Los fantasmas del 51

por Nicolás Saralegui, el 28/11/2009 a las 17:40

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Caricatura de Higinio García en la Revista Racing

Crecí escuchando esa historia. Aún recuerdo las sobremesas interminables en el Restaurante “La Güeya” de Lanús, propiedad de mi viejo, mi tío y de Walter, hijo de Higinio García, recordado marcador central del Racing tricampeón. Con mis seis años, me prendía a la charla futbolera y si estaba Higinio, siempre se escuchaban palabras similares: Sportivo Cereijo, Evita, Boyé, Banfield…

No sé si habrá sido así, porque el tiempo agiganta las leyendas y porque Walter era bastante exagerado, pero varias veces me comentó que su padre había sido figura en las finales y que eso Evita no se lo había perdonado. Por eso, él era antiperonista. A muerte. La cuestión es que en varias ocasiones, el niño que alguna vez fui estuvo en brazos de quien fuera protagonista de uno de los partidos más recordados en la historia del fútbol argentino, por sus tremendas connotaciones políticas: el Racing-Banfield de 1951. Para todos los que lo rodeaban, Higinio había sido crack y símbolo de mi amada Academia. Posteriormente, algunos historiadores me lo confirmaron: fue un extraordinario futbolista.

La Academia, apoyada por un fanático notable y por entonces Ministro de Hacienda Ramón Cereijo, iba tras el cetro de Primer Tricampeón del fútbol argentino. Enfrente estaba Banfield, que había despertado la simpatía de Eva Perón, por su condición de equipo pequeño que podía romper con la hegemonía de los grandes.

Empatados en puntos durante la temporada regular, alcanzaron una doble final y aquellos días fueron explosivos. No se hablaba de otra cosa. Que los jugadores de Racing habían recibido amenazas, que Evita le habría pedido al propio Cereijo que frenara el ímpetu de los muchachos albicelestes… Eran tiempos de un peronismo feroz, que creaba escenarios de antinomias en todos los aspectos de la vida social. O estabas con Perón, o eras el enemigo.

Y aquel Racing, entonces, quedó reconocido como integrante del bando opuesto (lo llamaron “La Contra”) y Banfield fue denominado primer “Campeón Moral”. Lo cierto es que el gol de Mario Boyé, en el ya desaparecido Gasómetro de Avenida La Plata, destrozó las ilusiones de los hinchas de los equipos chicos. Se dice que hasta habría provocado una importante crisis interna en aquel gobierno, ya que Cereijo era, además, administrador de la Fundación Eva Perón.  Y es sabido que a la Primera Dama más famosa de nuestra historia le gustaba que sus deseos se transformaran en órdenes.

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Camiseta usada por Higinio García en la final

Recién en 1967, con el Estudiantes de Zubeldía, un conjunto  no perteneciente al grupo de los denominados grandes lograría su primera victoria, 37 años después de comenzado el Profesionalismo. Pasaron 58 años de aquel inolvidable partido. Como nunca antes desde entonces, el Taladro se encuentra a centímetros de la gloria. Sus hinchas, generación tras generación, heredaron el odio y el resentimiento por los de camiseta celeste y blanca.  Y aunque Silva y compañía nada tienen que ver con aquellos muchachos comandados por Eliseo Mouriño, los fantasmas del fracaso seguramente andarán rondando por Peña y Arenales. Les toca uno de los peores Racing de la historia. Pero les toca Racing, al fin y al cabo.

2 Comentarios to “Los fantasmas del 51”

  1. DIEGO MELCONIAN Says:

    Apoteótica nota histórica. Yo me reúso a repasar la historia porque permanentemente miro para adelante, pero es un dato histórico de real valor. Racing, en 1951, se transformó en el primer tricampeón del fútbol argentino. ¿Se imaginan un Racing actual tricampeón? Ayyyy Dios….
    Por otra parte, comparte plenamente la descripción del recordado Walter García. El Gallego era exagerado a morir, pero un personaje hermoso, con quien compartí varias canchas de local y visitante, por todo el país. Ojalá se pueden repetir este fin de semana aquella hazaña del 51, pero, lamentablemente, la gran hazaña de Racing será zafar del descenso y de la Promoción en mayo del año próximo.

  2. luis alberto Says:

    Estamos solo parea zafar de la promocion, pero yo que vivo en banfield se del odio que nos tienen, y por eso esten triunfo vale por dos, por los 3 puntos ganados y por arruienarles la semana.

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