Paremos la pelota
Viernes, Noviembre 20th, 2009
Lleguemos a una conclusión a través de un método deductivo básico. ¿Quiénes publican los nombres de los posibles refuerzos de Racing para el Clausura? Los periodistas. ¿Quiénes les acercan esos nombres a los periodistas? Los informantes. ¿Quiénes forman el grueso de los informantes de los periodistas? Empresarios y dirigentes.
Desde hace unos días, diferentes medios publican a diario apellidos de futbolistas que jugarían en Racing en el próximo torneo. Más allá de que sea cierto o no (particularmente me permito desconfiar de la posibilidad de incorporaciones rutilantes), es un despropósito.
No es la primera vez que esta dirigencia echa a rodar rumores que generan booms mediáticos y desvían la atención sobre la durísima realidad del día a día. Recordar a Lothar Matthäus, por caso. La cuestión, en este caso, es que quedan cinco fechas para la finalización del torneo. Nada menos que 15 puntos decisivos, que valen lo mismo que los del torneo que viene.
¿Será posible que nunca puedan realizar gestiones sin que se hagan públicas? ¿Tan díficil es ir haciendo el trabajo de hormiga sin necesidad de venderlo a los cuatro vientos? Me parece estupendo que se aseguren a Lucas Litch. Pero hablar de grandes valores cuando hace poco más de tres meses incorporaron a Brítez Ojeda, Mosalvo, Minici y Steinert, es sentir una vez más que se nos están riendo en la cara.
Sería necio rechazar la posibilidad de incorporar a D’ Alessando, a Fabricio Fuentes, a Mariano Pavone, a Ernesto Farías, a Alejandro Gómez… Pero el lunes salen a la cancha Grazzini, Aveldaño, Caballero, Lugüercio y Lucero. Y un gol del Payaso puede valer tanto como otro del Papu: tres puntos.
Desde hace unos días viene creciendo un rumor: “Van a traer un técnico extranjero, que va a hacer mucho ruido”. Realmente, yo pensé en Bora Milutinovic por una simple razón: dirigió a Irak, vivió unos días en medio de la guerra, es políglota (tal vez este plantel comprenda alguna de las lenguas en las que habla)… Es decir, el ideal para este momento tan belicoso que nos toca vivir.