Les creció la nariz
Sábado, Octubre 24th, 2009
La mentira se ha convertido, desde hace años, en la principal herramienta utilizada para defender la relación Maradona – Bilardo. Pero en el último tiempo se les está yendo la mano, y si siguen así, la nariz les crecerá –en modelo de manager- a todos los que componen ésta historia de grandes de Selección.
Bilardo y Maradona no dejan de sorprendernos con el uso indiscriminado de un lazo que siempre –desde que tengo uso de razón- estuvo apunto de romperse. Son como esos matrimonios de años que no se separan por los hijos, y que sobreviven a los tumbos, maquillados con una fina sonrisa para el afuera, en una mueca que sirve para aparentar que todo está bien, cuando la realidad marca que (en el matrimonio, Diego y Bilardo) se repelen con sólo recordarse. Que le crezca la nariz a Carlos Salvador vaya y pase, lleva años paseando buen olfato; pero que Diego estropee los retoques estéticos que tiene por no decir la verdad, parece otra de las tantas humoradas de ésta Selección de fútbol.
En éste juego de la mentira no hay sólo dos protagonistas, todos los que componen la sátira han dejado su cuota de engaño y omisión. Desde la primera hora, cuando los hijos de Grondona y Bilardo fogonearon a Don Julio con la vuelta de la mística del 86´. Y en la práctica nada se lo que vendieron como eslogan se concreto. La primera versión –siempre en las sombras de una negociación poco clara- era Maradona, Batista y Brown al frente del cuerpo técnico. Pero en un fin de semana cambió todo, volaron los campeones del Mundo, se reclamó por Ruggeri, y aparecieron Lemme y Mancuso como ayudantes vip. Pues bien, en ésta historia todos fingieron: El Checho y Tata por no hablar claro y como corresponde en su momento (A Bilardo lo quieren bien lejos, y a Maradona no lo respetan como entrenador). Bilardo por balbucear como siempre en la confusión de su nuevo puesto (es manager sin poder, algo así como un globo sin aire). Grondona por no hablar claro cuando debía, sin ejercer a tiempo su omnipotente poder que pudo haber utilizado para ordenar tanto descontrol. En todo caso, lo ejerció para oponerse a un colaborador, pero no para acercar las partes que aun no encastran. Y por último, además de Lemme y Mancuso que son espías privilegiados del día a día, protagonistas principales de “Durmiendo con el enemigo”, también esta la incoherencia crónica de Maradona. Amigó de la obsecuencia que dice combatir. Apego a los discursos cambiantes, sin grises como el mismo dice, pero lleno de negros en sus palabras que aman y odian al mismo tiempo. Un día critica a la prensa porque informa que está peleado con Bilardo. Y dos días después le tira dardos al mismo Narigón por golpista y trasgresor de su puesto de trabajo. Otra muestra de un Maradona que vuelve a politizar su carrera, escudado en el poder de turno, parapetado detrás de los medios (Canal 7, o alguna trinchera de TyC Sports y sus amigotes, etc) para lanzar dardos venenosos en una guerra estéril y sin sentido.
Ya estamos en el Mundial, es hora de unir y trabajar, lamentablemente dos conceptos lejanos en el seno de éste cuerpo técnico.