no tiene sustento, les dejamos una reflexión, la dio un entrenador muy joven que ya ganó TODO con Barcelona, y fue tras perder en Semifinales de Champions con el Inter. Pos partido Guardiola dijo: “A la gente se la ve verdaderamente grande en las derrotas”

Es Cappaz de lograrlo

Jueves, Abril 22nd, 2010

El River más deshilachado de las últimas décadas lleva tiempo deambulando desnudo de fútbol, y ante este magro presente su presidente Daniel Passarella ha buscado un nuevo sastre. Los más veteranos dicen que es a la medida de River, que por fin el Monumental se volverá a vestir de fiesta. El tiempo ya se encargará de aprobar o refutar tales elucubraciones. Pero de lo hay certezas es de que la llegada de Ángel Cappa al fútbol doméstico ha recuperado una vieja polémica dialéctica entre los bando más antagónicos que recuerde nuestro deporte más popular. Menottistas vs. Bilardistas, ahora encolumnados detrás de nuevos soldados (Cappa, Russo, Ramón Díaz, Caruso Lombardi, Burruchaga etc), que parecen en guardia para reflotar el valor de aquella vieja disputa que hoy encuentra vehículo de expansión en algunos periodistas de mente oxidada y colmillo afilado.

En cuanto se hizo noticia que Ángel Cappa era el gran candidato a director técnico Millonario por delante del siempre aclamado Ramón Díaz, varios emisarios periodísticos empezaron a bajar una tibia línea en su contra. Ni siquiera supieron disimular con la posibilidad de darle unos días de trabajo en River. Cargaron el arma y atacaron contra su pasado de Tiki Tiki, la cercanía a Menotti, el viejo puesto de ayudante de Valdano, y un par de frustraciones deportivas que sirvieron de anzuelo para tirarle al nuevo-viejo muñeco.

Lo mejor sería dejarlo andar al flamante entrenador Millonario. No ponerle piedras antes del primer paso. Ser positivo y pensar que –por ejemplo- el último plantel que recibió Cappa en Huracán no era mejor que el actual de River, y sin embargo supo potenciar algunos ilustres desconocidos (Pastore, Defederico, Toranzo) y resucitar a otros que estaban enterrados para el mundo futbolístico (Araujo, Nieto, Arano, etc), en una clara muestra de capacidad para agigantar el material con el que trabaja. Con este ejemplo a mano. ¿Porque no podría hacer lo mismo con las piezas del tablero “Monumental”? ¿O acaso Ferrari, Villagra, Abelairas, Ahumada, Affranchino, y otros nombres de éste mendigo Millonario no pueden correr la misma suerte que aquel sorprendente Huracán?

El prejuicio suele paralizar el análisis, y si sumamos que el medio prefiere atarse a un simple pragmatismo antes que al debate de las ideas, está claro que el preconcepto que tienen muchos sobre Cappa buscó sentenciarlo antes de dejarlo carretear.

Es hora de evitar rótulos. Quizá estemos en el nacimiento de otra era. River se sigue buscando a sí mismo y el perfil del entrenador que colabora con la empresa está emparentado con ciertos rasgos de la historia Millonaria. El nuevo “modisto” ya dio su primera puntada. Quiere vestir a un nuevo River. ¿Será “Cappaz” de lograrlo?

Idolos infecciosos

Martes, Abril 13th, 2010

Si alguna vez hubo grupos musicales mitológicos de nuestra historia que dejaron de tocar juntos porque había varias cuestiones que los separaban. ¿Por qué no pueden dejar de jugar en el mismo equipo los dos referentes más grandes de la actualidad xeneize? Parece que se acerca el día del divorcio para la pareja más ofensiva (oportuno término en sus dos acepciones) de la vida de Boca. Cuando ellos se lo proponen –juntos- siguen siendo un éxito, pero la verdad es que ya no se bancan. Son dos imanes dados vuelta. Parece una cuestión de piel. Son repelente el uno para el otro. Aunque por mucho tiempo hayan chorreado falsedad en los abrazos de triunfos ya caducos y eternizados. La actualidad marca que el gol más deseado por uno de ellos, luego de consumarse dio vuelta la página de la historia.

