Perdiendo categoría

por Nicolás Saralegui, el 24/11/2009 a las 13:36

rosanoA cada paso, Racing demuestra que se puede estar peor. Frente a Vélez fue un manojo de energías descontroladas y a pesar de haberse puesto 1-0 sin patear siquiera al arco, terminó ampliamente superado frente a un equipo que sin transpirar pudo haberlo goleado. Las posiciones de descenso directo están cada vez más cerca y el panorama es decididamente desolador.

El gol en contra de Gastón Díaz a los 25 minutos del primer tiempo generó un festejo y una pregunta: “¿Cómo hacemos para sostener el resultado?”. Es que Racing no sólo no había pateado al arco de Montoya, sino que sufría con cada ataque de Vélez y mostraba un desorden cercano al descontrol. Y la respuesta llegó cinco minutos después en forma de pintura fiel de la realidad académica: un arquero que salta a destiempo, tirándole puñetazos al aire, marcadores centrales que miraban a los rivales y un desvío de Mercado cuando Wagner estaba preparado para sacarla tranquilamente en la línea.

Vélez lograba un empate transitorio que para cualquier hincha de Racing ya era derrota asegurada. Porque eso es lo que transmite este equipo, ya sea con Caruso o Vivas al mando: la sensación de que no podrá generarle peligro concreto al rival, de que no será capaz de lograr un circuito de juego que le permita tener posesión de la pelota para defenderse con ella. Si a eso se le suma una línea de tres defensores descoordinada, habrá que rezar para que el rival no se ilumine.

No fue el caso. El equipo de Gareca tiene con qué y sobre todo cuenta con Maxi Moralez, capaz de desentrañar cualquier maraña defensiva. En este caso se le hizo más fácil aún, porque si bien Vivas puso al tándem Lluy-Rosano para poder controlarlo, ninguno de los dos le hizo sombra siquiera. Entonces, el Enano desbordó hasta el hartazgo y cada pelota al área de Racing fue una puñalada. Daba impotencia ver cómo los atacantes locales saltaban el doble que los defensores académicos.

Y a la hora de ir a buscar el empate o el descuento fue evidente la escasez de recursos con la que cuenta este plantel. Sólo cuando Fariña y Grazzini se encontraron, Racing pudo ser algo peligroso para el rival. El técnico deberá decidir si frente a Banfield los pone juntos desde el comienzo. Al menos un jugador entre los once debe tener cualidades para sostener la pelota por más de cinco segundos. Hoy por hoy, la Academia es un canto al revoleo constante y una de las soluciones puede ser el retraso de Lugüercio al puesto de volante por izquierda para poder incluir al Mágico y al juvenil volante (o Castromán) desde el minuto 0.

Las intenciones del entrenador están claras y son hasta saludables: jugar al ras del piso y atacar con mucha gente. Pero hacerlo con Rosano, Lucero y Ramírez resulta un contrasentido. Es ahí donde radica el error más grave, ya que buscar un funcionamiento con los intérpretes equivocados es, cuanto menos, peligroso.

Quedan cuatro fechas, con doce puntos en juego. “Se acabó el tiempo”, dice Vivas y está en lo cierto. Si Racing pierde frente a Banfield y Atlético Tucumán le gana a Rosario Central, estaremos en puestos de descenso directo.

1 Comentario to “Perdiendo categoría”

  1. DIEGO MELCONIAN Says:

    ¿Puede ser que todos los fines de semana estemos rezando para que pierdan los recien ascendidos? ¿Cuando va a cambiar esta maldita costumbre? ¿Cuando vamos a volver a ser LA ACADEMIA?

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