Archive for Noviembre, 2009

Real Madrid, el sparring de la prensa

Jueves, Noviembre 26th, 2009

MADRID

Es increíble como la prensa deportiva española castiga sin piedad al Real Madrid. Me sorprende lo descarnado de las críticas. Y más aún si se tiene en cuenta que el equipo es el líder de la Liga y que además, avanza en la competición europea. Pero incluso ante este panorama se lo acusa entre tantas otras cosas a los dirigidos por Manuel Pellegrini de no tener un líder, de plasmar un juego mezquino, de que a su juego no le sobra nada, que siempre ganan por la mínima diferencia y que ya no asusta a nadie. Como ejemplo de esto último toman el encuentro ante el endeble Zurich, un equipito del montón. Poco menos que le pide la prensa que no se presente el domingo ante el súper Barcelona, al que por el contrario, lo ven en condiciones de ganar la Liga, la Champions, la Copa del Rey, el Mundial de Clubes y hasta el Mundial de Sudáfrica si los de Pep Guardiola se lo propusieran… En fin la desmesura, queda demostrado, no sólo es patrimonio de los periodistas deportivos argentinos.

Amigos, estoy enojado con la ONG…

Miércoles, Noviembre 25th, 2009

Tengo una mala noticia para darles: la hiperinflación está de regreso en la Argentina. Sí señores. Lo siento, pero no puedo tapar yo el Sol con la mano. Casi todo lo retro está de última moda me confirma mi hija. Y la hiperinflación no podía ser menos que la ropa suelta, muy colorida y ancha. Pero… esta vez no les quiero hablar de economía.

El tema que me ocupa es la hiperinflación de delincuentes o barrabravas que asuelan al fútbol vernáculo. Es inquietante, es muy inquietante lo que veo en la televisión pública cuando descubro una incipiente ONG en formación que propone la unión de estos delincuentes para ser nuestros embajadores en el Mundial de Sudáfrica. Y es muy grave si se tiene en cuenta que hay un puntero del influyente ex inquilino de la Casa Rosada que hace reuniones, como quien promociona una olla o una crema new age para cincuentonas, para aglutinar a esta horda salvajes “hinchas”.

Pero sólo a los mejores. A los que presenten un CV de emboscadas, de ataques en manada, de muertos o heridos con armas blancas o de fuego, de aquellos que venden y distribuyen droga en la tribuna o de los que con un marketing envidiable pasan sus días entregados a la ingesta de champán y anabólicos. Sólo a ellos les está reservado lucir el logo del pingüino vuelve en la bandera de la ONG que los llevará al Mundial.
A ese Mundial que usted y yo, con suerte, lo veremos por TV.

Y yo le propongo sacarles la careta a los hipócritas que sostienen mitos tales como los barras van a todos lados y son los que más alientan al club. Estos delincuentes viajan en avión que alguien lo paga, se hospedan en hoteles de 4 o 5 estrellas y sólo alientan si hay dinero de por medio. Y sino, van y aprietan a los jugadores.

Yo viajo a ver “mí equipo” una vez por mes de mi bolsillo. Y viajo en ómnibus los 800 km que separan el estadio de mi casa unas 12 horas de ida y otro tanto de vuelta. Llego una hora antes, aliento y canto para que quienes hoy lucen “mis colores” se sientan respaldados por un tipo que vive con la pasión que no tienen ni tendrán jamás estos barrabravas. Pero soy un perdedor, medido con la vara de una parte de la sociedad, que sangro por la herida por no poder sentarme a la mesa de estas bestias grotescas que manejan tanto dinero manchado con sangre inocente.
TARANTULAS

Y vos pibe ¿no querés jugar en Italia?

Lunes, Noviembre 23rd, 2009

bean8No sé a dónde, yo sólo quiero irme de este país es lo más escuchado en cualquier ámbito en los últimos 20 años. Hastiada de los desgobiernos la gente quiere huir. Y entonces comienzan a cometer errores, como es el caso de los futbolistas que confían en representantes, propios y ajenos, que les prometen llevarlos a jugar a clubes de Europa.

Pero ¿sabe qué trámites tiene que hacer para emigrar? Hoy le acerco a usted, amigo volante de creación o centrodelantero, un detalle que debe agendar y compartir con sus familiares y con sus amigos. Primero debe estar muy seguro de que por alguna vena o arteria suya corra aún algo de sangre extranjera. No se engañe.