A Palermo le hacía falta un tanto para superar todos los record de goleador xeneize y Riquelme colaboró para la causa, pero con la frialdad de un cirujano que opera a corazón abierto para espantar a la muerte y luego se vuelve inmutable a su casa, Román hizo el pase de magia para consumar un récord insuperable, y luego salió corriendo para otro lado buscando los brazos invisibles de su enorme ego herido. El ídolo de la asistencia corrió para darle la espalda al ídolo del súper récord, como escapando de la realidad que lo convertía a Martín Palermo en el máximo artillero de la historia de sus colores, en una causa de la que el propio Román es un hacedor principal e irrefutable. Gran porcentaje de los goles de Palermo tienen el sello de Riquelme. Los dos se hicieron grandes en sociedad, pero aquello que construyeron juntos (dinero, popularidad, liderazgo, poder, cartel) es lo que hoy los separa, al punto que ambos se han olvidado de las buenas formas y ya no tienen prurito de mostrar un odio adolescente.

Juntos y por la causa probaron que le ganan a cualquiera. Pero ya lo consiguieron, y hoy están grandes, con la panza llena, y sin un tesoro importante como para aguantarse la convivencia. La relación está enferma, y seguirla provocaría la infección de todo el plantel.

A cuatro décadas de la división del grupo de rock más emblemático de la historia, The Beatles. En Boca ya no hay motivos para que Riquelme y Palermo sigan tocando en la misma banda. Ganaron hasta el hartazgo y batieron todos los record. No pueden caminar más juntos. El cetro de ídolo es muy chico para que puedan caber los dos.

Eterna malaria

Viernes, Abril 2nd, 2010

Todo sigue igual en los dos clubes más grandes de Argentina. El tiempo pasa sin cambios, en River y Boca las agujas parecen clavadas sin que corran los días, sin mejoras de fondo, como si el presente se hubiera embalsamado impregnado por los problemas diarios. Hay situaciones de conflicto que se disuelven con un par de buenos resultados, pero que siguen latiendo esperando volver a superficie. Repasemos algunas de ellas:

1) Palermo y Riquelme están distanciados y lo seguirán estando por más que el éxtasis de algún gol los desnude de hipocresía y los haga abrazar de momentánea felicidad.

2) Alves ganó el clásico y aprovecho para sacar pecho. Quizá se haya apresurado sin darse cuenta que aun no tiene registro para manejar a éste Boca que tres días después del clásico choco en la primera esquina con Chacarita.

3) Astrada pierde seguido, habla salteado, y muestra poca autocrítica. Es cierto que manifestó que a su equipo le falta fútbol. Pero omitió una lista interminable de falencias que hoy muestra este River.

4) Y por último para enumerar queda el caso Ortega, que en las cenizas de un club que se quema día a día en lo futbolístico amaga con resucitar, aunque todavía ni siquiera supo como bajar de su propia cruz.

Esto que escribo hoy, bien lo podría haber escrito ayer, y quizá lo pueda escribir mañana. Será porque la realidad se ha transformado para River y para Boca en un laberinto sin salida, donde algún pasillo parece mostrar la luz (Boca la vio en el clásico), pero por ahora se apaga al doblar la esquina donde los espera la más cruda oscuridad.

Caza del Pato

Viernes, Febrero 19th, 2010

En silencio, volando raso y sin demasiadas estridencias hasta el día de su adiós, el jueves se fue el Pato Abbondanzieri. Tuvo que dejar su casa deportiva como si fuera un inquilino con deudas. Se mudó rápido, debió hacer las valijas de apuro, metió lo más importante bien amontonado y salió para Brasil con la bronca de un desalojo que huele injusto.

El cambio del entrenador, sus partidos irregulares, el equipo endeble y un par de declaraciones que sonaron feas para el afuera, fueron suficientes para que al PATO lo hicieran cambiar de laguna. Y poco pesó parte de un pasado inigualable debajo de los tres palos xeneizes.

