El que nace para pito, nunca llega a ser vuvuzela

No entiendo qué pasa con el periodismo argentino que está cubriendo el mundial de Sudáfrica. Yo sé bien lo que significa tener que llenar horas de aire y centímetros de diarios, pero tengo algunas preguntas:

¿Lo más raro que encontraron en el continente negro es una corneta? Claro que si hicieran ese nefasto ruido con un cuerno de algún animal de esos extraños que tienen allí, yo lo entendería, pero no, es una corneta, como esa celeste que regalaron cuando tenía ocho años (y me hicieron desaparecer a la primera distracción).

¿Acaso nadie se acuerda del Tuu-Tuu-Tutu que se escuchaba a toda hora, no sólo en la cancha, sino en cualquier lugar de la ciudad durante el Mundial 78?
Porque no era que terminaba el partido, apagabas la tele y tus oídos descansaban. Salían en los autos, con la bocina y la corneta, antes y despues de cada partido, y aquel que no salía, soplaba a todo pulmón desde los balcones y las ventanas.

Puede ser que para aquellos menores de 30 años, sí sea una novedad, porque afortunadamente, la maldita costumbre acá no duró mucho más, pero con esa salvedad, me queda una última pregunta:

¿Por qué no usan la palabra corneta? Es una corneta. Está bien, allá le dicen vuvuzela, pero es una corneta. A ver muchachos, Cor-ne-ta.

Ya me imagino a Almada, capo de los sinónimos y términos rebuscados, al terminar el sketch del Toto Paniagua, diciéndole a Espalter:

No hay caso, el que nace para pito, nunca llega a ser vuvuzela.

Uruguay consiguió la última plaza al Mundial

Sebastián Abreu

Sebastián Abreu

Brasil, infaltable.

Paraguay, totalmente consolidado.

Chile, gracias a un trabajo muy serio.

Argentina, a pesar de los miedos.

Uruguay, con los huevos en la garganta y sufriendo siete minutos de tiempo de descuento.

No importa el juego. No importa que el modesto equipo de Costa Rica le haya sacado un empate en Montevideo. Lo único que importa es que Uruguay está en el mundial.

El verdadero Maestro del Fútbol

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Haber trabajado con el Maestro Oscar Washington Tabarez, es uno de los regalos más preciados que me dió la profesión de productor de televisión. Y también me llevó a cometer uno de los errores más grandes de mi carrera.

Se enfrentaban Argentina y Uruguay en la cancha de River, y me habían encomendado la producción de una larga previa para Fox Sports, por lo que comencé las gestiones para invitar al Maestro, a sumarse a la transmisión. Corría el año 2004, y Tabarez llevaba un tiempo sin dirigir, por lo que no sabía cuál era su situación. Conseguí su teléfono y lo llamé. Me atendió cordialmente, y con el correr de la charla, me pareció estar hablando con alguien a quien conocía de toda la vida. A pesar de eso, no me atreví a tutearlo. Me puso muy feliz que aceptara sumarse a Chilavert, Merlo, Alonso, Veira, Bauza entre otros, para prestigiar aún más la mesa.

La larguísima transmisión, llena de adrenalina, con móviles en las concentraciones, cámaras por todos lados, tapes de análisis de los aspectos del partido, entrevistas, salió como esperábamos y la participación del Maestro fue muy valiosa. Su ritmo modo tranquilo y sereno exponer, contrastaba con la adrenalina que teníamos todos en esas interminables previas, pero se notaba que todos lo escuchaban con mucha atención y respeto.

Con Fernando Niembro nos pusimos en campaña para sumarlo al panel estable del programa. Tenía que superar el problema no menor, de que Tabárez vivía en Montevideo por lo que tenía que viajar una vez por semana a Buenos Aires. Ni hace falta decir que todos los integrantes del programa recibieron la idea con mucho agrado.

