Archive for Octubre, 2009

Futbol: otra mirada

Jueves, Octubre 29th, 2009

futbolSiempre me parecieron escuetas y facilistas las reflexiones que se hacen sobre el futbol en general, tanto las de los futboleros como las de intelectuales que dicen odiarlo pero que igual sacan sus conclusiones, escondidos detrás de la impunidad que les da su formación. Luego de mezclar algo que leí con unas ideas que siempre me dieron vueltas sobre el “éxito” del futbol y su permanente liderazgo dentro de los gustos y pasiones de los argentinos, paso a engrosar la lista de estos a los que acabo de criticar, en este caso observando todo desde un costado más sociológico.

Se puede afirmar sin dudar un sólo instante que el futbol es un acto social-colectivo diferente a cualquiera de los otros que podemos conocer y que tiene aristas tan disímiles que logran la confluencia de tipos que nunca se hubieran conocido de no ser por compartir la pasión “de los colores”, esos colores que hermanan al carnicero con el gerente general y al adolescente con el veterano del bastón. Esos colores que los colocan en el mismo sitio, aunque sea por un par de horas…

Si alguien cree que el futbol es simplemente un mero espectáculo deportivo en el que un equipo tiene la misión de convertir goles y evitar que se los conviertan, está radicalmente equivocado.

El futbol es efectivamente un espectáculo deportivo, pero está conformado por muchos actores de distinto tipo además de los jugadores, los entrenadores y los árbitros. Me refiero a todo el resto, a lo que protagonizamos todos los que de alguna manera estamos involucrados.

Tenemos que entender al fútbol como el mayor fenómeno comunicativo, y al mismo tiempo como una de las prácticas de identificación más fuertes de los sectores populares en la mayor parte de los países latinoamericanos. Siendo uno y lo otro a la vez, el fútbol se puede ver como una zona gris, de cruce e hibridación, de desclasificación: no es culto ni popular ni masivo, es un mercado de trueques y negociaciones de feria, de regateo.

El concepto de ritual permite ver al fútbol como una gigantesca puesta en escena que una sociedad hace para verse a sí misma. Es un espectáculo donde se ejercitan las lacras, hallazgos, conformismos, transgresiones: Desde el machismo hasta el cuestionamiento del poder, desde la atribución de homosexualidad al contrario hasta la burla del poderoso, desde la mercantilización de la sociedad entera hasta la fiesta de suprimir toda jerarquía.

Las ciencias sociales pueden brindarnos herramientas para comprender la conducta del hombre en su faz social, pero el futbol excede todo; lo previsible y lo impensado y esto hace que el que esto está leyendo pueda decir sin rodeos que lo que acaba de leer es brillante o es una pelotudez y tendrá tanta razón como el que afirma que lo que se siente, no se analiza…

Teléfono Ratón

Miércoles, Octubre 21st, 2009

Ayala“Atrás hay que poner tipos de experiencia, los pibes te hacen perder campeonatos” solía decir mi abuelo en la platea de Platense mientras me recordaba por enésima vez a Recio, a Ansaldi, y más acá en el tiempo a Miguel Arturo Juarez, a Pilla y a Juan Carlos Piris.

El seleccionado argentino parece haber adoptado esta postura si tomamos en cuenta la era Maradona ya que a excepción de Martín Demichelis, el entrenador ha elegido hombres de experiencia para esta etapa. Rolando Schiavi, de 36 años y Gabriel Heinze, de 31, fueron protagonistas centrales en los cotejos disputados ante Perú y Uruguay y que marcaron el destino del equipo y su clasificación a Sudáfrica 2010. Los otros jugadores que se probaron como Sebastián Domínguez y Nicolás Otamendi no parecen ser alternativas seguras, al menos para este mundial.

Por todo esto es que prescindir de un jugador en actividad, que juega en el Zaragoza de la segunda división de España, que jugó 115 partidos en el seleccionado argentino, que fue capitán durante muchos de ellos y al que tanto ha costado encontrarle reemplazantes no parece algo razonable.

