Ataque suicida
por Nicolás Saralegui, el 15/11/2009 a las 0:11
En su segundo partido como entrenador de Racing y a pesar de ausencias importantes en defensa, Claudio Vivas planta su esquema predilecto: el 3-4-3. Durante lo que va del torneo, el equipo mostró su mejor cara cuando fue a buscar los partidos, aunque repasando la actualidad de quienes formarán la retaguardia, no se puede sentir otra cosa que vértigo.
Evitemos hablar con el diario del lunes (martes, en este caso): la apuesta de Vivas es suicida. No tanto por el esquema o por el escaso tiempo que llevan trabajándolo. Sino por los elegidos para llevarlo a cabo. Sostengo, desde hace un tiempo, que el 3-4-1-2 es el sistema más apropiado para este Racing huérfano de laterales. Caruso, a pesar de haberlo declarado como su predilecto y de haber contado con tiempo de rodaje suficiente, no se animó a usarlo. Pero una línea de tres conformada por Marcos Cáceres, Matías Martínez y el Lucas Aveldaño del torneo anterior dista casi sideralmente de otra compuesta por Gabriel Mercado, Matías Cahais y el Aveldaño de los horrores de este Apertura.
Y ahí radica el porqué de este vértigo. Cahais y el ex Rafaela han sido, por escándalo, los peores futbolistas de la Academia en lo que va del torneo. Tal vez, además, encabecen el ranking de los más bajos rendimientos teniendo en cuenta a los 20 equipos. El caso de Mercado requiere de otro análisis: no jugó nunca en su posición natural, aunque desde el lateral derecho mostró falencias indisimulables.
A favor de la apuesta del entrenador: con Caruso, Racing echó mano a todos los sistemas habidos y por haber tendientes a defender el cero en su arco. Y los pésimos resultados están a la vista. Desde ya, resulta preferible morir con la sensación de haberlo intentando todo. Es en ese sentido en el que la intención de Vivas aparece como saludable. A Racing no le queda otra que sumar. En realidad, no le queda otra que ganar, a pesar de que el rival sea el campeón de América.
Entonces: ¿Preferible un suicida que se inmola a uno que muere por cobarde? Toda la vida. Acabo de gritar los goles de River, por razones tan obvias como tristes. Atlético Tucumán estaba generando un caldo de cultivo en el Monumental que amenazaba con terminar en otro triste hall violento. Pero Chiche Sosa se enamoró del 1-0 a favor y a falta de 25 minutos sacó a Emanuel Gigliotti (delantero y autor del gol) y puso a Matías Escobar (volante central). Hizo retroceder a Juan Pablo Pereyra y dejó a Luis Rodríguez luchando por migajas como único delantero. La sana intención de ir a buscarlo, la misma que le estaba dando un gran resultado, se transformó en una timidez que se lo terminó deglutiendo. Se le vino el estadio encima, lo cachetearon tres veces en siete minutos y ya no hubo tiempo de recuperarse.
Los mensajes de los equipos dominantes llegan claros: no es época de planteos mezquinos. Por estos tiempos, Racing tiene al mando a un húsar, a un fundamentalista del fútbol de ataque, que hoy evidencia sus tendencias suicidas. Quizás haya llegado el momento de defender una causa a pesar de intérpretes y coyunturas. Quizás la historia de esa camiseta celeste y blanca a rayas, estaba esperando algo así.

Noviembre 16th, 2009 at 0:25
Totalmente de acuerdo Nico. Te anticipé que tenías que escribir un artículo sobre la impresentable defensa del lunes. Y anticipo un resultado. Estudiantes 4 – Racing 1.
Noviembre 16th, 2009 at 16:54
Que Dios se acuerde de nosotros una vez en la vida, es la unica manera de que ganemos hoy.
El equipo que tenemos enfrente es muy superior, decian que empezaba la rotacion pero solo sale su jugador mas flojito (Salgueiro) si no me equivoco.
Buena la intencion de pararnos mas adelante, ojala salga bien una vez en la vida
saludos