Porque usted puede llamarse Otto Frünguelen y ser nieto en realidad de la Pachamama. O Silvio Agnolotti Maccarone y enterarse que usa el apellido de su abuela quien fuera violada por el cacique Pincén y por el padre de Ceferino Namuncurá. Entonces lo invadirá el desánimo. La Unión Europea cuenta con tecnología de punta para detectar a los inmigrantes ilegales. Veamos, indague a sus padres si alguno de ellos desciende de un europeo. Ahórrese este paso si usted se llama Hoshiri Nikon Takeda o Saddam Abdhullah el-Gandur o si descubre a su abuelo en una foto caminando envuelto en una sábana, esquivando las vacas, junto al Mahatma en la India. O si realmente es el nieto de la Pachamama o de Pincén.
Una vez descartadas de plano estas posibilidades, vuelva a la carga.

Con sutileza consulte a sus mayores, exceptúe a los que padezcan del Mal de Alzheimer que sólo pueden confundirlo, sobre si el nono vino de Italia. Y cuándo. Y cómo se llamaba el barco. Si la respuesta es favorable está bien encaminado. Avanza 2 casillas, como en el Juego de la Oca. Ahora que sabe positivamente que el padre de su madre era el “tano” no deseche la pizza y menos aún los ravioles, duros como piedra, que prepara la mamma.

Consúltele de qué región era. Y una vez atesorada la respuesta, siga interrogándola. ¿Y de qué ciudad era el nonito? (en la súplica siempre use diminutivos). ¿Te acordás el nombre del pueblito donde nació? Si no lo recuerda, conéctese conmigo: tengo el teléfono de un famoso ex comisario para que la haga cantar. Si en cambio le dice mamá que era de Castiglione di Vitello, un infame pueblo fantasma de 68 habitantes (según el Censo de 2001) a usted le tiene que sonar como a Florencia. Así le conste que su progenitora y su abuelo fueron 7 años a la Escuela pero nunca entraron, alabe su inteligencia. ¿Vos no te acordás si el nonito te contó que su papá le enseñó a dibujar a Leonardo Da Vinci o si era amigo de Lorenzo El Magnífico? Ante una negativa intente con ¿y no te acordás mamita si el abuelito del nono le enseñó a escribir al Dante? La única respuesta puede ser no. Castiglione di Vitello y sus pobladores, de finales del 1600 y los de ahora, nunca oyeron hablar del Renacimiento.

Con tristeza descubrirá, cuando busque por Internet, que Italia no tiene agendado el pueblo de su abuelo. Y que Silvio Berlusconi insiste en que no es de ellos. Pero, bueno: ¡arriba ese ánimo! no todos podemos descender de los Medici o de los Borgia. A su abuelo y al padre de él los apodaban “Mano Verde” en el pueblo, por el color que habían tomado sus palmas de tanto levantar la bosta de caballo mezclada con los pastos. Esta era y es aún hoy la única tarea por hacer en Castiglione.

Pero volvamos a lo terrenal. Usted ya sabe varias cosas. Que es nieto de italiano, entre ellas. Pero esto no es suficiente para iniciar los trámites para gestionar la obtención de la ciudadanía y llevar sus goles al Lazio. Cerciórese que su nono no se haya nacionalizado argentino. ¿Cómo? Sencillo: busque el Certificado de Defunción. Debe decir: “de 94 años, italiano, nacido en Castiglione di Vitello, Reino de Italia, hijo de Ornella Sophia Muti y de Ugo Gassman”. Pero si figura…. “de 94 años, argentino nacionalizado, nacido en Castiglione di Vitello, Reino de Italia …” no siga leyendo. Vístase. Tome una maza entre sus manos y no pare hasta dar con la lápida de su abuelo y destrócela a golpes mientras profiere todo tipo de insultos contra él.

¿Se da cuenta de lo que fue capaz de hacer ese viejo mal nacido? ¡Se nacionalizó para poder votar por Perón! No pensó en usted. Busque la máquina de coser, que era de su abuela, y que aún hoy usa su madre. Fíjese en la pedalera. Frótela con un trapo. Si descubre “Fundación Eva Perón” su abuelo, un viejo decrépito y sin escrúpulos, cambió su bienestar y los bolsillos llenos de euros por una máquina de coser. Sáquela a la vereda, rocíela de nafta y préndale fuego. Usted no es el único. Cientos de italianos cambiaron al Duce original por su clon de las Pampas. Ya más calmado, luego de 2 ó 3 meses sin poder dormir, vuelva a leer Maestros del Fútbol. Allí yo le diré qué debe hacer para zafar.

Hasta entonces siga entrenándose y soñando que es cobijado en el regazo de una botinera; pero no la salude más a su madre y menos aún a su abuela. Éxitos.