“Hola ratón, soy Diego, te llamo porque quiero que juegues el próximo mundial. Pensalo y después llamame”. Si alguien cree que Roberto Fabián Ayala, a 7 meses de la copa del mundo, puede resistirse a semejante oferta…

La historia de Ayala en el equipo nacional comenzó el 16 de noviembre de 1994 con la victoria albiceleste por 3 a 0 y finalizó (¿finalizó?) tras la copa América 2007, día en que los brasileños se alzaron con el título tras golear por 3 a 0 a la Argentina. Más allá de la estadística, hay que decir que durante los casi 13 años que estuvo en la selección fue titular indiscutido, a tal punto que cada vez que faltó a una cita no hubo un reemplazante que pudiera hacerlo olvidar. Su lesión durante el mundial 2002 fue un problema que el entrenador de aquel entonces, Marcelo Bielsa, no pudo subsanar y ya sabemos cómo y cuándo terminó la participación argentina en Corea-Japón…

Tras el retiro de Ayala, Alfio Basile, encontró una solución a su problema en Martín Demichelis, un hombre a punto de cumplir 29 años, buen tiempista, rápido, va bien de arriba y es una de las figuras del poderoso Bayern Munich alemán. Pero la historia volvió a repetirse y esta vez Diego Maradona sufrió la falta de un reemplazante de categoría ante su ausencia. El elegido por el entrenador para reemplazarlo fue Rolando Schiavi, un correcto jugador, sin trayectoria en el seleccionado y que tiene, casualmente, la misma edad que Ayala. Desde el sentido común, se desprende la pregunta: ¿Por qué Schiavi si y Ayala no? ¿O será que Ayala no puede ser suplente y Schiavi, llegado el caso si? Quizás, pero lo que viene ahora es mucho más importante que las pretensiones personales y la Argentina no se puede dar el lujo de prescindir de un jugador que podría llegar a ser importante y al cual Maradona dijo tener en cuenta apenas asumió su cargo. Por eso, ratón, si te suena el teléfono, andá corriendo a atenderlo.

Maradona también se clasificó

Jueves, Octubre 15th, 2009

Maradona1 Decir que entre los clasificados a Sudáfrica también está Maradona parecería ser una mera formalidad y no es el objetivo del texto. Lamentablemente, el exabrupto posterior y la habitual búsqueda de polémica y miserias, esta vez alentada por el mismo entrenador, hacen que no se vea en los medios pormenorizados análisis de los aciertos que esta vez se vieron en la cancha.

Luego de un flojo rendimiento ante Perú, se metió mano en el equipo casi en su totalidad, a saber: se colocó a dos marcadores centrales (Otamendi y Heinze) como laterales y clausuraron sus sectores, se confió en Demichelis a pesar de su inactividad y su rendimiento fue superlativo, en el mediocampo Jonás Gutierrez volvió a una posición más “natural” para él y fue fundamental al punto que logró la expulsión en la falta que derivó en el gol argentino, se le dio a Verón la responsabilidad de conducir y marcó el ritmo del partido. Arriba Higuaín tuvo la misión de pivotear y lo hizo permanentemente, abriendo la defensa uruguaya, algo que no fue aprovechado por el irresoluto Lionel Messi que sólo deambuló por la cancha. Y me quiero detener aquí un instante aquí. Messi puede estar bajo, pueden no salirle las cosas, puede tener algún problema, personal incluso, pero si se pone la camiseta de la Argentina hay que honrarla con lo que se tenga. Que después del gol y mientras se quedaban con un hilo de voz millones de argentinos, el tipo se de vuelta con la misma cara que los ochenta y cinco minutos anteriores y salga caminando hacia la mitad de la cancha…Pero tampoco el objetivo del texto es analizar el nivel de Messi.

Volvamos a los aciertos entonces: más fácil hubiese sido para Maradona hacer otro tipo de cambios. Si entraba Aimar por Di María y Tevez por Higuaín hubiese quedado mucho menos expuesto ante una derrota. Sin embargo creyó que lo mejor era aguantarlo con Monzón y Bolatti y así lo hizo. Y el gol….hasta donde yo vi…lo hizo Bolatti.
Yendo al contexto general del partido, me da la sensación que el seleccionado argentino tenía las cosas muy claras; excepto en los primeros quince minutos, le sacó la pelota a Uruguay, la manejó al ritmo que más le convenía, lateralizó sin arriesgarse y no pudo llegar demasiado de contra por la floja tarea de Messi que no aprovecho los huecos que generaba Higuaín. Dentro de ese contexto, Uruguay no supo que hacer, prácticamente no llegó con peligro ante el siempre seguro Sergio Romero. Este mismo equipo que venía de ganar en la altura no le encontró la vuelta al cerrojo argentino y en eso el entrenador tiene tanto que ver como en los desaciertos ante Perú.

