S.M.S (Son Mentiras Siempre)
Miércoles, Octubre 28th, 2009
Racing no da respiro. Se suceden los post y cada uno supera en incongruencias al anterior. Ahora resulta que Lothar Matthäus se queda en Alemania, disfrutando de su buen pasar y de la belleza de la ya famosa Liliana. Ahora resulta también que para Ricardo Molina el bávaro es “poco serio y poco profesional”. Más vale tarde que nunca, dicen.
El hincha respira aliviado. Aunque las idas y vueltas han hecho de este folletín algo realmente digno de un director trasnochado, la negativa de Matthäus resulta positiva de cara a lo que viene. Lo que no hicieron los dirigentes lo hizo el alemán. Enhorabuena. Aunque ahora les toca tomar otra decisión, lo que a la luz de los hechos provoca escalofríos por anticipado.
Molina y compañía están haciendo manejos dignos de las peores épocas de Fernando De Tomaso. Hasta se parecen en el discurso y las explicaciones. Es evidente que manejar un club no es para cualquiera. Y menos uno como Racing en este momento, que requiere de una brújula de máxima precisión. Ya aparecieron las pintadas en los alrededores del estadio (“Molina=De la Rúa) y el sábado será un momento de máxima presión. El timonazo deberá ser evidente, ya que esta gestión ha conseguido el récord de perder casi todo el crédito en menos de un año.
Desde aquí, un llamado a la coherencia: el nuevo entrenador debe ser designado en el transcurso de esta semana. Y, si bien es comprensible que la situación actual espanta hasta al más valiente, quien llegue debe tener la capacidad suficiente como para armar un equipo que al menos sea presentable. Osvaldo Ardiles y Sergio Markarian son hombres de peso que podrían enderezar a este manojo de nervios en los que se convirtió el plantel. Y además, muchachos chapados a la antigua, que seguramente harán sus gestiones cara a cara o, al menos, por teléfono.
En medio de las alucinógenas decisiones de los dirigentes, de sus delirios casi consumados, Racing sigue afrontando un campeonato que a ellos pareciera no importarles demasiado. Tal vez no pudieron ver el partido, en su ferviente búsqueda por conseguirle un empleo a la esposa de Lothar Matthäus. Lo cierto es que esta Academia que espera por una presentación a toda orquesta de su nuevo entrenador, en la cancha se arrodilla ante cualquier rival y sigue regalando puntos. La situación es crítica y lo que se avecina puede ser aún peor.
Resultaría inapropiado machacar nuevamente sobre lo que opinamos acerca del tema “técnico extranjero y estrella del fútbol mundial para Racing”. Basta con visitar el post anterior y cambiar el apellido Van Basten por Matthäus. Sólo deberíamos agregar algo: la dirigencia está apostando a un cambio de timón, el cual esperamos le salga lo mejor posible. Pero como nuestra función es hablar antes (para comentar el éxito y el fracaso hay muchos que son especialistas y lo hacen mucho mejor), por lo que una frase cae por su propio peso: están haciendo todo al revés. Prometieron no vender a los juveniles y allá partieron Zuculini y Shaffer. Prometieron un Racing austero y van por Matthäus. Prometieron coherencia y buscan un entrenador que no conoce siquiera el idioma.
Desde hace unos días viene creciendo un rumor: “Van a traer un técnico extranjero, que va a hacer mucho ruido”. Realmente, yo pensé en Bora Milutinovic por una simple razón: dirigió a Irak, vivió unos días en medio de la guerra, es políglota (tal vez este plantel comprenda alguna de las lenguas en las que habla)… Es decir, el ideal para este momento tan belicoso que nos toca vivir.
Mientras escribo te estoy mirando por tele. Hace unos minutos le bajaste la pelota a Rodrigo López y Vélez se puso 1-0. Sé que muchos hinchas de Racing estarán en desacuerdo con lo que pienso. Y a veces me da bronca no tenerte (precisamente) bronca. Todo lo contrario: te veo con la del Fortín y me angustio. Hacés una de esas apiladitas por la punta izquierda y me dan ganas de cambiar de canal.
No resulta un descubrimiento afirmar que las derrotas, desde lo meramente numérico, son todas iguales. Si perdés (ya sea 1-0, 4-1 o 43-3) no sumás. Pero es cierto también que hay derrotas y derrotas. La del sábado ante Argentinos Juniors es de las que merecen un análisis que se ubique un poco más allá del concreto 0-2.