Al otro día me acerqué al Sheraton para conversar con quien está a punto de volver a poner a Uruguay en un mundial. Sabía que tenía argumentos para convencerlo, sólo que no tenía presupuesto ni para los viajes, ni para su cachet. Al Maestro no le preocupaba eso. Le gustaba el programa y con Fernando se notaba un mutuo aprecio y respeto.

Es muy frustrante hacer fácil lo difícil, cuando lo que debería ser fácil se torna casi imposible. Tenía una mesa de lujo, y estaba logrando que se siente en ella, un Técnico que había dirigido al Milan a Boca y a la Selección Uruguaya, entre muchos otros equipos. Ni mencionar el esfuerzo de viajar todas las semanas. Pero las trabas estaban donde no debería haber ningún problema.

No tenía presupuesto. Un tema que nunca me detuvo, sólo que me complicó el trabajo. Nunca me detuvo hasta poco tiempo después. Me consiguieron un canje con un hotel cercano al Aeroparque, que yo no conocía, y un pasaje de ida y vuelta semanal, en el puente aéreo. No me acuerdo del monto del cachet que le ofrecí, pero si recuerdo que lo aceptó casi sin escucharlo.

Después de una noche en la que fuimos a comer con todo el equipo del programa, me ofrecí a llevar a Tabarez hasta el hotel, y Fernando me acompañó. Me costó encontrar el lugar, allá entre los centros de exposición de la costanera, y cuando Oscar se hubo bajado, Niembro me miró con asombro y me dijo:
-¿Acá lo tenés? Sos un hijo de puta.

Recién en ese momento fui consciente de que no estaba haciendo las cosas bien. Mi entusiasmo por tener al Maestro en La Ultima Palabra, me llevó a aceptar algunas situaciones inaceptables. Obviamente que le había preguntado si el hotel era de su agrado y él no presentó queja alguna, pero cuando Niembro me sacudió, era evidente que no estaba cómodo.

Al otro día lo llamé a Montevideo, y no lo encontré. Hablé con Silvia su esposa, con quien yo solía conversar bastante. Ella me hacía saber que el Maestro estaba muy contento con su participación y con todo el equipo. Como era un tema que no podía esperar más, le pregunté si le había hecho algún comentario sobre el hotel. Su silencio me confirmó, lo que Niembro ya me había recriminado.

En ese momento me puse en campaña para conseguirle un lugar adecuado, y gracias a Maxi González Iramain (Lampone le decíamos, como el de Los Simuladores, porque era capaz de conseguir cualquier cosa), me contacté con el Grand Boulevard Hotel, que quedaba en la Av. 9 de Julio, cerca de los estudios de Torneos y Competencias, y pude mudar al Maestro a un lugar en el que se sintió mucho más cómodo.

A la gente de administración, o no sé en realidad a quién, no les cerraba que se usara un canje comercial, para cubrir una necesidad artística del programa. Nunca lo entendí y me representaba una lucha semanal conseguir cada pasaje. La cosa empeoró cuando debió firmar su contrato. Como vivía en el exterior, había una serie de impuestos que querían que los absorbiera Tabarez. Yo cada vez me sentía más atado y la burocracia administrativa me iba ahogando.

Nunca había disfrutado tanto de ver los partidos del domingo en Torneos como en aquella época. Tabarez llegaba temprano, y nos encontrábamos con Martín Zuccarelli, en la oficina de La Ultima Palabra. Cuatro o cinco televisores prendidos, el más grande con el partido más importante, y los canales que seguían todo lo que pasaba en los estadios, nos mostraban alguna nota, o lo que estaba pasando en otros lados. Sólo escuchar los comentarios del Maestro y los aportes de Martín, ayudaban a ver, en lugar de mirar, y a entender por dónde pasan los partidos. Aprendí mucho con el Maestro, que con dos trazos dibujaba todo el partido.

