De espíritus y fantasmas
Lunes, Noviembre 30th, 2009
No se trata de ponernos místicos ni mucho menos. Pero la victoria ante Banfield fue una experiencia religiosa. Racing no sólo le quitó el invicto al puntero y le puso emoción al torneo, sino que además fue superior a un conjunto que evidentemente sintió la presión y fue una sombra de lo que había mostrado durante las 15 fechas previas.
Los espíritus del 51 sobrevolaron el Florencio Sola. Para los memoriosos y cabuleros, no era un partido más. La única vez que Banfield había estado tan cerca de lograr un título, Racing se lo arrebató, convirtiéndose en tricampeón. Y ayer, el subestimado equipo de Claudio Vivas, ese al que la mayoría le augura un seguro descenso a la segunda categoría, se hizo fuerte nuevamente. La tan mentada guerra de grande contra chico volvió a la escena. Y el poderoso con ropaje de mendigo se alzó con tres puntos de esos que valen más que las unidades rescatadas. Ahora, los simpatizantes del Taladro tienen un nuevo motivo para alimentar su rencor. Nuevamente un cachetazo proveniente de Avellaneda los pone de cara a la realidad, 58 años después.
Porque el conjunto de Falcioni fue un fantasma deambulando por la cancha, hecho atribuible a unas cuantas causas. Cierto es que la línea de llegada está cada vez más cerca y eso aumenta el nivel de presión. No es sencillo encarar un partido como el de ayer, con la obligación de ganarlo y demostrar que el saco de candidato le queda perfecto. Pero no menos cierto es que Racing lo llevó a su mínima expresión, cerrándole los caminos y tomando las riendas del juego desde el minuto cero. Se notó en los minutos previos, en las tribunas, cuando la fiesta albiceleste contrastaba con los nervios de una parcialidad no acostumbrada a tamañas galas.
Y es allí en donde se encuentra la clave del partido. Por primera vez en mucho tiempo, este Racing mostró espíritu de equipo. Orden, agresividad, prolijidad, coherencia… Supo cuál era su juego, lo encontró rápidamente y se recuperó del empate con entereza y efectividad. La amenaza Silva se concretó, en un error compartido por De Olivera y Aveldaño. Pero quedó en eso: los defensores le ganaron siempre, lo maniataron y para el Taladro fue demasiado sin su referente principal. Sabido es que todos los caminos conducen al uruguayo, así que los piquetes cumplieron su función.
A pesar de algunos fantasmas en el equipo titular (Falcón se cansó de complicarse la vida perdiendo pelotas en la zona más caliente del juego, Lucero volvió a ser un holograma y Ramírez… qué decir de Ramírez si alcanza con verlo), la estructura de Vivas funcionó. Salida rápida, claridad en los pies de Grazzini, sacrificio en Lugüercio, solidez extrema en la defensa y una actuación para el recuerdo de Gabriel Mercado resultaron argumentos muy pesados para un candidato que fue haciéndose pequeño a medida que pasaba el tiempo.
Pero es Racing y siempre se espera lo peor. A pesar del dominio, los minutos se esfumaban y ya sabemos lo que sucede. Pero no. Apareció el espíritu bielsista en una jugada que ni siquiera soñó el más optimista de los hinchas racinguistas. Que el equipo llegue al área rival en cuatro toques ya resulta cuasi insólito por estos tiempos. Que Mercado aparezca como número nueve definiendo hasta puede llegar a generar alguna lágrima de emoción. Pero que Aveldaño pase al ataque, como wing derecho y envíe un centro a lo Corbatta, no puede más que estar relacionado con una fuerza suprema, sobrenatural. De otro modo no puede (o no puedo, mejor dicho) explicarse.
Pero pasemos al tema que nos interesa y del que no debemos desviar nuestra atención. Son tres puntos de platino, con diamantes incrustados. Una linda trompada al fantasma del descenso, una esperanzadora demostración de que hay otro camino para encarar la cruel lucha por engrosar el promedio. Es cierto que aún no es un equipo confiable, pero desde el cambio de actitud iniciado por Barbas y continuado por Vivas, Racing logró 9 puntos sobre 15 posibles, tras un inicio en el que sólo había rescatado 5 sobre 33.
De espíritus y fantasmas… siempre tan esotérica esta Academia.



A cada paso, Racing demuestra que se puede estar peor. Frente a Vélez fue un manojo de energías descontroladas y a pesar de haberse puesto 1-0 sin patear siquiera al arco, terminó ampliamente superado frente a un equipo que sin transpirar pudo haberlo goleado. Las posiciones de descenso directo están cada vez más cerca y el panorama es decididamente desolador.
Lleguemos a una conclusión a través de un método deductivo básico. ¿Quiénes publican los nombres de los posibles refuerzos de Racing para el Clausura? Los periodistas. ¿Quiénes les acercan esos nombres a los periodistas? Los informantes. ¿Quiénes forman el grueso de los informantes de los periodistas? Empresarios y dirigentes.
El Racing de Vivas pegó a los cuatro minutos y luego se dedicó a administrar la ventaja. La voracidad ofensiva quedará para otra oportunidad. Con solidez defensiva y una notable actuación de Jorge De Olivera, la Academia se anotó un triunfazo ante Estudiantes.
En su segundo partido como entrenador de Racing y a pesar de ausencias importantes en defensa, Claudio Vivas planta su esquema predilecto: el 3-4-3. Durante lo que va del torneo, el equipo mostró su mejor cara cuando fue a buscar los partidos, aunque repasando la actualidad de quienes formarán la retaguardia, no se puede sentir otra cosa que vértigo.
1,124. Esa cifra es la que hunde a Racing en puestos de Promoción, con el incipiente peligro que supone la recuperación de Chacarita y Atlético Tucumán. 1,124: el resultado que se obtiene al dividir 100 puntos por 89 partidos jugados. La herencia maldita, eso que es presente pero también es pasado. Eso que hoy nos duele y que comenzó allá por agosto de 2007. Aquí, un informe sobre los últimos 5 torneos disputados por Racing. Los que valen para el Promedio.
Existe una distancia considerable entre el Racing que goléo a Atlético Tucumán y el que cayó ante Godoy Cruz. Es notoria la diferencia entre el equipo que se arrastró durante el primer tiempo y el que salió a todo o nada en la segunda mitad, mereciendo empatar. Y hay un abismo entre aquel ultradefensivo equipo de Caruso Lombardi y este desesperadamente atacante esquema planteado por Vivas. Así anda la Academia, haciendo gala de su bipolaridad, oscilando entre la depresión y la euforia (aunque, evidentemente, pasando mucho más tiempo en la primera fase) y no encontrando respuestas a su ya permanente trastorno.
Mañana debuta Claudio Vivas como entrenador de la Academia. Una vez más, se renuevan ilusiones, se piden deseos y aparece la esperanza (que nunca se pierde) de poder comenzar a salir del pozo. Si bien el nuevo técnico cuenta con mucha experiencia dentro del fútbol y unos cuantos años al lado de una verdadera eminencia en la materia, podemos brindarle unas reflexiones. Como para que vaya ganando tiempo.