A Borges sí le gustaba el fútbol

Miércoles, Noviembre 18th, 2009
Borges, señalado con el círculo rojo

Borges, señalado con el círculo rojo

De regreso de un corto período de vacaciones encontré un documento, una biografía no autorizada del genial escritor Jorge Luis Borges. Yo entrevisté en el geriátrico a su autor, el licenciado Harold Macoco Salomón, un nonagenario artista plástico amigo del Georgie, y él me certificó lo siguiente.

En una siesta de un frío mes de junio del año treinta y pico, Georgie, yo y otros intelectuales decidimos enfrentarnos a unos cuchilleros de Boedo. El partido de fútbol, deporte por el cual Borges era un apasionado, recuerda Salomón, sería jugado en 2 tiempos de 40 minutos. Y Georgie menudito como era, tenía un despliegue como N° 8, que impresionaba. Bioy Casares, por ese entonces un hábil centrodelantero nuestro, lo apodaba El Pulpo. Con una gran actuación de nuestro arquero, Bustos Domec, el primer tiempo concluyó sin que se abriera el marcador, rememora Salomón.

Ese día Bustos Domec, Arlt, Echeverría y yo, el Georgie, Petit de Murat, Güiraldes y Quiroga, Xul Solar, Bioy Casares y Cortázar salimos a la cancha de Palermo, añade.

Con disimulo observo que el anciano ya se orinó por segunda vez. Sus pies están, literalmente, sobre un gran charco.

Algo que cambió la vida sucedería minutos más tarde. En un córner, en nuestra área, el Georgie saltó a cabecear, pero perdió el equilibrio al ser empujado y antes de caer al suelo su frente se topó con la rodilla de El Flequillo Soraire, un fornido moreno, que jugaba de wing izquierdo de los cuchilleros, sigue narrando el anciano.

El golpe fue tremendo. Borges cayó al césped fulminado. No se movía. Petit de Murat, Bioy, Carriego, Horacio Quiroga y yo corrimos de inmediato a su lado. Roberto Arlt, Güiraldes y Bustos Domec aún no salían de su asombro. Soraire y su trouppe maloliente se reían de lo que a ellos les parecía una mariconeada.

El anciano continúa: lo cargamos en el auto de Bioy. Pasamos por el Hospital de Clínicas y lo revisó el doctor Click Here, un neurólogo de vasta experiencia. La frente, los arcos y la nariz eran de color morado negro. La inflamación, sin exagerarle, era impresionante. Cuando el Georgie volvió en sí afirmaba que veía mal, borroso. Nos preguntó si le habíamos visto el número de matrícula al auto que lo había atropellado. Xul Solar lo calmó. Yo atiné a decirle que habíamos ganado 1 a 0 y Cortázar no hacía otra cosa que fumar.

Según el anciano, en ese momento el galeno tomó del brazo a Bioy Casares y comenzó a caminar por un pasillo del hospital, donde le dijo que por los signos y por los síntomas que presentaba Borges, se le habían desprendido ambas retinas, producto del golpe, y con el tiempo quedaría ciego.

Así fue como mi amigo Georgie perdió la vista. Borró de su memoria lo sucedido aquella tarde. No existió más el fútbol, ni su amado Newell´s Old Boys -me acota Salomón que sólo un equipo con un nombre inglés podría haber subyugado a Borges- y después, cuando se fue haciendo viejo hasta se refería irónicamente a este deporte. Pobre el Georgie.

Doña Leonor, su madre, le leía libros de Literatura escandinava en la semipenumbra durante horas y horas. A su muerte no le quedó otra opción para vivir, que aprender a escribir. Sus amigos nunca lo quisimos contrariar en nada a partir de entonces. Con decirle mi amigo que hasta el fin de sus días el Georgie en la intimidad la llamaba “mi uruguayita” a la Kodama, porque nosotros siempre le dijimos que María era oriental, cuenta Salomón.

Menos mal que ya no veía nada. Si hubiera encontrado a su lado a una flaca, amarilla, de ojos rasgados y feíta, para colmo, mi amigo el Georgie no lo hubiera soportado. Lo habría salido a buscar al cuchillero Soraire para hacerse patear la cabeza, terminó su relato Julio Macoco Salomón. Así, de esta manera, cae un nuevo mito en el mundo de las Letras: a Jorge Luis Borges sí le gustaba el fútbol, era simpatizante de Newell´s y por su práctica perdió para siempre la vista. La nostalgia lo convirtió en un gran escritor.