Su contrato duró cuatro meses y decidieron no renovarlo. A veces uno esquiva sus responsabilidades. Eso es lo que hice yo. Estaba cansado, avergonzado y dolido. Pero no fui capaz de enfrentar la situación. Cuando empezó el siguiente campeonato Tabarez no estaba en la mesa. Su participación había sido muy buena. Su relación con sus compañeros y el equipo de producción, había sido reconfortante para todos. Y él estaba contento de ser parte del programa.

Tabarez nos enriqueció a todos con su aporte y yo no encontré la manera de decirle que a pesar de lo mucho que lo valorábamos, había perdido la pelea.

Uno naturalmente trata de poner los defectos en los demás. Yo sentía que había hecho todo lo que tenía a mi alcance y me quejaba de la situación ante quien me escuchara. Sin embargo, mi error más grande (tardé en darme cuenta), es no haber hablado claramente con Tabarez, para que no quedaran dudas, de que todos queríamos que siguiera dictando cátedra en La Ultima Palabra.

Maestro, sólo me quedan dos palabras para decirle: Perdón y gracias.

Rosso di sera, buon tempo si spera


Y la tarde fue Roja, para que mañana el cielo esté bien Celeste.

Que Chile le gane a Ecuador era lo que todos en el Centenario esperaban, para mantener las esperanzas de viajar a Sudáfrica.

Ahora hagamos fuerza para que Uruguay esté presente en el próximo mundial.

El Abrazo

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Historia de un abrazo en fotos. Parte I

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Cómo ver GRATIS Uruguay Argentina

postPara aquellos que vivimos en la
Argentina, las opciones son Canal 13, y Fox Sports.

Para los que estan más lejos, prueben estas opciones.

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Entre Menotti y Bilardo, Ghandi.

mahatma-gandhi1Hoy se cumplen 140 años del nacimiento de Ghandi. Si el tipo estuviera vivo, y se pegara una vueltita por estos lados, de qué lado se pondría en nuestra manoseada antinomia futbolera.

“Nuestra recompensa se encuentra en el esfuerzo y no en el resultado. Un esfuerzo total es una victoria completa” Dijo Ghandi.

Estoy un poco confundido. El esfuerzo, es lo mas importante, el esfuerzo es la victoria, y es la misma recompensa.

Bilardo sabe perfectamente, que si la copa se la lleva el otro, no hay esfuerzo que valga.
Es la gloria o devoto. Lo único que importa es ganar. Si sos un cirujano en el quirófano y te esforzaste como nunca, y el tipo se te muere, a quién le importa tu sacrificio. Andá a explicarle a la viuda.

Menotti por el otro lado, reniega del esfuerzo. Acá hace faltan tipos que piensen, que se tomen el tiempo, que pongan la pelota debajo del pie y que sepan cómo se hace. El esfuerzo es para correr maratones, o para levantar pesas.

“La gente olvidará lo que dijiste y lo que hiciste, pero nunca cómo los hiciste sentir.”

Menotti del lado de los que dicen, Bilardo del lado de los que hacen, y los dos del lado de los que nos han hecho sentir el inolvidable orgullo de ser campeones.

Le vamos a dar la vuelta en el Maracaná

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Encuentran nuevos yacimientos de petróleo cada tres meses y Petrobras es motivo de orgullo para los brasileños. Nosotros vendimos YPF y regalamos mansamente el petróleo.
Su moneda recupera su valor respecto al dólar mientras que la nuestra se sigue devaluando.
Pentacampeones candidatos al sexto, mientras nosotros nos negamos a pensar en un mundial sin Argentina.
Nosotros tenemos cara de Tango y ellos alma de Samba.
A pesar de la caricatura de un pueblo irresponsable y despreocupado, Brasil es un país en serio.
Lula habla de objetivos a cumplirse cuando él ya no sea presidente. Logró imponer a Rio de Janeiro como Sede Olimpica del año 2016, y planea con convertir a Brasil en la quinta economía mundial en diez o quince años (sueña internamente con el tercer puesto). Argentina está sumergida en una lucha de intereses, en la que nos quieren convencer de que nos defienden a nosotros.
Brasil trabaja por cambiar el modelo exportador de materias primas agregando valor a sus productos. Argentina depende exclusivamente de la soja.
Brasil pelea por que su crecimiento económico convierta a los pobres en clase media. Argentina en vez de combatir la miseria, ofrece fútbol para todos.
Veo este video y me da mucha envidia.
Ojalá que empecemos a tomar conciencia de que tenemos mucho para hacer, y que todos desde nuestro lugar somos responsables. Es fácil echarle la culpa a los demás, a las conspiraciones, a los poderes ocultos, a la FIFA, a Grondona, a Menem, a los militares, a las Kagadas que se mandan éstos, a Clarín. Siempre la culpa es de otro, y nosotros miramos para otro lado.

