De espíritus y fantasmas

por Nicolás Saralegui, el 30/11/2009 a las 13:45

mercaditoNo se trata de ponernos místicos ni mucho menos. Pero la victoria ante Banfield fue una experiencia religiosa. Racing no sólo le quitó el invicto al puntero y le puso emoción al torneo, sino que además fue superior a un conjunto que evidentemente sintió la presión y fue una sombra de lo que había mostrado durante las 15 fechas previas.

Los espíritus del 51 sobrevolaron el Florencio Sola. Para los memoriosos y cabuleros, no era un partido más. La única vez que Banfield había estado tan cerca de lograr un título, Racing se lo arrebató, convirtiéndose en tricampeón. Y ayer, el subestimado equipo de Claudio Vivas, ese al que la mayoría le augura un seguro descenso a la segunda categoría, se hizo fuerte nuevamente. La tan mentada guerra de grande contra chico volvió a la escena. Y el poderoso con ropaje de mendigo se alzó con tres puntos de esos que valen más que las unidades rescatadas. Ahora, los simpatizantes del Taladro tienen un nuevo motivo para alimentar su rencor. Nuevamente un cachetazo proveniente de Avellaneda los pone de cara a la realidad, 58 años después.

Porque el conjunto de Falcioni fue un fantasma deambulando por la cancha, hecho atribuible a unas cuantas causas. Cierto es que la línea de llegada está cada vez más cerca y eso aumenta el nivel de presión. No es sencillo encarar un partido como el de ayer, con la obligación de ganarlo y demostrar que el saco de candidato le queda perfecto. Pero no menos cierto es que Racing lo llevó a su mínima expresión, cerrándole los caminos y tomando las riendas del juego desde el minuto cero. Se notó en los minutos previos, en las tribunas, cuando la fiesta albiceleste contrastaba con los nervios de una parcialidad no acostumbrada a tamañas galas.

Y es allí en donde se encuentra la clave del partido. Por primera vez en mucho tiempo, este Racing mostró espíritu de equipo. Orden, agresividad, prolijidad, coherencia… Supo cuál era su juego, lo encontró rápidamente y se recuperó del empate con entereza y efectividad. La amenaza Silva se concretó, en un error compartido por De Olivera y Aveldaño. Pero quedó en eso: los defensores le ganaron siempre, lo maniataron y para el Taladro fue demasiado sin su referente principal. Sabido es que todos los caminos conducen al uruguayo, así que los piquetes cumplieron su función.

A pesar de algunos fantasmas en el equipo titular (Falcón se cansó de complicarse la vida perdiendo pelotas en la zona más caliente del juego, Lucero volvió a ser un holograma y Ramírez… qué decir de Ramírez si alcanza con verlo), la estructura de Vivas funcionó. Salida rápida, claridad en los pies de Grazzini, sacrificio en Lugüercio, solidez extrema en la defensa y una actuación para el recuerdo de Gabriel Mercado resultaron argumentos muy pesados para un candidato que fue haciéndose pequeño a medida que pasaba el tiempo.

Pero es Racing y siempre se espera lo peor. A pesar del dominio, los minutos se esfumaban y ya sabemos lo que sucede. Pero no. Apareció el espíritu bielsista en una jugada que ni siquiera soñó el más optimista de los hinchas racinguistas. Que el equipo llegue al área rival en cuatro toques ya resulta cuasi insólito por estos tiempos. Que Mercado aparezca como número nueve definiendo hasta puede llegar a generar alguna lágrima de emoción. Pero que Aveldaño pase al ataque, como wing derecho y envíe un centro a lo Corbatta, no puede más que estar relacionado con una fuerza suprema, sobrenatural. De otro modo no puede (o no puedo, mejor dicho) explicarse.

Pero pasemos al tema que nos interesa y del que no debemos desviar nuestra atención. Son tres puntos de platino, con diamantes incrustados. Una linda trompada al fantasma del descenso, una esperanzadora demostración de que hay otro camino para encarar la cruel lucha por engrosar el promedio. Es cierto que aún no es un equipo confiable, pero desde el cambio de actitud iniciado por Barbas y continuado por Vivas, Racing logró 9 puntos sobre 15 posibles, tras un inicio en el que sólo había rescatado 5 sobre 33.

De espíritus y fantasmas… siempre tan esotérica esta Academia.

2 Comentarios to “De espíritus y fantasmas”

  1. Turracing Says:

    Un gran desahogo por cierto. Los hinchas de Racing sabíamos que ganabamos seguro, porque somos asi, no tenemos lógica, perdemos los partidos mas faciles o los que hay que ganar si o si para quedar solos en la punta (cuanto hace que no pasa esto) o ganamos los imposibles como a San Lorenzo hace un par de campeonatos atras.
    Igualmente sin sufrir no vale, que costumbre de mierda que tenemos de estar con el corazon en la boca hasta el ultimo segundo, ojo que se nota un cambio, este partido nos lo empataban seguro.
    Parrafo aparte para Mercado que viene siendo uno de los mejores en los ultimos partidos, un gran valor de la cantera que ya fue vendido, no se si en un 50 o un 100% para pagar a todos los muertos que trajeron y no juegan.
    Y otra cosa, porque entro Britez Ojeda que hace meses que no juega y en un campo en el que ni se podia mantener parado, ahi me parece que la pifio feo Vivas, tanto como mantener en la cancha al señor gordo que iba dejando pozos por todo el terreno
    saludos

  2. daniel Says:

    Bien Racing, ojalá podamos seguir con mas victorias. Hay que salir a ganar para poder sumar y escapar del fantasma.
    El cambio de Britesz Ojeda mal, muy lento, le pifió vivas, es verdad que falcón perdía pelotas increíbles y yo lo hubiera cambiado a Ramirez quew en el 2 tiempo no aguanto una, lo hubiera puesto al “bobo” de Caballero.
    A seguir sumando

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