Ahora se viene otro tiempo, el de la reflexión, el de la autocrítica y el de la programación para lo que viene, mundial incluido, claro está. Acá hay que mejorar desde Grondona hasta las bases, como bien dijo Verón, pero eso es muy difícil cuando los problemas son estructurales y están tan enquistados. Pero eso es harina de otro costal y ameritaría otro tipo de análisis, el cual tampoco está dentro de los objetivos de este texto. Este texto es para resaltar, al fin, algo que quedó opacado por el exabrupto de la conferencia de prensa. Y no creo que sea justo. Para Diego lo que es de Diego, porque Diego se lo ganó. Para Diego, la clasificación.

El “Puma” Garete, antecesor de Chilavert

Viernes, Octubre 9th, 2009

Agradecemos a la revista "El gráfico"

Agradecemos a la revista "El gráfico"


He aquí un cuento sobre uno de los tantos jugadores que fueron héroes por un día, el puma Edgar Garete, uno de los tantos personajes que vive en mi imaginación y espero que aunque sea por unos minutos en la de todos ustedes.

Cuando terminó de bajar el último bidón de agua se tomó el antebrazo derecho con todas sus fuerzas. Supuse que se había golpeado en uno de los parantes del camión, lo vi con el pelo húmedo, pero no llegué a darme cuenta si era sudor o era por la llovizna que había caído hacía ya un rato largo y aun no se le había secado. Me acerqué hasta él y le ofrecí sentarse en mi oficina, a lo cual accedió sin decir una sola palabra.

Hacía ya dos años que todos los lunes a primera hora bajaba los quince o veinte bidones de agua que semanalmente se consumían en la empresa donde yo trabajaba, pero nunca habíamos cruzado una palabra más allá del saludo. Le traje un vaso de agua y le pregunté que le pasaba en el brazo, pero no contestó. Le pregunté si se había golpeado en el parante trasero. -No, no…es la humedad-, me respondió y dejó el vaso de agua en una mesita ratona que estaba al lado del sillón.
-Si, a mi también me duele el codo cuando juego al tenis. Es un dolor de mierda- le dije como para iniciar una conversación.

-¿El tenis es eso que se juega con la paleta no? No, no a mi me gusta el fulbo- me dijo y volvió a apretarse el antebrazo en una clara señal de dolor. -Sabés lo que pasa pibe, lo que me mata es la humedad. Cuando el tiempo está así… me duele el arreglo

-¿Cuál arreglo?- le pregunté ya con una denotada curiosidad.

-Mire acá, ve esto que me sobresale, a eso me refiero, eso es lo que duele.

Con más impresión que sorpresa vi que tenía una especie de incrustación pero adentro del brazo. Como si fuera un señalador de libros grueso de unos diez centímetros de largo que se hubiera “escondido” allí. En ambos extremos, el “implante” en cuestión tenía una gruesa cicatriz de unos cuatro o cinco centímetros.

Mi cara de asombro apuró la aclaración sobre su herida.

-Fueron mis épocas de gloria. En el momento en que estaba el hospital viendo que hacían con mi brazo fracturado, pasó un chico con el diario bajo el brazo, el tribuna deportiva viste y un título que decía “Las garras del puma lo pusieron en la final”. Le dije que me lo mostrara, no lo podía creer, estaba tan emocionado que me olvidé del dolor, me olvidé de todo, vio. Y abajo decía “Edgar el puma Garete atajó el penal decisivo y le dio al 12 de Octubre su pase a la final”.

Me quedé estupefacto sin entender demasiado la historia, no sabía si aquel hombre estaba delirando o me contaba un hecho real.

-Yo soy nacido allá en Paraguay sabe, hice todas las inferiores en el Silvio Pettirosi. ¿Lo conoce?

-Creo que alguna vez lo escuché jugar alguna copa-, le dije para no quedar descortés.

-No, no, ya se por qué lo conoce, es que el aeropuerto de Asunción se llama así. El Silvio Pettirosi era un famoso aviador, el primero del Paraguay. Nuestro club es del ascenso, tiene la camiseta, los pantalones y las medias verdes, sabe, igual al Ferro de acá. Y nuestra cancha es chiquita pero linda, sabe, es parecida a la de Colegiales, que está acá cerca, en Munro, atrás de una fábrica donde entrego bidones.

-¿Y usted era bueno?