El fútbol no es importante.

20090412elpdmgrep_3He escuchado infinidad de veces esa frase. Las cosas importantes son siempre otras y la enumeración varía de acuerdo al interlocutor.

Sin embargo, hay situaciones en las que el fútbol se convierte en algo mágico, sublime.

Mi primo Mario, vive en la zona de L’Aquila, Italia, ciudad que  fue castigada por una serie de terremotos este año. Afortunadamente el y todos los miembros de nuestra familia resultaron ilesos.

Algunos dias despues del terremoto mas fuerte, el que salio en las noticias en todo el mundo, recibí el siguiente e-mail de mi primo.

Federico Vittorini.

Federico es un pibe como tantos, amigo y compañero de escuela de Nicolás mi hijo mas chico. Le gusta mucho jugar al fútbol y sus compañeros lo aprecian, pero es bastante lento y el entrenador lo tiene siempre en la banca. En el último partido contra Pescara, por el regional, lo puso faltando cinco minutos. “El Nico”, le mete una pelota en profundidad y anticipando al defensor, da un puntazo y marca un gol. Perdimos 6-3, pero a pesar de eso, todos los compañeros lo sumergen en un abrazo colectivo. Los papás que estamos mirando el partido, entonamos un coro con su nombre, desde la tribuna.

La noche del desastre, mientras Federico está con Nicolás por el norte, en el paseo de fin de año del colegio, su casa cae sobre su familia. El padre es el Doctor Vittorini, un querido amigo. Luego de 8 horas, cuando lo rescatan de entre los escombros, solo podía mover una pierna. Su mamá y su hermanita, corrieron con peor suerte.

Sé que algunos me creen un nostalgico, sí, razono a menudo con el corazón. Cada uno es como es.

Hoy, pasados unos cuantos días, la tierra sigue temblando y no puedo dejar de pensar en las personas que tendran que convivir con este dolor.
Hablé con el doctor, y a pesar de la desgracia me decía: -Qué suerte que lo tengo a Federico.

Yo espero que en el futuro pueda hacer algún otro gol y lo podamos festejar como la otra vez.

Mario.

Yo no puedo evitar llorar cada vez que leo esta historia. El fútbol no es importante. Seguro que no.
terremoto

¡¡Que vuelva Tribuna Caliente!!

Pelea recordada entre Guillermo Marconi y Julio Ricardo

Pelea recordada entre Guillermo Marconi y Julio Ricardo

Qué fácil sería producir ese programa hoy.

Hay tantos temas para pelearse…

Me imagino como tratarian a Gorosito, que siendo el tecnico de River, menciono la palabra “descenso” en una conferencia de prensa.

Que Boca, que no da pie con bola, se haya entrenado con 9 jugadores. (Ni siquiera con los juveniles se les ocurrio hacer numero)

Que Diego y Bilardo esten sacandose chispas, mientras  quedarnos afuera del mundial es una amenaza real.

Que el futbol para todos mantenga distraido  a un pueblo cada vez mas pobre e ignorante.

Mira si no hay temas.

Y despues me preguntarian lo de siempre.

Se pelean en serio o esta todo arreglado?