Por ahora se fue sólo, aunque el rumor señala que más de un ex compañero estaría siguiendo su destino. Ibarra salió del equipo y ahora espera definiciones. A Palermo lo cambiaron con el partido en 0 ante los tucumanos (justo a él) y por ahora se mantiene como titular. Aunque el Pato antes de subir al avión le dejó un mensaje a su amigo: “Martín quiere retirarse en Boca y superar todos los record, pero si no lo tratan bien… luego del mundial lo esperamos por Brasil”

El peso de la etiqueta Boca, los medios sin equilibrio, y una prensa obsecuente y lapidaria ya enquistada en la Rivera, han sido capaces de vender como crack a un buen jugador, o de retirar a un histórico cuando su presente se opaca. Esto seguro que también colaboró para el desenlace. Lo de los medios es moneda corriente. Por ejemplo de Alves he escuchado decir –al mismo periodista- que podría estar asumiendo en Boca algo así como la reencarnación de Ferguson. Y a los pocos días defenestrarlo y ya verlo como un ex entrenador sin demasiadas “uñas para guitarrero”. En otro hecho patente que nos quita credibilidad a todos los que trabajamos de esto.
El de Roberto Abbondazieri es –como tantos otros- un caso que me moviliza a preguntar de que vale la trayectoria de un consagrado. ¿Sirve de algo tener 16 años en primera, haber ganado 6 títulos locales y 8 internacionales en Boca, además de haberse manejado siempre con mucho respeto y profesionalismo? Parece que no. Y no le apunto sólo al fútbol, sino a la disciplina o trabajo que le pongamos el ojo. Porque el “ahora” suele mandar sobre el “ayer”, sin darnos cuenta que los dos forman parte de un solo tiempo.

El Chueco se puso el buzo de entrenador y agarro la escoba. Los dirigentes le guiñaron el ojo porque saben que el costo político será del entrenador. Pero en cualquier momento el barrendero puede darse cuenta que la casa tiene mugre por todos lados. Y allí sabremos si la escoba es buena, o solo servirá para sacar la tierrita más superficial.

La última copa

Miércoles, Febrero 10th, 2010

La última copa

El mozo ya sirvió la última vuelta a destiempo. La copa burbujeante y con buen cuerpo se vació en un par de minutos. La noche empezaba a apagarse, claro que el protagonista nunca pensó que ese pudo haber sido su último trago como jugador millonario. El después ya no es producto de la imaginación como las líneas que nos preceden. Las noticias no tardaron en rebotar: Ortega faltó al horario de concentración, o en realidad se atrasó casi 10 horas, lo que lo deja sin excusas sobre lo sucedido.

El perdón de todos lo fue mal acostumbrando al Burrito. Su enfermedad lo hizo tropezar casi sin tregua con la misma piedra. Sin embargo el cóctel de dirigentes chauvinistas, entrenadores con poca personalidad y temerosos del clamor popular, hinchas sin razón, y la conveniencia deportiva de un River desteñido, fueron provocando que el peso de Ortega jugador siempre estuviera sobre el del Burrito sin camiseta. Todos deschavaron su egoísmo al mirar corto, sabedores silenciosos de que Ariel –de ésta manera- nunca estaría ni cerca de su recuperación.

Y la imagen de la recaída siempre regresa como un búmeran. Nos olvidamos un tiempo, nos auto engañamos con un par de pinceladas de crack, con un gol decisivo a lo Ortega, con la ovación incondicional de la gente, y cuando nos empezamos a creer la película, se corta la cinta y nos quedamos a oscuras. “Ortega sufrió otra recaída…” “El burrito volvió a faltar a un entrenamiento” “Chocó Ortega a la salida de conocido boliche en Palermo…” Llevo años escuchando o leyendo lo mismo. Y cuando Ariel pisa el error, lo están esperando las luces de la mala, hasta que el paso de los días las apagan, y como River vende, otra vez entra en juego el clamor de la prensa y la gente que lo vitorea con el patentado: “OORTEEEEGA… OORTEEEEGAAA”

Pero todo alguna vez termina. Y ante la toma de decisiones, ahora es su padre adoptivo Passarella y otro familiar del fútbol como Astrada quienes tienen la palabra. La familia de sangre ya dijo que no mediará. Y hasta aquí el único que le puso límites fue Simeone, pero con el tiempo dejó River y el Burrito regresó sin cura. Todos los demás le fueron dando licencias peligrosas que –por éstos días- la dirigencia de River está obligada a cortar.