-Yo era mejor que Chilavert y que el Ever Almeida, sabe. A los 21 años me compraron del 12 de Octubre, un equipo de primera del Itaguá, allá cerca de Asunción. El primer año era suplente y nos salvamos del descenso por un punto. Ese año el arquero titular se retiró y me dieron la oportunidad y créeme que no la desaproveché, agarré el arco y no le solté más. Bah, lo tuve que soltar por razones de fuerza mayor…justo en el día más feliz de mi vida.

-¿Como es eso?

-En el reclasificatorio del 85, jugamos la semifinal con Cerro Porteño, ellos eran invencibles porque aquella época. El que ganaba ese partido jugaba la final con Olimpia. Empatamos uno a uno de milagro, atajé como nunca. Fuimos a los penales y en los cuatro primeros acerté tres veces el palo pero no había atajado ninguno. Hasta que llegó el quinto, ganábamos cinco a cuatro y Pedro Alcides Caballero un marcador central muy duro agarró la pelota, la acomodó, me miro a los ojos con furia….Te mato pibe, me dijo. Pateó fuerte a mi derecha, a media altura. Ahí fui yo y lo atajé vio…Fue increíble-, me dijo, mientras una lágrima le surcaba la mejilla derecha.

-Pero entonces…fuiste el héroe de la clasificación, ¿dónde estuvo el problema?

-En el festejo vio-…Edgar Garete se llevó ambas manos hacia la cara y lloró desconsoladamente…como a un chico al que le acaban de arrebatar el chupetín. No me sentí con derecho a interrumpirlo, respeté su llanto. Unos diez minutos más tarde y ya más tranquilo me detalló los hechos. -Cuando atajé el penal se me tiraron mis compañeros encima, yo estaba mirando al cielo, en señal de agradecimiento, al lado del palo derecho. Cuando Benitez Cáceres me cayó encima, me agarré del palo y ahí llegó Arístides Amarilla, nuestro número nueve, un grandote de casi dos metros y noventa kilos y cayó justo ahí…arriba de mi antebrazo y me lo fracturó. Fue un dolor interminable, todavía me parece sentirlo. Fui sintiendo como se rompía íntegro el hueso, milímetro a milímetro-…El puma hizo otra larga pausa y continuó: -sabe que yo sueño casi todas las noches con eso y siento el mismo dolor que aquella tarde…nunca me voy a olvidar de eso sabe…

-Pero y ese… implante…

-Si, si, fue mi culpa, sabe. Yo quería jugar esa final a toda costa vio y en el hospital me dijeron que tenía para un año, que la prótesis había que mandarla a buscar no se adonde y que no se sabía como iba a quedar y ahí yo cometí el peor error. Fui a un curandero de allá y le dije que en 15 días tenía que jugar un partido sea como sea y…él me dijo que me iba a operar, que yo le consiguiera una prótesis “casera”. Al lado de mi casa estaba la metalúrgica donde trabajaba mi papá vio, ahí yo pedí una planchuela de una pulgada por un octavo y unos tornillos para agarrarla y a los dos días me operó el loco este.

Por un momento pensé que me estaba cargando, pero la tristeza contenida en esas palabras hicieron que lo borre rápidamente de mi cabeza. Miré su brazo y noté que lo que tenía injertado era efectivamente una planchuela, tal como él decía.

¿Y que pasó?- después le pregunté

-Imaginate…el dolor que tenía en ese brazo no me dejaba vivir tranquilo. Aun así me presenté en el club, fui con un pullover escote en V azul que tenía para que no se vea lo del brazo. Cuando me vieron no lo podían creer, hasta que el doctor me llevó a un costado y me dijo que le mostrara el brazo. Apenas me arremangué el pullover, el tipo me miró y se desmayó vio, tuvimos que llamar otro doctor para que lo atienda a él…La cuestión es que no me dejaron jugar y me rescindieron el contrato.

-Claro y ahí largaste todo-, supuse.

-No, no, que voy a largar. Al año siguiente me volví al Silvio Pettirosi, es más llegué a jugar dos partidos en la pretemporada…

-¿Con el brazo así jugaste? ¿Como hacías?

Y, me la rebuscaba vio, cuando me tiraban para ese lado la sacaba con mano cambiada si podía y sino, era gol vio…¡pero ojo que casi ni se notaba que estaba con un brazo menos! Pero se enteraron del 12 de Octubre y el doctor de allá lo llamó al del Silvio y bueno, ahí me dijeron que no iba a poder vio.

