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En la tierra, D10S no hace milagros

Martes, Julio 6th, 2010

El golpe fatal que recibió Argentina con Alemania en cuartos de final de Sudáfrica 2010, puso en superficie la realidad de una historia que estaba oculta detrás del halo mágico e incomparable del mejor jugador de fútbol de todos los tiempos. Al Tanque alemán se vio venir, pero no hubo reflejos para esquivarlo. Entonces tras una de las derrotas argentinas más abultadas y dolorosas en la historia de los Mundiales, éste proceso Grondona-Bilardo-Maradona merece una visión retrospectiva que aquí empezaremos a hacer.

1) GENES: Grondona convocó a Maradona tras la insistencia de sus hijos en un asado familiar y con la venia de Bilardo. Es sabido que el Doctor lleva años con el carnet vencido y no podía asumir sólo. Además, fue la mejor carta para polarizar a Bianchi (El candidato), por eso la AFA necesitaba del 10 más popular.

2) COMIENZO: Diego vendió –como nunca- en sus primeros pasos de entrenador Nacional, la figura de un hombre cauto, adulto, conciliador y seguro en sus determinaciones. Parecía otro Diego, pero a veces las apariencias engañan.

3) MISTICA: La mentira mayor fue el volver al 86´, el regreso a las fuentes, la unión de los ex campeones del Mundo, el armado de un cuerpo técnico con Batista y Brown, la posible llegada de Ruggeri. Nada de eso paso en el primer plano, y al final el cuerpo técnico estuvo armado por un tridente (Maradona, Mancuso y Enrique) que entre todos no suman ni un año dirigiendo en primera.

4) ENCONO: El primer cortocircuito serio fue la pelea con Riquelme, por una cuestión poco clara pero que (según versiones) tiene genes en la conspiración contra Basile. Después se armó el Combo con las amenazas dialécticas de Mancuso y Bilardo. La expulsión de Lemme del cuerpo técnico (hombre “Narigón”), el NO a la cancha de River, y otros inconvenientes de un ciclo bien turbio. La sospecha sobre el financiamiento de los viajes de varios Barras es un adjunto que faltaba.

5) AMISTOSOS: Convocar a un centenar de jugadores en poco más de 2 años (en los que todos subieron su cotización y muchos fueron vendidos), fue un hecho que le dejó mucho más rédito a los protagonistas que a la Selección. Luego llegó el fuego cruzado contra Grondona por amistosos abortados (entre ellos el polémico partido en Abu Dhabi), y por supuesto la pelea que pagaba 2 pesos: el arribo de Ruggeri al cuerpo técnico. Todo sumó confusión al proceso.

6) AZAR: El apego a las cábalas (miserias de muchos técnicos), los sueños, el mito, las coincidencias con el 86´, la mano de D10S, el amuleto Palermo, el batacazo de Garcé en los 23, las pancartas de aliento, la cercanía al jugador, las licencias imprudentes, los permitidos insólitos, todo se fue sumando en la columna de lo poco serio.

7) PRENSA: La falta de respeto permanente, la búsqueda del enemigo artificial, la mala educación de cada Conferencia, la nota para el cronista tira CENTROS, la alimentación del Periodismo-Olfa, el mofarse de colegas extranjeros, todos fueron puntos pobres de éste cuerpo técnico.

8) JUEGO: En el haber tenemos un par de amistosos resonantes (Victoria ante Francia y Alemania), la recuperación del equipo para conseguir una clasificación angustiosa, y un par de cambios justos de Diego en primera fase del Mundial (Siempre ganando y con el partido hecho). En el debe hay derrotas inapelables y dolorosas con Bolivia, Ecuador, Brasil, Paraguay y Alemania, varias con papelón incluido.

Se acabó el sueño mundialista. La gente recibió al equipo y especialmente a Diego con mucho vigor en Ezeiza. Fue como la continuidad del efecto Bicentenario (Viva la “patria”) que se ramificó en la bandera MARADONIANA de un mito. Pero la ilusión del campeón se hizo añicos, el parido con Alemania no mostró reflejos en los jugadores ni el cuerpo técnico para darle un vuelco al trámite. Allí terminamos de comprobar que en la Tierra, D10S no hace milagros.

Les creció la nariz

Sábado, Octubre 24th, 2009

nariz bilardona

La mentira se ha convertido, desde hace años, en la principal herramienta utilizada para defender la relación Maradona – Bilardo. Pero en el último tiempo se les está yendo la mano, y si siguen así, la nariz les crecerá –en modelo de manager- a todos los que componen ésta historia de grandes de Selección.

Bilardo y Maradona no dejan de sorprendernos con el uso indiscriminado de un lazo que siempre –desde que tengo uso de razón- estuvo apunto de romperse. Son como esos matrimonios de años que no se separan por los hijos, y que sobreviven a los tumbos, maquillados con una fina sonrisa para el afuera, en una mueca que sirve para aparentar que todo está bien, cuando la realidad marca que (en el matrimonio, Diego y Bilardo) se repelen con sólo recordarse. Que le crezca la nariz a Carlos Salvador vaya y pase, lleva años paseando buen olfato; pero que Diego estropee los retoques estéticos que tiene por no decir la verdad, parece otra de las tantas humoradas de ésta Selección de fútbol.

En éste juego de la mentira no hay sólo dos protagonistas, todos los que componen la sátira han dejado su cuota de engaño y omisión. Desde la primera hora, cuando los hijos de Grondona y Bilardo fogonearon a Don Julio con la vuelta de la mística del 86´. Y en la práctica nada se lo que vendieron como eslogan se concreto. La primera versión –siempre en las sombras de una negociación poco clara- era Maradona, Batista y Brown al frente del cuerpo técnico. Pero en un fin de semana cambió todo, volaron los campeones del Mundo, se reclamó por Ruggeri, y aparecieron Lemme y Mancuso como ayudantes vip. Pues bien, en ésta historia todos fingieron: El Checho y Tata por no hablar claro y como corresponde en su momento (A Bilardo lo quieren bien lejos, y a Maradona no lo respetan como entrenador). Bilardo por balbucear como siempre en la confusión de su nuevo puesto (es manager sin poder, algo así como un globo sin aire). Grondona por no hablar claro cuando debía, sin ejercer a tiempo su omnipotente poder que pudo haber utilizado para ordenar tanto descontrol. En todo caso, lo ejerció para oponerse a un colaborador, pero no para acercar las partes que aun no encastran. Y por último, además de Lemme y Mancuso que son espías privilegiados del día a día, protagonistas principales de “Durmiendo con el enemigo”, también esta la incoherencia crónica de Maradona. Amigó de la obsecuencia que dice combatir. Apego a los discursos cambiantes, sin grises como el mismo dice, pero lleno de negros en sus palabras que aman y odian al mismo tiempo. Un día critica a la prensa porque informa que está peleado con Bilardo. Y dos días después le tira dardos al mismo Narigón por golpista y trasgresor de su puesto de trabajo. Otra muestra de un Maradona que vuelve a politizar su carrera, escudado en el poder de turno, parapetado detrás de los medios (Canal 7, o alguna trinchera de TyC Sports y sus amigotes, etc) para lanzar dardos venenosos en una guerra estéril y sin sentido.

Ya estamos en el Mundial, es hora de unir y trabajar, lamentablemente dos conceptos lejanos en el seno de éste cuerpo técnico.