-Y bueno que se va a hacer y cuando te salió este laburo te viniste para acá…

-No, no, yo me vine para acá por el fulbo también.
….
-Claro, tenía un compañero de allá que se había casoreado con una argentina y se vino a vivir acá a Moreno y se había hecho hincha del Midland vio, que ahorita está en la C de acá. Entonces vine a probarme porque el arquero de ellos se había a probar a Peñarol de Uruguay y había quedado vio. Ahí me vine para acá y me probé en el Midland.

-¿Y quedaste?

-Claro, no le digo yo que era bueno de veras. Me dijeron que atajara, me daban 200 pesos de aquella época y toda la carne de la semana, porque el presidente tenía carnicería vio y como yo estaba un poco flaco en aquella época…se ve que el tipo quería asegurarse de que estuviera bien alimentado.

-¿Y no se dieron cuenta de la planchuela?

-No, ni cuenta que se dieron. Pero…después de un mes de pretemporada me dicen que si había jugado en algún equipo de allá vio. Yo les dije que no, entonces ahí me dijeron que me tenían que inscribir en AFA y que se yo. Que tenía que hacer un analisis de sangre y una radiografía. Fui al hospital de Moreno y puse el brazo mirando para allá vio…yo pensé que si lo ponía al revés no iba a salir en la radiografía esa, pero…salió. En el club se quisieron morir, imagínese. El presi me dijeron que no me preocupara vio y me consiguió este trabajo. Ah, me olvidaba, me dio la carne de la carnicería de él por tres meses, hasta que me acomodara vio…

Llegó el momento de retomar las tareas y volver a la realidad. Pero el día ya no sería igual para Edgar Garete. Estaba visiblemente emocionado, le hizo bien contarlo me parece, se sintió jugador de nuevo, aunque sea por un rato. No supe si darle la mano o no. Ante la duda, le di una palmada en el hombro. Lo vi irse caminando y al llegar al borde del camión me imaginé que los bidones de agua apilados eran gente vivando en una tribuna. Cerré los ojos y me pareció escuchar el grito de la hinchada: “Gareeeete, Gareeeete!!!

Se dio vuelta y me miró como si me hubiese leído la mente, sonrió y levantó la mano como cuando los jugadores agradecen el reconocimiento del público.

Me agarró una especie de escalofrío que se fue extendiendo por todo el cuerpo. Estaba tan emocionado como Edgar Garete, el puma…

Todos abajo y Dios de nueve

Lunes, Octubre 5th, 2009

346904-palermo1Que primero le dijeron que no servía, que pensó en dejar el futbol cuando le propusieron de pasar a préstamo a San Martín de Tucumán, que tardó un año en hacer el primer gol y después metió decenas, que se tiñó de platinado, que pasó a Boca porque lo eligió por sobre River, que salió campeón de América y del mundo, que le metió dos golazos en la final al Real Madrid, que volvió después de una terrible lesión y le metió un gol increíble a River, que jugó en el exterior, que se le cayó una tribuna entera encima de una pierna y se la fracturó, que erró tres penales en el mismo partido jugando para la selección en una copa América y que un día metió uno pateando con las dos piernas, que volvió a Boca y se transformó en el goleador histórico de esa institución, que se bancó que lo putee la hinchada de Estudiantes, que hizo un gol de cabeza de la mitad de cancha, que…

Todo esto le pasó en su carrera como futbolista a Martín Palermo. Ya se ha dicho que basta y sobra para hacer una película. Pero no conforme con ello y con casi 36 años, un nuevo capítulo se agrega a la historia. Ese episodio lo tiene como protagonista de la clasificación de la Argentina al mundial, con un cartelito que dice “salvador” colgado en el pescuezo de este animal del área que, por si algo le hacía falta, lo “obligó” al mismísimo Diego Maradona a ponerlo en una situación similar a la que él estuvo expuesto en aquel repechaje ante Australia. El seleccionado argentino necesita un golpe de timón urgente, para no darse de frente con una realidad que se le viene encima y el hombre elegido para llevar a cabo la tarea adentro de la cancha es el titán, quien una vez más será el protagonista, ya en el rol de galán maduro que tan bien parece sentarle.

Porque no habrá manera que Martín Palermo no sea actor central en el choque ante Perú y quizás en Uruguay, porque será una referencia obligada, porque inyectará su experiencia y su capacidad de lucha, porque es un eterno optimista del gol, porque siempre suma y nunca resta y, principalmente, porque se lo necesita. Y mucho…